Este blog está destinado a poner de manifiesto las disfunciones y colectivos perjudicados por la forma en que el problema de la vivienda se está afrontando en España, mostrándolo como un problema singular en Europa. y las posibles soluciones al mismo.
19 mayo 2014
ÚLTIMOS DATOS SOBRE EL MERCADO DE VIVIENDA.UN COMENTARIO Julio Rodriguez López
El INE publicó en la segunda semana de mayo información sobre las compraventas de viviendas registradas en marzo de 2014, con datos procedentes de los Registros de la Propiedad. Tras los fuertes descensos interanuales de enero y febrero de dicho indicador, en marzo ha habido un cambio notable en el panorama del mercado, al aparecer una variación interanual superior al 22%.
La información publicada por el Consejo General del Notariado ha señalado la presencia de aumentos interanuales notables en las transmisiones de viviendas en los meses de enero y febrero del año en curso. Los datos de los notarios captan la realidad de las compraventas de viviendas antes que los procedentes de los registros, puesto que, tras la compraventa formalizada ante notario, el registro se efectúa en torno a unos dos meses después.
Es posible, pues, que las ventas reales de viviendas hayan crecido por encima del 40% en el primer trimestre de 2014 sobre el año precedente , lo que puede indicar que el mercado de vivienda empieza a mostrar un cambio significativo en la situación de la demanda y que ha cambiado la fase del ciclo del mercado de vivienda. Este ultimo pasaría a tener un perfil ascendente tras la larga etapa de recesión sufrida . El comportamiento del indicador de compraventas registradas en enero-febrero correspondía en realidad a lo sucedido en noviembre-diciembre de 2013. En estos meses meses la comparación con el año anterior resultaba muy negativa por los aumentos de ventas a que dio lugar a fines de 2012 el anuncio de que el IVA pasaba desde el 4% al 10% y de que en 2013 se eliminaba la desgravación fiscal a la compra de vivienda habitual en el caso de los nuevos adquirentes. El indicador de transmisiones del Ministerio de Vivienda del primer trimestre de 2014, de próxima aparición, es muy probable que muestre una recuperación en linea con los datos publicados por los notarios.
La mejoría de las ventas de viviendas en en el primer trimestre de 2014 fue paralela al comportamiento asimismo positivo de los nuevos créditos bancarios formalizados a compradores de vivienda, según la estadística correspondiente a una encuesta del Banco de España. En el primer trimestre de 2014 dichos créditos crecieron en un 31,5% sobre el mismo periodo de 2013, . En dicha evolución hay que destacar que el total de nuevas formalizaciones retrocedió de forma espectacular entre 2007 y 2013, por lo que también en este caso se advierte que el ciclo "ha dado la vuelta".
Las iniciaciones de viviendas no parecen haber reaccionado en el periodo comentado de 2014, aunque en el caso de Madrid se observó un cambio de tendencia en el 2º semestre de 2013, lo que hizo que en el pasado año dicha autonomía fuese una de las pocas que registró aumento en las nuevas construcciones. Los precios de las viviendas han frenado de forma sustancial el descenso y se puede decir que "están tocando fondo" en la primera mitad de 2014, evolución que también se advierte en los alquileres, según datos de Fotocasa..
En Estados Unidos, donde llevan mas de un año de recuperación, esta ultima adolece de cierta debilidad, ante el débil ritmo de creación de nuevos hogares. Los jóvenes tardan ahora mas tiempo de lo habitual en emanciparse, lo que debilita la demanda de viviendas y hace ganar peso al alquiler. Esta evolución sucede aun con mas intensidad en el caso de España, a la vista de la fuerte desaceleracion registrada en el numero total de hogares. Dicha evolución puede anticipar el futuro del mercado de vivienda, donde esta por ver el alcance y profundidad de la recuperación que ventas y nuevos créditos han presentado en el inicio de 2014.
12 mayo 2014
LA RECUPERACIÓN ES COSA DE LAS VARIABLES FLUJO Julio Rodríguez López
Las previsiones de primavera de la Comisión
Europea han confirmado la presencia de un proceso de recuperación en la
economía española. Según tales
previsiones, la economía española puede crecer a un ritmo del 1,1% y
del 2,1% en 2014 y 2015, respectivamente
(-1,2% en 2013). La actividad productiva habría, pues, dejado de descender en
España, después de seis años de prolongado retroceso, en los que la caída media
anual del PIB estuvo próxima al 1% y el
empleo se redujo en un promedio anual del 3%.
El cambio de ciclo de la
economía española, que se inició en la segunda mitad de 2013, no ha sido una
evolución aislada, resultante de una política económica no precisamente
expansiva. Se trata “de una
recuperación más duradera que las
registradas después de 2008, que está teniendo lugar en la Unión Europea y en
la Eurozona” (Comisión Europea, European Economy, 3/2014). El mayor ritmo de
aumento del comercio mundial también subraya el carácter generalizado de la
recuperación a nivel mundial. El cambio que está sucediendo ahora en España se integra,
pues, en un proceso de recuperación general que al fin ha llegado a la Eurozona.
Los niveles de actividad y de empleo del primer semestre de 2014 están todavía situados
en España por debajo de fines de 2011, que fue cuando entró en funciones el actual
gobierno. El cambio cíclico registrado desde 2013 por la actividad y el empleo
tiene lugar en un contexto de inflación
reducida, de superávit exterior y de constante aumento de la deuda pública.
Tras crecer
a un ritmo intertrimestral del 0,4% en el primer trimestre de 2014, el
PIB de España está ahora un 6,8% por
debajo del nivel correspondiente al primer trimestre de 2008, último periodo de
crecimiento inmediatamente anterior a la
última recesión. Asimismo, el PIB de España está situado un 17,3% por debajo del volumen que habría
alcanzado de haber mantenido una modesta
tendencia de crecimiento del 2% anual después del periodo citado de
2008. De continuar creciendo el PIB a un
ritmo similar al del primer trimestre de 2014, podría alcanzarse el nivel
de actividad previo a la crisis en el tercer trimestre de 2015.
En materia de empleo, en 2014 la distancia respecto de los
niveles previos a la crisis resulta
bastante más acusada que en el caso del PIB. Los empleos EPA han disminuido
en casi 3,7 millones desde el principio de 2008 hasta el primer trimestre de 2014, un 18,5% en seis años. Para alcanzar
el nivel de empleo perdido sería preciso crear durante diez años consecutivos
un volumen medio anual de 370.000 puestos
de trabajo, esto es, el empleo debería aumentar en dicho periodo en torno al 2%
anual, evolución que parece difícil de lograr. La previsión de la Comisión
Europea sobre el empleo en España para 2014 y
2015 es de una variación anual del 0,4% y del 1,2%, respectivamente, muy
lejos de las tasas necesarias para recuperar el empleo perdido.
En 2014
se recuperan con moderación las magnitudes flujo (actividad, consumo), mientras
que la evolución de las magnitudes stock (empleo, paro) resulta más
problemática. La situación por la que ha atravesado la economía española entre
2007 y 2013 no ha sido la de una
recesión ordinaria. En dicho periodo ha habido problemas de solvencia en los sectores público y privado, han desaparecido
cientos de miles de empresas, han disminuido las prestaciones sociales y ha
tenido lugar una crisis bancaria que se
ha llevado por delante a las cajas de ahorros, la mitad del sistema financiero
en 2007. “Los flujos determinan como se sienten los inversores, los stocks
determinan como se siente la gente” (Wolfgang Munchau, “Confidence is a poor measure of economic health”, FT, 27.4.2014).
Una recesión tan prolongada como la sufrida
por la economía española expulsa del mercado de trabajo a bastantes personas,
como lo refleja la caída de la población activa y el aumento de los inactivos. Así,
en el último trimestre de 2007 la tasa de empleo en España (ocupados por
población de 16 y mas años) era del 54,38%. En el primer trimestre de 2014
dicha tasa en cuestión era solo del
44,06%.
La recuperación de la actividad económica y
del empleo tendrá que prolongarse durante bastante tiempo hasta llegar a
alcanzar el punto de partida, en este caso
el primer trimestre de 2008. Al
ritmo de la recuperación de 2014 el
retorno al empleo del pasado pre-crisis se puede prolongar durante toda una generación.
En todo caso, España necesita
crecer más. Para ello resulta imprescindible, en primer lugar, que se produzca
una expansión mayor del crédito bancario. La ayuda directa y fiscal a los
bancos ha sido impresionante. En segundo lugar, resulta imprescindible el
ingrediente adicional del papel dinamizador del Banco Central Europeo, que tiene
un amplio margen a desarrollar (Santiago Carbó, “De toboganes y de crédito”, El
País, 6.5.2014).
El papel hasta ahora
desempeñado por dicho banco central no
es comparable con el de otros bancos centrales, casos de Estados Unidos y
Japón. Por último, no se debe de perder
de vista el papel del tipo de cambio. El euro
se ha fortalecido en más de un 6% en abril de 2014 sobre el dólar respecto del año anterior. Resulta difícil
competir con el resto del mundo con un precio del euro próximo a los 1,40
dólares, precio que convierte en inútiles los esfuerzos que supone la devaluación
interna.
Una versión mas reducida de este articulo se ha publicado en la revista El Siglo de 12.5.2014
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30 abril 2014
MERCADO DE VIVIENDA. ENTRE EL FINAL DE LA RECESIÓN Y UNA DÉBIL RECUPERACIÓN Julio Rodríguez López
Mercado de vivienda (I). Los precios de las viviendas
La fase
de auge de los mercados de vivienda que
terminó en 2007 fue más prolongada e intensa que los precedentes. En el
promedio de la Eurozona se ha estimado que la duración media de dicha fase de
auge fue de 33 trimestres y que la desviación media al alza de los precios de
la vivienda sobre la tendencia a largo
plazo fue de un 39%.
Dentro de la Eurozona nueve estados miembros presentaron
rasgos de “burbuja” en la fase alcista del ciclo, aunque la intensidad no fue
la misma. El grupo lo integran Eslovenia,
España, Estonia, Francia, Grecia,
Holanda, Irlanda, Italia y Portugal. No se advirtieron rasgos claros de
“boom” en los restantes países miembros. Los
mayores déficits exteriores se produjeron sobre todo en los países más afectados por la
“burbuja”.
En 2013 los bancos centrales han desarrollado amplios
programas de “alivio cuantitativo” para
impulsar a la economía
aportando liquidez abundante a tipos de interés muy reducidos. Tal
actuación ha favorecido la compra de
activos, en especial acciones en bolsa y vivienda. En 2013 fue compatible la
presencia de unos ritmos débiles de crecimiento del PIB en la economía mundial,
acompañados de tasas de desempleo elevadas, con aumentos destacados en los precios
de las de las acciones cotizadas. De hecho han aparecido “espumas de burbujas” en
algunos mercados de viviendas.
En el 2º trimestre de 2013 los precios de las viviendas
en la Eurozona descendieron un -2,4%
sobre el mismo periodo de 2012. La disparidad de situaciones en los mercados
nacionales de viviendas la confirma el que,
en dicho periodo el aumento
máximo de precios llegase hasta el 12%,
en Estonia, mientras que el mayor
retroceso de precios fue el -12% de España.
La evolución de
los precios de la vivienda en la Eurozona puede ser coherente con los
fundamentos, pero a nivel de país dicha situación puede distar de dicha coherencia (BCE, 2013). Las
perspectivas para 2014 son más favorables para los mercados europeos de
vivienda y también para la preparación de nuevas burbujas.
Los precios de la vivienda descendieron en España con claridad desde 2008 hasta el 2º trimestre de 2013. En
el tercer trimestre experimentaron una inflexión ligeramente alcista según el
Índice de Precios de Vivienda del INE, registrándose un ligero aumento
intertrimestral (0,7%). En dicha evolución
destacaron las autonomías y
provincias con más peso del turismo en
la actividad. Tras los importantes descensos de precios de 2011-2012, inversores y fondos de inversión se han hecho presentes desde el verano de 2013. Es posible que el descenso interanual del
7,9% del índice de precios de vivienda del INE registrado en el tercer
trimestre sea más reducido al final del año.
La estadística de precios de las viviendas de nueva
promoción, obtenida por la Sociedad de Tasación presentó un descenso del 7,8% en diciembre de 2013 sobre el mismo
periodo del año precedente. Dicho descenso
anual fue el más intenso de los registrados por dicha estadística desde
diciembre de 2007.
Los precios de las viviendas nuevas en capitales están un
40% por encima de la media de precios de toda España. Las disparidades de los
precios de venta de las nuevas viviendas en capitales resultan espectaculares.
Los precios más elevados en diciembre de
2013 eran los de San Sebastián (3.422
euros/m2), Barcelona (3.200) y Madrid (2.726). Las capitales extremeñas,
Cáceres y Badajoz, tenían el precio
medio más reducido (1.115 euros/m2) junto a Ciudad Real
(1200) y Jaén (1.230). Los
precios de las capitales de nivel más elevado triplican los de las de precio
más reducido, destacando el hecho de que estas últimas están situadas en el
interior, lejos del mar y de Madrid.
Los diferentes
indicadores de precios de las viviendas en España han presentado una clara
desaceleración en el descenso en el 2 º semestre de 2013. Se produjeron incluso algunos aumentos intertrimestrales o
intermensuales en dicho periodo, aunque
las tasas de variación sobre el mismo periodo de 2012 fueron negativas. El
descenso interanual más acusado fue el del índice de precios de vivienda del
INE (-7,9%), apareciendo un aumento interanual en la estadística del importe
medio de las hipotecas formalizadas para compra de vivienda (2,5%).
En cuanto a los
descensos de precios de vivienda
acumulados desde el inicio de la crisis, correspondió el retroceso más
acusado a la estadística de Tinsa (-38,5%), mientras que el menos intenso fue
el estimado en la estadística trimestral
de precios de tasación publicada por el Ministerio de Fomento (-28,8%).
Mercado de vivienda (II). Demanda y financiación
El ejercicio de 2013 no dejó de ser un nuevo periodo de recesión en el
mercado de vivienda. A pesar de lo anterior, en dicho ejercicio aparecieron nuevos
elementos respecto de ejercicios anteriores. Como se comentó en el apartado
anterior, al final del año se
advirtieron subidas de precios en algunos de los indicadores disponibles,
compatibles con descensos interanuales
significativos. La presencia de adquirentes extranjeros de viviendas y las
compras efectuadas por inversores institucionales, sobre todo fondos de
inversión, fueron los aspectos más relevantes del pasado ejercicio.
Asimismo, en 2013 las hipotecas
registradas para compra de vivienda descendieron con más fuerza que las
compraventas registradas. Ello implica
que una proporción importante de las ventas de viviendas se están realizando
mediante pagos al contado. En el fondo ello significa que en 2012-2013 se ha
producido un cambio importante en el tipo de comprador de vivienda,
desempeñando ahora un papel más destacado el adquirente-inversor, provisto de ahorro y liquidez suficiente para efectuar el pago al contado
de la vivienda.
En 2013 descendieron los empleos y los hogares respecto de 2012. Sin
embargo, el número de ocupados pareció
estabilizarse en el segundo semestre de 2013, a la vista de los resultados de
la Encuesta de Población Activa (EPA) y
de los datos de la afiliación a la Seguridad Social. La emigración neta producida tuvo que ver con el descenso de
los hogares, que en el tercer trimestre
de 2013 habían disminuido en casi 80.000 sobre el mismo periodo de 2012. Tal
descenso se produjo en 2013 por primera vez desde que se dispone de la serie de
hogares de la EPA.
La renta disponible de los hogares,
deflactada con los precios de consumo, retrocedió por cuarto año consecutivo en
2013, a la vez que persistió en
2013 el desapalancamiento por parte de los hogares. El contexto
macroeconómico, en este caso el correspondiente a las variables reales que
explican la demanda de vivienda, no contribuyó precisamente a impulsar las compras de
vivienda durante el pasado ejercicio.
En cuanto a la financiación, en lo
relativo a los tipos de interés, el
euribor a doce meses osciló en torno al
0,5%, por debajo del nivel de 2012, influido por la decisión del BCE de
disminuir el tipo de intervención en
noviembre de 2013 hasta el 0,25%. El tipo de interés medio de los préstamos a
comprador fue equivalente al de 2013 (3,4%). El descenso del euribor a 12 meses
implicó que el diferencial medio sobre el euribor creciese en medio punto porcentual en 2014.
En cuanto al volumen de crédito, en 2013 destacó el intenso descenso de los
saldos vivos de los préstamos destinados a la promoción (-30,4%) y a la construcción (-35,8%). El retroceso del saldo vivo de los préstamos para la compra y rehabilitación
de vivienda fue sustancialmente más moderado (-4,5%). Los nuevos préstamos
formalizados para compra de vivienda descendieron en un -26,8% en
enero-noviembre de 2013 sobre el mismo periodo de 2012. El plazo medio de los
préstamos hipotecarios a comprador de vivienda disminuyó en 2013 hasta 22,2
años en el periodo enero-septiembre (23,3 fue el plazo medio de 2012).
La tasa de morosidad de los
préstamos a la compra y a la rehabilitación de viviendas aumentó hasta
el 5,36% en septiembre de 2013, y ello en un contexto de crecimiento general de
la morosidad de los créditos bancarios, magnitud que ascendió al 12,36% en la misma fecha. El saldo vivo de los créditos morosos a la
compra y rehabilitación de vivienda se elevó a 32.704 millones de euros, un
40,8% más que en la misma fecha de
2012.
El persistente aumento de la morosidad no ayuda a la recuperación de los
nuevos préstamos a comprador. La mejoría en las condiciones de los préstamos a
comprador de vivienda en 2013 no estuvo acompañada de un crecimiento de los
nuevos préstamos formalizados. La demanda de dicha financiación debió también
resultar afectada a la baja por la mayor tendencia observada hacia el alquiler en los hogares de nueva
creación.
Las ventas de viviendas disminuyeron en un 10% en los nueve primeros meses
de 2013 sobre el mismo periodo del año anterior, según la estadística del Mº de
Fomento apoyada en las transmisiones inmobiliarias formalizadas ante notario.
Las ventas de viviendas usadas aumentaron en un 4%, mientras que descendieron
en un 43,9% las de viviendas nuevas. Las ventas de viviendas a extranjeros,
residentes y no residentes, crecieron en un 26,6%, mientras que las ventas a
españoles descendieron en un 14,1%.
La previsión para 2013 es de unas
ventas de alrededor de 315.000 viviendas. La proporción de las ventas a
extranjeros se situará en torno al 16,5% en 2013, la más elevada desde que se
dispone de información sobre ventas a partir de la información aportada por los
notarios.
Por comunidades autónomas, hubo
aumento de ventas en Murcia (5,7%),
Canarias (2,1%) y Cataluña (0,5%), mientras que los descensos más acusados
fueron los de Cantabria (-30%),
Extremadura (-32,9%) y Castilla y León (-33%). Destacaron los aumentos experimentados en las
provincias de Almería (8,2%), Gerona (6,8%) y Málaga (6,7%), lo que
confirma que aumentaron en 2013 las ventas de viviendas situadas en zonas
turísticas, mientras que en el norte e
interior hubo descensos relevantes.
La proporción de ventas de viviendas
a extranjeros fue especialmente alta en las autonomías de Baleares (38.8%),
Canarias (36,2%) y Valencia (35,2%), muy por encima de los niveles alcanzados
en Galicia (1,7%) y Extremadura (1,2%), que fueron las que presentaron una
menor presencia de dicho tipo de ventas.
Como antes se indicó, en 2013
(enero-octubre) la caída sobre el año anterior de las compraventas
registradas fue del 27,7%, muy por
encima de las compraventas registradas. Las compraventas realizadas con
préstamo hipotecario fueron el 62%, reforzando así la tendencia a la baja en la
relación hipotecas/ventas apuntada en
2012 (86,1%). Hasta 2011 las hipotecas
sobe viviendas superaron ampliamente a las compraventas (se hipotecan viviendas
no solo para la compra de las mismas, sino para cubrir otro tipo de gasto).
A fines de
diciembre de 2013, el Ministerio de Fomento publicó una estimación del stock de
viviendas de nueva construcción no vendidas existente a 31 de diciembre de
2012. El Ministerio de Fomento ha estimado de forma indirecta el número de
viviendas de nueva construcción no vendidas entre 2004 y 2012. Según el método
empleado, el stock anual se incrementa por la diferencia entre las viviendas
terminadas y las viviendas vendidas de
nueva construcción. La estimación citada considera que toda la autopromoción no
se ha puesto a la venta y que no puede considerarse, pues, como parte del stock de viviendas no vendidas.
De ahí que se deje
fuera del stock de viviendas no vendidas a las terminadas en régimen de
autopromoción, junto a las construidas por cooperativas y por comunidades de propietarios. Las
viviendas terminadas excluidas de la estimación van a suponer en 2013 el 38% de
todas las terminadas.
El stock en cuestión
creció entre 2004 y 2007 y descendió en los cinco años posteriores. Las
mayores aportaciones al stock no vendido tuvieron lugar entre 2007 y 2009. En
este último año dicha magnitud alcanzó las 650.000 viviendas según la
estimación de Fomento. Destaca el que durante un periodo prolongado de tiempo
se llegase a construir en España tan por encima de lo que en realidad se
estaba vendiendo.
Entre las entidades de crédito responsables de financiar tales
viviendas no vendidas se debe de incluir a los bancos extranjeros, en especial
alemanes, que suministraron abundante liquidez a las entidades de crédito
españolas, lo que engendró una espectacular deuda privada frente al resto del
mundo.
A 31.12.2012 el total de viviendas nuevas no vendidas ascendió
a 583.453 viviendas, equivalentes al
2,3% del parque total de viviendas de España en dicha fecha (25,4
millones). Tres autonomías, Comunidad Valenciana, Andalucía
y Cataluña, concentraban el 50% del total de dichas viviendas no
vendidas.
Las provincias
con un número mayor de viviendas nuevas sin vender eran Barcelona (47.466 viviendas), Alicante
(47.022) y Madrid (42.821), seguidas por las del sur del arco mediterráneo y
por Toledo, al calor de la proximidad de Madrid. Las tres provincias citadas al
principio eran sedes de cajas de ahorros (Catalunya Caixa, CAM y Bankia,
respectivamente) que sufrieron quebrantos tan relevantes que justificaron la petición de ayuda de España al Eurogrupo
de 100.000 millones de euros en junio de 2012, línea de crédito de la que se
dispuso al final de 42.000 millones.
La relación entre
las viviendas nuevas construidas y las ventas de viviendas nuevas, así como la evolución de la autopromoción, apuntan
a que en 2013 debió de haber un nuevo y
moderado descenso del stock objeto de
estudio. En 2014 se dejará sentir sobre
el mismo el fuerte descenso sufrido en los últimos años en las viviendas
iniciadas, por lo que las viviendas nuevas terminadas en este ejercicio estarán por debajo de las
ventas de viviendas de nueva construcción, de mantenerse la tendencia de los
último años. De lo anterior se
deriva que el descenso del stock será
más acusado en 2014 que en el año anterior, y ello por el fuerte descenso de la
nueva oferta que sale al mercado.
Los bajos precios de venta de las viviendas en España, la
concentración de importantes carteras inmobiliarias en los activos bancarios,
junto a la aparición de Sareb en el mercado, son factores que han contribuido a generar una
significativa presencia de entidades inversoras en España a la búsqueda de
activos inmobiliarios. Tales entidades, sobre todo fondos de inversión,
adquieren activos inmobiliarios susceptibles de generar plusvalías en el momento en el que
el mercado de vivienda se recupere.
Dichos fondos de inversión han llegado a controlar una
buena parte de los activos inmobiliarios de la banca a final de 2013,
adquiriendo en varios casos las plataformas organizadas por los bancos
españoles para la venta de las viviendas. Los fondos citados invierten en un
plazo que va de cinco a diez años y esperarán, pues, a vender en el momento en
el que el mercado coja pujanza.
Mercado de vivienda (III). La nueva oferta
En 2013 volvió a
descender el número de viviendas
iniciadas (-24,4% sobre 2012, en los diez primeros meses), estimadas a partir
de los visados de obra nueva de los colegios de aparejadores. La previsión para 2013 de dicha
magnitud, unas 33.400 viviendas, es la
cifra anual más reducida desde que se dispone de la estadística
mencionada. Los visados para rehabilitación de viviendas existentes
descendieron con menor intensidad, por lo que llegaron a alcanzar el 39 por cien del total de visados (4% en
2007).
Las viviendas
terminadas, estimadas a partir de los certificados de fin de obra, expedidos asimismo por los colegios de
aparejadores, disminuyeron en un 43,8% en enero-octubre de 2013 sobre el mismo
periodo de 2012, De mantenerse un ritmo similar en el conjunto del año la
previsión de viviendas terminadas seria
de 67.600 viviendas en este último ejercicio. El continuo retroceso del número
de viviendas iniciadas va a dar lugar a
que en los próximos dos ejercicios anuales (2014-2015) descienda
sustancialmente el total de viviendas terminadas, registrándose por tanto adiciones
reducidas al stock total de viviendas.
En 2013
descendieron con intensidad las
viviendas terminadas de carácter más social, promovidas por cooperativas y por
administraciones públicas (autonomías y ayuntamientos, básicamente). El total
de dicho tipo de viviendas fue supuso el
7,8% en los diez primeros meses de 2013, lo que implicó una presencia menor de las
mismas en el total de terminaciones respecto de 2012 (9,4%).Una recuperación de
la demanda de vivienda podría dar lugar
a aumentos rápidos de los precios en los territorios en los que no ha habido
excesos de oferta de vivienda.
En 2013 hubo dos comunidades autónomas, Valencia
(8,4%) y Murcia (6,6%) en las que se
produjeron aumentos de las viviendas iniciadas. En el resto hubo retrocesos,
que fueron sobre todo acusados en Asturias (-40,7%) y Navarra (-53,9%). Las
provincias con mayor peso del turismo, que presentaron la mayor presencia de
adquirentes extranjeros de viviendas, fueron las que registraron aumentos
significativos de las viviendas iniciadas, mientras que el norte y el interior
de la península presentaron un perfil
más deprimido en cuanto a iniciaciones de
viviendas.
En diciembre de
2013 se conocieron todos los resultados definitivos del Censo de Viviendas de
2011. A 1º de noviembre de 2011 había en España 25,2 millones de viviendas
familiares, un 20,3% más que en la misma fecha de 2001. De dicho total de
viviendas familiares, 18 millones eran viviendas principales y 7,1 millones
eran viviendas secundarias y vacías (el 28,3% del total). Ha existido disparidad en las metodologías
empleadas en los censos de 2001 y 2011,
puesto que algunas variaciones intercensales no son coherentes con los
resultados de otros indicadores económicos.
Llama la atención
el contraste entre el fuerte aumento experimentado por las viviendas
principales (27,5%) y el modesto aumento del total de las viviendas secundarias y vacías (5,4%),
destacando el descenso de presencia de este último grupo de viviendas en el
total respecto de 2001. Entre diciembre de
2001 y el mismo periodo de 2011
presentaron los mayores aumentos del stock de viviendas las autonomías de
Murcia (30,9%), Rioja (28,9%) y Castilla-La Mancha (26,2%), mientras que los
menores aumentos fueron los de Baleares (16,5%), Cataluña (16,3%) y Extremadura
(13%).
Uno de los resultados más llamativos del Censo de
Viviendas de 2011, cuya fecha de referencia es el 1º de noviembre, es el correspondiente a la forma de tenencia
de las viviendas habituales o principales. Así, frente a los constantes
descensos sufridos por las viviendas de alquiler después de 1950, entre 2001 y
2011 las viviendas principales de alquiler aumentaron en un 51,1% (corresponde
a una variación positiva de 824.000 viviendas). También fue significativo el crecimiento del apartado de
“otras viviendas principales” (cedidas gratis, a bajo precio y otras formas),
que creció en un 49,7%.
De este modo la
proporción de viviendas de alquiler en España en 2011 era del 13,5% de las
viviendas principales, muy inferior a la del resto de países de la Eurozona (33,2
% en la UE). Todo indica que el proceso de aumento de las viviendas de alquiler
ha proseguido después de 2011, a la
vista de las nuevas características del mercado de trabajo (mayor inestabilidad
en los empleos) y de la corrección a la baja sufrida por los salarios tras los
cambios normativos realizados en dicho mercado.
La mayor presencia del alquiler entre las viviendas y entre los
hogares también la ha señalado la
Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Según esta ultima fuente estadística,
la proporción de hogares que vive de alquiler fue del 14,5% en 2012, que es una
proporción sensiblemente mayor que el
10,4% de 2004-2005, años en los que el alquiler alcanzó los niveles más
reducidos en España.
Las autonomías con
mayor presencia del alquiler son las de,
Baleares (21,6%) Cataluña (19,8%) y Madrid (17,4%). El alquiler es más elevado
en España en las grandes áreas
metropolitanas y en las islas, en las
que el peso del turismo en la actividad productiva es superior.
Una versión mas extensa de este articulo se publicó en la revista "Ciudad y Territorio Estudios Territoriales" del Ministerio de Fomento, Nº 179, primavera 2014
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Precios de las viviendas,
resultados del Censo de Viviendas de 2011
28 abril 2014
LA CRISIS ACENTUA LAS DIFERENCIAS DE DESARROLLO ECONÓMICO ENTRE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS Julio Rodríguez López
El Instituto Nacional de Estadística
(INE) publicó a fines de marzo los resultados de la Contabilidad Regional de
España (CNR) de 2013. Las magnitudes económicas territorializadas tienen cierto interés en la coyuntura
política actual de España, un tanto dominada por los deseos soberanistas de
algunas autonomías y por identitarismos en plena expansión. Los resultados de
2013 ponen de manifiesto que las
disparidades territoriales en nivel de desarrollo apenas se han corregido después
de treinta años de funcionamiento de las comunidades autónomas.
A fines de los años cincuenta del pasado siglo el
entonces Banco de Bilbao publicó las primeras estimaciones de la renta nacional
por provincias. En dichas estimaciones aparecían en cabeza las provincias
vascas, mientras que al final de la
clasificación destacaban algunas provincias
andaluzas y extremeñas. Dicha
situación relativa se ha mantenido tras casi sesenta años después.
El Producto
Interior Bruto (PIB) de España ascendió
en 2013 a unos 1.023 miles de millones de euros. La cuota mayor de dicho total,
el 18,8%, correspondió a Cataluña, que ganó tres décimas de participación en el
PIB desde 2008, primer año de la crisis.
La segunda mayor cuota fue la de la Comunidad de Madrid, el 17,9%, lo que ha supuesto asimismo una décima porcentual más que en 2008. Detrás vienen, a
distancia, Andalucía (13,7%) y la
Comunidad Valenciana (9,5%), que han perdido peso en la economía española desde
dicho año, sobre todo en el caso de la última autonomía citada.
En cuanto al PIB
por habitante, que es la magnitud que viene a medir el nivel de desarrollo,
dicha magnitud ascendió a 22.279 euros en España en 2013, un 6,6% por
debajo del nivel de 2008. La primera autonomía
según el nivel alcanzado en 2013 por la magnitud en cuestión, fue el
País Vasco, con 29.959 euros por habitante, un 34,5% sobre la media nacional.
La segunda posición correspondió a Madrid (29,8% sobre la media), seguida por
Navarra (27,3%) y Cataluña (19,7%). Las
últimas posiciones éntre las 17 autonomías correspondieron a Andalucía, con 16.666 euros
por habitante, y a Extremadura, un 25,2%
y un 32,6% por debajo de la media de
España, respectivamente.
Además del PIB, la
CNR estima también la renta bruta
disponible de los hogares por habitante. Esta magnitud se obtiene, en términos
aproximados, detrayendo del PIB la
fiscalidad directa y añadiéndole las prestaciones sociales netas (educación,
sanidad y pensiones, sobre todo). El
último dato disponible sobre dicha magnitud es el de 2011. En el
correspondiente “ranking” de tal magnitud en términos “per cápita”, Navarra
adelanta a Madrid y aparece así como la
segunda autonomía, tras el País Vasco. El papel de la fiscalidad estatal
directa y de las prestaciones sociales beneficia sobre todo a Asturias, Extremadura y
Andalucía, pero desempeña un papel negativo en cinco autonomías, destacando la fuerte corrección a la baja que realiza en
los casos de Baleares y de Madrid.
Según la CNR, entre 2008 y 2013 el PIB real de la
economía española descendió a un ritmo medio anual del 1,38%, retrocediendo en
todas las autonomías. La crisis no dejo de sentirse, pues, en toda España. Las autonomías mejor
paradas en dicha evolución fueron
Navarra (-0,84%), Madrid (-1%) y Galicia (-1,08%). Las que sufrieron con mayor
intensidad la recesión fueron Castilla-La Mancha (-1,81%), Murcia (-1,95%) y
Valencia (-2,08%).
El fuerte retroceso de la actividad productiva en las autonomías murciana y valenciana,
situadas en el denominado “arco mediterráneo”, con las mayores concentraciones
de viviendas de nueva construcción no vendidas, refleja el impacto negativo que
en las mismas ha tenido el “pinchazo” de
la burbuja inmobiliaria. La región valenciana, que estuvo a la cabeza del
desarrollo en España en el pasado, está ahora situada un 12,5% por debajo de la
media nacional en cuanto a PIB por habitante. En dicha evolución han influido las políticas territoriales expulsoras
de actividades productivas sostenibles que acompañaron al ladrillo, que ha
arrasado no solo a la agricultura, sino también
ha impulsado el descenso de presencia de la industria.
La composición de la oferta productiva es
relevante a la hora de explicar la posición de las autonomías en cuanto a nivel
de desarrollo económico. Los “servicios
de no mercado” (administraciones públicas y defensa, seguridad social
obligatoria, educación y sanidad) pesan más que la media (16,6% del PIB) en las
autonomías con menor nivel de desarrollo, caso de Extremadura (26,6%).
La
industria (15,7% del PIB en España), autentico motor del desarrollo y principal
generadora de valor añadido, tiene más
presencia en el norte de España, en
especial en Navarra (28,3%), Rioja y País Vasco, mientras que su participación resulta reducida en Madrid
(10%), Baleares (7,9%) y Canarias (7,8%). La expansión urbana madrileña,
fomentada desde el gobierno de la Comunidad de Madrid, está acabando con los
polígonos industriales del pasado, recalificados a suelo residencial sin
demasiados escrúpulos por algunos ayuntamientos que ven en el ladrillo la
salvación de sus estrecheces de financiación.
Sobre el turismo,
actividad referida a diario en los medios de comunicación como la “madre” de la
recuperación, las cuentas regionales del
INE indican que la cuota de la
hostelería en el PIB, fue del 6,8% en España en 2013. Los niveles mayores alcanzados
por dicha rama de actividad en 2013 fueron los son los de Baleares (18,2%),
Canarias (14,9%) y Andalucía (7,1%). Las estimaciones del INE, realizadas mediante “cuentas satélites”, sitúan la presencia total del turismo en la economía española por debajo
del 12%. La citada publicidad sobre la trascendencia de los turistas entrados
en la evolución económica llevaría a
pensar que en España no existe más actividad productiva que la turística, en
especial en los días de la semana santa. Tanto respeto como dicha actividad
merecería el 88% del PIB que no es
turismo.
Una versión mas reducida de este articulo se publicó en la revista El Siglo, de 28.4.20914
13 abril 2014
Sin política estatal de vivienda en 2014
Julio Rodriguez López
Los Presupuestos
Generales del Estado para 2014 incluyeron un conjunto de partidas para favorecer los objetivos de la política de vivienda y facilitar el acceso a la
misma a través de ayudas fiscales o indirectas. En dichos presupuestos se
consideró como pieza central de tal política estatal al nuevo Plan 2013-2016. Dicho Plan supone un “vuelco absoluto” en los
objetivos respecto de planes de vivienda precedentes, pero lo trascendente ahora es conseguir que dicho Plan eche a andar.
El fomento del
alquiler y de la rehabilitación, la renovación y la regeneración urbana son los
ejes básicos del Plan en cuestión, que en abril de 2014 no ha sido objeto
de una aplicación especifica tras la aprobación de la norma inicial que lo estableció (Real
Decreto 233 /2013, de 5 de abril, BOE de
10.4.2013). En 2013 no se
desarrolló el nuevo plan plurianual, previéndose el inicio de su ejecución en 2014.
Dentro de los presupuestos, el epígrafe “Acceso a la Vivienda y fomento de
la edificación” tiene una dotación de
799,6 millones de euros, repartida en tres programas (Rehabilitación y ayudas
al acceso, ordenación y fomento de la edificación, y urbanismo y política de suelo).
En el importe
antes citado se incluyen 302 millones destinados a atender a obligaciones
derivadas de los planes anteriores. El epígrafe en cuestión incluye 40 millones de
euros destinados a atender las ultimas
ayudas correspondientes a la Renta Básica de Emancipación, cuya cuantía se ha
reducido en un 30% (ha pasado de 210 euros/mes a 147 euros/mes) y cuya vigencia
posiblemente termine en este ejercicio.
Los Presupuestos Generales del Estado para 2014 incluyen también un conjunto de ayudas fiscales a la vivienda, cuyo importe asciende a
3.475,4 millones de euros. El componente más destacado es el relativo a las
desgravaciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: 1.785,4
millones de euros corresponden a la
desgravación por compra de vivienda habitual realizada antes del 1º de enero de
2013, 479,5 millones es el alcance previsto de la desgravación a los arrendadores de vivienda (personas
físicas), 148,4 millones es la previsión del importe de la desgravación a los arrendatarios de rentas
medias y bajas.
Para la exención por reinversión en vivienda se ha estimado un importe de 258
millones. El resto de las ayudas fiscales (784,1 millones de euros)
incluye la estimación del coste de la aplicación de un tipo reducido del IVA del 10% que se aplica a las ventas de viviendas de nueva construcción y las deducciones en el impuesto de Sociedades a las empresas dedicadas al alquiler de viviendas.
El coste total de
las ayudas directas y fiscales, 4.275 millones de euros, equivale al 0,41% del
PIB. No hay ninguna ayuda para el acceso a viviendas protegidas en propiedad y desaparece la renta básica de emancipación. El alcance de la política de vivienda se ha reducido, pues, de forma
significativa respecto de periodos
precedentes. Importa atender de hecho a los nuevos objetivos
(fomento de la rehabilitación y del alquiler) de la política de vivienda. Dicha
política se situará en el primer plano en cuanto se consiga una recuperación significativa
de la economía, pero de momento no se ha traducido en ninguna realización.. Hacen falta hechos, actuaciones, ademas de reordenar los objetivos.
El Plan 2013-16 no acaba de arrancar, un año después de la aprobación del Real Decreto que lo estableció. Se lleva así un año en España en el que no hay una política de vivienda definida. Mientras tanto, aumentan los casos de desahucios, que requieren de la atención de las autoridades locales y autonómicas y ante el cual no puede permanecer distante el gobierno de España. La política de vivienda se va a encontrar así con dificultades adicionales a las habituales, como lo apunta la crisis provocada en el seno del gobierno andaluz como consecuencia de las diferentes actitudes ante las consecuencias de los desalojos de viviendas a hogares con escasos recursos.
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"Los datos son apabullantes: tres millones y medio de casas vacías y varios millones de personas sin hogar; más de 400.000 desahucios desde el inicio de la crisis, la mayor parte promovidos por la banca, mientras recibían 108.000 millones de euros de dinero público para compensar las pérdidas de su aventura especulativa salvaje. Por otra parte, el realojo de los vecinos de La Utopía correspondía al Ayuntamiento de Sevilla, que ha mantenido una actitud hostil a pesar de disponer de 528 viviendas municipales vacías. Pues nada, Ibercaja (la entidad bancaria que ha instado el desalojo) y el Ayuntamiento de Sevilla han salido de rositas en este conflicto, mientras contemplaban con fruición el radical enfrentamiento entre los miembros del Gobierno andaluz" (Concha Caballero, "Ensayo de ruptura", El País, 13.4.2014)
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"Los datos son apabullantes: tres millones y medio de casas vacías y varios millones de personas sin hogar; más de 400.000 desahucios desde el inicio de la crisis, la mayor parte promovidos por la banca, mientras recibían 108.000 millones de euros de dinero público para compensar las pérdidas de su aventura especulativa salvaje. Por otra parte, el realojo de los vecinos de La Utopía correspondía al Ayuntamiento de Sevilla, que ha mantenido una actitud hostil a pesar de disponer de 528 viviendas municipales vacías. Pues nada, Ibercaja (la entidad bancaria que ha instado el desalojo) y el Ayuntamiento de Sevilla han salido de rositas en este conflicto, mientras contemplaban con fruición el radical enfrentamiento entre los miembros del Gobierno andaluz" (Concha Caballero, "Ensayo de ruptura", El País, 13.4.2014)
EL DESCENSO DEL IPC ALERTÓ SOBRE LA DEFLACIÓN
Julio
Rodríguez López
Una
deflación implica, por lo general,
descensos de precios y del gasto agregado
que afectan negativamente a la
actividad y al empleo. La crisis subsiguiente
genera efectos negativos adicionales sobre la riqueza y aumenta la
incertidumbre. Un descenso significativo de los precios provoca aumentos de los
tipos de interés reales, incluso manteniéndose reducidos los tipos de interés
nominales, lo que deprime mas la demanda y la actividad. En una situación de
elevado endeudamiento público, el mejor instrumento para luchar contra la
deflación es la política monetaria. Se considera que la elección de Roosevelt a
la presidencia de Estados Unidos en 1932
y el fuerte aumento que el nuevo
gobierno provocó en la cantidad de dinero desempeñó un papel importante en la
recuperación (O. Blanchard, Macroeconomía, Prentice Hall, 2000).
En el caso de la Eurozona, los bajos ritmos de inflación, inferiores a
las previsiones en el primer trimestre de 2014, han alejado cada vez más a los
precios del objetivo del 2% de variación anual. Dicha evolución ha llevado a
plantearse la cuestión de una
posible deflación en dicha área económica. Esta situación ha hecho que se
redoble la atención sobre las posibles políticas del Banco Central Europeo (BCE),
donde los márgenes de reducción de los tipos de interés resultan muy limitados
(el tipo de intervención está en el 0,25%).Es posible que, en presencia de
economías muy endeudadas, una tasa de de inflación inferior al 1% puede
plantear problemas. La deflación aumenta el valor real de la deuda.
La política de “alivio cuantitativo” es
un instrumento de política monetaria que podría poner en práctica el BCE de forma más o menos
similar a lo realizado por otros bancos
centrales, entre los que destacan la Reserva Federal de Estados Unidos y el
Banco de Japón. Dicha política consiste en la creación de dinero a través de
las compras de activos, lo que aumenta
el tamaño del balance de un banco central. La política monetaria citada se
puede desarrollar a través de diferentes canales, entre los que destaca la
posible compra de activos por el BCE a
los bancos (W. Munchau, Financial Times, 30 de marzo de 2014).
Una vez que estos últimos disponen de una mayor liquidez se puede impulsar
la concesión de créditos a las empresas. Pero el
multiplicador monetario no funciona, pues el banco central crea reservas
bancarias a petición de los bancos. Esto convierte en modesto
el impacto de la política de ”alivio cuantitativo”, con lo que el
principal impacto de dicha política es
el de afectar al precio relativo de los activos. Se elevan los precios de los
activos financieros y baja su rentabilidad
(Martin Wolf, “Only the ignorant live in fear of hyperinflation”, FT,
10.4.2014).
En los casos de Estados Unidos y de Japón la
actuación de los bancos centrales ha
llevado a multiplicar el balance del
banco central correspondiente, lo que algún efecto expansivo ha tenido sobre las
respectivas economías. La práctica de dicha política provoca con
frecuencia efectos colaterales poco
positivos. Ejemplos de lo anterior son
las frecuentes burbujas bursátiles que se producen incluso en presencia de un
comportamiento mediocre de la economía. Otra forma de desarrollar tal actuación sería la de efectuar compras de
deuda para reestructurar los niveles de los
tipos de interés, provocando así un descenso mayor de los tipos de interés a largo plazo.
En
la reunión del Consejo del BCE de 3 de abril de 2014, según declaración del presidente de dicha entidad, “hubo consenso unánime para utilizar todos
los instrumentos disponibles de política monetaria, incluidos los no
convencionales, para hacer frente a los riesgos de un periodo prolongado de
baja inflación” (El País, 4 de abril de 2013). Entre dichas medidas
no convencionales podrían incluirse la provisión de liquidez a los bancos o un programa
de compra de activos. Sin embargo, no se pasó del anuncio de tal posibilidad.
En España la tasa de inflación de
marzo de 2014 fue del -0,1%, lo que ha
planteado preocupación por el riesgo de
deflación que dicha situación comporta (primero el INE anticipó un -0,2%, que
después se ha corregido a la baja. De forma paralela, los precios de las viviendas
y los alquileres han seguido
descendiendo en los primeros meses de 2014, aunque a un ritmo inferior al de los dos años anteriores. El retroceso acumulado de los precios de la vivienda en España desde el inicio de la crisis ha sido del 40,6% según Tinsa, superando
la caída de los precios de las viviendas a la de los alquileres.
En el primer trimestre de 2014 la
economía española puede haber crecido algo más que en el último trimestre del pasado año, en el que el
PIB creció en un 0,2%. La afiliación a la seguridad social en marzo de 2014 creció
en un 0,7% anual, aunque el empleo a tiempo completo ha crecido menos. Las condiciones de financiación crediticia son todavía difíciles. El comportamiento
deflacionario de precios y salarios en España
confirma la presencia de un i importante excedente de capacidad productiva no
utilizada.
Si tras seis años de recesión la economía española ha reiniciado una senda de crecimiento
todavía débil importa que dicha evolución se mantenga y que no resulte afectada por las consecuencias
de la deflación, esto es, de descensos de precios y salarios y de un escaso
o nulo crecimiento. El riesgo radica en que la inflación permanezca en
niveles negativos o ligeramente
positivos durante un periodo prolongado,
lo que afectaría a la baja a los salarios y al
consumo. El BCE debería de pasar a la acción cuanto antes para impedir
dicha deriva hacia la deflación.
Una versión
más reducida de este articulo se ha publicado en la revista semanal “El Siglo” de 14.4.2014
J
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31 marzo 2014
SUAREZ: LA DIFICIL ECONOMIA DE LA TRANSICION POLITICA, 1976-1982 Julio Rodríguez López
La desaparición física de Adolfo Suarez ha renovado
el interés por el periodo de la transición política en España, que vino a transcurrir
entre 1976 y 1982. En lo económico, dicha
etapa fue un momento difícil de la economía española. Esta última resultó afectada negativamente en los años
setenta del pasado siglo, en principio por
la crisis mundial que había provocado la
subida de los precios de la energía desde
fines de 1973. En segundo lugar, la desconfianza empresarial respecto de los profundos cambios institucionales debilitó la inversión privada, que disminuyó
de forma continuada hasta bien entrados los años ochenta.
En diciembre de 1973 la
OPEP elevó el precio del barril de petróleo de dos a diez dólares. A dicha subida espectacular sucedieron posteriores
elevaciones.. En los dos años siguientes se dispararon los déficits de balanza
de pagos en numerosos países. Las
necesidades de adaptación al nuevo contexto de la oferta productiva redujeron
el ritmo de crecimiento de la economía mundial de forma significativa.
Numerosas actividades productivas sufrieron las consecuencias de los más altos
precios energéticos, en especial la industria, donde se registraron importantes
reducciones del número de puestos de trabajo y abundantes cierres de empresas.
Tras crecer a un ritmo medio anual próximo al
7% entre 1961 y 1973, la economía española frenó casi a cero el crecimiento en
el bienio 1974-75. Al inicio de 1976 tuvieron lugar los violentos sucesos de Vitoria ligados a la
problemática socioeconómica. Tras la
designación real de Adolfo Suarez como
presidente de gobierno en junio de 1976,
el 1º de julio entró en funciones el primer gobierno Suarez. El 15 de diciembre
de ese mismo año se aprobó en referéndum
la ley de reforma política, que abrió la
puerta a importantes cambios institucionales.
En el primer trienio de la transición,
1976-78, la economía española creció a un ritmo medio anual del 2,6%. Sin
embargo el empleo no se recuperó, sino que descendió en más de 400.000 puestos de trabajo en dicho periodo, según la EPA. Los
desequilibrios más aparatosos fueron los de balanza de pagos y de inflación. El
aumento medio anual de los precios de consumo
fue del 20% en el trienio mencionado y hubo déficit exterior en 1996 y
1997. Este último se pudo corregir en 1978, ayudado por las dos importantes devaluaciones
de la peseta realizadas en 1976 y 1977.
La política económica
del gobierno contó entonces con la buena capacidad de comunicación del profesor
Enrique Fuentes Quintana, vicepresidente económico del gobierno. En agosto de
1977 se aprobó el Real Decreto 2290/1977 de reforma de las cajas de ahorros,
que equiparó prácticamente la operativa de dichas entidades de crédito con la
de la banca. La fuerte inflación
dominante hizo aconsejable consensuar los aspectos más relevantes de la
política económica con las fuerzas políticas emanadas de las primeras
elecciones democráticas celebradas en junio de 1977, las primeras después de la guerra civil.
En dichas elecciones generales apareció un importante
voto para los partidos de izquierda. Estos últimos fueron el autentico interlocutor del gobierno para
llegar a los Acuerdos de la Moncloa,
firmados en octubre de 1977 prácticamente por todas las fuerzas políticas. El contenido de dichos Acuerdos, que supusieron mucho más que un simple ajuste
coyuntural de la economía, incluía una serie de notables reformas estructurales
para la economía española, entre ellas la
construcción de centenares de escuelas para reforzar la escolarización de los
niños españoles.
Los Acuerdos impulsaron el
consenso sobre la política económica en el momento de redactar la Constitución
Española de 1978 y permitieron que esta fuese una ley de todos y
no la del partido político en el poder (José Luis Leal, “Los acuerdos de la
Moncloa”, El País, 24.10.1987). La Constitución consagró la economía de mercado
para España, pero permitía una fuerte presencia potencial del Estado. Se puede hablar del carácter “mixto” del
modelo implícito en la misma.
La intensa elevación de
los precios del petróleo en 1979, tras el cambio político en Irán, acabó a
nivel mundial con la recuperación de
1976-1978. Desde 1979 reapareció el desequilibrio de balanza de pagos en la economía
española, en la que se acentuó la caída del
empleo y se hizo mayor el descenso de la
inversión privada. La recaida económica y la fuerte división existente en el
seno del partido del gobierno, la UCD, prepararon el camino a la salida de
Suarez y al intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981.
Por aquellos años la imagen que se presentaba de
la etapa del gobierno de Franco por parte de los enemigos de la democracia era la del periodo 1961-73, de elevado crecimiento, silenciándose la dura
etapa comprendida entre el final de la guerra civil y 1959, año del Plan de Estabilización.
Resultaba fácil achacar el empeoramiento económico no a la crisis mundial y a
las modificaciones en los procesos productivos a que obligaban los más altos precios de la
energía, sino a los cambios políticos que implicaba el camino de la democracia.
Además, lo que los empresarios españoles de
1978 entendían como “economía de
mercado” no coincidía con lo habitual en
los países occidentales desarrollados
(Pedro Martínez Méndez, “El proceso de ajuste de la economía española”, Banco
de España, Estudios Económicos, nº 23). Suarez
tuvo que trabajar no solo “a la sombra de las bayonetas”, sino
en un contexto económico en el que destacó la
incertidumbre de los empresarios y su inquietud ante una nueva situación a
todas luces menos cómoda que la del régimen político anterior. La transición transcurrió, pues, un tanto “a la sombra del
empresariado”.
Una versión más reducida de este articulo se publicó en la
revista semanal “El Siglo” de 31 de marzo de 2014.
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17 marzo 2014
UNA RECUPERACION TAN DEBIL Julio Rodríguez López
La recuperación llegó a la Eurozona y a España
Según la
Contabilidad Nacional Trimestral de España del INE (CNTr), la prolongada fase de recesión del último ciclo
económico de España tocó fondo en el primer semestre de 2013. La
nueva etapa de recuperación se inició en
el segundo semestre del mismo año. Hasta el
momento la recuperación citada se ha caracterizado por su debilidad.
La evolución de la economía española en 2013 fue paralela a la del conjunto de la economía
mundial, que empezó a “tirar” en dicho ejercicio, impulsada por el fuerte
crecimiento de algunas economías
avanzadas, especialmente Estados Unidos, y de algunas de las economías emergentes. Como sucede tras las crisis financieras prolongadas,
la recuperación resulta todavía frágil (Comisión Europea, “European Economic
Forecast, Winter 2014”).
Lo más destacado de la composición del crecimiento en
los primeros meses de 2014 ha sido que la
demanda interna está registrando una evolución más firme, compensando el
agotamiento que, especialmente en el caso de España, parecieron mostrar las exportaciones al final de 2013.
Dos etapas dentro de la recesión 2007-20013, según datos territoriales
Dos etapas dentro de la recesión 2007-20013, según datos territoriales
En los casi seis años de recesión de la economía española
(2008-2013) se pueden distinguir dos periodos
diferenciados. En el primero, que se desarrolló en los primeros tres años de la recesión, fue decisivo el impacto de la
crisis financiera y la consiguiente restricción crediticia. Dicha evolución explicó el
abrupto descenso de las ventas de viviendas y de la nueva construcción
residencial. El retroceso citado se extendió
después al conjunto del sector de la construcción, cuya expansión había sido el
principal motor de la fase previa de expansión de la economía.
Los mayores descensos del empleo y los más acusados
aumentos del paro tuvieron lugar en 2007-10 en los territorios que habían sido
el mayor exponente de la “burbuja inmobiliaria”, esto es, el arco mediterráneo
(Alicante, Castellón, Murcia), Canarias y
la periferia de Madrid (Guadalajara y Toledo). En la primera fase de la
crisis las ciudades más afectadas por el
citado modelo de crecimiento sufrieron de lleno el impacto. En cambio, en el caso de las las
ciudades con mayor diversificación económica
y con más presencia del sector público se registró un impacto atenuado del descenso de la actividad y del empleo
(Ricardo Méndez Gutiérrez del Valle, “Crisis económica, vulnerabilidad urbana y
desempleo en España”, Ciudad y Territorio, Mº de Fomento, nº 178).
La segunda fase de la recesión, situada entre 2010 y
2012, se caracterizó por la relevancia de las políticas económicas
deflacionistas adoptadas por los gobiernos de la Eurozona para hacer frente a la crisis de la deuda. El
sector de la construcción siguió retrocediendo en esta etapa a un ritmo menos acusado. El protagonismo de la recesión se desplazó en este
periodo al sector público, que deprimió
su demanda, con lo que los principales centros administrativos
experimentaron los mayores aumentos del paro registrado.
Los mayores ajustes a la baja del gasto público se
dejaron sentir en las autonomías con
mayor reducción del gasto, como se advierte en
numerosos ciudades de Castilla-La Mancha. En cambio, las ciudades con
mayor peso del turismo mantuvieron un mayor nivel de ocupación, tras superar el
retroceso del empleo en la primera parte de la crisis (Ricardo Méndez, op.cit.).
Dudas sobre la fortaleza de la recuperación. Atención a las estadísticas
Dudas sobre la fortaleza de la recuperación. Atención a las estadísticas
En los dos últimos trimestres de 2013 el empuje de la
economía mundial llegó, pues, a España.
Como en el resto de la Eurozona, la expansión de las exportaciones y la caída
de las importaciones habían contrarrestado entre 2007 y 2013 el impacto
negativo que sobre la actividad ejerció la débil demanda interior. Pero el
empuje de la actividad en la segunda mitad de 2013, que supuso el final de la recesión, se derivó del comportamiento más dinámico de
la demanda interior (consumo privado e inversión en capital fijo, según la CNTr),
puesto que las exportaciones no
aportaron nada al crecimiento en este periodo.
La devaluación interna (descensos salariales acusados, provocados
por los cambios en la normativa laboral) parece haber agotado pronto sus efectos “beneficiosos” sobre el
crecimiento: los menores salarios frenan
el consumo, reducen los ingresos por IVA y aumenta el déficit público (Anselmo
Calleja, “¿Es ya la hora del optimismo?”, CincoDias, 7.3.2014).
Lo anterior
explica la debilidad del proceso de recuperación así como lo injusto e
insuficiente que resulta apoyar en exceso la estrategia económica en las reformas del mercado de trabajo. Tal estrategia puede llegar a complicar la situación de la seguridad social y
la financiación de las pensiones.
A principios de 2014
algunos indicadores han registrado débiles aumentos sobre el año precedente.
Dicha evolución implica que tardará
bastante tiempo en superarse las consecuencias
del pavoroso ajuste de la actividad y del empleo sufrido en los largos
años de recesión. Así, desde 2007 se han perdido unos 2,9 millones de
afiliaciones a la Seguridad Social. A fines
de febrero de 2014 había 73.900 afiliados a la Seguridad Social más que en la
misma fecha de 2013. A ese ritmo anual se tardarían casi 40 años en recuperar los
empleos perdidos. Resulta necesario, pues, reforzar la recuperación, extendiendo el ámbito de la política
económica.
Un comentario final sobre las estadísticas: los resultados del 4º trimestre , según la CNTr, han sido objeto de amplio debate,en especial en lo relativo al comportamiento del consumo publico, que descendió con intensidad sobre el trimestre anterior, y las exportaciones, cuyo comportamiento expansivo en la CNTr contrastó con los indicadores mensuales de balanza de pagos publicados por el Banco de España.
La CNTr es una estadística de síntesis, con numerosas "cañerías" y desagües. De ahí que los anuncios ministeriales relativos a supuestas tasas de crecimiento de la economía suponen una clara presión sobre los servicios del INE encargados de elaborar las cuentas nacionales. De esto se debería tomar buena nota en el gobierno para impedir que crezca la desconfianza hacia las estadísticas mas trascendentes de la economía española.
Un comentario final sobre las estadísticas: los resultados del 4º trimestre , según la CNTr, han sido objeto de amplio debate,en especial en lo relativo al comportamiento del consumo publico, que descendió con intensidad sobre el trimestre anterior, y las exportaciones, cuyo comportamiento expansivo en la CNTr contrastó con los indicadores mensuales de balanza de pagos publicados por el Banco de España.
La CNTr es una estadística de síntesis, con numerosas "cañerías" y desagües. De ahí que los anuncios ministeriales relativos a supuestas tasas de crecimiento de la economía suponen una clara presión sobre los servicios del INE encargados de elaborar las cuentas nacionales. De esto se debería tomar buena nota en el gobierno para impedir que crezca la desconfianza hacia las estadísticas mas trascendentes de la economía española.
Una versión mas reducida de este articulo se ha publicado en la revista semanal El Siglo,de 17 de marzo de 2014.
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