09 julio 2016

UN PROGRAMA DE REFORMAS PARA EL NUEVO GOBIERNO Julio Rodríguez López

  En julio de 2016 España ha vivido unos nueve meses con un gobierno en funciones y ha celebrado dos elecciones generales con resultados no muy diferentes. Se subraya, en general, la necesidad de evitar la celebración de unas terceras elecciones generales. Pero no parece vaya a ser fácil  que uno de los cuatro partidos con mayor representación logre la investidura y pueda formar un gobierno dotado de una mínima estabilidad política. No es imposible haya nuevas elecciones en 2016. Sobre el contenido del programa de gobierno, hay acuerdo sobre los problemas económicos más trascendentes, pero existen diferencias sustanciales en lo relativo a las políticas necesarias para superarlos.

  La economía española ha mantenido una tónica de clara recuperación del crecimiento y del empleo en el primer semestre de 2016. El PIB ha crecido en un 3,3% sobre el mismo periodo del año precedente y la variación del empleo ha presentado una evolución equivalente, generándose más de 500.000 nuevos puestos de trabajo. En estos últimos destaca la elevada temporalidad, la baja remuneración y la presencia de  contratos a tiempo parcial, que encubren con frecuencia jornadas normales de trabajo.

  Los precios de consumo han registrado una variación anual del -1% en el primer semestre, impulsados sobre todo por los más bajos precios de la energía. La balanza de pagos por cuenta corriente mejorará en 2016 el superávit de 2015 (1,5% del PIB). El lunar negro de la coyuntura económica española es el nuevo aumento del déficit de las administraciones públicas registrado en el periodo enero-abril de 2016. El mayor déficit  es consecuencia sobre todo de la caída de ingresos derivada de las reformas (rebajas) introducidas en el sistema fiscal en 2015, que están teniendo  plenas consecuencias en 2016.

 En  el documento del gobierno remitido a la Comisión de la  UE   de abril de 2016  “Adaptación del Programa de Estabilidad, 2016-2019” se anticipaban unos déficits públicos  del 3,6% y del 2,9% del PIB para 2016 y 2017, respectivamente. La evolución de los ingresos fiscales y del  gasto público en el primer cuatrimestre de 2016 hace imposible el cumplimiento de  dichos objetivos. En  2017 no se conseguirá situar el déficit citado por debajo del 3% del PIB.  La Comisión aguarda el momento oportuno para anunciar la imposición de una multa  a España por incumplir ampliamente el objetivo de déficit público en 2015 (-5,1% del PIB frente al  -4,2% anticipado).La continua apelación de Guindos a que España está creciendo más que la media no exime de nada, casi da más argumentos a la crítica de la Comisión.

  El nuevo gobierno de España  tendrá que mantener el ritmo de crecimiento como factor decisivo para la reducción del desempleo (21% de los activos  era la tasa de desempleo en el primer trimestre de 2016, según la EPA).  Deberá equilibrar las cuentas de las administraciones públicas, estableciendo un escenario creíble para situar el déficit por debajo del 3% del PIB. Resulta imprescindible, además,  reducir las crecientes  e irritantes desigualdades que la política económica seguida entre 2011 y 2015 ha provocado entre los hogares españoles.

  Las  propuestas políticas a seguir difieren de forma sustancial entre las principales fuerzas políticas. El nuevo gobierno, sea o no de coalición, deberá apoyarse en acuerdos sobre las que van a ser las principales palancas de actuación de la política económica.

-Una reforma fiscal que permita  elevar la recaudación eliminando sobre todo las numerosas exenciones y deducciones propias del sistema fiscal español. Solo así será posible mantener un estado bienestar de nivel europeo. Los ingresos fiscales deberán superar el tope del 38% del PIB  autoimpuesto por el actual gobierno.

-Una política de pensiones que refuerce los ingresos sin dejarlos al albur de la evolución del empleo y de los salarios. Una parte de las actuales pensiones deberá cubrirse con impuestos. La solución no está en la reducción de las pensiones, que es a lo que lleva  la política actual.

-Una corrección de los excesos introducidos por la reforma del mercado de trabajo. Debe de devolverse  el papel central a la negociación colectiva y no debe de resultar tan barato despedir a los asalariados. Los cambios a introducir  deben de contribuir sobre todo a reducir la elevada temporalidad  de los nuevos empleos. El ajuste salarial requiere una seria corrección, que debe de visualizarse en una actualización significativa y rápida del salario mínimo interprofesional.

-Reforma  del sector energético, simplificando y reduciendo  la pesada  factura  eléctrica actual  y recuperando el apoyo a las energías renovables. No se  aumentará, sino al contrario, el parque de centrales nucleares.

- Reforzamiento de las políticas activas de empleo, sobre las cuales  debe de ejercer una mayor coordinación el gobierno central.

-Reforma del sistema de financiación autonómica, aumentando la responsabilidad de las autonomías en la obtención de ingresos fiscales e impidiendo a la vez una fragmentación mayor de la fiscalidad en España.

-Mejora de la productividad, impulsando que las empresas exporten, innoven o gasten en formación como condición indispensable para conseguir el cambio de modelo productivo (Rafael Myro, “Sector Exterior, apuesta por la internacionalización”, Temas para el debate, Junio 2016).

Atender a los problemas generales de las ciudades, desarrollando un urbanismo que n sea cómplice del creciente carácter difuso de las mismas. Debe de resucitar la olvidada política de vivienda y hay que equiparar la normativa sobre desahucios a la realidad más frecuente en Europa Occidental.

 El interés general debe de ser  la condición necesaria para lograr que las reformas logren los objetivos perseguidos, anteponiéndolo a objetivos personales o de partido. (J. Ignacio Conde-Ruiz, “Reformar para crecer: no es el que, es el cómo “, Ahora, 24.6.2016).

Una versión de este trabajo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa, de 11.7.2016





[1] JRL es vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

25 junio 2016

VIVIENDA. ¿UNA NUEVA BURBUJA? Julio Rodriguez López

 En el primer trimestre de 2014 se alcanzó el punto mínimo de  la recesión del mercado de vivienda  iniciada en 2007.  Dos años después, los indicadores de precios del subsector inmobiliario confirman la presencia de una recuperación de dicho  mercado, que inicia una nueva etapa de expansión.  Los precios de la vivienda,  los alquileres y el precio del suelo han registrado aumentos significativos en ese  periodo. Tras el dramático  “pinchazo de burbuja” de 2007 es normal que se plantee la cuestión de si habrá o no una nueva burbuja inmobiliaria en España.  

Los precios de las viviendas crecieron en un 1,5% sobre el trimestre precedente durante el primer trimestre de 2016, según el índice de precios de vivienda del INE, elaborado con datos de los notarios. La variación interanual  del primer trimestre de 2016 respecto del mismo periodo del año anterior  fue del  6,3%. 

En los dos años de recuperación del mercado,  el índice de precios citado ha acumulado  un crecimiento del 8%. Los  mayores aumentos en dicho periodo fueron los de las comunidades autónomas de Madrid y Cataluña (12,4% en ambos casos), seguidas por Baleares y Canarias.  Los  menores incrementos fueron los de Navarra (1,6%) y  Castilla-La Mancha (1,2%). Madrid,  Barcelona, los archipiélagos y las zonas turísticas  parecen experimentar las mayores elevaciones de precios y de las ventas de viviendas.  

 Según la estadística de precios de tasación del Ministerio  de Fomento, en el primer trimestre de 2016 los precios más elevados por autonomías  en España  fueron los del País Vasco, 2360,2 euros/m2, seguidos por los de la Comunidad de Madrid, 2129,6  euros/m2. Los niveles más reducidos fueron los de Extremadura (882,5 euros/m2) y Castilla-La Mancha (862,5 euros/m2).

  Según Fotocasa, los precios medios de los alquileres en España fueron de 7,29 euros/m2-mes en abril de 2016. Dicho nivel implicó una variación del 4,4% respecto del mismo mes del pasado ejercicio.  El nivel mínimo previo  alcanzado por los precios de los alquileres, según la fuente estadística citada, fue el de septiembre de 2014 (6,75 euros/m2-mes).

 El aumento de los alquileres entre dicho periodo y abril de 2016 también fue del 8%. Cataluña (10,22 euros/m2-mes), País Vasco (10,15 euros/m2-mes) y Madrid (10,13 euros/m2-mes) presentaron los niveles más elevados de alquileres entre las autonomías en dicho mes de abril.

 El precio medio de venta  del suelo urbano  en las transacciones efectuadas en el primer trimestre de 2016 fue de 157,7 euros/m2, según la estadística del  Ministerio de Fomento,  un 5,3% sobre el mismo periodo del pasado ejercicio. El retroceso de los precios del suelo en la fase de recesión  (-50,4%) superó al  sufrido por los precios de las viviendas (-37,3%). Pero la recuperación de precios  posterior  a la recesión ha sido más acusada en el caso del suelo.

  El aumento acumulado del precio del suelo desde el nivel mínimo alcanzado en la etapa de recesión (primer trimestre de 2014) ha sido de un 11,4%, más de tres puntos sobre los  aumentos de los precios de venta de las viviendas y de los alquileres. El precio del suelo refleja sobre todo expectativas, por lo que las  fluctuaciones del mismo son más acusadas que las de los precios de las viviendas.

 La recuperación del mercado de vivienda se aceleró, pues, al inicio de 2016, favorecida por la política monetaria del Banco Central Europeo. Esta última ha provocado, entre otras cosas, que el índice de referencia más utilizado en los préstamos a interés variable para compra de vivienda, el Euribor a doce meses, haya registrado valores negativos entre los meses de febrero y mayo de 2016.Los tipos de interés pagados por los bancos a los depósitos a plazo se han aproximado al cero por cien, lo que impulsa las compras de vivienda para colocar ahorro.

 Al calor de los datos citados, reaparecen los argumentos típicos de las fases de expansión del mercado de vivienda. Se comentan las nuevas  viviendas que necesita España, se dice  que el stock de viviendas nuevas de Madrid se ha agotado, sin considerar la fuerte oferta existente de viviendas de segunda mano existente en esta provincia-autonomía.  Un importante banco nacional está efectuando una ampliación de capital para, entre otros objetivos, poder provisionar los activos reales improductivos que dicho banco tiene entre  sus activos. No está eliminada, pues, toda la herencia de los excesos del pasado.

 El ritmo de creación de nuevos hogares es la variable más utilizada para estimar las necesidades de nuevas viviendas.  Entre 2013 y  2015 el número de hogares creció en España  a un ritmo medio anual  inferior a los 65.000 hogares, según la Encuesta Continua de Hogares del INE.

  Desde el sector promotor ya se habla de unas necesidades de 100.000 nuevas viviendas al año. De momento, pues, no  hay burbuja, pero algunas circunstancias (política monetaria del BCE, ayuntamientos animados por el retorno del ladrillo, medios de comunicación cebando la bomba, sesudos analistas anticipando necesidades de vivienda sin límites)  podrían contribuir  a generar un ambiente proclive al desarrollo de la misma.

Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal “El Siglo de Europa” el 27.6.2016






[1] JRL es vocal del Consejo Superior de Estadística del INE y miembro de Economistas Frente a la Crisis

11 junio 2016

LA POLITICA MONETARIA NO BASTA PARA SALIR DEL BAJO CRECIMIENTO Julio Rodríguez López[

   Las previsiones económicas de la OCDE de mayo de 2016 han  confirmado la continuidad en 2016-17 del bajo crecimiento posterior a 2008. Dicho organismo ha subrayado los riesgos de la persistencia de dicha situación para la economía global. En 2016 se ha extendido la práctica de tipos de interés negativos por parte de los bancos centrales. Se refuerza  así el carácter agresivo de la actual política monetaria, respecto de la cual se resalta su incapacidad para lograr que la economía salga de la situación de bajo crecimiento.

  El ritmo de crecimiento de los países de la OCDE bajará  desde el 2,1% de 2015 al 1,8% en 2016. El aumento del comercio mundial descenderá desde el 2,6% en 2015 hasta el 2,1% en 2016, por debajo de su tendencia histórica. Dicho organismo considera que la economía global ha entrado en una “trampa” de bajo crecimiento. Ello reducirá el aumento de  la inversión  productiva y mantendrá elevado el desempleo. Además, persistirá el bajo aumento salarial, crecerán  las desigualdades y bajará el PIB potencial de las economías desarrolladas.

  Cualquier shock externo significativo puede conducir a la economía global a una nueva recesión, según la OCDE. La política económica debe de dejar de apoyarse solo  en la sobrecargada política monetaria. Se debe ampliar el débil papel de la política fiscal y estimular a la inversión productiva empresarial, que es el factor que  tendría mayores efectos multiplicadores sobre la evolución de la economía.

  Pero la política económica  actual está lejos de tomar el perfil más diversificado que sugiere la OCDE. En 2016, además de seguir practicándose con intensidad  la política de “alivio cuantitativo” o de inyección de liquidez en la economía mediante la compra de deuda pública y privada por los bancos centrales, se ha extendido la práctica de tipos de interés negativos desde dichas entidades.

   La forma más visible  de tal política es el cobro de intereses a los bancos por las reservas de liquidez depositadas en los bancos centrales. Se pretende que los bancos aumenten la concesión de nuevos préstamos y también su inversión directa. Pero  los tipos de interés negativos pueden tener efectos no deseados.

  Ejemplos de esto último son  los casos de los descensos significativos que ya están teniendo lugar en la rentabilidad de los bancos, que hasta ahora no han extendido la percepción de intereses a los depositantes, aunque no falta mucho para legar a esa situación.  Otra consecuencia  es el estímulo a que los bancos asuman riesgos excesivos, provocando  burbujas en los precios de los activos, algo de los cual se  advierte en los crecientes precios de las viviendas en un amplio número de países de Europa Occidental.

En Alemania las consecuencias de los bajos tipos de interés han llegado lejos. El ministro de Finanzas, Schauble, responsabilizó a la política antideflacionista del  BCE de parte del  auge electoral del  partido ultraderechista Alternativa para Alemania. Ese país se ha beneficiado de dicha política, pero ello no satisface a los hogares que van a votar habiendo perdido gran parte de  la rentabilidad de sus inversiones. En Alemania se subraya el efecto negativo de los tipos de interés casi nulos sobre los ahorradores, sobre los  resultados bancarios, lo que ha obligado a cerrar oficinas y a cobrar más comisiones por servicios, sobre las compañías de seguros, comprometidas a pagar rentabilidades ahora inalcanzables por los seguros suscritos y, por último, sobre los fondos de pensiones, que corren serios peligros de no poder cumplir sus compromisos en los próximos años (Financial Times, “Germany: Draghi v the banks”, 31.5.2016).

Según el biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky  (“The false promise of negative interest rates”, www.socialeurope.eu, 31.5.2016), Keynes, de estar vivo, calificaría  los tipos de interés negativos como una medida desesperada de quienes creen no queda otra cosa que hacer para salir de un peligro. En la “Teoría General”, Keynes subrayó que los bajos tipos de interés pueden dar lugar a mayores niveles de inversión, pero tal efecto se pierde  si las expectativas de beneficios descienden a mayor ritmo que los tipos de interés. ”El dinero actúa como un licor estimulante sobre la  actividad económica, pero el licor se puede perder entre la copa y los labios”.

Experimentos como la compra masiva de bonos públicos y privados para aportar liquidez a la economía y los tipos de interés negativos (solo falta la formula friedmaniana de que un helicóptero arroje dinero recién impreso sobre las ciudades) no han mejorado la situación. Skidelsky califica a los tipos de interés negativos como  de distracción  respecto de un análisis que fue y sigue siendo equivocado, y que sobre todo se revuelve ante la idea de que crezca el papel del sector público en la economía. 

Todo apunta a  la necesidad de emplear la política fiscal  y de  que el gobierno pida prestado del banco central o de un banco de inversiones para gastar el nuevo dinero  en inversiones necesarias (renovación  de los sistemas de transporte,  tecnologías de ahorro energético, refuerzo de la digitalización…). Sin intervención directa de los gobiernos  el echar billetes sobre las multitudes no arreglará nada, cuando ese dinero podría servir para mucho si lo emplea el sector público con una visión  global para toda la Eurozona.   


Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa el 12 de junio de 2016




[1] JRL es miembro de Economistas frente a  la crisis y vocal del Consejo Superior de Estadística del INE

27 mayo 2016

ECONOMIA ESPAÑOLA: CRECIMIENTO, DEFICIT Y ELECCIONES Julio Rodríguez López

  La economía española mantuvo en el primer trimestre de 2016 un significativo  ritmo de crecimiento de la actividad y del empleo, equivalente al de finales del pasado ejercicio. Las previsiones  más recientes apuntan a que en 2016 se mantendrá el tono expansivo de la actividad productiva. La persistencia del déficit público, que superó en 2015  las previsiones,  obligará a adoptar políticas de ajuste presupuestario, que podrán incidir de forma negativa sobre el ritmo de crecimiento.

  El PIB de la economía española registró una variación intertrimestral del 0,8% en el primer trimestre de 2016, lo que implicó un aumento del 3,4% sobre el mismo periodo del año precedente. La demanda interna de la economía volvió a ser el factor determinante de dicha aceleración, destacando el dinamismo del consumo privado, de la  inversión en capital productivo y de la construcción residencial. La aportación del resto del mundo volvió a ser negativa, pero  con menos intensidad que en los dos ejercicios anteriores. 

  El PIB del primer trimestre de 2016 todavía fue inferior en un 3% al punto más alto alcanzado por la actividad productiva al final de la etapa de expansión previa a la gran recesión. Todo apunta que dicho nivel se alcanzará en el último trimestre de 2016, con lo que se habrán  tardado ocho años en recuperar el nivel de actividad alcanzado antes de la crisis.

 El empleo EPA aumentó en casi un 0,9% en el primer trimestre de 2016, según resultados corregidos del componente estacional.  Dicha variación implicó un aumento anual de los ocupados en 574.800, un 3,3% sobre el mismo periodo de 2015. Los algo más de 18 millones de empleos del primer trimestre de 2016 están un 12,7% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2008. Hay, pues,  2,6 millones de empleos menos que al inicio de la crisis.

  Una tasa de inflación todavía negativa y una previsión de superávit de la balanza de pagos por cuenta corriente significan que el mayor dinamismo de la economía  está teniendo lugar sin que se disparen el déficit exterior ni la inflación. La construcción residencial, al  estar aún lejos de presentar una intensidad como la anterior a la  recesión  iniciada en 2008,  favorece  un menor impulso de la demanda interior y una ausencia de desequilibrios.

  La baja calidad del empleo generado es un rasgo negativo  de la actual expansión de la economía. En el primer trimestre de 2016 el aumento del empleo temporal llevó hasta el 25% la proporción de este último dentro del empleo asalariado. La desaceleración del crecimiento de las exportaciones refleja la debilidad del comercio internacional y la dificultad de la economía española de ganar cuota de mercado a nivel internacional.

 El déficit público de España  descendió desde el 11%  del PIB en  2009 hasta el 5,1% en 2015. Este último superó ampliamente al previsto en el Programa de Estabilidad  enviado hace un año por el gobierno español a la Comisión de la Unión Europea (4,2%). El último Programa de Estabilidad de España,  actualizado en abril de 2016 para el periodo  2016-2019,  ha establecido una previsión de déficit del 2,9% para 2017.  Sin embargo,  la Comisión de la UE, en  las previsiones de primavera de 2016,  ha anticipado que el déficit público español superará de nuevo en 2017 el tope del 3%. 

  El Programa de Estabilidad 2016-2019 prevé, pues, que en 2017 el déficit sea inferior al 3% del PIB  y que al final del periodo citado se sitúe en el 1,6%. Los datos publicados anticipan un posible ajuste a la baja en los niveles medios  del gasto en  pensiones, educación y sanidad. El desajuste aparece elevado en pensiones, donde está previsto un importante aumento en el número de pensionistas. La financiación básica actual, apoyada en las cotizaciones sociales, resulta insuficiente para cubrir tal  aumento de gasto. En ausencia de acciones  correctoras  el proceso llevaría a  una importante reducción en la cuantía media de las pensiones. La cuestión remite a una imprescindible reforma fiscal.

 La Comisión de la UE ha dejado para el próximo mes de julio de 2016 la cuestión de imponer o no a España una multa por el incumplimiento prolongado del déficit. De entrada obliga a España a efectuar un ajuste (reducción del déficit) del 0,25% del PIB en 2016 y otro del 0,5% en 2017, equivalentes en conjunto a unos  8.000 millones de euros.

 La economía española ha entrado con fuerza en 2016  en la fase expansiva del ciclo económico, con empleos de baja calidad,  con un anémico aumento de la productividad y un elevado nivel de endeudamiento. Los ajustes del déficit afectarán a la baja al ritmo de crecimiento. De ahí que resulte más que necesario clarificar el contenido de la política económica a desarrollar tras las elecciones del 26 de junio, que deberá efectuar los ajustes obligados y  contribuir, además,  a  mantener  el ritmo de crecimiento  imprescindible para borrar las pesadas huellas de la gran recesión de 2008-2013.

 Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El  Siglo de Europa, de 30 de mayo de 2016





[1] JRL es miembro de Economistas frente a la crisis y Vocal del Consejo Superior de Estadística del INE.

16 mayo 2016

VIVIENDA: MEJORA EL MERCADO, SE COMPLICA ELACCESO. LOS NECESARIOS CAMBIOS DE POLITICA

 Los indicadores del mercado de vivienda en España  confirman la presencia de una recuperación,  que se afirma conforme avanza el ejercicio de 2016. Pero dicha recuperación trae consigo la habitual secuela de aumentos de precios de venta y de los alquileres, lo que complica el acceso a la vivienda a los hogares, en especial a los de nueva creación.  

Entre los indicadores más significativos destacan los relativos al aumento de los precios de la vivienda (6,7% crecieron  entre el primer trimestre de 2014 y el cuarto de 2015). También destacan las ventas de viviendas, que registraron   un crecimiento medio anual del 15,5%  en 2014 y 2015. En este  año las ventas superaron las 400.000 unidades, con un peso abrumador 
de la vivienda usada. Las ventas a extranjeros alcanzaron el 17,2% del total de ventas.
  El stock de viviendas de nueva construcción no vendidas  debió de situarse en 515.000 a fines de 2015, un 3,9% por debajo del  correspondiente a fines de 2014.Tras haber alcanzado las viviendas iniciadas un nivel mínimo de 35.000 en 2014, dicha magnitud creció un 42,5% en 2015 y en los dos primeros meses de 2016 lo ha hecho en un 39,2%. De este modo en 2016  podrían alcanzarse las 70.000 iniciaciones.

 Los precios de la vivienda  y los  alquileres aumentarán en torno al 4% en el ejercicio de 2016. Para un nuevo hogar  mileurista el acceso a una vivienda de 90 metros cuadrados implicaría  asignar  a  la vivienda en torno al 60% del salario. El problema de accesibilidad  se acentúa en las grandes áreas metropolitanas  de Madrid  y  Barcelona, donde los precios crecieron más de dos puntos sobre  la media nacional. En Barcelona están los alquileres más elevados de España, en torno a una media de 11 euros por metro cuadrado y mes, impulsados por los pisos turísticos

  Junto al mayor esfuerzo de acceso a la vivienda, persiste una dura realidad de desahucios de viviendas. En 2015, según el Consejo General del Poder Judicial, los lanzamientos de viviendas ascendieron en España  a 67.400. De dicho total, más de 29.000 se derivaron de procedimientos de ejecución hipotecaria y unos 35.700 correspondieron a impagos de alquileres.

   Los desahucios  han sido una de las consecuencias más negativas derivadas de la aguda recesión económica desarrollada entre 2008 y 2013. La  respuesta política a dicho problema tardó en producirse, y se está lejos de una solución definitiva. El fondo social de viviendas, el código de buenas prácticas  y la moratoria a los desahucios son paliativos al problema. Se debe de introducir en España una normativa en materia de desahucios hipotecarios que implique de verdad una “segunda oportunidad”.

   Aparte de las respuestas puntuales a la cuestión de los desahucios, se puede decir que en 2016 no hay política de vivienda en España. Los presupuestos de 2016 apenas incluyen recursos para apoyar al alquiler y a la rehabilitación, supuestos objetivos del inoperante Plan Estatal de Vivienda 2013-2016. El gobierno ha dejado por completo en manos de las autonomías la  promoción y venta de viviendas protegidas (VPO). En 2016  las calificaciones provisionales de viviendas de protección oficial no llegaron a las 6.000. Las ventas de viviendas protegidas, nuevas y de segunda mano, alcanzaron solo al 4,6% del total de ventas de viviendas en España.

Conforme más se fortalezca el mercado de vivienda, al que impulsa la política de dinero barato del Banco Central Europeo, más difícil resultará para numerosos hogares el acceso a la vivienda, y más se complicará la emancipación de los hogares jóvenes.  No cabe dejar a un número tan importante de hogares reales y potenciales a merced   del mercado en lo que al acceso a la vivienda se refiere. La política de vivienda  no solo  tiene que atender a la emergencia que plantean los todavía abundantes desahucios, sino que debe de hacer algo para atenuar el  esfuerzo  de acceso para una proporción importante de los nuevos hogares.

El alquiler es una pieza básica de la política de vivienda. Resulta necesario crear en España parques estables de vivienda social  de alquiler gestionados por los ayuntamientos. Deberían de funcionar los registros de demandantes previstos en los  planes de vivienda pasados. Dichos parques se crearían a  partir de las viviendas vacías que puedan adquirir las administraciones públicas y también a partir de la construcción de nuevas viviendas protegidas para el alquiler. En la financiación crediticia de estas últimas  tendría que desempeñar un papel significativo el ICO.

  El urbanismo local debe de reservar suelo para las viviendas protegidas de alquiler en los nuevos desarrollos., exigencia que debe de quedar clara en la normativa de suelo, un tanto trastocada en los últimos años.  Y el gobierno central debe de volver a coordinar la política de viviendas protegidas, sin dejar del todo la misma en manos de las autonomías.


Publicado en El Siglo de Europa, 16.5.2013





[1] JRL es  vocal del Consejo Superior de Estadística  y miembro de Economistas frente a la Crisis

03 mayo 2016

CREACION DE HOGARES, DEMANDA DE VIVIENDA Y EXPANSIÓN DEL ALQUILER Julio Rodríguez López

 El ritmo de creación de hogares es una variable clave en el proceso de crecimiento económico. En este sentido, la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del INE es una estadística que equivale a una actualización anual  del Censo de Población en algunas variables  demográficas relevantes. Persiste en España  el crecimiento del alquiler, tanto en precios como en la proporción de hogares que vive en viviendas bajo dicha forma de tenencia.

 Según la ECH del INE relativa a  2015, en dicho ejercicio el número de hogares en -España fue de 18.3 millones, solo un 0,24% más que en 2014. Canarias (0,84%) y Madrid  (0,74%) fueron las  autonomías que registraron los mayores aumentos relativos  el pasado ejercicio anual. En cifras absolutas, el incremento de 2015 fue de 43.100 hogares para el conjunto de España, destacando la fuerte  aportación de la Comunidad de Madrid  (18.500), Andalucía (17.200) y Canarias (6.800).

 Si la comparación se realiza a 1 de enero de 2015, la última variación anual fue de 75.500 hogares, por debajo de la previsión de 100.624 hogares realizada por el propio INE en 2014. En todo caso, el ritmo de aumento del número de hogares no resulta suficientemente acusado como para mantener un crecimiento significativo de la demanda de vivienda como bien de consumo duradero (vivienda para uso, no para inversión). El mayor aumento del número de hogares en Madrid resulta coherente con la acusada expansión observada en dicha autonomía en 2014-15 en cuanto a ventas de viviendas, precios  y en el número de viviendas iniciadas, por encima del conjunto de España.

  La ECH de 2015 ha confirmado el empuje del alquiler como forma de tenencia de la vivienda entre los hogares en España. En dicho ejercicio, el número de hogares residente en viviendas de alquiler en España se elevó a 3,2 millones, un 5,2% más que en el ejercicio precedente, mientras que el conjunto de hogares residente en viviendas en propiedad descendió  en un -0,7%. La proporción de hogares residentes en alquiler ascendió al 17,5%, cuatro puntos más que en el último Censo de Viviendas de España, de 2011.

  La autonomía con mayor proporción de viviendas de alquiler en 2015 fue la de Baleares, con un 26,2%, seguida por Madrid (23,4%) y Cataluña (23,3%). Las autonomías con menor presencia del alquiler fueron las de Extremadura  (11,3%) y Galicia (11,2%).  Se advierte que el alquiler pesa más en las zonas turísticas y también en las aglomeraciones mayores de población, lo que confiere un carácter acusadamente  urbano a dicha forma de  tenencia.

 Los hogares residentes en  viviendas en propiedad en 2015  se aproximaron a los nueve millones, un 77,3% del total, punto y medio por debajo de la proporción observada en el Censo de Viviendas de 2011. El 28,3% del total de hogares, correspondiente a 5,2 millones, tiene pagos hipotecarios pendientes. Este componente de los hogares ha retrocedido en casi 300.000 desde 2013, lo que implica un ritmo de formalización de hipotecas para compra de vivienda muy inferior en los últimos años respecto de los  destacados incrementos anuales de la etapa de desarrollo de la burbuja inmobiliaria (1997-2007).

  Según Fotocasa, en marzo de 2016 el precio medio de la vivienda de alquiler en España fue de 7,24 euros/m2-mes, un 4% más que en el mismo mes de 2015. Lo anterior implica que el alquiler medio mensual  de una  vivienda de 90 metros cuadrados en España  fue de 652 euros. Dicho  precio ascendió a 917 euros/mes en Cataluña, la autonomía con los precios más elevados,  y  a  401 euros/mes en Extremadura, la de precios  más reducidos.

 La mayor demanda de alquiler, visible en el aumento de los precios,  se deriva de las dificultades para acceder a una vivienda en propiedad que tienen los nuevos hogares, a pesar de las caídas sufridas por  los precios de venta y de los descensos de los tipos de interés de los préstamos a comprador.

 Se aprecia un cambio de mentalidad ante el  alquiler por parte de los nuevos hogares, que parecen tener menos reservas ante dicha forma de tenencia. Influye la equiparación que se ha establecido en materia fiscal entre la propiedad  y el alquiler en los últimos años para las nuevas operaciones. La discriminación fiscal  en favor de la propiedad fue decisiva para que España llegase a ser el país con menor presencia del alquiler en Europa Occidental.

Se conoce mal la realidad del mercado de alquiler en España. Como se ha comentado, la ECH del INE permite conocer cada año la proporción de hogares que vive de alquiler. Las estadísticas de los “portales” Idealista y Fotocasa permiten aproximarse a los precios de oferta del alquiler. Pero no hay estadísticas sobre  contratos de alquiler (superficie de la vivienda alquilada, plazo del alquiler, avales constituidos, seguros suscritos, precios establecidos en los contratos), excluida la autonomía de Cataluña. Dicha  carencia debería eliminarse para conocer mejor las características de dicho mercado de alquileres, pieza relevante del conjunto del mercado de vivienda.  

Una versión de este articulo se publicó en la revista semanal "El siglo de Europa" de 2.5.2016.





[1] JRL es Vocal del Consejo Superior  de Estadística y miembro de Economistas frente a la Crisis

16 abril 2016

REFLEXIONES SOBRE LA CONTABILIDAD REGIONAL DE ESPAÑA.EL MODELO TERRITORIAL NO CAMBIA Julio Rodríguez López


El INE publicó en marzo de 2016 los resultados de la Contabilidad Regional de España relativos a 2015. Los datos del PIB por comunidades autónomas ahora  divulgados respetan los totales publicados previamente  para España. Tales  resultados regionales de 2015 no implican cambios significativos respecto de los correspondientes a 2014. Se aprecia un especial dinamismo en el crecimiento de las autonomías con mayor peso de la construcción y la hostelería, así como en las principales áreas metropolitanas.

    Según la última publicación del INE, en 2015 la primera autonomía en cuanto a valor absoluto del PIB a precios corrientes  fue Cataluña, con casi 205.000 millones de euros, el 18,9% de España, seguida de cerca por Madrid con el 18,8%. A continuación vienen Andalucía,  Valencia y País Vasco.

 El PIB por habitante es una aproximación primaria al nivel de vida de cada territorio.  El primer puesto por autonomías en cuanto al nivel de dicha magnitud correspondió a la Comunidad de Madrid, con 30.755 euros, un 36,6% por encima del nivel medio de España, que en 2014 equivalía al 87,4% de la Eurozona. El País Vasco ocupa el segundo lugar, correspondiendo a Cataluña (+18,8%) la cuarta posición. Andalucía, con un 25,9% por debajo de la media nacional y Extremadura, con un -30,6%, ocupan las dos últimas posiciones entre las 17 autonomías en cuanto a nivel de vida teórico.

 El PIB por habitante es la resultante de multiplicar la productividad por persona ocupada por la tasa de empleo (empleos por habitantes). Madrid supera a la media de España en productividad, pero su diferencia es mayor en la tasa de empleo (+22,6%). Extremadura está por debajo de España en productividad, pero su diferencia a la baja es más acusada  en la tasa de empleo (casi un 20% por debajo).Una economía “incluyente”, que abra posibilidades de empleo a más ciudadanos,  estará siempre más desarrollada. 

En la Comunidad de Madrid destaca  la presencia de servicios de productividad elevada (información y comunicaciones, actividades financieras y seguros, actividades profesionales y artísticas). La industria ha sido desplazada de dicha Comunidad  por la expansión inmobiliaria. Solo en las islas, Baleares y Canarias,  hay menos presencia industrial relativa que en Madrid. En Extremadura, la autonomía menos desarrollada de España, destaca la presencia de  agricultura-ganadería, construcción y,  sobre todo, administraciones públicas, que son servicios no destinados a la venta.

 El bienio 2014-15 fue de moderada recuperación. La recesión  cíclica “tocó fondo” en 2013. La economía española creció a un ritmo medio anual del 2,3%. Los mayores crecimientos de dicho periodo, por autonomías, han correspondido a la Comunidad Valenciana (2,8%), Madrid (2,50%) y Cataluña (2,45%). Las autonomías de Galicia  y Asturias (1,8%) y Castilla-La Mancha (1,7%) registraron las menores tasas de crecimiento en el periodo citado.

 La industria no ganó peso en la economía española en la recuperación posterior a 2013 (bajó su participación en el PIB al 15,5% en 2015). Desde 2015 se advierte un mayor dinamismo de la construcción. Las viviendas iniciadas han experimentado fuertes aumentos en 2015 e inicios de  2016. A pesar de la incidencia que para España supondrá el cambio climático en marcha (elevación del nivel del mar, incremento de temporales, aumento de la temperatura del mar en superficie, desestabilización del equilibrio de las playas y deltas, aumento de la temperatura local), poco o nada ha cambiado en el urbanismo que se practica en las ciudades.

 Así, en la Comunidad de Madrid destaca el celo con el que la presidenta de esta autonomía critica al ayuntamiento de Madrid por no dinamizar con más prontitud los proyectos de “desarrollo urbano” (hacer más viviendas, en una palabra) de dicha ciudad.

  Pero las recomendaciones de los expertos en el clima no encuentran una administración potente  que aplique sus sugerencias. Cada uno de los 8.200 ayuntamientos (que siguen aumentando en número bajo el empuje que a la división constante en nuevos municipios aportan las autonomías)) es dueño y señor de su urbanismo. El estado poco  tiene que hacer en el modelo territorial, a la vista del reparto competencial vigente en España.

 Se idealiza, sobre todo en Andalucía,  el “modelo Málaga”, como si esta provincia ofreciese unos resultados macroeconómicos especialmente brillantes. Lo específico de Málaga es que ha destinado una proporción elevada de suelo a viviendas de temporada, con importante presencia de  extranjeros. Tras el elevado stock de viviendas de Málaga (tiene casi tantas viviendas como habitantes) se esconde un nivel de PIB por habitante no superior al de la media andaluza, mientras que en el resto de Andalucía parece se considera a Málaga poco menos que la  Florida del sur de España..

 Los indicadores urbanos del INE establecen 45 Áreas Urbanas Funcionales en España. La de Málaga es una de las de mayor dimensión poblacional. De dichas 45 Áreas Urbanas, la de Málaga es la antepenúltima en nivel de renta media de los hogares, solo por encima de Marbella y Elche, y ocupa el puesto 38 en lo que a tasa de desempleo se refiere. Algo tienen que ver con dicha situación los bajos salarios de la hostelería y de la restauración. El esplendor del turismo contrasta con los bajos salarios medios de los empleos creados en el sector.

 La continuidad de una política de suelo atenta a construir viviendas al margen de la demanda real de las mismas, en la que ahora destaca el papel de los fondos de inversión,  no ayudará a cambiar el modelo productivo. Es posible que en  la coyuntura presente,  de tipos de interés por los suelos y abundante dinero flotante a la búsqueda de rentabilidad,  se repitan nuevas burbujas que luego habrá de pagar el conjunto de la ciudadanía.

Este artículo se publicó en la revista semanal “El Siglo de Europa” de 18.4.2016





[1] JRL es vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

03 abril 2016

ESPAÑA. LA DEMANDA INTERNA SERA MENOS PUJANTE EN 2016 Julio Rodríguez López

  Los últimos datos publicados de la Contabilidad Nacional Trimestral de España confirmaron que la economía española creció un 3,2% en 2015, por encima del 1,4% del año precedente. Sin embargo, el PIB  del último trimestre de 2015 todavía fue inferior en un 3,8% al alcanzado en el punto más elevado de la fase de expansión previa, que correspondió al segundo trimestre de 2008. El nivel de empleo, según la Encuesta de Población Activa, resultaba bastante más lejano que la producción respecto del nivel alcanzado en el periodo citado (-12,4%).

  El  crecimiento de la economía española en 2015 superó, pues,  ampliamente,  al 1,5% de la Eurozona. La expansión económica española estuvo impulsada sobre todo por la demanda interna, que creció un 3,7% en 2015, en la que destacó el crecimiento del consumo privado (3,1%) y la formación bruta de capital fijo (6,4%),  donde la construcción contribuyó al crecimiento tras un largo periodo de detracciones al mismo.

  El sector exterior quitó 0,5 puntos porcentuales al crecimiento de la economía, ante la mayor expansión de las importaciones (7,5%) respecto de las exportaciones  (5,4%).  Las administraciones publicas también contribuyeron al crecimiento de forma directa (el consumo público aumentó un 2,7%), aunque dicha actuación, unida a algunas  reducciones fiscales de corte electoralista, contribuyeron a que el déficit publico superase en un punto porcentual  al previsto en el Plan de Estabilidad enviado a la Comisión de la Unión Europea (el 5,2% del PIB frente al 4,2% previsto en dicho Plan, consecuencia del mayor déficit  de las comunidades autónomas y de la Seguridad Social, aparte de la rebaja fiscal citada).

  El empleo (ocupados EPA) aumentó en un 3% en 2015 (1,2% en 2014), correspondiente a 525.000 nuevos empleos. Dicha variación superó ampliamente a la de la Eurozona (1%). El número de asalariados creció en el año en un 3,5%, correspondiendo una variación del 9,5% a los empleos temporales y un 1,6% a los empleos indefinidos. Los empleos temporales suponían el 25,7% del empleo asalariado al terminar 2015.

   Andalucía fue la autonomía que registró el mayor aumento del empleo, el 5,1%, y Cantabria fue la única comunidad autónoma en la que retrocedió el empleo (-0,4%). Por sectores y ramas de actividad, destacó el incremento del empleo en Comercio-Hostelería (4,1%),  en Transportes y Comunicaciones (4,6%) y Administraciones Públicas (3%). En el caso andaluz destacaron los aumentos producidos en el empleo agrícola, en comercio-hostelería, en construcción  y en los servicios inmobiliarios. 

 La afiliación a la seguridad social creció en 2015 en un 3,2%, 3,8% en el régimen general y 1,3% en el régimen de autónomos. Con una variación del PIB del 3,2% y otra del empleo del 3%, la productividad aparente del empleo volvió a registrar un aumento modesto en 2015 (0,2%). La tasa de desempleo ascendió al 20,9% en el cuarto trimestre de 2015, 2,8 puntos porcentuales por debajo del mismo periodo de 2014. La mayor tasa de paro fue la de Andalucía, el 29,6% de los activos, y la menor la del País Vasco (12,9%).

  En 2015 destacó la presencia de un superávit de 16.700 millones de euros en la balanza de pagos por cuenta corriente, equivalente al 1,5% del PIB. Dicha evolución ayudó a reducir el elevado endeudamiento exterior de la economía española, más del 92% del PIB. Dicho superávit tuvo lugar en una situación de expansión significativa de la demanda interna de la economía española. A dicha evolución contribuyó el fuerte descenso de los precios del petróleo, que redujo en 16.700 millones de euros la factura de las compras  correspondientes, junto a la reducción de los intereses pagados por la deuda externa.

También contribuyeron al superávit citado, entre otros factores,  el más favorable tipo de cambio del euro frente al dólar, la persistente expansión del turismo y las exportaciones de automóviles, que contribuyeron en más de dos puntos al aumento de las exportaciones de mercancías. Cabe esperar que persista  el esfuerzo exportador efectuado en los años de recesión y que ha continuado con la recuperación de la economía española. En 2007 las exportaciones de mercancías y servicios ascendían al 25,7% del PIB, mientras que dicha proporción fue del 33,1% en 2015.

   La previsión sobre la economía española en 2016 es de un crecimiento del PIB del 2,7%, desaceleración explicada sobre todo por la demanda interna, cuyo crecimiento sería del 2,9%. El mercado de vivienda, donde en 2015 las ventas aumentaron en un 10% y las viviendas iniciadas lo hicieron en un 42,5%, puede ser un factor relevante en el crecimiento de 2016. El resto del mundo detraería  0,2 puntos porcentuales  al crecimiento,  al reducirse la expansión de las importaciones.

 Algunos factores que empujaron el crecimiento en 2015 tendrán menos fuerza en 2016. El Banco de España ha rebajado levemente la previsión de crecimiento. Se trata de que la política ayude a la economía, impulsando la formación durante  abril de este año de un nuevo gobierno que aporte continuidad a la expansión y ayude a corregir las desigualdades generadas en los últimos años.


Una versión de este articulo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa de 4.4.2016






[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

20 marzo 2016

2016: REGRESAN LAS NUEVAS HIPOTECAS Julio Rodríguez López[


La recuperación gradual del mercado de la vivienda en 2014-2015  coloca de nuevo a los préstamos con garantía hipotecaria en el centro de los análisis de dicho mercado. La Asociación Hipotecaria Española (AHE) ha publicado un análisis de la composición de  la cartera de préstamos hipotecarios de los principales bancos españoles, del que se derivan algunos datos de interés. En 2016 puede volver a crecer el saldo vivo de los préstamos hipotecarios.

 Los préstamos con garantía hipotecaria presentan mayores y más rápidas  posibilidades de recuperación que los préstamos con garantía personal. El elevado número de lanzamientos judiciales (paso previo al desahucio)  derivados de préstamos con garantía hipotecaria impagados  después de 2008 (hubo 450.000 lanzamientos judiciales derivados de  ejecuciones hipotecarías entre 2008 y 2015).ha supuesto una revisión de la imagen de la hipoteca en general en España.

  De lo sucedido en los últimos años  se deriva que para hogares con bajos niveles de ingresos resulta preferible acceder a la vivienda en principio a través del alquiler. El acceso al disfrute de la vivienda en propiedad  con un préstamo hipotecario se advierte ahora como más problemático que lo que parecía  cuando llegó la crisis en 2008.

  Según el INE, en 2015 se formalizaron cerca de 245.000 hipotecas con garantía de vivienda, casi un 20% más que en 2014. Dicha cifra supuso el 69,1% de las compraventas registradas de viviendas: más del 30% de las ventas de viviendas se  pagaron al contado, lo que revela la presencia de una proporción importante de compradores con fines de inversión.

 Según el Banco de España, el tipo de interés  medio de los préstamos  a comprador de vivienda formalizados en el pasado año fue el  2,21% TAE, la media anual  más reducida desde que se dispone de dicha estadística. Según la Estadística Registral Inmobiliaria, el plazo medio de dichos préstamos hipotecarios formalizados en 2015 para compra de vivienda fue de 22,8 años. El total de lanzamientos judiciales derivados de procedimientos de ejecución hipotecaria ascendió en 2015 a 29.228, y se aproximaron a 36.000 los derivados del impago de alquileres.
 Como se ha indicado, la AHE (www.ahe.es) ha divulgado en marzo de 2015 el trabajo “Un análisis de la cartera hipotecaria española”, en el que se describe la composición de la cartera de préstamos  hipotecarios de doce entidades de depósito, cuyo saldo hipotecario, 531.021 millones de euros,  suponía a  fines de 2015 el 94% del saldo vivo hipotecario de España (Santander, , Caixabank, BBVA, Popular, Sabadell, Bankia, Ibercaja Banco, Bankinter, BMN, Kutxabank, Unicaja Banco y Caja Rural Castilla La Mancha).  El número de préstamos de dicha cartera agregada se aproximaba en la fecha citada a los 5,4 millones.

  El 65% de los préstamos hipotecarios “vivos” tenían como garantía a  una vivienda principal. La cuantía media de  los préstamos “vivos” en la cartera mencionada era de 99.353 euros. La cuantía de las  nuevas hipotecas para compra de viviendas formalizadas en 2015 fue de 105.931 euros (3,6% más que en 2014), que puede corresponder a un precio medio de las viviendas adquiridas de unos 134.000 euros. El 62,6% de los préstamos era inferior a 200.000 euros, y un 11,1% se situaba entre los 200.000 y 300.000 euros.

  El 95,5% de la cartera de préstamos eran a interés variable con actualización anual. Esto subraya la débil presencia de los préstamos hipotecarios a interés fijo. El plazo medio de los prestamos era de 16,3 años, a lo que hay que sumar una antigüedad de siete años en la cartera.  La relación préstamo/valor (“loan to value”) se situó en el 62,6%. El 90% de los préstamos se formalizó con una relación inferior al 80%, la más frecuente en España. Las cuatro autonomías con mayor peso  en la cartera citada de préstamos hipotecarios eran Cataluña (20,1% del total), Madrid (20,0%), Andalucía (16,5%) y la Comunidad Valenciana (10,3%). En las dos primeras la proporción sobre la cartera en cuestión total superaba ampliamente su participación en la población de España.

 El mercado hipotecario español mantiene, pues una dimensión considerable, a pesar de que la relación del saldo de los préstamos hipotecarios en el PIB a fin de año  ha retrocedido desde  el 94,3% en 2007 hasta el 63,1% en 2015. La menor  morosidad registrada en 2015 ayudará en 2016  al crecimiento  de los volúmenes de nuevos préstamos hipotecarios a comprador de vivienda.

  El que los compradores deban de disponer de un ahorro previo equivalente al 30% del precio de venta de la vivienda supone un importante obstáculo al acceso a la vivienda en propiedad. En 2016 aumentará la presencia del crédito hipotecario  a promotor inmobiliario, cuya recuperación deberá ajustarse a las previsiones de evolución de la demanda, evitando la repetición de los errores del pasado reciente.


Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo de 21.3.2016



[1] JRL es vocal del Consejo superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis.

EL MERCADO DE VIVIENDA REFORZO LA RECUPERACION EN 2016 Julio Rodríguez López

  La amplia  información disponible  sobre el mercado de vivienda ha confirmado que en 2015 se mantuvo la recuperación iniciada en 2014.La demanda de extranjeros (residentes y no residentes) volvió a ser trascendente en el comportamiento del mercado, que absorbió una inversión exterior de 12.000 millones de euros, procedente sobre todo de fondos de inversión  internacionales. 

La situación de los diferentes mercados locales resulta todavía muy heterogénea. Destaca el interés de numerosos medios de comunicación de subrayar la recuperación citada, de forma que en ocasiones  parecería como que el subsector inmobiliario atravesara  por una evolución bastante más potente que la realidad. 
El índice de precios de vivienda aumentó en un 4,2% en 2015 (1,8% en 2014). 

Los mayores aumentos correspondieron a las principales aglomeraciones urb
anas y a las zonas de turismo más consolidado. Madrid (7,3%),  Baleares (7,0%) y Cataluña presentaron los aumentos de precios más destacados entre las autonomías. El crecimiento citado de los precios de venta de las viviendas  casi había duplicado en el tercer trimestre el correspondiente al conjunto de la Eurozona (2,3%). Los alquileres aumentaron en un 3,6% según el índice de Fotocasa (-1,9% en 2014). Destacaron  los aumentos provinciales de Barcelona (11%), Guipúzcoa,  Vizcaya y Madrid.

  Se aceleró sobre todo el aumento de los precios del suelo urbano (9,7% fue el aumento interanual en el tercer trimestre de 2015, superior al 5,2% de 2014). Esta evolución  reflejó las amplias expectativas generadas sobre futuros aumentos importantes en los precios de las viviendas y también las importantes adquisiciones de suelo efectuadas por los inversores internacionales.

El crecimiento del empleo (3% en la Encuesta de Población Activa y 3,2% en el número de afiliados a la Seguridad Social) facilitó una mayor expansión de la demanda, junto a una actuación más abierta en materia de financiación bancaria. Los nuevos préstamos a comprador de vivienda crecieron por encima del 33% sobre el año precedente y los tipos de interés medios del año (2,1%) de los créditos a comprador alcanzaron los niveles más reducidos desde que se dispone de información sobre dicha variable. La política monetaria ultraexpansiva desencadenada por el Banco Central Europeo es un instrumento que impulsa más las compras de activos que el propio crédito bancario.

 Las ventas de viviendas de nueva construcción retrocedieron el pasado año, mientras que aumentaron con fuerza las de viviendas de segunda mano. Las compras totales  de viviendas, que ascendieron a 401.281 en 2015 según información procedente de los notarios, crecieron en un 9,8% sobre el año anterior (21,6% en 2014). El aumento de las ventas a extranjeros (13,2%) volvió a superar al de  las ventas a españoles residentes (9,1%). Dichas ventas a extranjeros superaron el 17% del total de ventas.

   Más de un 30% de las compraventas registradas de viviendas se realizaron sin financiación bancaria, lo que confirmó la presencia significativa  de inversores  entre los compradores, por tercer año consecutivo. El alquiler ha debido de seguir creciendo dentro de  las transacciones de 2015, ante las dificultades de los jóvenes hogares en acceder a la vivienda en propiedad.

  El que la financiación a comprador no pase del 80% del precio de venta de la vivienda y los gastos adicionales a la compra (IVA o Impuesto de transmisiones patrimoniales más los gastos de escritura) obliga a los jóvenes hogares a disponer de un ahorro previo de alrededor de 30.000 euros, circunstancia difícil de superar en la mayor parte de los casos. La recuperación actual del mercado de vivienda en propiedad  está más alimentada por los inversores y compradores extranjeros que por las compras  procedentes de hogares de nueva creación en España.

  En 2015 destacó el importante aumento registrado en las iniciaciones de viviendas, a la vista del crecimiento registrado del 42,5%, con lo que tales iniciaciones se aproximaron a las 50.000 en 2015. La inversión en vivienda (construcción residencial) aumentó en un 2,4%, y ello por primera vez desde 2008. Tanto la construcción en su conjunto como la construcción de viviendas efectuaron una aportación positiva al aumento  del PIB en 2015.

En el subsector inmobiliario ha destacado, como ya se ha indicado, la presencia de fondos internacionales, que están promoviendo nuevas viviendas en colaboración con los promotores. E l que  se haya disparado el coste del suelo en las principales aglomeraciones urbanas puede  propiciar la salida al mercado de viviendas de precio elevado, solo accesibles a inversores.

El nuevo presidente de los promotores de viviendas  de España se ha dirigido al gobierno solicitando que desde las administraciones públicas se avale a los compradores de viviendas en la parte del ahorro que deben aportar dichos hogares para la compra de vivienda. Que los promotores pidan ayudas públicas no sorprende, ya les ayudan todo lo que pueden los ayuntamientos calificando como de urbanizable residencial  cuanto suelo se pone a tiro. Lo llamativo del caso es que ello tenga lugar  en un país en el que no hay política de vivienda para ayudar al acceso a la vivienda a los hogares con ingresos más reducidos. 

  Las ventas de viviendas protegidas solo alcanzaron en 2015 el 4,6% del total de ventas de viviendas. El Plan de Vivienda 2013-16 ha carecido de dotación presupuestaria, por lo que no se ha advertido su presencia. Las viviendas protegidas son la “guinda” del pastel en las grandes operaciones inmobiliarias que se anuncian. Destaca sobre todo  el precio de venta de las mismas,  con frecuencia poco social. No sorprende, pues, que en los  barrios de nuevas viviendas protegidas en Madrid se vean más sirvientas con cofia que en el resto de la capital.

  Recuperación apoyada en inversores y en las ventas de activos que provoca la   política expansiva de las autoridades monetarias, junto con una fuerte demanda no satisfecha de viviendas de alquiler, son alguno de los rasgos destacados de la evolución del mercado de vivienda en España en 2015-16.


Publicado en www.bes.es el 18.3.2016



[1] JRL es doctor en CC. Económicas, vocal del C.S. de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

06 marzo 2016

ECONOMIA, CONSTITUCION, ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Julio Rodríguez López

  La reforma constitucional es una de las actuaciones pendientes  más citada en los programas de las diferentes fuerzas políticas. En materia económica, los aspectos más relevantes de la Constitución Española de 1978 (CE1978) están recogidos en el  Título I, Sección 2, “De  los derechos y deberes de los ciudadanos”, en el Titulo VII, Economía y Hacienda” y, finalmente, en el Título VIII, “De la Organización Territorial del Estado”.

   El Título I (“De los derechos y los deberes fundamentales”) establece un marco de economía de mercado y contempla un amplio conjunto de actuaciones correctoras al papel del mercado desde los poderes públicos. Dentro de dicho Titulo, el Artículo 35 establece el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente, garantiza el derecho a la negociación colectiva y reconoce  la fuerza vinculante de los convenios. Además de promover una distribución equitativa de la renta regional y personal, los poderes públicos “realizarán una política orientada al pleno empleo”.

   El Titulo VII, “Economía y Hacienda”, profundiza en el carácter mixto del sistema económico, apuntando la conveniencia de un cierto “activismo” desde los poderes públicos para fomentar el desarrollo económico. El Artículo 128 supedita al interés general “toda la riqueza del país”, reconoce la iniciativa pública en la actividad económica, y permite la intervención pública en caso de monopolio de recursos o de servicios esenciales.

  El Titulo VIII, “De  la Organización Territorial del Estado”, abrió el camino a la creación de las Comunidades Autónomas.  Se incluyó la obligación del Estado de atender al equilibrio económico entre las diversas partes del territorio español. Los futuros  estatutos autonómicos no debían implicar privilegios. El Estado establece las bases y la coordinación de la planificación general de la actividad económica, la legislación básica y el régimen económico de la Seguridad Social y la legislación básica sobre Medio Ambiente.

  El sistema económico emanado  de la CE1978 se   equiparaba con los modelos de economía mixta vigentes en Europa Occidental en los tiempos de la transición política. La Constitución se elaboró en un periodo de prolongada crisis económica, el de  1975-1985, cuyo origen estaba en las fuertes elevaciones de los precios de la energía posteriores a 1973. La solución a dicha crisis requería estrategias más complejas que las políticas de demanda de inspiración keynesiana.

   Una cierta desconfianza respecto del mercado como mecanismo exclusivo de asignación de recursos caracterizó al texto constitucional. La CE1978 apareció en un contexto internacional de fuerte  avance del neoliberalismo económico. Los cambios consistían en  retornar a las estrategias  anteriores a la segunda guerra mundial. Con ello  se reducía el alcance de las prestaciones sociales y se extinguían las empresas públicas. La CE1978 reflejó, pues,  las incertidumbres ante la ruptura de la ortodoxia que había dominado la escena de la política económica desde la postguerra mundial.

  Después de aprobarse la Constitución en 1978, España ingresó en la Comunidad Europea en 1986.El desarrollo de la Unión Económica y Monetaria  llevó después a la actual Unión Europea (UE) y a la creación de la Eurozona, donde  comparten el euro 19 de los 28 países integrantes de la UE. Todo ello ha supuesto una modificación sustancial del marco institucional respecto del existente en 1978.   La política monetaria ha pasado al Banco Central Europeo y la política de tipo de cambio se ha desplazado hacia la Eurozona.

   La profunda crisis económica sufrida después de 2007 ha puesto a prueba los mecanismos y equilibrios incluidos en la CE1978. Una consecuencia de la nueva problemática fue la rápida modificación del Artículo 135 en 2011. Ello  ha supuesto la introducción en la Constitución de topes tanto  al déficit “estructural” del Estado y de las  Comunidades Autónomas como al volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Publicas, y ello  respecto del PIB estatal.

  Los mayores problemas para la CE1978 han venido del lado de la organización territorial del Estado. Los renovados Estatutos de Autonomía han supuesto de hecho modificaciones importantes al contenido de la Constitución vigente.  El marco competencial resultante, en especial su distribución entre estado, autonomías y municipios,   no es un modelo de racionalidad. La presencia de gobiernos estatales en minoría apoyados por partidos nacionalistas aceleró el traspaso de competencias en principio estatales hacia las comunidades autónomas.

 Una reforma constitucional que crease un estado federal podría poner algo de orden en el complejo bosque competencial presente, abriendo vías de solución  al fuerte impulso secesionista que viene de Cataluña. El último informe sobre España de la Comisión Europea, de 26.2.2016, señala como factores que reducen la productividad de su economía a las fragmentadas regulaciones del mercado interno y a la difícil coordinación de una administración  muy descentralizada. La descentralización como panacea no parece precisamente la mejor medicina para atacar los problemas de la economía española de 2016.

Una versión de este articulo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa de 7 de marzo de 2016




[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas frente a la Crisis