06 marzo 2016

ECONOMIA, CONSTITUCION, ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Julio Rodríguez López

  La reforma constitucional es una de las actuaciones pendientes  más citada en los programas de las diferentes fuerzas políticas. En materia económica, los aspectos más relevantes de la Constitución Española de 1978 (CE1978) están recogidos en el  Título I, Sección 2, “De  los derechos y deberes de los ciudadanos”, en el Titulo VII, Economía y Hacienda” y, finalmente, en el Título VIII, “De la Organización Territorial del Estado”.

   El Título I (“De los derechos y los deberes fundamentales”) establece un marco de economía de mercado y contempla un amplio conjunto de actuaciones correctoras al papel del mercado desde los poderes públicos. Dentro de dicho Titulo, el Artículo 35 establece el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente, garantiza el derecho a la negociación colectiva y reconoce  la fuerza vinculante de los convenios. Además de promover una distribución equitativa de la renta regional y personal, los poderes públicos “realizarán una política orientada al pleno empleo”.

   El Titulo VII, “Economía y Hacienda”, profundiza en el carácter mixto del sistema económico, apuntando la conveniencia de un cierto “activismo” desde los poderes públicos para fomentar el desarrollo económico. El Artículo 128 supedita al interés general “toda la riqueza del país”, reconoce la iniciativa pública en la actividad económica, y permite la intervención pública en caso de monopolio de recursos o de servicios esenciales.

  El Titulo VIII, “De  la Organización Territorial del Estado”, abrió el camino a la creación de las Comunidades Autónomas.  Se incluyó la obligación del Estado de atender al equilibrio económico entre las diversas partes del territorio español. Los futuros  estatutos autonómicos no debían implicar privilegios. El Estado establece las bases y la coordinación de la planificación general de la actividad económica, la legislación básica y el régimen económico de la Seguridad Social y la legislación básica sobre Medio Ambiente.

  El sistema económico emanado  de la CE1978 se   equiparaba con los modelos de economía mixta vigentes en Europa Occidental en los tiempos de la transición política. La Constitución se elaboró en un periodo de prolongada crisis económica, el de  1975-1985, cuyo origen estaba en las fuertes elevaciones de los precios de la energía posteriores a 1973. La solución a dicha crisis requería estrategias más complejas que las políticas de demanda de inspiración keynesiana.

   Una cierta desconfianza respecto del mercado como mecanismo exclusivo de asignación de recursos caracterizó al texto constitucional. La CE1978 apareció en un contexto internacional de fuerte  avance del neoliberalismo económico. Los cambios consistían en  retornar a las estrategias  anteriores a la segunda guerra mundial. Con ello  se reducía el alcance de las prestaciones sociales y se extinguían las empresas públicas. La CE1978 reflejó, pues,  las incertidumbres ante la ruptura de la ortodoxia que había dominado la escena de la política económica desde la postguerra mundial.

  Después de aprobarse la Constitución en 1978, España ingresó en la Comunidad Europea en 1986.El desarrollo de la Unión Económica y Monetaria  llevó después a la actual Unión Europea (UE) y a la creación de la Eurozona, donde  comparten el euro 19 de los 28 países integrantes de la UE. Todo ello ha supuesto una modificación sustancial del marco institucional respecto del existente en 1978.   La política monetaria ha pasado al Banco Central Europeo y la política de tipo de cambio se ha desplazado hacia la Eurozona.

   La profunda crisis económica sufrida después de 2007 ha puesto a prueba los mecanismos y equilibrios incluidos en la CE1978. Una consecuencia de la nueva problemática fue la rápida modificación del Artículo 135 en 2011. Ello  ha supuesto la introducción en la Constitución de topes tanto  al déficit “estructural” del Estado y de las  Comunidades Autónomas como al volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Publicas, y ello  respecto del PIB estatal.

  Los mayores problemas para la CE1978 han venido del lado de la organización territorial del Estado. Los renovados Estatutos de Autonomía han supuesto de hecho modificaciones importantes al contenido de la Constitución vigente.  El marco competencial resultante, en especial su distribución entre estado, autonomías y municipios,   no es un modelo de racionalidad. La presencia de gobiernos estatales en minoría apoyados por partidos nacionalistas aceleró el traspaso de competencias en principio estatales hacia las comunidades autónomas.

 Una reforma constitucional que crease un estado federal podría poner algo de orden en el complejo bosque competencial presente, abriendo vías de solución  al fuerte impulso secesionista que viene de Cataluña. El último informe sobre España de la Comisión Europea, de 26.2.2016, señala como factores que reducen la productividad de su economía a las fragmentadas regulaciones del mercado interno y a la difícil coordinación de una administración  muy descentralizada. La descentralización como panacea no parece precisamente la mejor medicina para atacar los problemas de la economía española de 2016.

Una versión de este articulo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa de 7 de marzo de 2016




[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas frente a la Crisis

22 febrero 2016

LA RECESIÓN Y LA CRISIS FINANCIERA RETORNAN A LA ECONOMIA MUNDIAL? Julio Rodríguez López

 Las Perspectivas Económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) de enero de 2016 rebajaron al 2,1% las previsiones de crecimiento para este  año  de las economías avanzadas (1,7% para la Eurozona y 2,7% para España). En las recientes estimaciones de Eurostat para el cuarto trimestre de 2015 ha  destacado  el modesto crecimiento real de la Eurozona (0,3%), evolución que confirmó la  mediocre expansión de dicha área económica en 2015, el 1,5% (2,4% en Estados Unidos). En  enero y primera quincena de febrero de 2016 se ha acentuado la volatilidad de los mercados. En este periodo han  destacado  los fuertes descensos y oscilaciones de los precios de las acciones y la reaparición de la desconfianza respecto de la situación real de los bancos en Europa.

Los factores más influyentes de la nueva situación son, entre otros, el aterrizaje forzoso de la economía de China, el agotamiento del crecimiento de Estados Unidos, que solo creció un 0,2% en el último trimestre de 2015, la presencia de signos de debilidad en la demanda mundial, visible sobre todo en las intensas  caídas del precio del crudo de petróleo  y otras materias primas (Nouriel Roubini,  “The global economy new abnormal”, febrero 2016 , www.socialeurope.eu).

Según el mismo autor,  la  situación actual se  caracteriza por la presencia de numerosos elementos que hasta hace muy poco se considerarían como anormales, entre los que destaca sobre todo  el carácter poco convencional de la política monetaria. Las actuaciones de”alivio cuantitativo” (QE) (aportaciones masivas de liquidez a los mercados por parte de los bancos centrales, que se traducen en una abundante tesorería  en manos de los bancos comerciales) se han hecho continuas y los tipos de interés han alcanzado en algunos casos niveles negativos. En medio del desconcierto bancario que provoca dicha situación, tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Japón han anunciado  nuevas actuaciones, que intensificarían el ritmo de aplicación de esa política.

 Las bolsas de valores  han registrado  durante cierto tiempo auténticas burbujas alcistas en los precios de  algunos activos. Ello ha sucedido  al margen de la mediocre evolución de la economía real. Dicha evolución contradictoria revelaría que esta última, tanto en los países avanzados como en los emergentes,  atraviesa por una situación enfermiza, que no puede prolongarse demasiado tiempo.

  Los mercados de valores suelen anticipar más recesiones de las que después tienen lugar en la realidad, pero tales señales se han hecho constantes y persistentes, por  lo que debe de prestarse más atención a lo que subyace detrás de tales avisos. El comportamiento de la economía china la ha llevado a apoyar el crecimiento en el sistema financiero, como si fuese el Reino Unido.

 Además, China  ha construido infraestructuras con un ritmo de consumo de cemento y hormigón que en solo dos años equivale al de Estados Unidos en todo el siglo XX. A eso se une la caída de su divisa, que hubiese descendido aún más de no haber vaciado el stock de reservas. China  va  a dejar, pues,  de aportar empuje a la economía mundial y su deuda se ha multiplicado (L. Summers, “Heed the fear of the financial markets”, FT, 10.2.2016).

  De reducirse el empuje de la economía china, quedan escasos instrumentos a los responsables de la política económica de Estados Unidos y de Europa para dinamizar el crecimiento global. Las expectativas de los mercados sobre la inflación futura descartan el cumplimiento de los objetivos del  BCE  (alcanzar una  tasa de inflación del 2%) para la Eurozona. Además, los mercados temen a los tipos de interés negativos y a sus consecuencias.

  Dichos tipos negativos reducen el negocio bancario y ponen en cuestión la situación de numerosos bancos europeos (véase Deustche Bank). Ha trascendido que son muy numerosos los bancos que va a tener problemas para recuperar los importantes créditos concedidos a empresas productoras de energía. Los menores beneficios asustan a los inversores en acciones bancarias y perturban la situación de los ahorradores modestos, que dudan sobre donde colocar sus recursos. Se confirma la debilidad de la Unión Bancaria construida en estos años, donde se echa en falta un fondo de garantía de depósitos único y una mayor disponibilidad de recursos para resolver las crisis bancarias potenciales (W. Munchau, “The toxic twins of European finance return, FT, 14.2.2016).

 Una variante de la política seguida consistiría en que la liquidez aportada vía alivio cuantitativo se destinase a financiar directamente gasto público, inversión en infraestructuras sobre todo,  dejando el control de la cantidad emitida  a los bancos centrales, convirtiendo así en permanente a dicho instrumento. El riesgo global para la economía en Estados Unidos, Europa  y países emergentes es equivalente al de otras situaciones precedentes. ”Los responsables de la política económica deberían de esperar lo mejor y prepararse para lo peor” (L. Summers, op.cit.).

El difícil contexto descrito para la economía mundial, lleno de negros nubarrones, no ayudará  al crecimiento de la economía española. Ello debería impulsar a que en España, donde algunos indicadores más recientes parecen registrar comportamientos menos dinámicos que en el resto de 2015,   se formase gobierno con celeridad y que el mismo  llegase  con ideas claras sobre los abundantes problemas a atacar y sobre el camino a seguir.

Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa, de 22 de febrero de 2015



[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

05 febrero 2016

UN MERCADO DE VIVIENDA MAS DINAMICO EN 2015. PERSISTIRÁ LA RECUPERACION EN 2016 Julio Rodríguez López

  En 2015 se reforzó la recuperación del mercado de vivienda en España, iniciada en  el segundo semestre de 2014.  La evolución seguida fue equivalente a la de otros  países de la Eurozona. Hubo  disparidades importantes en los diferentes  mercados locales. Precios, ventas y viviendas iniciadas  registraron aumentos significativos en 2015. Las mejores condiciones financieras y la  mayor propensión a  prestar por parte de los bancos desempeñaron  un papel relevante en la recuperación. Pero la vivienda social apenas hizo acto de presencia en 2015.

 El índice de precios de vivienda del INE, elaborado a partir de los precios declarados en las escrituras de compraventa formalizadas ante notario, creció en España en  un 4,5% en el tercer trimestre de 2015 sobre el mismo periodo del año precedente (1,8% en 2014). En el periodo citado  el índice en cuestión todavía era inferior en un 33,1% al nivel más elevado alcanzado en el mismo trimestre de 2007.

 Dentro de la Unión Europea, donde el perfil general de 2015 fue de recuperación,  destacaron los importantes crecimientos interanuales experimentados en países como  Austria (9,3%), Irlanda (8,9%), Dinamarca (7,2%) y Alemania (5,6%), según Eurostat. En todo caso, el aumento de los precios de la vivienda en España en el periodo analizado casi duplicó al del conjunto de la Eurozona (2,3%).

En España los  mayores aumentos de precios  de la vivienda fueron los de Baleares (8,4%), Madrid (6,9%) y Cataluña (6,1%). Los niveles absolutos de precios de vivienda más elevados, según los valores de tasación publicados por el Ministerio de Fomento,  correspondieron al País Vasco (2405,1 euros/m2) y Comunidad de Madrid (2075,7). El precio medio de venta de una vivienda de 90 m2 en España fue de unos 133.000 euros.

  Los alquileres, según el indicador  publicado por Fotocasa, crecieron en 2015 menos que los precios de las viviendas. En diciembre de 2015 el alquiler medio en España fue, según dicha fuente, de 7,01 euros por metro cuadrado y mes, un 3,6% por encima del nivel del mismo mes del año anterior. Dicha evolución supuso que en 2015  tuvo lugar el primer incremento en ocho años.

  La demanda de vivienda en 2015 resultó favorecida por las mejores condiciones macroeconómicas generales. El aumento del empleo en un 3% en 2015 (525.100 nuevos puestos de trabajo), la variación por encima del 2% de la renta disponible deflactada de los hogares, los bajos tipos de interés de los préstamos a comprador (2,21% fue el tipo medio de 2015) y el fuerte aumento de las nuevas concesiones de créditos (35,3% en enero-noviembre sobre el año precedente) fueron factores clave. También contribuyó el descenso de la morosidad en los préstamos a comprador, el 5,1% a fines de septiembre, por debajo del 5,9% de diciembre de 2014.

 La mayor propensión de los bancos a prestar a comprador de vivienda se apreció en una amplia  flexibilidad en la relación préstamo/valor. Dicha relación superó con frecuencia el 80% por los bancos para “aliviar” el importante ahorro preciso para que  los compradores cubriesen  con recursos propios el 20% del precio de venta.

En los tres primeros trimestres de 2015 las ventas de viviendas aumentaron en un 12,8% sobre 2014. Destacó la profunda disparidad entre la caída en un 13,5% de las ventas de viviendas nuevas y el aumento del 18% de las viviendas de segunda  mano. El crecimiento de las ventas volvió a ser mayor en  el caso de las efectuadas por extranjeros (14,5%) que en el de las realizadas por españoles residentes (12,5%). Dichas ventas a extranjeros supusieron el 17,3% del total y  alcanzaron el mayor  nivel en Baleares (39,5%), Canarias (37,5%) y Comunidad Valenciana  (34%).

  La mayor demanda de viviendas impulsó también la nueva construcción. El aumento de los visados de obra nueva fue del 35,1% en los once primeros meses de 2015. Las iniciaciones debieron  superar, pues,  las 47.000 en dicho año, todavía lejos de los niveles del periodo previo a la burbuja.  Por primera vez en ocho años la construcción aportó casi 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2015, de los que el 20% correspondió a la construcción residencial.

  La política social de vivienda continuó ausente en 2015. Solo el 4,5% de las ventas de viviendas fueron  de viviendas protegidas. La misma proporción  alcanzaron las viviendas promovidas por cooperativas y por administraciones públicas sobre el total de viviendas  terminadas.  Los lanzamientos judiciales por ejecuciones hipotecarias e impago de alquileres superaron la cifra de 65.000 en 2015.

 En 2016 la “laxa” política monetaria del Banco Central Europeo ayudará a que precios, ventas e iniciaciones de viviendas superen los niveles de 2015. El Euribor a doce meses, el índice de referencia más utilizado en los créditos a comprador, alcanzará en este ejercicio niveles negativos, lo que  puede acentuar el descenso de tipos de interés de los nuevos préstamos.

El crecimiento de la economía  se desplazará hacia  la vivienda, que recibirá el apoyo y estimulo habitual de los ayuntamientos, cuya “querencia” por el ladrillo no ha dejado de crecer. En este año  coincidirán, pues, una recuperación mayor del mercado de vivienda en España y una dificultad creciente de acceso a la vivienda para numerosos hogares, y también habrá abundantes lanzamientos judiciales de viviendas a hacer frente.

Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo, de 8.2.2016






[1] JRL es vocal del Consejo Superior de Estadística del INE  y miembro de Economistas frente a la Crisis

26 enero 2016

Ideas de economía catalana, según la Contabilidad Regional de España Julio Rodríguez López[


  1. La publicación en diciembre de 2015 de los resultados definitivos de la  Contabilidad Regional de España para 2014   permite hacer una aproximación documentada  a la realidad económica de la controvertida comunidad autónoma catalana.
  Cataluña tiene un peso destacado en España. Es la sexta autonomía española por superficie (32.113 km2, el 6,4% de España), la segunda en población (7,4 millones de habitantes, el 15,9% de España), detrás de  Andalucía,  y la primera en cuanto a valor del Producto Interior Bruto (PIB). Esta última magnitud  ascendió en 2014 a   197.004 millones de euros, el 18,9% de España, seguida muy de cerca por Madrid. Cataluña  es también la primera autonomía de España en materia de empleo, 3,2 millones de ocupados en 2014, el 18% de España,  según la  citada Contabilidad Regional.

 En cuanto al nivel de desarrollo, medido por el valor del PIB por habitante a precios corrientes, Cataluña ocupaba en 2014  la cuarta posición de España (detrás de Madrid, Navarra y País Vasco), con un nivel equivalente al 118,8 por cien de la media de España. A pesar de la acción redistributiva del Estado (fiscalidad directa y prestaciones sociales netas) que afecta más a  Rioja  y Madrid que a Cataluña, esta última mantuvo  en 2013  la cuarta  posición en cuanto a renta disponible de los hogares  por habitante, con un nivel del 115,4 por cien.

  El mayor nivel del PIB  por habitante de Cataluña respecto del resto de España se explica, en primer lugar, por la mayor productividad de su economía: el PIB por persona ocupada  supera a la media de España en un 5,1%. En segundo lugar, la tasa de empleo (personas ocupadas respecto de la población) de Cataluña es del 51,3% (población de 16 y más años), mientras que  dicha tasa es del 46,9% en el conjunto de España.

 La mayor productividad de Cataluña la justifica la composición del PIB. Destaca, en primer lugar, el mayor peso de la industria (excluida construcción) en el  valor del PIB catalán, el 18,5%  del total en 2014, tres puntos más que el conjunto de España. Llama la atención el notable descenso de participación de la industria en el PIB de Cataluña, que hace diez años se elevaba al  25%.

  Por otra parte, los servicios de mercado (comercio, hostelería, transportes y comunicaciones, básicamente) pesan más en Cataluña que en la media (62,5% del PIB frente al 53% de España). Por el contrario, agricultura-ganadería, construcción y servicios  no de mercado, básicamente administraciones públicas, pesan menos en Cataluña que en España. También  destaca  en Cataluña la notable presencia en su  industria de sectores “maduros”, como el textil y el automóvil, en los que dicha competencia resulta más difícil de soportar. El peso del turismo se ha reforzado en los últimos años, lo que provocará problemas de “acomodo” con otras actividades productivas.

 A fines de 2015 había  en Cataluña 3,1 millones de afiliados a la Seguridad Social, el 17,8% del total de España. El total de pensionistas residentes en Cataluña, alrededor de 1,7 millones (dos tercios  correspondían a pensionistas por jubilación), suponía el 17,9% del total nacional. La cuantía media de la  pensión ascendía en Cataluña  a  925,3 euros mensuales, un 3,6% por encima de la media de España.  

La pasada recesión de la economía española, registrada entre 2007 y 2013,  afectó de forma similar  a   Cataluña que al resto de España, puesto que en ambos casos el ritmo medio anual  de retroceso del PIB  fue  del 1, 5% en el periodo citado. La recuperación posterior a 2013 parece más acusada en Cataluña.

  Los problemas económicos de Cataluña presentados como  justificantes de  la “desconexión” anunciada de España no difieren demasiado de  los que tiene planteados el conjunto de la economía española. No está claro que haya “asfixiado” a la economía de esta comunidad autónoma  la solidaridad de aquellos catalanes que pagan más impuestos, por tener una renta o  riqueza superior,  con  los ciudadanos españoles más necesitados. La relativa ralentización del crecimiento de la etapa previa a la recesión derivada del pinchazo de la burbuja inmobiliaria  es una cuestión interna de Cataluña.

 El supuesto amplio déficit de la balanza  fiscal de Cataluña  ha sido  el argumento económico empleado con mayor intensidad para justificar la necesidad imperiosa de independencia. Es de esperar que el ahora poderoso “conseller” Junqueras no vuelva a castigar al personal con el mito de las balanzas fiscales, rebatido de forma apabullante en el libro de Josep Borrell (“Las cuentas y los cuentos de la independencia”), en el que se destaca que los medios que propagaron dicho mito  apenas lo han rebatido. Junto a lo anterior, unas ciertas gotas del jacobinismo  inspirador tradicional de los socialistas  no estaría de más que cayesen en la presente situación de sequía.

Una versión de este articulo se publicó en la revista semanal·El Siglo de 25.1.2016



                                      




[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas frente a la Crisis

21 enero 2016

EL MERCADO DE VIVIENDA EN ESPAÑA EN 2015. Julio Rodríguez López


1.    (I) LOS PRECIOS

  El mercado de vivienda en España  ha  acentuado el perfil expansivo a lo largo de 2015 en los componentes de precios, demanda, financiación y reacción de la oferta. Esta evolución es coherente con la registrada en otros países de la Eurozona. El índice de precios de vivienda del INE, tras retroceder en el primer trimestre de 2015,  aceleró el crecimiento en el trimestre siguiente, colocándose un 4% sobre el año anterior.  La estadística de precios de  tasación  del Ministerio de Fomento también registró un aumento,  más moderado,  en el trimestre citado, con lo que se situó en un nivel superior al del año precedente en un1, 2%. 2015 aparece así como un año de recuperación de los precios de la  vivienda en los principales indicadores de precios disponibles.

El precio medio de tasación (estadística del Ministerio de Fomento)  fue de 1476,8 euros/m2 en el segundo trimestre de 2015. El precio más elevado correspondió al País Vasco (2441,2 euros/m2), seguido por Madrid (2.078) y por la provincia de Barcelona (1.900,2). Extremadura presentó los precios más reducidos (885,9 euros/m2). Canarias (4%) y Madrid (3,5%) registraron los aumentos interanuales más acusados,  apareciendo todavía descensos interanuales  en Castilla-La Mancha (-1,5%) y Murcia (-1,3%).

  El índice de precios de vivienda del INE parece presentar una estacionalidad a la baja en el primer trimestre del año y al alza en el trimestre segundo. Ello explicaría la intensidad de la variación intertrimestral de dicho indicador en el segundo trimestre de 2015. En cuanto al comportamiento de dicho índice por autonomías, Baleares presentó la mayor variación interanual en el segundo trimestre de 2015 (7,3%), seguida de Madrid (6,4%),  mientras que Asturias (0,9%) y Galicia (0,8%) registraron los  aumentos más moderados en dicho  trimestre. Las zonas más turísticas y las áreas metropolitanas parecen estar experimentando los aumentos de precios más acusados.

 En cuanto a los alquileres, la estadística de Fotocasa  revela que en julio el alquiler medio fue de 7,10 euros por m2-mes en España, lo que supuso una variación interanual del 4,8%. .Los datos del primer trimestre de 2015 presentaron al  País Vasco como la autonomía con precios de alquiler más elevados (10,07 euros2-mes), mientras que los alquileres más reducidos fueron los de Castilla-.La Mancha (4,65 euros/m2-mes). 

  La comparación entre los precios de los alquileres (Fotocasa) y  los de la vivienda (índice trimestral del INE) señalan que desde 2007 han sido más intensos, en general,  los descensos de los precios de venta de las viviendas. El retroceso de estos últimos  entre 2007 y 2015 todavía supera el 30%, mientras que la caída acumulada  de los alquileres no llega a dicho nivel (-29,5%), lo que confirma una reacción al alza más viva en estos últimos.
En 2015, en lo relativo a la variación interanual de los diferentes indicadores de precios,  el mayor aumento sobre 2014 ha correspondido a los precios de los alquileres según Fotocasa (4,8%), seguido por el importe medio de las hipotecas (4,2% en junio de 2015). Solo registró  una  variación interanual negativa  la estadística de precios de vivienda de Tinsa (-0,9% en agosto).

 En cuanto a los descensos acumulados desde el inicio de la recesión hasta 2015, correspondió a Tinsa (-41,8%) la caída mayor, seguida por el índice de precios de vivienda del INE, cuy retroceso acumulado  ha sido  del 33,6%.El menor recorrido a la baja lo ha presentado la estadística de precios de tasación del Ministerio de Fomento, con un 29,7% de descenso.

2.    MERCADO DE VIVIENDA (II). DEMANDA Y FINANCIACIÓN

Los indicadores de demanda de vivienda mantuvieron un claro perfil expansivo en el primer semestre de 2015. Endicha evolución influyeron sobre todo las mejoras del nivel de empleo y las más favorables condiciones de financiación.
En el primer trimestre de 2015 la renta disponible de los hogares, según estimación del INE, registró un aumento del 3,2% sobre el mismo periodo del año anterior. Dicho aumento fue del 3,8% una vez deflactado con los precios de consumo. Dicha evolución facilitó, en general, unos mayores niveles de consumo de los hogares y pudo contribuir a elevar la demanda de vivienda.

Según la Encuesta de Población Activa, el empleo creció en un 3% en el segundo trimestre de 2015 sobre el año anterior, lo que supuso un aumento interanual  del empleo en 513.600, el 3%. El empleo temporal y a tiempo parcial tiene un peso elevado en el conjunto de la ocupación, cuyos niveles salariales resultan reducidos en el caso de los nuevos empleos. La previsión del INE es de un aumento interanual  de 35.800 nuevos empleos en el segundo trimestre de 2015.

Utilizando los datos de final de mes, el empleo medido por la afiliación a la Seguridad Social creció en un 2,2% entre agosto de 2015 y el mismo mes del año precedente, lo que supuso una cierta desaceleración respecto del aumento interanual de meses anteriores.  Destacó el mayor aumento del empleo en la construcción, sector en el que los afiliados crecieron en dicho mes en un 4,1% sobre 2014.
 El mejor comportamiento del empleo en la construcción  ha elevado la participación de dicho sector en el empleo al entorno del 6% del total. Se ha producido un cambio de signo  en la prolongada tendencia a la baja de dicha participación desde el inicio de la crisis, evolución reveladora del profundo impacto bajista que la recesión posterior a 2007 ha tenido en dicho sector.
La mejora de las condiciones de financiación se advierte sobre todo en el prolongado descenso de los tipos de interés de los préstamos a comprador de vivienda registrado entre 2014 y 2015.  El diferencial de los tipos de interés con el Euribor a doce meses, que es el indicador más empleado como índice de referencia, se ha mantenido en torno a los dos puntos de diferencia .Este último es un diferencial significativo,  que puede acentuar las potenciales elevaciones de los tipos de interés en el caso de producirse aumentos  notables en el  indicador de referencia citado.

 Los datos del Banco de España confirman  la presencia de un fuerte aumento  en el volumen de nuevos préstamos concedidos para compra de vivienda. El aumento interanual citado fue del 27,1% en enero-julio de 2015, lo que señala que el volumen en cuestión se acercará a los 35.000 millones de euros en el conjunto de 2015. El saldo vivo de crédito a comprador ha vuelto a sufrir un descenso interanual del 3,4%   en julio de 2015, lo que confirma  la persistencia  de un proceso importante de desapalancamiento en los hogares.

La morosidad de los préstamos a comprador de vivienda volvió a descender en el segundo trimestre de 2015, situándose en una  tasa del  5,25%, que está muy por debajo del 11% correspondiente al conjunto de préstamos al sector privado de la economía, Se mantiene muy elevada la tasa de morosidad  de los préstamos a promotor inmobiliario (32,1%) y al sector de la construcción  (29,8%). El persistente descenso de la morosidad en los préstamos a comprador facilitará la concesión de nuevos créditos por parte de los bancos.

La mejoría en las condiciones de financiación se advierte asimismo en el ligero aumento sufrido por el plazo medio de los préstamos a comprador de vivienda, que fue de 23 años en el segundo trimestre de 2015, según la estadística registral inmobiliaria. También ha crecido la proporción de nuevos préstamos en la que la relación préstamo/valor se sitúa por encima del 80%, el 14,6% de los nuevos préstamos en el 2º trimestre., según el Banco de España.

Los bajos tipos de interés y los plazos medios próximos a los 25 años han mejorado la accesibilidad en el caso del acceso en propiedad mediante préstamo hipotecario a largo plazo. El mayor aumento de los precios del alquiler  ha incrementado el esfuerzo medio de acceso a dicha  forma de tenencia desde el 32,4% de los ingresos familiares  hasta el 33,6% en 2015, en el caso de una  familia que ganase el salario  medio y comprase con un préstamo a 25 años. Para el mileurista el alquiler resulta de  muy difícil acceso, y es evidente que con dicho nivel de ingresos resulta difícil acceder a un préstamo bancario para adquirir una  vivienda.

Como se  dijo antes, las mejores condiciones de financiación y el aumento del empleo y de la renta disponible  de los hogares ha impulsado un mayor volumen de compras de viviendas. Según  se indicó en el número anterior de esta publicación, las transmisiones inmobiliarias (notarios) crecieron en un 4,4% sobre 2014 en el primer trimestre de 2015.  Endicha evolución destacaron las ventas de viviendas  usadas (8,8%) y las ventas a extranjeros (23%).

La estadística de compraventas registradas presentó un aumento interanual del 10,5% en el periodo enero-julio de 2015 respecto del año precedente.  Resulta espectacular la diferencia entre el aumento de las  compraventas de viviendas usadas (42,9%)  frente a la caída sufrida por las compraventas de viviendas nuevas (-36,8%). El ritmo de compraventas registradas en enero-julio implica que en 2015 se pueden registrar unas 353.000 compraventas de viviendas, frente a las 319.400 de 2015.

Por autonomías, País  Vasco (19,5%) y Asturias 814,3%) presentaron los mayores aumentos anuales en las compraventas registradas, destacando el descenso sufrido por Rioja (-7.7%), siempre según la estadística registral inmobiliaria.  En los dos primeros trimestres de 2015 se ha reducido  el peso de las ventas a extranjeros en el total de las ventas de viviendas.

Los datos registrales señalan una cierta elevación en la proporción de compraventas financiadas mediante  préstamos hipotecarios en 2015.  Frente a una proporción inferior al 65% en 2013-2014, en el primer semestre de 2015 dicha proporción se ha elevado hasta el 69,7%, quedando un 30% de compraventas que se financian al contado. Dicha evolución indica el paso a una situación más normal en el mercado de vivienda.


3.    MERCADO DE VIVIENDA (III). LA NUEVA OFERTA DE VIVIENDAS

 La mejora de las ventas y unas condiciones de  financiación más relajadas han impulsado la construcción de nuevas viviendas en España durante la primera parte de 2015. En 2014 dejó de caer el total de viviendas iniciadas, pero apenas  hubo recuperación de la nueva construcción residencial en dicho ejercicio.

 En el periodo enero-mayo de 2015 el número de viviendas iniciadas, estimado por los visados de dirección de obra nueva de los colegios de arquitectos técnicos, aumentó en un 28,1% sobre el mismo periodo de 2014. De mantenerse este ritmo durante todo el ejercicio  de 2015 el total de viviendas iniciadas se aproximaría a las 45.000, muy lejos todavía de los niveles alcanzados con anterioridad  a la etapa de fuerte expansión inmobiliaria 1997-2007.
Las viviendas terminadas, estimadas  a partir de los certificados de fin de obra de los arquitectos técnicos, descendieron en un 7,6% respecto del mismo periodo del año precedente. De mantener se el ritmo de enero-mayo,  el número de viviendas terminadas en 2015 se situaría por debajo de las 45.000.

Según  la  Contabilidad  Nacional Trimestral del INE, la construcción residencial aumentó en un 2,9% en el primer semestre de 2015 sobre el año anterior, a precios constantes. Dentro de la construcción, fue mayor el crecimiento de la construcción no residencial (6,7%), posiblemente como consecuencia de la mayor realización de inversiones públicas que suele impulsar  la celebración de  elecciones municipales, en este caso  en 2015.

 En el primer semestre de 2015 la construcción creció ampliamente por encima del PIB (5,1% contra 2,9%). Conviene   tener en cuenta que dicho sector ha arrancado en 2014-15  de unos niveles de actividad  muy reducidos, consecuencia del prolongado periodo de recesión  por el que atravesó después de 2007.  El peso de la construcción en el PIB descendió desde el 21,1% en 2007 (lado de la demanda) hasta el 9,6% en 2014, previéndose para 2015 un nivel del 9,8%.

La recuperación de la construcción en 2015 la confirma el aumento interanual del 8,6% en el consumo aparente de cemento en el primer semestre de 2015, que en este ejercicio puede pasar a aumentar  tras siete años de caída continuada, en la que el retroceso medio anual fue del 21%.
El Ministerio de Fomento ha estimado un número de  viviendas de nueva construcción no vendidas de 535.734 a 31.12.2014.  Dicha cifra implicó un descenso del 5% sobre el stock existente a fines del año anterior. El mayor volumen absoluto de viviendas nuevas no vendidas corresponde a la Comunidad Valenciana (98.087), seguida por Andalucía (85.081)  y Cataluña (82.753).

En Cantabria y Extremadura se ha estimado por el Ministerio de Fomento que  no existen viviendas de nueva  construcción no vendidas. Rioja  y Castilla-La Mancha son las autonomías en las que las viviendas en cuestión suponen una participación mayor en el parque de viviendas correspondiente, proporción que era del 2,1% para el conjunto nacional.

4.    POLITICA DE VIVIENDA
  La cuestión de los desahucios se ha mantenido en  un primer plano de actualidad en 2015, aunque la mayoría de los indicadores apunta hacia una reducción del número de nuevos lanzamientos realizados. Así, los procedimientos de ejecución hipotecaria iniciados en 2015 relativos a viviendas han  descendido en un 8,2% en el primer semestre de 2015, según  la nueva estadística del INE. En cuanto a las viviendas habituales de personas  físicas el descenso fue a algo más reducido (-8,4%). El total de procedimientos iniciados  sobre viviendas habituales en 2014 fue de 34.682, total que puede  resultar inferior a los 32.000 en 2015 de mantenerse el ritmo del primer semestre.

  El Banco de España ha publicado información sobre las entregas de viviendas a las entidades de crédito como consecuencia de la ejecución de impagos de préstamos hipotecarios. El total de viviendas entregadas  ascendió a 46.591 en 2014, delas que 36.519 fueron vivienda habituales. De estas últimas, 16.489 fueron daciones en pago (“entregas voluntarias”, según denominación del Banco de España) y 17.113 fueron entregas judiciales, delas que 1.801 se efectuaron estando la vivienda ocupada.

Los datos publicados por el Banco de España sobre entregas de viviendas a bancos  revelan que en 2013-14 los niveles de entregas fueron inferiores a los de 2012, primer año para el que se dispone de información, pero aun así la cifra de entregas continuó teniendo relevancia en 2014.

  El Ministerio de Fomento ha informado que se ha concedido  el 58% de las ayudas directas al alquiler previstas en el Plan estatal de Vivienda 2013-16. Dichas ayudas son de 200 euros al mes, siendo destinatarios los hogares con unos ingresos  máximos brutos anuales de 22.365 euros /año.  El alquiler no debe de superar los 600 euros/mes. Las ayudas a los arrendatarios  tienen una duración de 12 meses, aunque pueden prorrogarse hasta diciembre  de 2016, fecha de terminación del programa citado. La gestión del programa citado corresponde a las comunidades autónomas.

Una versión de este artículo se publicó en la revista del Ministerio de Fomento “Ciudad y Territorio. Estudios Territoriales, CYTET “, Nº 186,  Invierno 2015



12 enero 2016

EN 2016 LA ECONOMÍA ESPAÑOLA VIAJARÁ POR MARES PROCELOSOS Julio Rodríguez López

 La evolución prevista para la economía española en 2016 presenta abundantes elementos contrapuestos. Por una parte la previsión relativa a la evolución de  las variables que se incluyen el “cuadrado mágico” (crecimiento, empleo, precios y balanza de pagos) es positiva y mantiene la tendencia de 2015. Por otro lado,  la cuestión del déficit agregado de las administraciones públicas resulta más problemática. Los factores de impulso al crecimiento  no parece vayan a desempeñar un papel tan incisivo  en 2016 como en los dos años precedentes. Por  último, hay un evidente pesimismo a nivel mundial derivado de variables sociopolíticas que podrían afectar a  las favorables previsiones de 2016.

El Banco de España anticipó en diciembre pasado unos ritmos de aumento del PIB de la economía española del 3,2% y del 2,8% en 2015 y 2016, respectivamente. La demanda interna, en especial el consumo privado, sería el motor básico de dicho crecimiento. El resto del mundo realizaría una detracción moderada a dicha evolución a través de la fuerte expansión de las importaciones. La previsión de empleo es de un aumento del 2,4% en 2016 (3% en 2015). Esto puede suponer  un incremento medio del número de ocupados EPA de alrededor de 429.000 puestos de trabajo en 2016.

  Los precios de consumo, que terminaron 2015 al mismo nivel que hace un año, podrían crecer hasta el 1% en 2016, por lo que puede hablarse de persistencia de la estabilidad de precios en este año. La balanza de pagos por cuenta corriente volverá  a presentar superávit en 2016, ayudada sobre todo por los bajos precios del petróleo. Aunque tal superávit será inferior al de 2015, reducirá el endeudamiento externo de España.

 El cuadro optimista que se deriva de las previsiones para 2016  puede ser objeto de matizaciones. En primer lugar, a pesar de que la economía española ha registrado variaciones positivas durante nueve trimestres consecutivos, el nivel del PIB en el tercer trimestre de 2015 todavía era inferior en un 4,6% al nivel máximo alcanzado en  el segundo trimestre de 2008.  Asimismo, el empleo, medido por los ocupados EPA, estaba  en dicho trimestre de 2015 nada menos que un 12,6% por debajo del correspondiente al máximo alcanzado en el trimestre citado de 2008, 2,6 millones de empleos menos que los alcanzados en el punto más elevado de la fase expansiva previa.

  Dentro del empleo cabe destacar que los asalariados con empleo temporal  habían crecido en el último año  el 10,1%, muy por encima del conjunto de los asalariados (3,7%). Los ocupados a tiempo parcial también aumentaron  más (4,8%) que el empleo  total (3,1%), además de ganar un 34% menos por hora de trabajo que los asalariados a tiempo completo, según la encuesta de coste laboral del INE. Los datos anteriores confirman la negativa composición del tipo de empleo que se está creando y subrayan que se está lejos de compensar la devastadora destrucción de empleos que supuso la recesión de 2008-2013.

  En segundo lugar, la evolución del déficit público y de la deuda es posiblemente el dato macroeconómico agregado con aspectos más problemáticos. Según la Comisión de la Unión Europea, el déficit conjunto  de todas las administraciones públicas estuvo en 2015 en España  más cerca del 5% del PIB que del 4,2% previsto en el programa de  estabilidad  fijado para el pasado ejercicio. Dicho déficit es la mitad del correspondiente a 2012, pero la deuda pública se ha aproximado al 100% del PIB  (52,7% en 2009).

El alto endeudamiento reducirá el margen de actuación del sector público en España, sobre todo   cuando los tipos de interés  suban, aunque solo sea de forma moderada.. En dicha situación resultan frívolas las actuaciones electoralistas  de rebaja de determinados tributos realizadas por el gobierno de Mariano Rajoy. Con una deuda tan elevada, que no ha dejado de subir en los últimos años, no caben alegrías con los ingresos fiscales. La cuestión  de la financiación de las pensiones, que se complicará más con la importante entrada de nuevos pensionistas en poco tiempo, no se resuelve bajando los impuestos.

 Por último, los factores que han sido claves para la recuperación del crecimiento en España en  2014-15 (menor precio del petróleo, bajos tipos de interés, devaluación del euro) tendrán menor potencial expansivo en 2016.

 El contexto internacional no resulta  estimulante  al inicio del año. Los problemas socio-políticos  han aumentado. No es previsible que la Eurozona crezca apenas más en este año que en 2015 (1,6%). La cuestión de la entrada  de inmigrantes, que puede hasta resultar positiva en el conjunto de la Unión Europea, parece incompatible con la reelección de los políticos. ”Las perspectivas a corto plazo parecen tranquilas pero que nadie  tenga ninguna duda de que si este tipo de crisis se maneja mal, pueden suponer riesgos a largo plazo para la  economía europea” (Stephanie Flanders, FT, 29.12.2015).
El menor crecimiento de la economía de China ha afectado a los precios de las materias primas. La subida de los tipos de interés en Estados Unidos afectará negativamente a los países emergentes. Esta situación no ayudará a que las exportaciones de la eurozona puedan mejorar el crecimiento en 2016, sino más bien lo contrario.

  “Si los mercados  europeos y globales permanecen tranquilos, Europa recuperará su crecimiento. Pero en caso de que suceda cualquier tipo de shock, sea un aterrizaje abrupto en China, sea el problema de la deuda en Europa, o disrupciones en cualquier punto del mundo, creará presiones sustanciales a la política económica, en un momento en el que las restricciones sobre su capacidad de actuar son intensas”.  Robert Kahn, “Prospects for the global economy in 2016”, Council on Foreign Relations, 28.12.2015.

Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo el 11.1.2016




[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de  Economistas frente a la Crisis

11 diciembre 2015

Y SAREB SE CONVIRTIÓ EN PROMOTOR INMOBILIARIO Julio Rodríguez López


   El “banco malo”, Sareb, ha comunicado la inminente iniciación de “783 pisos a estrenar” a través de 13 nuevas promociones de viviendas repartidas por España. Su presidente ha señalado que Sareb  “fortalece su apuesta por la promoción inmobiliaria y la dinamización de la economía local”. Las viviendas promovidas por Sareb tienen precios de venta que  oscilan entre los 224.000 euros en Málaga y los 401.000 en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Cuando se creó Sareb como “banco malo” a fines de 2012 por imposición de la Comisión Europea  no se preveía  su entrada en el gremio de los promotores inmobiliarios de viviendas no precisamente  sociales.

  Un banco malo es un vehículo creado para comprar préstamos y activos problemáticos de bancos con volúmenes significativos de préstamos morosos. Al transferir activos deteriorados  desde una entidad de crédito al banco malo, dicha entidad limpia su balance de activos tóxicos, pero deberá efectuar provisiones. Los bancos que se convierten en insolventes por dicho proceso se pueden capitalizar, nacionalizar o liquidar.

   El “Memorándum de Entendimiento” (MOU)  firmado entre España y la Comisión de la Unión Europea en julio de 2012 estableció las condiciones exigidas a España, entre ellas la creación de un banco malo, para abrir una línea de financiación de 100.000 millones de euros (se solicitaron y obtuvieron unos 42.000 millones) para recapitalizar y reestructurar el sistema bancario español.

Siguiendo tales condiciones, entre diciembre de 2012 y marzo de 2013 se transfirieron a Sareb, creada en noviembre de 2012,  activos problemáticos de  nueve bancos, 36.600 millones de euros en activos de los bancos del Grupo 1 (Bankia, Catalunya Caixa y dos más)  y 14.000 millones de los bancos del Grupo 2 (Liberbank, BMN y otros dos más). Los traspasos se realizaron a precios rebajados respecto de su valor bruto  en libros (el 52,5%). El Frob cubrió con el préstamo de Bruselas las carencias  de recursos propios que resultaron en dichos bancos al vender activos a precios inferiores al valor contable.

 Sareb adquirió los activos problemáticos de los bancos citados emitiendo deuda. Sareb tiene unos recursos propios  que ascienden a  unos 4.800 millones de euros. La deuda emitida le permitió  comprar  activos con un valor  de alrededor de 50.800 millones de euros. Dicha deuda, avalada por el Estado, se convertiría en pública si Sareb no pudiese hacer frente al reembolso de la misma. El Estado español  es el primer accionista (45,7% del capital, seguido por Banco de Santander-16,6%- y CaixaBank-12,1%). El aval público es decisivo para  la colocación de la deuda de Sareb. Cuando se dice que Sareb es una empresa privada no se está diciendo todo.

  Entre 2013 y 2014 Sareb vendió 24.000 propiedades y obtuvo ingresos por valor de  9.000 millones de euros. Desde que inició su actuación, Sareb se ha visto envuelta en abundantes controversias acerca de la viabilidad de los planes de  negocio presentados (J. G. Montalvo, “”Cleaning up the Spanish financial sector’s real estate exposure: Situation and Outlook”, Funcas, SEFO, Septiembre 2015). En la reciente evolución de Sareb destaca el cambio consistente en asignar a “servicer” o agentes la administración y gestión de los activos.

El origen de Sareb fue el exceso de oferta inmobiliaria (había un millón de nuevas viviendas sin vender) que salió a la luz en 2008. Tal  exceso invadió los balances bancarios de préstamos irrecuperables y de activos reales aceptados como dación en pago de los promotores. El M0U de 2012 obligó a crear Sareb como vehículo, primero adquirente y después vendedor  de tales excesos de oferta inmobiliaria.

  Mientras vende los activos, Sareb  dedica recursos financieros captados mediante emisiones avaladas por el gobierno a aumentar la oferta inmobiliaria de viviendas del segmento “prime”. Una cosa era terminar promociones en curso que Sareb debió adquirir en su creación, y otra es convertirse en “animador del mercado inmobiliario”, como señala su presidente. Desde Sareb se apunta que va a promover nuevas viviendas tras “un minucioso estudio de mercado”.  Solo faltaría que Sareb produjese viviendas que después no pudiese vender y  que fuese preciso crear otro banco malo para  quedarse con los activos no vendidos por Sareb.

 España tiene el menor parque de viviendas sociales de alquiler del mundo occidental (2%del stock total de viviendas). A las dificultades de acceso a la vivienda de los jóvenes, que solo pueden alquilar habitaciones en las ciudades  con los modestos salarios de ahora, se une la necesidad de alojar a los desahuciados por impago de préstamos y de alquileres.

 En 2014 y 2015 ha habido  en España  una media anual de  65.000 lanzamientos judiciales derivados de desahucios. Contrasta la escasez de medios para hacer vivienda social con  el cauce abierto con recursos públicos o avalados por el Estado  para que Sareb construya viviendas destinadas a hogares acomodados.

Artículo publicado en El Siglo de Europa de 14.12.2015



[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis. 

30 noviembre 2015

LAS ESTADISTICAS DE LA DESIGUALDAD EN ESPAÑA Julio Rodríguez López

  La publicación digital “RdL Revista de Libros” incluyó recientemente un trabajo del economista y estadístico Rafael Álvarez Blanco, “Estadísticas de renta, riqueza  y condiciones de vida: la medición de la desigualdad”. El autor ha trabajado durante etapas prolongadas en el Instituto Nacional de Estadística (INE)  y en el Servicio de Estudios del Banco de España. El artículo en cuestión aproxima  la situación de la medida estadística de la desigualdad de la renta y riqueza en España.  

 En el artículo mencionado se  resumen las iniciativas  efectuadas por el sistema estadístico europeo y por  el Sistema Europeo de Bancos Centrales en cuanto a la medida de la desigualdad. En España destaca, en primer lugar,  la Encuesta de Condiciones de Vida, anual, obtenida por el INE  desde 2004, con datos referidos al año  anterior, en el marco de la Encuesta Europea sobre Renta y Condiciones de Vida. Se realiza  a partir de 13.000 hogares y aporta información sobre datos básicos para el periodo 2009-2014.

  La segunda estadística básica para aproximarse a la cuestión de la desigualdad  es la Encuesta Financiera de las Familias, que obtiene y publica el Banco de España, y de la que se dispone de información para los ejercicios anuales de 2002, 2005, 2008 y 2011. Esta encuesta incluye  información sobre variables  tales como riqueza, deuda, renta,  consumo y  carga de deuda de los  hogares., y se sitúa  en  el marco coordinado por el Banco Central Europeo. La información la obtiene a partir de 7.000 hogares. En el diseño de la misma se ha utilizado información procedente del impuesto sobre el patrimonio.

  Rafael Álvarez señala que existen abundantes estadísticas en España  sobre los hogares, relativas a variables tales como  renta y riqueza, desigualdad de la distribución, tasa de pobreza, “pero los usuarios valorarían una síntesis y una cierta edición de una información que facilitara su consulta”. A la vista de los resultados obtenidos, puede decirse que en el periodo cubierto por las últimas encuestas del INE (hasta 2014) y del Banco de España (hasta 2011)  se han acentuado en España  las desigualdades internas y frente a  terceros. Destacan asimismo  algunas tendencias que se recogen a continuación.

Primero: El 20% de la población con mayores ingresos percibe alrededor de siete u ocho veces más  renta que el 20% de la población  con menores rentas. La crisis ha acentuado la distancia entre los hogares con rentas mayores   y medianas. La  disminución de la diferencia existente entre estos últimos y los niveles de renta más bajos  se podría interpretar como prueba del declive de la clase media.

Segundo: El umbral de pobreza se define como el 60% de la renta mediana. La tasa de riesgo de pobreza  es el porcentaje de población situado por debajo de dicho  umbral. Las tasas de pobreza de los menores de 16 años y de los jóvenes entre 16 y 29  son mayores en España  que la media nacional (22,2%). La peor situación es la de los extranjeros originarios de fuera de la Unión Europea. La posición de las mujeres  es peor en este aspecto que la de los hombres.

Tercero: Por autonomías, la renta mediana equivalente por unidad de consumo  de los hogares españoles alcanza los mayores niveles en Navarra y el País Vasco, que presentan además  las menores tasas de pobreza y de desigualdad. En el otro extremo, Extremadura, Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha y Canarias tienen las rentas medianas  más reducidas  y las  tasas de pobreza más elevadas. La diferencia Norte-Sur todavía desempeña un cierto  papel en España.

Cuarto: Dentro de la Eurozona, los países escandinavos, sobre todo Noruega, tienen las mejores  tasas de renta mediana, pobreza y desigualdad. En cuanto a España, en la mayoría de los ratios,  solo son positivas las diferencias respecto de Grecia y de Portugal.
Quinto: En lo relativo a riqueza, los activos reales suponen  el  84,4% del patrimonio de los hogares españoles.  Dentro de estos  últimos, el  90% corresponde a la vivienda principal y  a activos inmobiliarios. El  87,1% de la deuda de los hogares también está vinculada a los activos inmobiliarios, casi  toda con garantía hipotecaria.

Sexto: La riqueza está peor distribuida en España  que la renta: El 25% de los hogares con mayor riqueza mediana  posee 21,5 veces más riqueza  que el 25% con menor riqueza. La diferencia de valor de la vivienda principal desempeña un papel importante en este desnivel.

 Por  último, destaca el papel de las prestaciones sociales (pensiones, prestaciones por desempleo), el 25% de la renta disponible de los hogares. El mantenimiento de tales prestaciones es decisivo para la estabilidad de los niveles de vida de los hogares. Las prestaciones  en especie,  educación y sanidad, elevan en un 16% el nivel de la renta disponible.

 Desigualdades crecientes, elevada concentración de la riqueza en activos inmobiliarios, asfixia de la clase media, reparto menos justo  del patrimonio que de la renta, diferencias Norte-Sur.  El artículo de Rafael Álvarez  es un útil primer paso en la síntesis de las diferentes fuentes estadísticas disponibles sobre la desigualdad.


Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal “El Siglo de Europa” el 30 de noviembre de 2015





[1] JRL es  vocal del Consejo Superior de Estadística en representación del sindicato UGT y miembro de Economistas frente a la Crisis

22 noviembre 2015

CIUDADES, URBANISMO, VIVIENDA Julio Rodríguez López


  El mercado y los precios de la vivienda  están registrando en 2015 una nueva etapa de crecimiento en España y en la mayoría de los países de la Eurozona. Las fluctuaciones del mercado de vivienda han provocado los ciclos más acentuados de la economía española en la etapa histórica comprendida entre la segunda mitad del pasado siglo y la primera década del siglo actual. En ese tiempo  España ha sido escenario  de  cambios sustanciales en el  diseño y en la estructura de las ciudades, en las formas de acometer el gobierno del suelo, en la financiación inmobiliaria y en los problemas que plantea el acceso a la vivienda.

 Desde los años setenta  del pasado siglo se han modificado los mecanismos que rigen la evolución de las ciudades. El mercado ha impuesto sus criterios en las decisiones más relevantes. Los mecanismos tradicionales de planificación, de ordenación del territorio, han perdido peso en favor de la lógica financiera. El  bloque de intereses inmobiliarios ha determinado  el diseño y el futuro de las ciudades, imponiendo sus objetivos a los de una política pública que atienda al interés general.

El paso desde  la ciudad compacta a la ciudad dispersa ha sido una de las consecuencias más evidentes. Dicha evolución  ha tenido serias consecuencias económicas (la ciudad dispersa resulta más cara de gestionar y para vivir), medioambientales (el consumo de suelo ha sido a todas luces excesivo),  y  también sociales. Las ciudades han perdido bastante de su condición de comunidad y las calles,  más  lugar de encuentro, son vías para el tráfico. 

 El urbanismo tiene en España un marco competencial complejo. Sobre el gobierno del suelo  inciden  normativas estatales y legislaciones autonómicas. Corresponde a los ayuntamientos el desarrollo y la gestión  de los planes de urbanismo, y la vigilancia de la disciplina urbanística. Se trata, pues, de una competencia muy descentralizada, donde con frecuencia unas débiles administraciones locales  deben de adoptar decisiones en las que confluyen potentes intereses.

El  intenso crecimiento demográfico registrado en España en los años del salto del campo a la ciudad  contemplaba la calificación masiva de suelo como urbanizable residencial para la construcción ilimitada del máximo número de viviendas. En aquellos planes iniciales el alquiler era una opción por completo dejada de lado.

   Con el desarrollo del crédito hipotecario desde los años ochenta se pasó desde  las letras de cambio a las hipotecas como forma de financiación de la compra de vivienda. La burbuja inmobiliaria de la etapa 1997-2007, más prolongada e intensa que las precedentes, estuvo alimentada desde los mercados de capitales, produciéndose una sobredemanda de vivienda. La reacción de la oferta no se hizo esperar y se construyó alrededor de un millón de viviendas más que lo que justificaba la demanda.

En los últimos años las ventas de viviendas de segunda mano han superado ampliamente a las de viviendas de nueva construcción. Si  la demanda de vivienda, atenuada por el menor crecimiento demográfico, se puede satisfacer en buena medida con el amplio parque de viviendas existente en España, e incluso con una creciente oferta de viviendas de alquiler, los planes locales de urbanismo deberán recurrir menos a la calificación  masiva de  suelo urbanizable. Los ayuntamientos deben de tener en cuenta no solo los ingresos derivados del planeamiento, sino los mayores costes que les provoca la ciudad dispersa.

  En la evolución del mercado de vivienda en España destacan  los abundantes desahucios de viviendas registrados después de 2007, una vez “pinchada” la burbuja inmobiliaria. Según los datos del Banco de España y los del poder judicial, se puede estimar que más de 200.000 viviendas habituales  han sido entregadas a los bancos entre 2008 y 2014.

  Además del carácter socialmente regresivo de dicha  evolución, lo sucedido simboliza el fracaso de la política de vivienda en España. Numerosos desahucios  han afectado a familias que deberían de haber accedido a una vivienda de alquiler, y no a una vivienda adquirida con un préstamo hipotecario.

  Del amplio conjunto de instrumentos que integran la política de vivienda (fiscalidad, regulación financiera, suelo, regulación del alquiler, viviendas protegidas, regulación de la ejecución hipotecaria), se puede decir que en España la figura de la vivienda protegida requiere de una actualización en profundidad. Dicha actuación ayuda ahora a acceder a la vivienda  a hogares con recursos suficientes para  comprar una vivienda en el mercado.

El mecanismo de ejecución hipotecaria seguido en España se ha revelado como extremadamente riguroso. El deudor que no puede hacer frente al pago del préstamo no solo pierde la vivienda, sino que además continúa endeudado con el banco que le concedió el préstamo. La política de vivienda tradicional ha visto complicada su actuación con la presencia de desahucios que proceden no solo del impago de préstamos hipotecarios, sino también del impago del alquiler de la vivienda arrendada.

  El exceso de financiación aportado  por bancos y cajas de ahorros a promotores inmobiliarios en la última etapa de expansión del mercado de vivienda, al inundar los balances bancarios de préstamos de difícil cobro y de activos inmobiliarios sobrevalorados, afectó al sistema financiero, y de forma especial a las cajas de ahorros.

 Estas entidades suponían el 50% del sistema crediticio español en 2008. En 2015 solo quedan dos cajas  de ahorros minúsculas. La desaparición de las cajas acabó  con  la “banca alternativa” en España, y ha ocasionado una mayor concentración del sistema crediticio.  Fue sobre todo la última burbuja inmobiliaria la que se llevó por delante a dichas entidades de crédito.

El contexto de crisis ha dinamizado el mercado de alquiler. Esta evolución  adelanta  la emancipación de los jóvenes, aumenta  las posibilidades de oferta, permite acceder a la vivienda a hogares con ingresos reducidos y refuerza  la movilidad laboral.  La normativa sobre alquileres se ha modificado recientemente de forma favorable al arrendador y se ha eliminado la discriminación en el tratamiento fiscal a la vivienda en propiedad  y en alquiler.

La política económica y territorial debe de atender, pues, a abundantes objetivos. Destacan entre los mismos la defensa de la ciudad compacta y de la calidad medioambiental. Los planes locales de urbanismo se deben apoyar menos en la calificación de nuevo suelo urbanizable. Una mayor  coordinación competencial en materia de urbanismo resulta imprescindible. No resulta positivo que el Estado carezca de competencias en materia de planeamiento, debiendo recuperar una parte selectiva de las mismas.

  Sigue pendiente la cuestión de la financiación local, que descansa en exceso sobre algunos tributos,  lo que impulsa a los ayuntamientos a desarrollar políticas urbanísticas proclives a la nueva construcción residencial. La política de vivienda debe de apoyarse en el alquiler y en la creación de parques de viviendas sociales. La política de construcción de nuevas  viviendas de protección oficial debe de reformarse.

 Dicha política debe de ser menos un  instrumento de desarrollo del parque de viviendas y bastante más una actuación que favorezca a los hogares de rentas reducidas. Por último, el procedimiento de ejecución hipotecaria  debe de  atender a crear una auténtica “segunda oportunidad” para quienes no han podido hacer frente a los pagos precisos  para acceder a la vivienda.


Este artículo se publicó en la revista mensual Temas para el Debate de noviembre de 2015