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07 julio 2010

Política económica y empleo

Julio Rodríguez López
Tras las medidas de ajuste del gasto público de mayo de 2010, en junio llegó la primera fase de la reforma del mercado de trabajo. La segunda se desarrollará en el verano, cuando el Real Decreto –ley 10/2010 "de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo" (BOE de 17 de junio de 2010) pase por el Parlamento. Todo apunta a que su contenido puede ser objeto de endurecimientos adicionales en la reforma iniciada del mercado de trabajo en España. Antes de que se negocie en el marco del Pacto de Toledo la reforma propuesta del sistema de pensiones, alargando la edad de jubilación, han surgido nuevos nubarrones sobre la normalización del desenvolvimiento de la economía española.
Los ajustes presupuestarios a la baja se han acumulado entre los países de la Unión Europea. Dicha circunstancia recortará la demanda global de la economía. Las persistentes dificultades de financiación externa de las entidades de crédito de dicha área económica, entre ellas las españolas, no facilitarán el logro de un ritmo más dinámico de aumento del crédito bancario.
La Comisión de la Unión Europea ha exigido al Gobierno español la garantía de que el déficit de todas las administraciones públicas no pasará del 6 por ciento del PIB en 2011. Esto implica un recorte del gasto muy superior al contemplado en la previsión de déficit del 7,5 por ciento recogida en el Plan de Estabilidad del gobierno de febrero de este año. El contexto general de la economía europea es, pues, de ajuste fiscal. Ahora dominan los halcones del déficit. Ante el perfil restrictivo de las políticas económicas las exportaciones a países de fuera de la UE son la principal válvula de escape de la de-manda, lo que exige mejorar la competitividad con carácter urgente. La crisis fue primero financiera y provocó un fuerte racionamiento del crédito. En principio pinchó la burbuja inmobiliaria y después pasó a otros sectores productivos, como fue el caso de la industria. Después, en 2010, llegó la crisis de la deuda, en la que en España domina la deuda privada. Pero el ascenso del déficit público hasta el 11,2 por ciento del PIB en 2009 ha complicado la posición global de la economía española ante los mercados de capitales.
Una actualización de la normativa laboral, aproximándola más a los modelos dominantes en los países del norte de Europa, parecía conveniente para facilitar la mejora de la competitividad y contribuir a la salida de la crisis. Llama la atención que en la exposición de motivos del Real Decreto-Ley 10/2010 los males de la economía española parezcan descansar en el vigente modelo de relaciones laborales. Primero se alude a la influencia negativa sobre el empleo de la "estructura productiva del crecimiento económico", concepto no demasiado claro. En un párrafo posterior dicho texto legal declara sin reservas que el modelo de relaciones laborales "ha generado la rápida destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo".
Desde el inicio de la crisis, a partir del último trimestre de 2007, el empleo en España, medido por la estadística de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo de la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, ha descendido en 1.847.900, casi un 10 por ciento del total inicial. Los descensos más acusados han tenido lugar en los sectores de la construcción (-1.038.300, el 56,2 por ciento del descenso total) y de la industria (-489.700, el 26,5 porciento). Llama la atención el aumento neto registrado en los empleos de los "servicios no de mercado", que crecieron en más de 89.000, correspondientes sobre todo al incremento del empleo público en las comunidades autónomas.
Como los servicios inmobiliarios tienen un peso sensible dentro del sector de los servicios, se puede aproximar que el 65 por ciento de la caída del empleo en España, desde el inicio de la crisis, se deriva del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y del retroceso del resto de la construcción. La sobreoferta de viviendas, que llevó a construir en 1997-2007 más de dos millones de viviendas por encima de la creación de hogares, no la provocó el citado modelo de relaciones laborales. Además, dicho exceso de oferta tiene bastante relación, no sólo con el empleo destruido, sino también con el origen de las presentes dificultades de refinanciación de las entidades de crédito españolas en los mercados de capitales.
Un trabajo de José María Zufiaur (Sin Permiso, revista digital, 28 de junio de 2010) subraya cómo las reformas laborales impuestas desvían la atención de las cuestiones reales que lastran la productividad española, "especialmente la creencia de que se puede separar radicalmente el modelo laboral del modelo productivo y del modelo social". Fn 2009 la construcción supuso el 10,7 por ciento del valor añadido total de España, más de cuatro puntos por encima de la proporción correspondiente a la Eurozona. Cabe preguntarse si el modelo económico subyacente a la citada exposición de motivos tuvo en cuenta dicha circunstancia a la hora de analizar las causas de la caída del empleo en España.
Publicado en El Siglo Julio de 2010

07 noviembre 2007

El Euribor bajó en octubre, pero el mercado ha cambiado


Julio Rodríguez López

Los meses de septiembre y octubre han estado dominados por las incertidumbres sobre el alcance de la crisis de los prestamos “subprime”, concretamente sobre la extensión de las compras de bonos “basura” (fallidos en una proporción significativa), directas o por medio de intermediario, por parte de las entidades financieras, en los mercados de capitales.

Las actuaciones de los bancos centrales han contribuido a normalizar los mercados, destacando la importante liquidez aportada por dichas instituciones a los mercados de dinero. La Reserva Federal de Estados Unidos ha reducido el tipo de intervención en dos ocasiones consecutivas, alcanzando las reducciones de tipos los 0,75 puntos porcentuales. El Banco Central Europeo ha mantenido estable el tipo de intervención en el 4% después del verano, dejando para otro momento la nueva subida anunciada para el otoño.

El fuerte aumento del principal índice de referencia de los préstamos a comprador de vivienda, el euribor a doce meses, ha sido en España el aspecto mas inquietante de la nueva situación. Dicho índice mantuvo un perfil creciente hasta el mes de septiembre, en el que alcanzó el 4,75%, para pasar a descender a lo largo del mes de octubre, en el que alcanzó el nivel medio del 4,65%, el primer descenso mensual en bastante tiempo.

Los aumentos del euribor se trasladaron a los tipos de interés de los préstamos a promotor y comprador de vivienda, lo que ha frenado la demanda de vivienda. Las elevaciones del euribor han afectado seriamente al ahorro de las familias que adquirieron en su día una vivienda y que tienen por delante un mas que largo periodo de amortización del préstamo correspondiente. Se ha endurecido la actitud de las entidades de crédito en cuanto a financiación de nuevas operaciones de préstamo inmobiliario. Dicho cambio de “talante” afectará sobre todo al crédito a promotor, el gran protagonista del pasado auge inmobiliario.

Los indicadores que más han acusado el cambio del perfil cíclico en el mercado de vivienda han sido los de hipotecas registradas sobre viviendas, que disminuyeron en enero-agosto de 2007 en un -3,8% sobre el año anterior, y los nuevos prestamos formalizados para compra de vivienda, que retrocedieron en un -10,7% en los nueve primeros meses de 2007 sobre el año anterior.

Al descenso de las ventas de viviendas le ha sucedido una disminución en más de un 10% en las iniciaciones de nuevas viviendas en los ocho primeros meses de 2007. El número de parados en la construcción ha crecido en un 17,2% en el tercer trimestre de 2007 sobre el año precedente, según la encuesta de población activa del INE. La desaceleración de los precios de la vivienda ha llevado al 5,3% el aumento interanual en el tercer trimestre de 2007. Se advierte una posición más proclive a negociar precios a la baja en los vendedores de vivienda usada, mientras que los promotores parecen menos dispuestos a reducir los precios. Las compraventas registradas de viviendas de nueva construcción descendieron con más intensidad que las de viviendas usadas en el primer semestre de 2007. El cambio de perfil del ciclo de la vivienda empieza a advertirse en la evolución de la economía española.