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27 noviembre 2016

MERCADO DE VIVIENDA 2016. SE MANTIENE LA RECUPERACION. Julio Rodriguez López

1.    Mercado de vivienda (I).  Los precios de la vivienda
  El mercado de vivienda ha mantenido en España en 2016 un perfil expansivo en los tres primeros trimestres. No obstante, la evolución  de las  principales magnitudes ha resultado menos intensa a lo largo del ejercicio que lo previsible a la vista de los niveles alcanzados en los primeros meses del año.

   El índice de precios de vivienda, elaborado por el INE a partir de los precios declarados en las escrituras de compraventa formalizadas ante notario, creció en un 1,8% en el segundo trimestre de 2016, lo que supuso una variación interanual del 3,9% (Figura 7).Por autonomías, destacaron los crecimientos de Madrid (7,8%) y Cataluña (5,5%), mientras que los menores aumentos fueron los de Castilla y León (0,5%) y Navarra (0,1%). 

 El aumento acumulado de los precios de la vivienda en la etapa de recuperación, según el citado indicador, esto es, después del primer trimestre de 2014,  ha sido del 9,5% en el conjunto de España. Han destacado sobre todo las intensas elevaciones de precios registradas en Madrid (15,8%), Cataluña (13,3%) y Baleares (12,7%). Los aumentos más modestos han correspondido a Navarra (2%) y Extremadura (1,8%) (Figura 8).

 La Costa Mediterránea, las islas y las grandes aglomeraciones de Madrid y Barcelona han sido los puntos en los que la recuperación de los precios de las viviendas ha sido más acusada. Esta evolución territorial  la confirman los resultados de la estadística de precios obtenida por la tasadora Tinsa (Figura 9).

  El Ministerio de Fomento ha publicado en septiembre de 2016 los resultados de los valores de tasación estimados para el segundo trimestre de este ejercicio (datos de empresas tasadoras). Según dicha estadística, el precio medio de tasación en dicho trimestre  fue de 1.506,4 euros/m2, lo que implicó un aumento del 2% respecto del mismo periodo de 2015. El precio  medio en España de una  vivienda de 90 metros cuadrados ascendió a 135.576 euros en el periodo en cuestión.

 Por autonomías, los niveles de precios de tasación más elevados correspondieron al País Vasco (2.393,3 euros /m2) y a la Comunidad de Madrid (2.176,2 euros/m2). Los niveles más reducidos fueron los de Extremadura (882 euros/m2) y Castilla-La Mancha (876,1 euros/m2) (Figura 10).Sigue repitiéndose en el mercado de vivienda  la pauta consistente en que la lejanía de las costas y de Madrid se acompaña de precios de venta de vivienda más reducidos.

  En cuanto a los alquileres, la información procedente del portal  Fotocasa.es revela que en agosto de 2016 el nivel medio en España de los precios del alquiler  ascendió a 7,34 euros/m2-mes (661 euros seria el  precio de alquiler medio de una vivienda de 90 m2), un 3,7% superior al del mismo mes de 2015 (Figura 11).  En diciembre de 2016 el precio medio  del alquiler ascendía a  7,01 euros/m2-mes, lo que indica la presencia de un aumento moderado del alquiler en los ocho primeros meses de 2016 (4,7%).

 En 2016 el mayor aumento interanual de  los precios de la vivienda, según los principales indicadores disponibles, ha sido el del importe medio de las hipotecas (7,5%, correspondiente a 112.516 euros en junio de 2016, fuente INE), seguido por  el índice de precios de vivienda del INE (3,9%), alquileres-Fotocasa (3,4%) y estadística de tasaciones del Ministerio de Fomento (2%). El índice obtenido por Tinsa registró un  descenso del 0,5% en agosto de 2016 respecto del mismo mes del pasado ejercicio (Figura 12).

  En el segundo  trimestre de 2016 los precios del suelo ascendieron a 163,4 euros/m2, un 6,6% superior al del mismo trimestre de 2015. Lo anterior  revela que los precios del suelo urbano están creciendo en 2016  más que los de la vivienda y que los alquileres. Esta evolución puede revelar la presencia de unas expectativas a todas luces alcistas en dicho input de la construcción residencial respecto de la evolución futura del mercado de vivienda.

 
2.    Mercado de vivienda (II). Demanda y financiación
 Los indicadores disponibles confirman la persistencia de un aumento importante de la demanda de vivienda en los siete primeros meses de 2016. Dicha evolución resultó favorecida en principio por la evolución del empleo y de la renta disponible de los hogares. El total de ocupados EPA aumentó en un 2,4% (434.400) en el segundo trimestre de 2016, mientras que los hogares lo hicieron en un 0,59%, correspondiente a una variación neta anual de 59.000 nuevos hogares . 

  La afiliación a la Seguridad Social creció un 2,8% en agosto de 2016 sobre el año anterior, apareciendo los servicios y la construcción como los sectores más dinámicos. La renta disponible de los hogares creció en un 2,1% en el primer trimestre de 2016 respecto del año precedente. En términos agregados, los bajos salarios fueron compensados por el fuerte aumento del número de empleos.
  En el primer semestre de 2016 persistió  el descenso de los tipos de interés a    comprador de vivienda, que alcanzaron  un nivel mínimo del 1,89% en mayo de este año. El Euribor ha mantenido niveles negativos en todo el periodo comprendido entre los meses de febrero y de agosto. El diferencial promedio de los tipos de interés practicados respecto del Euribor a doce meses  fue del 1,989% en el periodo enero-julio de 2016. El plazo medio de los nuevos préstamos hipotecarios concedidos en el segundo trimestre de 2016 fue de 23 años, según datos de los registradores.

 El 94% de los créditos de la cartera de préstamos hipotecarios lo son a tipo variable con actualización anual, mientras que los préstamos a interés fijo, que están aumentando en los últimos meses, suponían en junio de 2016 el 6% de dicha cartera (AHE, 2016).

 El saldo vivo de los préstamos a comprador de vivienda sufrió un descenso interanual del 3,1% en julio de 2016, en línea con la evolución de los últimos años, aunque dicha variación resulta menos negativa que en los años precedentes. Los nuevos préstamos a comprador crecieron en el periodo enero-julio de 2016  en un 19,3% sobre el mismo periodo de 2015 .
  
Esta evolución supone una desaceleración respecto del 33,3% en que creció dicha magnitud en el año 2015, y se debe sobre todo al descenso sufrido por la misma en el mes de julio.
El mayor empleo, la variación  positiva de la renta disponible y una posición más proclive a conceder  nuevos préstamos por las entidades de crédito impulsaron la compra de viviendas en 2016. Según  la estadística del INE sobre  compraventas registradas de viviendas, en el periodo enero -julio de 2016 dichas compras aumentaron en un 14% respecto del año precedente. Las compraventas de viviendas nuevas descendieron en un 3,1% en dicho periodo, mientras que las de viviendas usadas aumentaron en un 19,1% .

 Las compras por extranjeros han seguido aumentando su participación dentro del conjunto de las compras de viviendas en España. Según  la Estadística Registral Inmobiliaria de los registradores, en  2016 dicha participación pasó desde el 12,93% del primer trimestre al 13,15% en el segundo semestre. Puesto que la previsión de ventas  supera las 400.000 en 2016, ello implica que las ventas de viviendas  a extranjeros se pueden aproximar a las 50.000 en este ejercicio.

  En  el segundo trimestre de 2016 las ventas a compradores del  Reino Unido volvieron a ocupar la primera posición por nacionalidad del adquirente, casi el 20% del total de ventas a extranjeros, seguidas a distancia por el 7,38% de ventas a alemanes (7,38%) y el  7,05% de los  franceses. El carácter creciente de las ventas a extranjeros revela que se están incrementando   a un ritmo superior al del conjunto de las ventas. En las islas y en las costas mediterráneas se advierte la mayor presencia de compradores extranjeros, lo que señala el carácter turístico de las viviendas adquiridas por los mismos.
 Las estadísticas registrales citadas sitúan el aumento de las ventas de viviendas en el primer semestre de 2016  en un 16,6%, lo que, de mantenerse el ritmo, implicaría un total de  414.000 compraventas en el ejercicio de 2016. 

.Los aumentos más destacados fueron los de Baleares (31,5%) y País Vasco  (24,1%). Por el contrario, Extremadura (4,6%) y Navarra (1,5%) presentaron los más débiles aumentos interanuales en dicho periodo.
El mayor aumento de las hipotecas registradas respecto de las compraventas registradas de viviendas provocó que la proporción de hipotecas para compra de vivienda  sobre el total de compraventas pasara a  suponer el 72,1% de dichas compraventas en  los siete primeros meses de 2016. Dicha proporción supera a la de cada uno de los tres años precedentes. 2011 fue el último año en el que las hipotecas registradas sobre viviendas superaron a las ventas de viviendas.
El descenso de la morosidad de los préstamos a comprador de vivienda ha contribuido asimismo a una mayor fluidez  en la concesión de nuevos créditos. En marzo de 2016 la tasa de  morosidad de dichos prestamos  fue del 4,83%, más  de cinco puntos por debajo de la morosidad del conjunto del crédito al sector privado de la economía (9,99%)  en dicho mes.

 El esfuerzo medio de acceso a la vivienda se mantiene elevado para los hogares con bajos niveles de ingresos. Si se considera a los  mileuristas netos como representantes de dicho segmento de hogares, el acceso a una vivienda de 90 m2 supondría para tales hogares un esfuerzo del 65,4% en el caso de una  vivienda de alquiler o del 58,4% en el caso de acceso  a una vivienda en propiedad, mediante un préstamo que cubriese el 100% del precio de venta de la vivienda. Resulta evidente que en  las zonas más urbanas del país los más elevados precios de la vivienda  hacen aún más elevado   el esfuerzo de acceso.

Los hogares con bajos ingresos  tienen, pues, más  complicado el acceso a la vivienda en propiedad mediante un préstamo hipotecario. Ello  explica el importante peso  que en la demanda actual de vivienda tienen los inversores nacionales (está creciendo la proporción de los  que adquieren viviendas para alquilar), que huyen de unos depósitos bancarios con rentabilidad nula o negativa, así como los extranjeros con fines turísticos, junto a los inversores institucionales  y los hogares con ingresos situados en el entorno del salario medio (1.832 euros/mes fue el salario medio bruto en el primer trimestre de 2016, según la Encuesta de Salarios del INE).


3.    Mercado de vivienda (III). La nueva oferta de viviendas
 El crecimiento de la demanda, el aumento de los precios de venta de las viviendas y la reducción del stock de viviendas de nueva construcción no vendidas han contribuido  a impulsar la edificación de nuevas viviendas. Destaca en 2016  el fuerte aumento interanual de las viviendas iniciadas, medidas por los visados de dirección de obra nueva de los colegios de arquitectos técnicos. Este indicador aumentó en el periodo enero-mayo en un 49,8% sobre el mismo periodo del año precedente, lo que implica que en el ejercicio de 2016 se puedan iniciar unas 75.000 viviendas  (49.700 en 2015).

Las viviendas terminadas, estimadas por los certificados de fin de obra de los colegios de arquitectos técnicos, descendieron en un 8% en el periodo antes citado. Dicha evolución refleja las consecuencias de la prologada etapa de reducción de las viviendas iniciadas y de la  nueva construcción  acaecida tras el  inicio de la pasada crisis en el verano de 2007. Las cifras de viviendas iniciadas y terminadas  de 2016 resultan muy inferiores a los niveles existentes antes del inicio de la etapa expansiva 1997-2007.

El fuerte aumento de las viviendas iniciadas se ha dejado sentir en el comportamiento de la  construcción residencial, aproximada por la inversión en vivienda en la Contabilidad Nacional. En el primer semestre de 2016  dicha  magnitud aumentó en un 2,8% sobre el año anterior (2,4% fue la variación en 2015) . De mantenerse esta tasa de variación la aportación de la construcción residencial al aumento del PIB seria de 0,13 puntos porcentuales en 2016.  Se está, pues,  en presencia de  una recuperación de la actividad constructora residencial,  pero esta no ha alcanzado  todavía una intensidad significativa general,  pues  existen  profundas disparidades territoriales. 

 El peso de la inversión en vivienda en el PIB es del 4,6% en 2016, casi la tercera  parte del nivel alcanzado en 2007. La participación en el PIB del conjunto del sector de la construcción es del 10,4% en 2016. En este ejercicio  la construcción residencial presenta un dinamismo muy superior al del  resto de la  construcción, en gran parte por la caída de la inversión pública,  como consecuencia de la política de reducción del déficit público.

 El Ministerio de Fomento publicó en el verano de 2016 la cifra correspondiente al stock de viviendas terminadas y no vendidas, correspondiente a la fecha de 21 de diciembre de 2015. Según la estimación citada, dicho stock ascendió a 513.848 viviendas, lo que supuso un retroceso del 5,6% respecto del nivel existente un año antes . La cifra citada  supone el 2% del parque de viviendas existente en España.  Destacan  las elevadas  participaciones que  dentro de dicho stock tienen  las autonomías  de Valencia (95.210 viviendas), Cataluña (80.372) y Andalucía (78.042).

 El descenso del 5,6% del stock citado fue bastante acusado en el País Vasco (-14,5%), Galicia (-8,3%) y  Baleares (-8,2%). Destacó el aumento registrado en la Comunidad de Madrid, donde no solo no hubo retroceso, sino que tuvo lugar un aumento del stock en cuestión (1,4%) en 2015.  También se ha puesto de manifiesto en los últimos meses la relevancia de los activos inmobiliarios presentes en los balances bancarios en España. Ello confirma  la incidencia negativa que suponen los excesos de construcción residencial respecto de la demanda real de vivienda.

  Los excesos del pasado no solo han dado lugar a que el gobierno haya intervenido para sanear algunos  bancos afectados, en especial los procedentes de las antiguas cajas de ahorros y ello a partir de Sareb, el “banco malo”, con el coste fiscal consiguiente. La cuestión está en que la situación de algunos bancos, aparte de los saneados por Sareb,  todavía resulta afectada por los activos reales improductivos que aparecen en sus balances, correspondientes básicamente a suelo y  bloques de viviendas no vendidos.


4.    Política de vivienda
 En el primer trimestre de 2016 las ventas de viviendas protegidas (las calificadas por las CC. Autónomas, destinadas a vivienda habitual, que tendrán un precio  máximo de venta o de alquiler y no superarán los  90 m2 útiles de superficie) ascendieron a 5.061, según datos de los notarios publicados por el Ministerio de Fomento. Dicha evolución   supuso un aumento del 0,8% respecto del mismo periodo de 2015 .

   De mantenerse  el ritmo del primer trimestre las ventas de viviendas protegidas podrían superar las 21.000 en el presente ejercicio. En 2016 se mantiene la tónica de aumento moderado de las ventas de este tipo de viviendas, incluidas nuevas y usadas.   Estas últimas deben de suponer  la cuota mayor, a la vista del bajo ritmo de nuevas construcciones de viviendas protegidas en los últimos ejercicios.

  Las ventas de viviendas protegidas (VPO) en el primer trimestre de 2016 supusieron el 4,3% de las ventas totales de viviendas. Después de haber alcanzado una cuota del 11,5% en el  2011, la participación citada de las VPO   en las ventas de viviendas no ha dejado de disminuir. La rigidez  en los   precios de  venta de esta clase de viviendas ha sido un factor relevante en dicho retroceso.

 Los descensos experimentados por los precios de las viviendas libres después de 2008  los situaron por debajo de los de  las viviendas protegidas, en exceso rigidizados,  lo que afectó negativamente a las ventas de estas últimas. La recuperación de los precios de las viviendas libres podría estimular la venta de las VPO que estén pendientes de venta.

 En cuanto a la actividad constructora de nuevas viviendas protegidas,  los datos disponibles, procedentes del Ministerio de Fomento, revelan que  se han  producido elevaciones significativas en  las calificaciones provisionales y definitivas de dichas viviendas en el primer trimestre de 2016 respecto del mismo periodo del año precedente. 

 Las  calificaciones provisionales aumentaron en un 31,3%, lo que las situaría en un nivel de 6.000 en 2016.Se trata  no solo de disponer de tales calificaciones, sino de  que exista financiación crediticia para poner en marcha nuevas promociones de dicha clase de viviendas.
 En cuanto a las calificaciones definitivas, que se conceden a viviendas protegidas terminadas, el crecimiento interanual resultó ser más intenso, el  47%, lo que implicaría  la salida al mercado de unas 11.700 viviendas de estas características. De producirse dicha salida al mercado, ello  tendría cierta trascendencia,  a la vista de la  todavía baja oferta de viviendas libres de nueva construcción.

  El precio medio de tasación de las viviendas protegidas ascendió a 1197,8 euros/m2 en el primer trimestre de 2016 (1.352 euros/m2 en la Comunidad de Madrid), un 1,2% por encima del correspondiente al mismo periodo de 2015 y el 73,5% del precio medio de venta de las viviendas libres en el mismo periodo. Una vivienda protegida media de 90 m2 tendría un precio de venta de 99.700 euros (121.680 en Madrid).

En diciembre de 2016 termina la vigencia del Plan de Viviendas 2013-2016, aprobado por RD 233/2013, BOE de 10.4.2013.  El Plan entró en vigor de hecho en julio de 2014 una vez que el gobierno aprobó en Consejo de Ministros el tipo de convenio a firmar con las comunidades autónomas para el desarrollo  de los programas  comprendidos en el Plan citado. Ello fue  así porque la ejecución efectiva  de los planes de vivienda estatales descansa en las administraciones con competencia en la materia, esto es, las comunidades autónomas.  
Los  programas de mayor interés del Plan en cuestión son los relativos a las ayudas al acceso al alquiler a los inquilinos y el de fomento de la creación de un parque público de viviendas de alquiler sobre suelos o edificios de titularidad pública. La dotación presupuestaria del plan citado ha sido reducida, por coincidir con una etapa de fuerte control del gasto  público a efectos de cumplimiento de los programas de estabilidad.

 El gasto público directo para el acceso a la vivienda recogido en el presupuesto del Estado de 2016  ascendió a 587,1 millones de euros, en su mayor parte destinado a hacer frente a las subvenciones contempladas en  anteriores planes plurianuales de vivienda protegida. Puesto que no se dan las condiciones de tiempo y de gobierno  para aprobar un nuevo Plan Plurianual de Vivienda, se debe de prorrogar, mediante Real Decreto aprobado en Cortes, el vigente plan a 2017, de forma que no queden sin cubrir las ayudas citadas, que suelen  ir dirigidas a hogares con niveles de ingresos medios y bajos.

 La parte del gasto público directo destinado a ayudas al alquiler, a ejecutar por las autonomías, debería ser objeto de publicidad, de manera que todos  los hogares con bajos niveles de ingresos puedan conocer  la existencia de tales ayudas (40% del alquiler durante doce meses prorrogables, hasta un máximo de 2400 euros anuales, siempre que el alquiler no supere los 600 euros). El Estado, que es la administración que aporta los recursos, debería divulgar la forma bajo la cual se efectúa el gasto por parte de las autonomías.  
La política estatal de vivienda incluye ayudas fiscales a hogares y   empresas. Dichas ayudas se incluyen en los programas presupuestarios asociados con los tributos que son objeto de desgravación para facilitar el  acceso a la vivienda.

  El nuevo gobierno que suceda al actual en funciones deberá poner en marcha un nuevo plan de vivienda. Este debe de movilizar  los instrumentos precisos para facilitar el acceso a la vivienda a los hogares cuyos recursos no permiten lograr dicho acceso en las condiciones del mercado. Entre los instrumentos a movilizar destacan los relativos a  la aportación de suelo para construir vivienda protegida accesible, la creación de un parque público de viviendas sociales de alquiler, el apoyo a los hogares arrendatarios  y la elevación del nivel del gasto destinado a fomentar la disponibilidad  de viviendas sociales, preferentemente de alquiler.

Este articulo forma parte de un trabajo mas extenso publicado en la revista "Ciudad y Territorio Estudios Territoriales", nº 190 Invierno 2016,  del Ministerio de Fomento, bajo el titulo "Mercado de vivienda: persiste la recuperación, se modera el ritmo"



19 octubre 2016

EN 2017 HA PROSEGUIDO LA RECUPERACIÓN DEL MERCADODE VIVIENDA Julio Rodríguez López


1 .   Mercado de vivienda (I). Precios y alquileres  de la vivienda

   Los precios de las viviendas registraron un importante aumento en el primer trimestre de 2016, el 1,5% sobre el trimestre precedente, según el índice de precios de vivienda del INE (datos de los notarios). El ritmo de aumento en cuestión  fue menos acusado en la estadística de precios de tasación del Ministerio de Fomento (0,8%). La variación interanual  del primer trimestre de 2016 respecto del mismo periodo del año anterior fue del  6,3% para el índice de precios del INE y del 2,4% para los precios de tasación.

   Tras la pasada recesión del mercado de vivienda, el índice de precios alcanzó el nivel mínimo  en el primer trimestre de 2014. Después  de dicho periodo, en los dos años siguientes de recuperación del mercado,  el índice  citado ha experimentado  un crecimiento acumulado del 8%. Los  mayores crecimientos en dicho periodo fueron los de las comunidades autónomas de Madrid y Cataluña (12,4% en ambos casos), mientras que Castilla-La Mancha presentó el menor aumento (1,2%).

  Madrid y Barcelona, los archipiélagos y las zonas turísticas  parecen experimentar las mayores elevaciones de precios. Una evolución equivalente presentan los precios de tasación estimados por la empresa tasadora Tinsa. Según esta fuente la variación interanual  de precios de vivienda en mayo de 2016 sería solo del 1,3%.

La estadística de precios de tasación del Ministerio  de Fomento aporta información sobre niveles absolutos de precios de vivienda, estimados a partir de informes de tasación. Así, según dicha  fuente, en el primer trimestre de 2016 los precios más elevados por autonomías  en España  fueron los del País Vasco, 2360,2 euros/m2, seguidos por los de la Comunidad de Madrid, 2129,6  euros/m2. Los niveles más reducidos fueron los de Extremadura (882,5 euros/m2) y Castilla-La Mancha (862,5 euros/m2).

  Según estimación de Fotocasa, los precios medios de los alquileres fueron de 7,29 euros/m2-mes en abril de 2016. Dicho nivel implicó una variación del 4,4% respecto del mismo mes del pasado ejercicio.  El nivel mínimo previo  alcanzado por los precios de los alquileres, según la fuente estadística citada, fue el de septiembre de 2014 (6,75 euros/m2-mes).

 El aumento registrado por los alquileres entre dicho periodo y abril de 2016 fue del 8%, crecimiento equivalente al del índice de precios de vivienda. Cataluña (10,22 euros/m2-mes), País Vasco (10,15 euros/m2-mes) y Madrid (10,13 euros/m2-mes) presentaron los niveles más elevados de alquileres entre las autonomías en abril de 2016.

  Según el Ministerio de Fomento, el precio medio alcanzado por el suelo en las transacciones efectuadas (estadística procedente de los registros) en el primer trimestre de 2016 fue de 157,7 euros/m2. Ello supuso un aumento del 5,3% sobre el mismo periodo del pasado ejercicio. El retroceso de los precios del suelo en la fase de recesión superó al  sufrido por los precios de las viviendas, mientras que la recuperación posterior  a la recesión ha sido más acusada en el caso del suelo.

  Desde el nivel mínimo alcanzado en la etapa de recesión (primer trimestre de 2014) el aumento acumulado del precio del suelo ha sido de un 11,4%, más de tres puntos por encima del aumento experimentado por los precios de venta de las viviendas, según el índice trimestral del INE. El precio del suelo tiene un carácter virtual, que refleja sobre todo expectativas, lo que le lleva a registrar fluctuaciones más acusadas que los precios de las viviendas, tanto en las fases de auge como en las de recesión.

2. Mercado de vivienda (II) Demanda y financiación

 Los diferentes indicadores  parecen señalar que la demanda de vivienda ha registrado importantes aumentos en los primeros meses de 2016. La variación de la renta disponible y del empleo ha sido favorable a una mayor demanda de vivienda. En 2016 ejercerán una menor presión al alza sobre la renta disponible de los hogares algunos factores que han desempeñado un papel importante en los últimos años (descenso de la fiscalidad, reducción del precio del petróleo). El mantenimiento de niveles de gasto de consumo elevados obligará a los hogares a recurrir más al endeudamiento que lo que ha sido la norma durante los recientes años de recesión del mercado de vivienda.

 Así, el nivel de empleo experimentó una variación importante en el primer trimestre de 2016, según la EPA. Los ocupados aumentaron en un 3,3%, correspondiente a una variación neta de 575.000 puestos de trabajo. La afiliación a la Seguridad Social desaceleró su variación anual   hasta el 2% en mayo de 2016 sobre el mismo mes del pasado ejercicio, correspondiente a un crecimiento   interanual de 350.600 afiliados (datos de fin de mes).

  El Banco de España  ha subrayado en sus previsiones de junio de 2016 que la demanda de vivienda se verá favorecida por la evolución de la renta disponible, pero resultará frenada por el menor  ritmo de creación de nuevos hogares. El menor ritmo en cuestión responde al descenso de presencia dentro de la población española  del  intervalo de edades  comprendidas entre 20 y 24 años.

   En 2016 ha persistido el descenso de los tipos de interés de los préstamos a comprador de vivienda, que bajaron hasta el 1,89% en mayo de este año. El diferencial  practicado por los bancos en los créditos a interés variable  sobre el Euribor a doce meses (que ha presentado valores negativos desde febrero de 2016) se mantiene próximo a los dos puntos porcentuales.

 Los menores tipos de interés han apoyado la demanda de vivienda, aunque los nuevos hogares tienen  problemas para el acceso a la vivienda en propiedad. En el periodo enero-abril de 2016 los nuevos créditos a comprador de vivienda crecieron en un 34,5% sobre el mismo periodo del año anterior, según la encuesta del Banco de España.

  Esta entidad  ha iniciado en 2016  la publicación del desglose mensual de los datos de  nueva financiación. De dicha información se  deriva que el 26% de los nuevos préstamos concedidos en 2015 correspondieron a créditos renegociados  y el resto fue nueva financiación neta aportada por las entidades de crédito a los adquirentes de vivienda. La variación  de los créditos concedidos sobre el año anterior en enero-abril de 2016 fue del 31,6% si se eliminan los  créditos refinanciados.

  Las transmisiones  de viviendas, según la estadística publicada por el Ministerio de Fomento,  con datos procedentes de los notarios, experimentaron un aumento del 20,7% en el primer trimestre de 2016  sobre el mismo periodo del año precedente. Las ventas de viviendas nuevas permanecieron estabilizadas en el mismo nivel del pasado ejercicio, mientras que las de viviendas de segunda mano crecieron en un 23,8%.

  Las ventas de viviendas a españoles residentes se incrementaron en un 20%, a la vez que las ventas a  extranjeros lo hicieron en un 24,2%. Las ventas a extranjeros, residentes y no residentes, supusieron el 17,7% de las ventas  totales en el primer trimestre de 2016, medio punto porcentual por encima del nivel alcanzado en 2015. Los mayores aumentos  de las ventas de viviendas en el primer trimestre de 2016 correspondieron a las autonomías de Murcia (43,5%) y Rioja (43,2%). Destacó el retroceso sufrido por las ventas en dicho periodo en la comunidad  foral de Navarra (-11,8%).

 La mayor cuota de ventas de viviendas a extranjeros dentro de las ventas  totales fueron las de Canarias (41%) y Baleares (38,8%). Destacó el 40,9% de la provincia andaluza de  Málaga y el  24,3% de la de Almería. Las cuotas más reducidas correspondieron a  País Vasco (2,3%) y Galicia (2,1%). Se advierte que dicha mayor presencia de las ventas a extranjeros están teniendo lugar en las autonomías donde es más elevada la presencia  del turismo.

 El aumento interanual de los precios de la vivienda en un 6,3% en el primer trimestre de 2016 y el de los alquileres en un 4,4% en abril implica un mayor esfuerzo de acceso a la vivienda   para los nuevos hogares y en general para todos los que tienen niveles medios y reducidos de ingresos familiares. En el primer trimestre de 2016 el salario por persona ocupada se mantuvo  en el mismo nivel del pasado ejercicio, por debajo de las subidas registradas por los precios de las viviendas y por los alquileres en dicho periodo.

 En el primer trimestre de 2016  las hipotecas registradas supusieron  una proporción equivalente a la de 2015 respecto de las ventas registradas, el 69,1%. Ello indica que se está reforzando  la demanda de vivienda por parte de hogares españoles para su  uso,  y también que siguen siendo trascendentes en  la demanda no solo las ventas a extranjeros, sino también las ventas a inversores  que adquieren viviendas para mantener el valor  real de sus ahorros.

3. Mercado de vivienda (III).La nueva oferta de vivienda

  En el primer trimestre de 2016 ha destacado la fuerte recuperación del número de visados de vivienda de  obra nueva efectuados por los Colegios de Arquitectos Técnicos, según datos publicados por el Ministerio de Fomento. En dicho periodo tales visados, que equivalen a  las viviendas iniciadas, crecieron en un 57,1% respecto del mismo periodo de 2015. De mantenerse dicho ritmo en el conjunto del año, el total de iniciaciones de viviendas  en 2016 se aproximaría a las 80.000 (49.700 en 2015).
  Los visados para rehabilitaciones  crecieron en solo un 0,6% en el periodo de tiempo citado, por lo que su participación en el conjunto de visados de vivienda retrocedió hasta el 24,5%, lejos del 33,2% de 2014. Las viviendas terminadas  aumentaron en un 3,4% sobre el año anterior en el mismo periodo de tiempo, correspondiente a una previsión de 46.700 nuevas viviendas terminadas en el presente ejercicio de 2016.

  El Ministerio de Fomento no ha publicado en 2016 ninguna estimación relativa al stock de viviendas de nueva construcción no vendidas. A  fines de 2014  se había estimado por parte de dicho Ministerio que  había en España   534.700 viviendas nuevas sin vender.

  De acuerdo con la evolución de los diferentes indicadores que inciden sobre el stock en cuestión (viviendas terminadas, ventas de viviendas de nueva construcción, autopromoción y viviendas terminadas por parte de personas físicas, Comunidades de Propietarios y Cooperativas), se puede anticipar que las viviendas nuevas no vendidas debieron descender en torno al 4% en 2015, situándose así el stock citado por debajo de las 515.000 viviendas, un 4% inferior al existente a fines de 2014.

Según la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, la inversión en vivienda a precios constantes, que había registrado variaciones interanuales negativas entre 2008 y 2014, creció en un 2, 4% en 2014. En el primer trimestre de 2015  la variación interanual registrada por dicha magnitud  ha sido del 3,3%, por encima del aumento del 2,8% experimentado por el resto de la construcción.

  De mantenerse dicho ritmo en el resto del año, la construcción residencial  aportaría 0,15 puntos porcentuales al aumento del PIB de España en 2016. La inversión en vivienda sufrió un acusado descenso de su participación en el PIB  durante la etapa pasada de recesión.

 En 2006 dicha magnitud  equivalía, a precios corrientes, al 12,1% del PIB. Dicha participación retrocedió hasta el 4,4% en 2014, recuperándose lentamente hasta el 4,6% en 2016, de acuerdo con la previsión antes citada para este ejercicio. El conjunto del sector de la construcción puede alcanzar en 2016  una cuota del  10,4% del PIB (21,1% en 2006), en cuyo aumento desempeñará un papel  destacado la nueva construcción residencial.

4. Política de vivienda

  En 2016 la información disponible sobre las viviendas protegidas parece  señalar un mayor dinamismo en el mercado correspondiente a  esta figura. En primer lugar las ventas de este  tipo de viviendas han registrado una variación interanual significativa del 13,1% en el primer trimestre de 2016. Como las ventas totales de viviendas crecieron por encima del 20% en el primer trimestre de 2016, la cuota de las viviendas protegidas en el total de ventas descendió hasta el 4,3% en dicho periodo de 2016.

En segundo lugar, las calificaciones provisionales y definitivas de viviendas  protegidas (planes  autonómicos y nacionales) experimentaron aumentos interanuales del 31,4% y 41,3%, respectivamente, en el primer trimestre de 2016.

  De un total de 1.218 nuevas calificaciones provisionales de viviendas protegidas en el primer trimestre de 2016, el 91% correspondió a viviendas destinadas a la venta, mientras que el resto se destinaran al alquiler y a la autopromoción (propiedad, por lo general).

  En 2015 hubo un total de 5.306 calificaciones  provisionales de viviendas protegidas  de viviendas, de las que  el 94,2% se destinarán a la venta, 4,9% al alquiler y un 0,8% será autopromoción.  Por autonomías, la Comunidad de Madrid presentó la cifra más elevada de calificaciones provisionales de viviendas protegidas (1.188), seguida por Cataluña y País Vasco. En cuatro autonomías, Baleares, Canarias, Cantabria y Rioja no hubo ninguna calificación de vivienda protegida en el primer trimestre de 2016.

  De acuerdo con la estadística trimestral del INE sobre procedimientos de ejecución hipotecaria iniciados, dicha magnitud, tras alcanzar valores máximos en el caso de las viviendas en 2014, ha  experimentado retrocesos significativos en 2015 y en el primer trimestre de 2016. El descenso interanual citado (-31,2% en las viviendas habituales) ha sido especialmente destacado en 2016 (primer trimestre) previéndose para este año un total de nuevos procedimientos de ejecución de 20.870 viviendas familiares habituales (34.681 en 2014).

 Durante el primer ejercicio de gestión de los nuevos ayuntamientos, se ha advertido una mayor sensibilidad a la problemática de la vivienda. Han sido frecuentes medidas como la creación de  oficinas de mediación para los problemas de desahucios de vecinos, la cesión de pisos vacíos  en poder de los bancos a los ayuntamientos, la construcción de nuevas  viviendas destinadas a reforzar el débil parque local de alquiler social, la rehabilitación de viviendas con vistas a su posterior alquiler social y la subsidiación de alquileres a los inquilinos con mayores problemas de impago.

 En general se ha tratado sobre todo de reforzar la débil oferta  de viviendas de alquiler existente. La mayor proximidad de los ayuntamientos a las necesidades reales de viviendas puede hacer más eficaz la actuación de las administraciones  públicas. Ello  no excluye la conveniencia de desarrollar una política estatal que coordine tales actuaciones locales. Dicha  política  debe de atender   al objetivo de contribuir a hacer más asequible el acceso a la vivienda por los hogares con menos recursos. 


Este trabajo forma parte de un articulo mas extenso publicado por el autor en el numero 189 de la revista "Ciudad y Territorio. Estudios Territoriales" del Ministerio de Fomento                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         



20 marzo 2016

EL MERCADO DE VIVIENDA REFORZO LA RECUPERACION EN 2016 Julio Rodríguez López

  La amplia  información disponible  sobre el mercado de vivienda ha confirmado que en 2015 se mantuvo la recuperación iniciada en 2014.La demanda de extranjeros (residentes y no residentes) volvió a ser trascendente en el comportamiento del mercado, que absorbió una inversión exterior de 12.000 millones de euros, procedente sobre todo de fondos de inversión  internacionales. 

La situación de los diferentes mercados locales resulta todavía muy heterogénea. Destaca el interés de numerosos medios de comunicación de subrayar la recuperación citada, de forma que en ocasiones  parecería como que el subsector inmobiliario atravesara  por una evolución bastante más potente que la realidad. 
El índice de precios de vivienda aumentó en un 4,2% en 2015 (1,8% en 2014). 

Los mayores aumentos correspondieron a las principales aglomeraciones urb
anas y a las zonas de turismo más consolidado. Madrid (7,3%),  Baleares (7,0%) y Cataluña presentaron los aumentos de precios más destacados entre las autonomías. El crecimiento citado de los precios de venta de las viviendas  casi había duplicado en el tercer trimestre el correspondiente al conjunto de la Eurozona (2,3%). Los alquileres aumentaron en un 3,6% según el índice de Fotocasa (-1,9% en 2014). Destacaron  los aumentos provinciales de Barcelona (11%), Guipúzcoa,  Vizcaya y Madrid.

  Se aceleró sobre todo el aumento de los precios del suelo urbano (9,7% fue el aumento interanual en el tercer trimestre de 2015, superior al 5,2% de 2014). Esta evolución  reflejó las amplias expectativas generadas sobre futuros aumentos importantes en los precios de las viviendas y también las importantes adquisiciones de suelo efectuadas por los inversores internacionales.

El crecimiento del empleo (3% en la Encuesta de Población Activa y 3,2% en el número de afiliados a la Seguridad Social) facilitó una mayor expansión de la demanda, junto a una actuación más abierta en materia de financiación bancaria. Los nuevos préstamos a comprador de vivienda crecieron por encima del 33% sobre el año precedente y los tipos de interés medios del año (2,1%) de los créditos a comprador alcanzaron los niveles más reducidos desde que se dispone de información sobre dicha variable. La política monetaria ultraexpansiva desencadenada por el Banco Central Europeo es un instrumento que impulsa más las compras de activos que el propio crédito bancario.

 Las ventas de viviendas de nueva construcción retrocedieron el pasado año, mientras que aumentaron con fuerza las de viviendas de segunda mano. Las compras totales  de viviendas, que ascendieron a 401.281 en 2015 según información procedente de los notarios, crecieron en un 9,8% sobre el año anterior (21,6% en 2014). El aumento de las ventas a extranjeros (13,2%) volvió a superar al de  las ventas a españoles residentes (9,1%). Dichas ventas a extranjeros superaron el 17% del total de ventas.

   Más de un 30% de las compraventas registradas de viviendas se realizaron sin financiación bancaria, lo que confirmó la presencia significativa  de inversores  entre los compradores, por tercer año consecutivo. El alquiler ha debido de seguir creciendo dentro de  las transacciones de 2015, ante las dificultades de los jóvenes hogares en acceder a la vivienda en propiedad.

  El que la financiación a comprador no pase del 80% del precio de venta de la vivienda y los gastos adicionales a la compra (IVA o Impuesto de transmisiones patrimoniales más los gastos de escritura) obliga a los jóvenes hogares a disponer de un ahorro previo de alrededor de 30.000 euros, circunstancia difícil de superar en la mayor parte de los casos. La recuperación actual del mercado de vivienda en propiedad  está más alimentada por los inversores y compradores extranjeros que por las compras  procedentes de hogares de nueva creación en España.

  En 2015 destacó el importante aumento registrado en las iniciaciones de viviendas, a la vista del crecimiento registrado del 42,5%, con lo que tales iniciaciones se aproximaron a las 50.000 en 2015. La inversión en vivienda (construcción residencial) aumentó en un 2,4%, y ello por primera vez desde 2008. Tanto la construcción en su conjunto como la construcción de viviendas efectuaron una aportación positiva al aumento  del PIB en 2015.

En el subsector inmobiliario ha destacado, como ya se ha indicado, la presencia de fondos internacionales, que están promoviendo nuevas viviendas en colaboración con los promotores. E l que  se haya disparado el coste del suelo en las principales aglomeraciones urbanas puede  propiciar la salida al mercado de viviendas de precio elevado, solo accesibles a inversores.

El nuevo presidente de los promotores de viviendas  de España se ha dirigido al gobierno solicitando que desde las administraciones públicas se avale a los compradores de viviendas en la parte del ahorro que deben aportar dichos hogares para la compra de vivienda. Que los promotores pidan ayudas públicas no sorprende, ya les ayudan todo lo que pueden los ayuntamientos calificando como de urbanizable residencial  cuanto suelo se pone a tiro. Lo llamativo del caso es que ello tenga lugar  en un país en el que no hay política de vivienda para ayudar al acceso a la vivienda a los hogares con ingresos más reducidos. 

  Las ventas de viviendas protegidas solo alcanzaron en 2015 el 4,6% del total de ventas de viviendas. El Plan de Vivienda 2013-16 ha carecido de dotación presupuestaria, por lo que no se ha advertido su presencia. Las viviendas protegidas son la “guinda” del pastel en las grandes operaciones inmobiliarias que se anuncian. Destaca sobre todo  el precio de venta de las mismas,  con frecuencia poco social. No sorprende, pues, que en los  barrios de nuevas viviendas protegidas en Madrid se vean más sirvientas con cofia que en el resto de la capital.

  Recuperación apoyada en inversores y en las ventas de activos que provoca la   política expansiva de las autoridades monetarias, junto con una fuerte demanda no satisfecha de viviendas de alquiler, son alguno de los rasgos destacados de la evolución del mercado de vivienda en España en 2015-16.


Publicado en www.bes.es el 18.3.2016



[1] JRL es doctor en CC. Económicas, vocal del C.S. de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

22 noviembre 2015

CIUDADES, URBANISMO, VIVIENDA Julio Rodríguez López


  El mercado y los precios de la vivienda  están registrando en 2015 una nueva etapa de crecimiento en España y en la mayoría de los países de la Eurozona. Las fluctuaciones del mercado de vivienda han provocado los ciclos más acentuados de la economía española en la etapa histórica comprendida entre la segunda mitad del pasado siglo y la primera década del siglo actual. En ese tiempo  España ha sido escenario  de  cambios sustanciales en el  diseño y en la estructura de las ciudades, en las formas de acometer el gobierno del suelo, en la financiación inmobiliaria y en los problemas que plantea el acceso a la vivienda.

 Desde los años setenta  del pasado siglo se han modificado los mecanismos que rigen la evolución de las ciudades. El mercado ha impuesto sus criterios en las decisiones más relevantes. Los mecanismos tradicionales de planificación, de ordenación del territorio, han perdido peso en favor de la lógica financiera. El  bloque de intereses inmobiliarios ha determinado  el diseño y el futuro de las ciudades, imponiendo sus objetivos a los de una política pública que atienda al interés general.

El paso desde  la ciudad compacta a la ciudad dispersa ha sido una de las consecuencias más evidentes. Dicha evolución  ha tenido serias consecuencias económicas (la ciudad dispersa resulta más cara de gestionar y para vivir), medioambientales (el consumo de suelo ha sido a todas luces excesivo),  y  también sociales. Las ciudades han perdido bastante de su condición de comunidad y las calles,  más  lugar de encuentro, son vías para el tráfico. 

 El urbanismo tiene en España un marco competencial complejo. Sobre el gobierno del suelo  inciden  normativas estatales y legislaciones autonómicas. Corresponde a los ayuntamientos el desarrollo y la gestión  de los planes de urbanismo, y la vigilancia de la disciplina urbanística. Se trata, pues, de una competencia muy descentralizada, donde con frecuencia unas débiles administraciones locales  deben de adoptar decisiones en las que confluyen potentes intereses.

El  intenso crecimiento demográfico registrado en España en los años del salto del campo a la ciudad  contemplaba la calificación masiva de suelo como urbanizable residencial para la construcción ilimitada del máximo número de viviendas. En aquellos planes iniciales el alquiler era una opción por completo dejada de lado.

   Con el desarrollo del crédito hipotecario desde los años ochenta se pasó desde  las letras de cambio a las hipotecas como forma de financiación de la compra de vivienda. La burbuja inmobiliaria de la etapa 1997-2007, más prolongada e intensa que las precedentes, estuvo alimentada desde los mercados de capitales, produciéndose una sobredemanda de vivienda. La reacción de la oferta no se hizo esperar y se construyó alrededor de un millón de viviendas más que lo que justificaba la demanda.

En los últimos años las ventas de viviendas de segunda mano han superado ampliamente a las de viviendas de nueva construcción. Si  la demanda de vivienda, atenuada por el menor crecimiento demográfico, se puede satisfacer en buena medida con el amplio parque de viviendas existente en España, e incluso con una creciente oferta de viviendas de alquiler, los planes locales de urbanismo deberán recurrir menos a la calificación  masiva de  suelo urbanizable. Los ayuntamientos deben de tener en cuenta no solo los ingresos derivados del planeamiento, sino los mayores costes que les provoca la ciudad dispersa.

  En la evolución del mercado de vivienda en España destacan  los abundantes desahucios de viviendas registrados después de 2007, una vez “pinchada” la burbuja inmobiliaria. Según los datos del Banco de España y los del poder judicial, se puede estimar que más de 200.000 viviendas habituales  han sido entregadas a los bancos entre 2008 y 2014.

  Además del carácter socialmente regresivo de dicha  evolución, lo sucedido simboliza el fracaso de la política de vivienda en España. Numerosos desahucios  han afectado a familias que deberían de haber accedido a una vivienda de alquiler, y no a una vivienda adquirida con un préstamo hipotecario.

  Del amplio conjunto de instrumentos que integran la política de vivienda (fiscalidad, regulación financiera, suelo, regulación del alquiler, viviendas protegidas, regulación de la ejecución hipotecaria), se puede decir que en España la figura de la vivienda protegida requiere de una actualización en profundidad. Dicha actuación ayuda ahora a acceder a la vivienda  a hogares con recursos suficientes para  comprar una vivienda en el mercado.

El mecanismo de ejecución hipotecaria seguido en España se ha revelado como extremadamente riguroso. El deudor que no puede hacer frente al pago del préstamo no solo pierde la vivienda, sino que además continúa endeudado con el banco que le concedió el préstamo. La política de vivienda tradicional ha visto complicada su actuación con la presencia de desahucios que proceden no solo del impago de préstamos hipotecarios, sino también del impago del alquiler de la vivienda arrendada.

  El exceso de financiación aportado  por bancos y cajas de ahorros a promotores inmobiliarios en la última etapa de expansión del mercado de vivienda, al inundar los balances bancarios de préstamos de difícil cobro y de activos inmobiliarios sobrevalorados, afectó al sistema financiero, y de forma especial a las cajas de ahorros.

 Estas entidades suponían el 50% del sistema crediticio español en 2008. En 2015 solo quedan dos cajas  de ahorros minúsculas. La desaparición de las cajas acabó  con  la “banca alternativa” en España, y ha ocasionado una mayor concentración del sistema crediticio.  Fue sobre todo la última burbuja inmobiliaria la que se llevó por delante a dichas entidades de crédito.

El contexto de crisis ha dinamizado el mercado de alquiler. Esta evolución  adelanta  la emancipación de los jóvenes, aumenta  las posibilidades de oferta, permite acceder a la vivienda a hogares con ingresos reducidos y refuerza  la movilidad laboral.  La normativa sobre alquileres se ha modificado recientemente de forma favorable al arrendador y se ha eliminado la discriminación en el tratamiento fiscal a la vivienda en propiedad  y en alquiler.

La política económica y territorial debe de atender, pues, a abundantes objetivos. Destacan entre los mismos la defensa de la ciudad compacta y de la calidad medioambiental. Los planes locales de urbanismo se deben apoyar menos en la calificación de nuevo suelo urbanizable. Una mayor  coordinación competencial en materia de urbanismo resulta imprescindible. No resulta positivo que el Estado carezca de competencias en materia de planeamiento, debiendo recuperar una parte selectiva de las mismas.

  Sigue pendiente la cuestión de la financiación local, que descansa en exceso sobre algunos tributos,  lo que impulsa a los ayuntamientos a desarrollar políticas urbanísticas proclives a la nueva construcción residencial. La política de vivienda debe de apoyarse en el alquiler y en la creación de parques de viviendas sociales. La política de construcción de nuevas  viviendas de protección oficial debe de reformarse.

 Dicha política debe de ser menos un  instrumento de desarrollo del parque de viviendas y bastante más una actuación que favorezca a los hogares de rentas reducidas. Por último, el procedimiento de ejecución hipotecaria  debe de  atender a crear una auténtica “segunda oportunidad” para quienes no han podido hacer frente a los pagos precisos  para acceder a la vivienda.


Este artículo se publicó en la revista mensual Temas para el Debate de noviembre de 2015

09 noviembre 2015

LA POLITICA DE VIVIENDA Y LOS NUEVOS RETOS DERIVADOS DE LOS DESAHUCIOS Julio Rodríguez López

  La presencia de un volumen elevado de desahucios judiciales de hogares de sus viviendas habituales ha supuesto un problema adicional a los que tradicionalmente debe de responder la política de vivienda. En este trabajo se repasa la problemática global de dicha política y se resumen los componentes más relevantes de la misma en España.

1.    La política de vivienda. Nuevos y viejos problemas

 Desde la segunda mitad de 2013 la actividad productiva y el empleo han iniciado una recuperación moderada  en España, que ha tomado más vigor en 2015. El final de la recesión no implica que se hayan superado las negativas consecuencias de la pasada  crisis económica. El número de empleos existente en el tercer trimestre de 2015, 18,1 millones según la EPA, es inferior en un 12,6% al nivel  máximo alcanzado en el primer trimestre de 2008.Hay 2,6 millones de empleos menos que en el momento más elevado de la fase de expansión previa  a la recesión de 2008-2013

La fuerte caída del empleo posterior a 2007 explica que la creación de puestos de trabajo haya sido el objetivo principal de la política económica después de 2008. La política de vivienda tradicional, cuyo objetivo  es el de facilitar el acceso a la vivienda a los hogares con menos recursos,  ha perdido protagonismo en este periodo de tiempo. Pero la cuestión de la difícil  accesibilidad  a la vivienda reaparecerá en cuanto  se consolide la recuperación.

Una nueva circunstancia derivada de la crisis ha aumentado los problemas de la política de vivienda. Desde 2008 han crecido las ejecuciones hipotecarias y los desahucios de hogares de sus viviendas  habituales, consecuencias de  los impagos de préstamos hipotecarios. La tasa de morosidad de los créditos a comprador de vivienda (compra y rehabilitación)  se elevó desde el 0,43% de diciembre de 2006 hasta el 6,3% en marzo de 2014, descendiendo hasta el 5,93% en  junio de 2015. 

El  saldo vivo de los créditos para compra de vivienda morosos ascendía a 29.606 millones de euros a 30.6.2015. Dicha  cifra  supone un volumen susceptible de provocar abundantes conflictos  adicionales derivados de posibles nuevos desahucios.

En España, entre 2008 y 2014 se presentaron en los juzgados  unos 579.000 procedimientos de ejecución hipotecaria  y se recibieron  379.000 lanzamientos. Según el Banco de España, en el periodo 2012-2014 se entregó una media anual de  36.700 viviendas habituales, de las que la mitad fueron voluntarias y el resto correspondió a entregas judiciales. Aplicando proporciones, resulta un  total de 203.800 viviendas entregadas entre 2008 y 2014. Las  estadísticas del Poder Judicial indican que existe, además, un volumen importante de lanzamientos provocados por el impago del alquiler, una media anual de 37.000 en 2013-2014.

Las abundantes expulsiones de hogares de su vivienda habitual  han evidenciado  la dureza del procedimiento de ejecución hipotecario español. Dicho procedimiento provoca que el deudor pierde la vivienda y continúa endeudado con el banco. Esta deuda la componen  los intereses de demora y el sumando adicional derivado del  hecho de que el valor de la vivienda se pueda reducir hasta el 50%  del precio de compra,  si en el momento de la subasta no hay oferentes. Además,  la entidad prestamista puede embargar buena parte del salario del deudor.

Desde 2015 se vienen produciendo aumentos significativos  de los  precios de la vivienda en la nueva etapa de expansión. Junto  a los bajos niveles salariales de los nuevos empleos, lo anterior anticipa que se va a endurecer el acceso a la vivienda. Un hogar no debe destinar al pago de la vivienda más de la tercera parte de sus ingresos. En julio de 2015 el alquiler medio de una vivienda en España, según Fotocasa, era de 7,10 euros por metro cuadrado y mes. Para una familia cuyos ingresos equivaliesen al salario medio, estimado por el INE en unos 1.831,7 euros/mes en el primer trimestre de 2015, el esfuerzo de acceso a una vivienda de 90 m2 alquilada sería del 34,9% de los ingresos.

Los  actuales precios de los alquileres en España  implican que si un mileurista pretende acceder a una vivienda la superficie de la misma deberá ser inferior a los 50 m2  si va a destinar al pago del alquiler la tercera parte de los ingresos. La consecución de un crédito bancario para compra de una vivienda no resulta posible para los hogares de nueva creación. El alquiler se ha convertido así  en la única vía para acceder a una vivienda para un amplio conjunto de hogares. Ello se advierte en indicadores como la Encuesta Continua de Hogares del INE, según la cual  en 2014  la proporción de hogares que vivía de alquiler  era del 16,6%, proporción más próxima  a los niveles propios de los países de Europa Occidental.

La política de vivienda tradicional, la que pretende ayudar a  hogares de rentas reducidas  a acceder a una vivienda con un esfuerzo razonable, volverá a ser necesaria en la nueva etapa que se inicia. El importante volumen de  desahucios y de lanzamientos adicionales de las viviendas habituales provocado por la crisis y la morosidad implican, pues, nuevas tareas para dicha política.

Frente a dicha situación, en la práctica no hay en España política estatal de vivienda en  2015. No hay objetivos cuantitativos anuales ni mecanismos de seguimiento en el conjunto de normas comprendidas en el Plan 2013-16, regulado por el Real Decreto 233/2013, de 5 de abril,  del Ministerio de Fomento.  En la presentación del oscuro Plan citado se aludió  a un total de 200.000 ayudas al alquiler y a 50.000 viviendas rehabilitadas. No se han divulgado objetivos desagregados para cada autonomía. El gobierno ha firmado convenios en 2014 con las comunidades autónomas para subvencionar, de forma genérica,  las actuaciones recogidas en el Plan en el periodo de vigencia del mismo. Han transcurrido tres  años del periodo de duración previsto  y no se conocen los resultados.


2.    Rasgos destacados de la regulación de los mercados de vivienda e hipotecario en España

  La política de vivienda está integrada por un  amplio conjunto de normativas, que responden  a diferentes objetivos  y se aplican por  parte  de distintas administraciones. En la Unión Europea, el último ciclo de la vivienda  tuvo consecuencias diferentes  en los estados miembros, reflejo de  las distintas estructuras institucionales que inciden sobre el mercado de vivienda[2]. Las áreas por  las que la regulación afecta al comportamiento del mercado de vivienda son las correspondientes a la fiscalidad,  a la regulación financiera macroprudencial, a la normativa sobre suelo y a la regulación de  los alquileres.

En cuanto a la fiscalidad,  en la Unión Europea han predominado los incentivos al acceso a la vivienda en propiedad, corregidos a la baja después de 2008. En España, ha desaparecido  la diferencia  tradicional de tratamiento fiscal existente entre la propiedad y el alquiler. Un IVA (estatal) que grava las ventas de nuevas viviendas con un tipo del 10%, el impuesto de transmisiones patrimoniales, que fiscaliza la venta de viviendas de segunda mano  y cuyo tipo impositivo varía en cada comunidad autónoma,  un Impuesto sobre Bienes Inmuebles (local) cuya base imponible procede de unos valores catastrales que se actualizan con retraso, son las piezas más destacadas del marco fiscal.

  La regulación macroprudencial pretende aumentar la capacidad de los bancos para hacer frente a situaciones de crisis. En España el plazo medio de los préstamos para compra de vivienda se sitúa en torno a los 25 años y predominan los préstamos a interés variable. La relación préstamo/valor (LTV) está situada en el 80%, aunque hay cierta flexibilidad en el uso de este instrumento. No se ha empleado la restricción de obligar a los prestamistas a que la cuota a pagar no supere un determinado nivel de ingresos de los prestatarios.

 La normativa sobre suelo está muy descentralizada en España (hay 17 leyes de suelo) y es limitado el papel estatal en este terreno. La iniciativa urbanística descansa, por lo general, en los ayuntamientos, que establecen Planes de Ordenación Urbana. Corresponde a las autonomías la aprobación definitiva de dichos planes. El control autonómico es más de legalidad que de contenido. La actuación de los ayuntamientos favorece la maximización de ingresos derivados del planeamiento, es proclive a un urbanismo difuso y no facilita la diversificación del modelo productivo.

 La normativa sobre alquileres incide sobre la forma de tenencia de la vivienda. En España ha destacado mucho tiempo la baja presencia del alquiler. Los últimos cambios normativos han fortalecido el papel del propietario, que puede fijar el nivel del alquiler con toda libertad y que  solo está obligado a efectuar dos prórrogas de contrato. La mayor presencia del alquiler en España tiene que ver con las duras condiciones de los nuevos contratos de trabajo.

  Las viviendas de protección oficial (VPO) han reducido su presencia  tras la restricción crediticia asociada con la crisis. El sistema tiene un elevado componente de política de fomento de la construcción residencial y  suele favorecer a hogares que pueden acceder a una vivienda en el mercado. Para ser útil a una política social de vivienda  el sistema requiere de una actualización radical, tarea que el gobierno de España debería  de acometer.

 En materia de desahucios, las reformas de 2011-2015 no han sido ambiciosas. Las suspensiones temporales  de los lanzamientos para hogares vulnerables tienen un ámbito limitado y suponen solo un paliativo. Son  tímidas las limitaciones introducidas para los intereses de demora. Se  impide al deudor optar entre un procedimiento judicial o extrajudicial. No se estimula la mediación entre deudor y la entidad. El Código de Buenas Prácticas debería de ser obligatorio para la banca.

 La última novedad, el Real Decreto-Ley 1/2015, de 27 de febrero, “de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas de orden social “ (BOE de 28.2.2015) pretende, según la Exposición de Motivos, “que una persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer”
.
  La norma citada se inspira en el modelo germánico, amplia el acceso a la dación en pago, pero no establece un sistema universal para tratar la cuestión de la insolvencia particular en España, pues se basa en la “responsabilidad moral de la persona que contrae la deuda. La posible dación en pago y remisión de deuda está vinculada a una serie de “condicionantes” y “requisitos” que el legislador considera “merecedores” para negociar una reestructuración de deuda. La nueva normativa, deja, pues, un amplio margen para la persistencia de un volumen elevado de nuevos desahucios, lo que plantea importantes retos a la política de vivienda.

Una versión de este artículo se publicó en la revista mensual “Temas para el debate”, de noviembre de 2015










[1] JRL es doctor en CC. Económicas,  miembro de Economistas frente a la Crisis y Vocal del Consejo Superior de Estadística
[2] “Institutional features and regulation of housing and mortgage markets”, Quaterly Report  on the Euro Area, Volume 13, No 2, 2014