09 noviembre 2014

LA CORRUPCION AFECTA A LA ECONOMIA Julio Rodríguez López[1]


  Desde Octubre de 2014 las noticias sobre nuevos casos de corrupción política están golpeando de nuevo con fuerza a una opinión pública todavía no curada del todo de este tipo de  espantos. Junto al desempleo y  la organización territorial del estado, la corrupción es unos de los problemas más agudos de España. En materia económica, la corrupción afecta sobre todo a los procesos de contratación pública, en especial a lo relativo a la construcción de infraestructuras, así como  a los desarrollos urbanos, donde la competencia es básicamente local.

 La crisis ha dado lugar a una profunda disminución en la cuantía del gasto público  en general y, sobre todo, del gasto público inversor. Según el Banco de España (Cuentas Financieras de la Economía Española), el conjunto de la inversión pública, básicamente destinada a la construcción de infraestructuras, ascendió en 2009 a unos 47.000 millones de euros, equivalente al 4,5% del PIB. Después de ese año la cifra en cuestión ha descendido, alcanzando en 2013 solo unos 15.200 millones de euros, equivalentes al 1,48% del PIB del pasado año.

La elevada  inversión pública contribuyó, junto con la construcción residencial,  a la fuerte expansión de la economía que se prolongó hasta el primer trimestre de 2008.  En la recesión  se ha reducido con intensidad dicho componente del gasto público, al ser una partida más susceptible de recortes  que el resto del gasto. El retroceso de la inversión pública reforzó la recesión de la economía española entre 2008 y 2013.

Pues bien, la corrupción  encarece de forma significativa la inversión pública, de forma que resulta frecuente conocer a través de los medios de comunicación que alguna infraestructura ha tenido un coste muy superior al previsto por  irregularidades, véase cobro de comisiones y modificados, en la contratación pública.

 Es posible que las irregularidades mencionadas hayan contribuido a que las infraestructuras creadas en España en los últimos años resultasen inferiores a las necesidades. La corrupción ha contribuido así  a reducir la competitividad de la economía española y a disminuir los niveles de actividad y de empleo.

 Por otra parte, en la etapa de auge del mercado de vivienda 1997-2007  tuvo lugar una fuerte expansión del crédito inmobiliario a promotor y constructor, a la vez que crecieron  de forma espectacular la construcción residencial, las ventas y los precios de las viviendas.  Los indicadores del mercado de vivienda revelan que durante varios años se construyó muy por encima de lo que se vendía. 
Se generó así un elevado stock de viviendas no vendidas, disparando la morosidad bancaria. Se prestó en exceso y se construyó también por encima de las necesidades. La fuerte morosidad bancaria resultante se  llevó por delante a las cajas de ahorros y ocasionó una fuerte reestructuración del sistema bancario, que exigió para resolverse un apoyo público superior a los 100.000 millones de euros.

 Suele atribuirse  al exceso de crédito abundante y barato el origen de la “burbuja” inmobiliaria, pero detrás de un  volumen de construcción tan acusado estaban las   licencias de obras previas concedidas por los ayuntamientos. Estos últimos han priorizado la calificación de suelo residencial, al margen de las necesidades reales del mercado de vivienda.

Los ingresos que un ayuntamiento obtiene “de golpe” cuando concede una licencia de obras son importantes, a lo que hay que unir que una vez construidas las viviendas estas deben de abonar cada año  el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Las irregularidades administrativas en torno al proceso descrito, véase recalificaciones de suelo,  resultan más que abundantes. La  frecuente corrupción  tiene que ver con la  sobreinversión en vivienda, con el excesivo endeudamiento  y con los desequilibrios que han sufrido los ayuntamientos con el cambio de ciclo. El sobredimensionamiento de las plantillas de ayuntamientos, empresas y organismos municipales viene a ser otra forma de corrupción política.

La corrupción afecta, pues,  de forma negativa a la asignación racional de los recursos públicos y privados de la economía. Algunas de las consecuencias más directas de la misma han sido la existencia de un nivel de infraestructuras  por debajo de las necesidades, un mayor endeudamiento público, un exceso de viviendas no vendidas que afectan negativamente a los bancos,  a los que ha habido que sanear con deuda pública.

La corrupción  genera un enriquecimiento irritante de los beneficiados por la misma, cuyos efectos sobre la moralidad pública resultan negativos y, además,  incontrolables, sobre todo cuando se retrasan las sentencias de los procesos judiciales en curso  o cuando  las propias sentencias  implican una fuerte carga de impunidad. La modificación de la ley de contratos del Estado, la mejora del nivel de lis políticos  mediante procesos menos caciquiles y más democráticos de  selección de candidatos y el cambio en el sistema  electoral son algunos de los  pasos necesarios para superar la situación.

Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa el 10 de noviembre de 2014





[1] JRL es doctor en CC. Económicas y Vocal del Consejo Superior de Estadística.

30 octubre 2014

Nueva estadística de hogares (twitter). Julio Rodriguez López

Texto de Twitter, 29.10.2014

Escaso interés ante nueva estadística de hogares del INE. Para 2015-18 se prevén  unos 67.000 nuevos hogares/año. Lejos de los 469.000 de 2008 

28 octubre 2014

Economía española: Necesidad de modificar el modelo productivo Julio Rodríguez López



Introducción

El final del largo ciclo económico comprendido entre 1997 y 2013  ha tenido lugar en el marco de una situación  muy negativa de la economía española. La recesión posterior a 2007 destruyo abundantes empleos, redujo el nivel del PÌB por habitante y  actuó a la baja sobre  las prestaciones sociales. La incidencia de la recesión ha sido mayor por apoyarse el intenso crecimiento de la fase comprendida entre 1997 y 2007 en la demanda interna y, sobre todo,  en la construcción. Una vez que se ha iniciado una fase de débil crecimiento  de la actividad  y del empleo en 2014, se trata no solo de reforzar dicha recuperación, sino de conseguir que la composición de la demanda y  de la oferta productiva permitan competir mejor a la economía española  y a no recaer en situaciones de elevado déficit exterior.

1.    Un ciclo tan abrupto. Las consecuencias de los excesos de un modelo productivo
  La economía española experimentó un ciclo  de prolongada duración entre 1997 y 2013. La etapa de expansión del ciclo citado  se extendió entre  1997 y 2007, mientras que la de recesión tuvo lugar entre 2007 y 2013. En la fase de expansión, que duró algo más de diez años, el PIB de la economía española a precios constantes aumentó a un ritmo medio anual del 3,8% y el empleo lo hizo a un ritmo próximo, el 3,5%.
 Esta evolución implica que el aumento medio anual de la productividad resultó reducido en dicha etapa cíclica de expansión. El ritmo medio anual de creación de empleos fue de 561.600 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (datos de la Contabilidad Nacional Trimestral). En la siguiente etapa de recesión 2007-2013 el vuelco de la economía resultó espectacular. Mientras que el PIB descendió a un ritmo medio del 1%, el empleo retrocedió a un ritmo del 3,2%.

En esta segunda fase del ciclo la caída absoluta media del empleo ha sido  más acusada que el aumento medio  correspondiente a  los años de auge. Así,   el número de puestos de trabajo disminuyó a una media anual de 571.500, según la misma fuente estadística antes citada. El aumento de desempleo ha sido espectacular, llegando a superar el 26% de los activos en el punto más elevado de la crisis.

 El aumento del paro ha resultado ser especialmente acusado  entre los jóvenes y se ha derivado sobre todo de la caída del empleo. Llama la atención que un retroceso tan destacado del empleo después de 2007  haya sido simultaneo con un descenso moderado del PIB. Esta evolución  arroja sombras sobre la fiabilidad de las tasa de variación de dicha magnitud, que debe de soportar todas las tensiones políticas imaginables.

Desde la segunda mitad de 2013 la actividad productiva primero y el empleo después han dado signos de recuperación en España,  lo que indica que en dicho año  se registró  el punto más bajo de la recesión iniciada a fines de 2007. El fin del ciclo citado y, sobre todo, el final de la fase de recesión no significa que la crisis económica y sus negativas consecuencias hayan sido superadas en 2014. Tampoco se han despejado los interrogantes que pesan sobre la recuperación mencionada, a la vista de que en el conjunto de la Eurozona parece haberse producido un “parón” de la reactivación en el segundo trimestre de 2014. 

 Los datos disponibles  ponen de manifiesto el significativo aumento de participación en el PIB de la economía española durante la etapa de expansión del conjunto del sector de la construcción (21,9% del PIB en 2007), en el que desempeñó un papel decisivo  la fuerte presencia alcanzada por la construcción residencial (11,2% del PIB).

Para que la construcción residencial llegase a alcanzar un nivel como el citado, muy por encima del correspondiente al del conjunto de la Eurozona, fue preciso que se iniciase un nivel extremadamente elevado de nuevas viviendas (865.000 en 2006 fue el máximo anual alcanzado por dicha variable). Para que tal evolución resultase posible el crédito inmobiliario (promotor, constructor y adquirente) del conjunto de entidades de crédito (bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito) creció de forma que el peso en el PIB del saldo vivo de dicha variable pasó desde el 28,4% del PIB a fines de 1997 hasta el 102,9% del PIB en 2007.

  Entre 1997 y 2007 el crédito bancario al sector privado  aumentó muy por encima de los depósitos, que a fines de 2007 solo suponían el 57,4% del saldo de crédito (112,1% en 1997). La financiación del crédito inmobiliario pasó a realizarse en la fase de expansión mediante emisiones de todo tipo de títulos en los mercados mayoristas, destacando sobre todo la colocación de cédulas hipotecarias, en una proporción significativa entre bancos extranjeros, en especial alemanes.

 Dentro del crédito inmobiliario el mayor crecimiento correspondió al crédito a promotor. Este tipo de crédito  presenta riesgos significativos, pues la recuperación de lo prestado por los bancos se consigue si el promotor prestatario vende las viviendas construidas. En la etapa de auge el crédito a promotor se “banalizó”, pues llegó  a prestarse con frecuencia  por encima del 100% del valor previsto de las viviendas financiadas. Ello implicaba que el riesgo de la operación inmobiliaria descansaba sobre la entidad de crédito que financiaba tal operación.  

  Resultó sobre todo llamativo el fuerte aumento  del crédito destinado a la compra de suelo, figura que está prohibida en algunos países y que con frecuencia sirvió para adquirir  terrenos  que ni siquiera estaban calificados como de urbanizables residenciales. El peso del crédito inmobiliario en las carteras de crédito al sector privado de bancos y cajas pasó desde algo menos del 40% en1997 hasta más del 60% de dicha cartera en 2007, resultando significativamente mayor dicha participación en las cajas de ahorros. 

En 2007 el déficit exterior de la economía española  alcanzó el 10,1% del PIB, uno de los más elevados del mundo en términos relativos. Esta evolución implicaba que la etapa de expansión había provocado un fuerte aumento del endeudamiento exterior de España. La deuda pública presentó en este ejercicio un nivel inferior al de la media de la Eurozona, el 36,2% del PIB.

El modelo productivo español a la llegada de la crisis en 2007 se caracterizaba, pues, por un más que elevado peso del sector de la construcción en la economía, por un apoyo intenso en la demanda interna como motor del crecimiento y por la realidad de un elevado parque de viviendas,  en el que más del 30% de las viviendas existentes tienen carácter de no principales (secundarias y vacías).  El periodo de expansión 1997-2007 fue testigo del descenso de presencia de la industria en el PIB, descenso que fue de  casi siete puntos porcentuales, puesto que dicho sector productivo  pasó de suponer el 22,2% del  valor añadido total de la economía  al 15,6% en 2007.

La recesión  derivada de la crisis financiera y de la deuda posterior a 2007  tuvo como consecuencias más negativas la pérdida de 3,7 millones de empleos entre el primer trimestre de 2008 y el mismo periodo de 2014.  La tasa de empleo sobre el conjunto de la población de 16 y más años  retrocedió hasta el 42,5% en 2013 (53,5% en 2007), siete puntos por debajo de la tasa correspondiente al conjunto de la Eurozona.

En el segundo trimestre de 2014 el nivel del PIB de la economía español a precios constantes aún era inferior en un 5,4% al nivel máximo alcanzado en el primer trimestre de 2008. Asimismo, dicho nivel de 2014 estaba situado en un 17,2% por debajo del que hubiese alcanzado de haber seguido creciendo el PIB a un ritmo anual del 2% después de 2007.
 En 2013 la debilidad de la demanda interna había permitido el retorno a una situación de superávit corriente  frente al resto del mundo (0,8% del PIB). El descenso del  PIB en la recesión fue más moderado por el fuerte aumento registrado por las exportaciones en los últimos años  y por la debilidad de las importaciones.

  El peso de la industria en el PIB se había recuperado muy  ligeramente en 2013 respecto de 2007, alcanzando el 15,9%, lejos del 22,2% de 1997 y por debajo del 19,3% del conjunto de la Eurozona en el mismo ejercicio anual. El peso de la construcción en el PIB por el lado de la demanda había retrocedido después de 2007  hasta el 10,1% en 2013, resultando más acusado el descenso de la construcción residencial. En 2013 solo se iniciaron 34.300 viviendas, el nivel histórico anual  más reducido de la serie estadística correspondiente.

 Según el Ministerio de Fomento a fines de 2013 todavía quedaban unas 564.000 viviendas de nueva construcción no vendidas, concentradas en su mayor parte en el arco mediterráneo y en las proximidades de Madrid. El peso del crédito inmobiliario en el PIB había descendido en 2013  de forma espectacular respecto de 2007.  Detrás de dicha evolución se esconde el profundo ajuste registrado en el sistema crediticio español después de 2008, en el que han desaparecido las cajas de ahorros como entidades de crédito y se ha reducido el número de bancos, destacando la concentración creciente  de los activos bancarios en manos de los tres bancos más importantes (Santander, BBVA y CaixaBank).

La presencia de un superávit exterior de la economía española  en 2013 y la clara aportación positiva al crecimiento por las exportaciones en los últimos años pudo hacer pensar que la crisis había provocado un cambio de modelo productivo. Pero la aparición de un significativo déficit exterior en el primer semestre de 2014, conforme se recupera la actividad y el empleo, implican que el mayor dinamismo de la demanda interior conduce con rapidez a un aumento del déficit exterior, lo que revela que persiste la débil competitividad de dicha economía.

2.    El cambio deseable. Equilibrio en la demanda y diversificación de la oferta

   El  nivel del PIB por habitante de la economía española respecto de la media de la Eurozona, corregido de poder de compra,  retrocedió desde el 96,2% alcanzado en 2007 hasta el 88% en 2013. La presencia de abundantes déficits de las administraciones públicas en la fase de recesión ha dado lugar a que la deuda pública haya superado el billón de euros en 2014 y se aproxime al 100% del PIB en este ejercicio. El endeudamiento exterior sigue siendo muy elevado, lo que exige  mantener una senda de crecimiento significativo coherente con un saldo exterior menos desequilibrado que en el pasado.

Importa, pues, no solo recuperar el crecimiento, sino lograr una mayor competitividad de la economía española,  de forma que el mayor crecimiento no conduzca a unos déficits externos que hagan insoportable el nivel de la deuda externa y que solo pueden reducirse afectando a la baja al ritmo de crecimiento  de la actividad y a  la creación de los necesarios  nuevos empleos. 

La reaparición del déficit exterior al dinamizarse la demanda interna en España revela que se puede estar repitiendo el insostenible modelo de concentración de la actividad en el turismo y en el  ladrillo. Resulta  evidente la fuerte  correlación existente entre el aumento de las importaciones y de la demanda interna. Las consecuencias de dicho modelo en lo sucedido  en la fase cíclica de recesión han sido más que dolorosas: perdidas masivas de empleo, desaparición de miles de empresas, reducción sustancial de las prestaciones sociales, retorno de la emigración como vía única de salida para numerosos segmentos de la población.

  El conjunto de la actividad turística (hostelería, restauración, junto a la incidencia indirecta sobre transporte y comercio) va a aportar un punto de crecimiento a la economía española en 2014. Desde hace bastante tiempo se pretende corregir la fuerte estacionalidad del turismo Sin embargo,  el grueso de la actividad turística se sigue concentrando en los meses veraniegos, semana santa y fines de diciembre y año nuevo.

 Los medios de comunicación han contribuido asimismo a lo de que “todo vale” en materia de potenciación turística. Cualquier lector de las páginas económicas de los diarios españoles puede llegar a pensar que no hay más actividad productiva que la turística (11% del PIB). Los municipios han mantenido abundante suelo calificado como de urbanizable residencial desde  la etapa de la burbuja, a la espera del retorno de nuevas fases expansivas en el ladrillo residencial. Los importantes ingresos que proporcionan a los ayuntamientos la promoción de nuevas viviendas les lleva a espantar con frecuencia  otras actividades productivas sostenibles que podrían muy bien contribuir a diversificar el tejido productivo español.

En la Unión Europea destaca España como país en el que el gobierno estatal no tiene competencias en materia de destino del suelo, dependiendo dicho destino de decisiones de ayuntamientos que apenas son objeto de corrección por parte de los gobiernos autónomos. El planteamiento local en materia de licencias de obras es muy común en España y resulta  transversal a todas las fuerzas políticas: la magnitud a maximizar en el planeamiento  no es el interés general, sino el volumen de  ingresos derivados del planeamiento. El discurso económico presente a nivel local no pasa de aspirar a aumentar el parque de viviendas y a multiplicar  las grandes superficies comerciales, proceso que suele ir acompañado de la construcción de grandes aparcamientos.

El cambio de modelo productivo resulta necesario para mejorar la competitividad de la economía española y no recaer, pues, en déficits externos importantes en cuanto  cobra fuerza la demanda interna de la economía. También resulta de sentido común no concentrar en exceso la actividad productiva en las ramas de actividad relativas a construcción y turismo para evitar desplomes excesivos en la actividad productiva y en el empleo  en cuanto se debilita el dinamismo de dichas actividades.

Un cambio de modelo productivo no es algo que se consigue a corto plazo. La política económica general debe de favorecer  la evolución hacia el mismo, manteniendo firmes unas líneas de actuación coherentes con dicho cambio. Se debe de lograr, en primer lugar, reestructurar la composición de la demanda de forma que  haya un cierto equilibrio entre los componentes interno (consumo  de hogares, gasto público, inversión) y externo (exportaciones menos importaciones).

Así, un modelo apoyado en exceso en el sector de la construcción, residencial y no residencial, “tira” mucho de la demanda interna y provoca, por lo general, un fuerte aumento de las importaciones. Se debe de tratar de reforzar, en dicho sentido, el peso alcanzado por las exportaciones en el conjunto del PIB (34,1% en 2013).  La competencia externa se deja sentir no solo al exportar, sino también dentro de la propia demanda interna, que se debe de procurar satisfacer  más por medio de producción interior.

Junto a una composición más equilibrada de la demanda, se trata asimismo de favorecer una mayor diversificación de la oferta. En la Unión Europea se aspira que el peso de la industria en el PIB no baje del 20%. La economía española debe de aspirar también a dicho objetivo. Si se analiza la composición del PIB  español por Comunidades Autónomas, se advierte que los menores niveles de PIB por habitante, junto a los mayores niveles de desempleo, tienen lugar  en las autonomías en las que  es menor el peso de la industria en el PIB  y resulta mayor la presencia de la construcción y de los servicios no destinados a la venta (administraciones públicas). Es el caso de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, mientras que los niveles más elevados de PIB por habitante suelen ir asociados con una mayor presencia industrial (Cataluña y País Vasco).

El gobierno popular ha diseñado una estrategia de fortalecimiento de la industria en España. No se advierte en dicha estrategia ninguna alusión al desarrollo de un urbanismo proactivo con dicha estrategia. Los gobiernos locales, aparte de impulsar la construcción de nuevas viviendas  proliferación de bares de copas en las plazas más interesantes de cada localidad, parecen ajenos a tal conveniencia de diversificar el tejido productivo español, y así resulta difícil avanzar.

Resulta frecuente encontrar en la izquierda política española posiciones de claro apoyo  a la  presencia de un estado bienestar (prestaciones sociales) de amplia cobertura. Tal aspiración resulta normal,  pero debe de ir acompañada de una mayor exigencia en lo que se refiere a la composición de la actividad productiva y también respecto de la capacidad de competir de dicha oferta productiva. Unos precios de la energía más equilibrados y una fiscalidad  más suficiente son piezas imprescindibles de lo que debe de ser un nuevo modelo productivo  

El logro de una mayor igualdad en la distribución de la renta debe de ir acompañado  de una estrategia de política encaminada a fortalecer la base productiva de la economía.  También es importante una mayor  presencia general de actividades productivas en las que se genere un mayor valor añadido por unidad de producto. El reto de la diversificación tiene que sobre todo asumirse en las administraciones públicas territoriales, autonomías y ayuntamientos, debiendo las primeras asumir una papel coordinador más activo que el desarrollado hasta ahora, en general.  El cambio hacia un modelo productivo más competitivo es una tarea que corresponde a las administraciones públicas y al conjunto de la sociedad española.

Una versión de este articulo se publicó en la revista digital "Argumentos socialistas", nº 8, octubre de 2014

  

¿LA TERCERA RECESION? (Versión actualizada a 7.11.2014) Julio Rodríguez López


  La inestabilidad ha reaparecido en los mercados bursátiles y de capitales. Las recientes caídas y recuperaciones de la bolsa devuelven  las escenas  preocupantes de 2008, en tiempos de la quiebra del banco Lehman Brothers. Toda Europa puede estar al borde de una tercera recesión, que de nuevo pondría en peligro la supervivencia  de la Eurozona.

  La primera recesión se extendió entre 2008 y 2010 y se derivó de la profunda crisis  financiera  detectada en 2007, que provocó una fuerte y generalizada restricción crediticia que frenó en seco el crecimiento económico. La recaída tuvo lugar  entre 2011 y 2013 y en ella tuvieron  bastante que ver las políticas  de ajuste  puestas en marcha por los gobiernos para superar el  elevado endeudamiento público  generado en la recesión previa. Tales políticas de ajuste, derivadas del Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento,  han dado lugar a  una situación  de comportamiento económico mediocre en la Eurozona, lo que la ha convertido en un marco frágil para hacer frente a nuevos problemas. La recuperación de la Eurozona iniciada en 2013 aparece, pues,  como muy debilitada en 2014.

  El último repaso a la coyuntura económica publicado por el Fondo Monetario Internacional  (FMI, World Economic Outlook, Octubre 2014) ha puesto de manifiesto  una realidad de crecimiento económico dispar  a nivel mundial. Las previsiones económicas de otoño de la Comisión Europea han sido asimismo deprimentes. El PIB de la Eurozona solo crecerá en 2014 a un más que modesto ritmo del 0,5%, y solo un 0,8% en 2015.

Según dicho informe  los indicadores de confianza están donde estaban a fines del pasado año. El bajo crecimiento no es cuestión solo de factores temporales. La inversión ha fallado en convertirse en un  motor importante de crecimiento. Unos días después la OCDE ha señalado que el BCE debe de  comprometerse  a ampliar  su programa de compra de activos por encima de lo previsto.

Según el FMI la economía mundial no genera demanda suficiente como para lograr que se eleve el crecimiento potencial.  El insatisfactorio avance conseguido se ha  logrado a golpes de políticas monetarias expansivas  o de “alivio cuantitativo”,  impulsadas por los bancos centrales de las principales economías. Dichas políticas  monetarias actúan a través de “booms” crediticios  que ocasionan burbujas especulativas, y esta vez dentro de un comportamiento económico mediocre. Por ejemplo, durante el auge inmobiliario de España desarrollado entre 1997 y  2007 la burbuja del mercado de vivienda estuvo acompañada de un intenso crecimiento de la economía.

  Pero la entrada en España desde 2012   de abundante  liquidez,  estimulada por las actuaciones citadas de los bancos centrales, provoca auges de precios y de ventas solo en  un segmento “prime” del mercado inmobiliario. Dicha evolución  apenas se deja sentir en la profundidad de dicho mercado. Las nuevas burbujas resultan ahora posibles en un contexto de escaso crecimiento económico, lo que destaca los efectos secundarios negativos de tales políticas.

  Las expansiones monetarias  provocan tipos de interés reducidos,  que se prolongan durante largos años y que afectan de forma negativa a los segmentos más débiles de la población, como es el caso de la población que complementa los ingresos con depósitos en las entidades de crédito. “La Eurozona parece estar esperando al Godot de la demanda global para convertirla en crecimiento y conseguir así la sostenibilidad de la deuda. Esto podría funcionar  en el caso de países pequeños, pero  no va a  funcionar para todos a la vez” (Martin Wolf, “Estamos atrapados en un ciclo de booms  del crédito”, FT, 7.10.2014).

  Tras  un primer semestre de 2014 decepcionante en el conjunto de la Eurozona, el PIB está en 2014 por debajo del nivel  del inicio de 2008. La baja inflación generalizada  es un reflejo de la falta de tensión de la demanda. El desapalancamiento se realiza a un ritmo lento, puesto que el PIB nominal crece menos que la deuda.

  La reacción volátil de los mercados,  visible desde la tercera semana de octubre de 2014,  no es una nueva crisis de deuda. El  estancamiento detectado en la Eurozona en 2014 y las débiles previsiones de crecimiento del informe del FMI para dicha área  resultan tanto o más perturbadoras que cuando se trata de una crisis de deuda.
Las consecuencias de una situación de “estancamiento secular” son, entre otras,  un desempleo elevado y duradero, unos niveles de pobreza crecientes para amplios estratos de la población, un estancamiento  e incluso reducción de los salarios nominales y reales, una fuerte y persistente carga de la deuda y unos servicios sociales cada vez más deficientes (Wolfgang Munchau, “El estancamiento europeo es una amenaza mayor que la deuda”, FT, 19.10.2014).

Los resultados de los análisis de la calidad de los activos bancarios, dirigidos por el BCE,  y los de las pruebas de stress organizadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA), efectuadas a los 130 mayores bancos de la Eurozona, se presentaron el domingo 26 de octubre con abundante acompañamiento mediático. De tales resultados se derivaban unas necesidades de capital para dicho grupo de bancos de 24.600 millones de euros a fines de 2013, equivalentes al 0,09% de los activos bancarios.

Una investigación paralela, efectuada con distinta metodología para un subgrupo de bancos de entre el total antes citado, ha estimado unas necesidades  más significativas de capital, el 3,6% de los activos, lo que implicaría que persiste el carácter “zombi”  de muchos de los bancos de la eurozona. Un estímulo fiscal temporal de alrededor del 1% del PIB durante dos años, financiado y monetizado con carácter permanente por el BCE  podría ser una de las medidas precisas para impedir el estancamiento secular   (Willem  Buiter, “Four rescue measures for stagnant eurozone”, FT, 30.10.2014). 
      
La Eurozona no está en condiciones de reaccionar ante  tal situación como lo haría un país “normal”. Para hacer frente al estancamiento con medidas de estímulo sería necesario haber avanzado más en la unión política, llegando más lejos en aspectos tales como fiscalidad,  unión bancaria y emisión de eurobonos. El antikeynesianismo germánico  frena el alcance de la política fiscal contraciclica. El débil crecimiento pone en cuestión a la Eurozona y a la deficiente unión monetaria creada al implantar el euro.

El citado estancamiento secular y el aumento de las desigualdades  tienen consecuencias políticas devastadoras. Nacionalismos y populismos reaparecen con su peor cara. No basta con encontrar las recetas económicas  adecuadas, es preciso además  aportar respuestas políticas a los problemas, como se advierte cada día con mayor claridad en España.

Una versión de este artículo se publicó en la revista semanal El Siglo de Europa, de 27.10.2014

13 octubre 2014

CORRUPCION Y ECONOMIA Julio Rodríguez López[1]


   Desempleo, corrupción y la organización territorial del estado son los problemas más notables del contexto sociopolítico español en  2014. La evidencia de unos niveles de corrupción ampliamente generalizados inunda la realidad política y social de España. En materia económica, la corrupción afecta sobre todo a los procesos de contratación pública, en especial a lo relativo a la construcción de infraestructuras, así como  a los desarrollos urbanos, donde la competencia es básicamente local.

Corrupción  e infraestructuras

 El sector de la construcción ha desempeñado un papel relevante en los ciclos de la economía española, en especial en  la larga etapa cíclica expansiva del periodo 1997-2007.  La obra pública licitada ha tenido un peso destacado dentro del conjunto de la actividad constructora. Dicha magnitud alcanzó los 44.000 millones de euros en 2006, equivalentes al 25,1% del valor de la inversión bruta en construcción 

 La crisis ha dado lugar a una profunda disminución en la cuantía del gasto público  en general y, sobre todo, del gasto publico inversor. Según el Banco de España (Cuentas Financieras de la Economía Española), el conjunto de la inversión pública, básicamente destinada a la construcción de infraestructuras, se aproximó a los 47.000 millones de euros en 2009, cifra equivalente al 4,5% del PIB. Después de ese año la cifra en cuestión ha descendido con fuerza, alcanzando solo unos 15.200 millones de euros en 2013, equivalentes al 1,48% del PIB.

 El ciclo de la inversión pública contribuyó primero a la fuerte expansión de la economía, que se frenó en  2007.  Después, con su caída,  ha profundizado de forma sensible la recesión de dicha economía , que se extendió unos seis años,  entre el primer trimestre de 2008 y el  segundo semestre de 2013.

Pues bien, la corrupción  ha encarecido de forma significativa la inversión pública, de forma que resulta frecuente conocer a través de los medios de comunicación que alguna infraestructura, como por ejemplo  el AVE Madrid-Barcelona,   ha tenido un coste muy superior al previsto por  irregularidades en la contratación publica.

De lo anterior se puede deducir que las irregularidades mencionadas han dado lugar a que las infraestructuras creadas en España en los últimos años  han estado por debajo de lo necesario, lo que ha contribuido a reducir la competitividad de la economía española y a disminuir los niveles de actividad y de empleo de numerosos territorios.

El planeamiento urbano y la corrupción

 Con tanta o mayor frecuencia que en lo relativo a contratación pública, aparecen las noticias sobre irregularidades urbanísticas. El planeamiento urbano es una competencia compartida entre ayuntamientos y comunidades autónomas. La Constitución de 1978 y los Estatutos de Autonomía dejaron la competencia en materia de gobierno del suelo en manos de dichas administraciones públicas. Las competencias estatales son muy reducidas en esta materia y afectan sobre todo al proceso de fijación del precio del suelo en las intervenciones públicas.

En la práctica los ayuntamientos son el motor del urbanismo. El contenido de la política de gobierno del suelo se recoge en  los Planes  Generales de Ordenación Urbana, planes que deben de adaptarse a la normativa estatal (Ley del Suelo) y, sobre todo, a la normativa autonómica recogida en la correspondiente ley de suelo autonómica. En España hay 17 leyes de suelo, una por cada autonomía.

 Para que un  Plan de Urbanismo local entre en vigor  resulta imprescindible la aprobación  del mismo por parte del gobierno autónomo. Se trata, pues, de una competencia compartida entre ayuntamientos y autonomías. Por lo general las iniciativas corresponden a los municipios mientras que los gobiernos autónomos suelen efectúa una tarea de corrección o de vigilancia de la legalidad  de tales iniciativas. 

Sobre este marco competencial,  profundamente descentralizado,  hay otro hecho relevante, y es que los ingresos fiscales de los ayuntamientos ligados al planeamiento tienen una especial trascendencia dentro de los ingresos de dichas administraciones públicas. En las etapas alcistas  del mercado de vivienda,  en las que los precios del suelo y la vivienda experimentan  aumentos significativos,  las decisiones relativas al destino del suelo y a los volúmenes de edificabilidad adquieren una especial trascendencia.

  En España las plusvalías derivadas de la recalificación  urbanísticas pasan básicamente a los  propietarios  del suelo. Resulta evidente que estos últimos ejercerán todo tipo de presiones sobre la administración local  para lograr  la calificación urbanística  que les resulte más  favorable.

 En la etapa de auge del mercado de vivienda desarrollada entre 1997 y 2007, aproximadamente,  tuvo lugar una fuerte expansión  del crédito inmobiliario a promotor y constructor, a la vez que crecieron  de forma espectacular la construcción residencial, las ventas y los precios de las viviendas.  Del análisis de los indicadores del mercado de vivienda se deduce que durante algunos años se construyó muy por encima de lo que se vendía.

Suele atribuirse  al exceso de crédito abundante y barato el origen de la “burbuja” inmobiliaria, pero detrás de un  volumen de construcción tan acusado estaban las licencias de obras   concedidas por los ayuntamientos. Estos últimos han priorizado la calificación de suelo residencial, al margen de las necesidades reales del mercado de vivienda.

Los ingresos que un ayuntamiento obtiene “de golpe” cuando concede una licencia de obras son importantes, a lo que hay que unir que una vez construidas las viviendas estas deben de abonar cada año  el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Las irregularidades administrativas dolosas en torno al proceso descrito resultan más que abundantes. Resulta evidente que la  frecuente corrupción  tiene que ver con la  sobreinversión en vivienda, con el excesivo endeudamiento  y con los enormes desequilibrios que han acosado a los ayuntamientos con el cambio de ciclo.

 La corrupción afecta de forma negativa a la asignación racional de los recursos públicos y privados de la economía. Algunas de las consecuencias mas directas de la misma son la existencia de un nivel de infraestructuras  por debajo de las necesidades, un mayor endeudamiento público, un exceso de viviendas no vendidas que han afectado negativamente a los bancos,  a los que ha habido  que sanear con recursos públicosvéase con mas deuda pública. Por último, la corrupción  genera un enriquecimiento irritante de los beneficiados por la misma, cuyos efectos sobre la moralidad pública resultan incontrolables.

Este articulo se publicó en la revista digital  "Argumentos Socialistas", nº 7





[1] JRL es doctor en CC. Económicas y Vocal del Consejo Superior de Estadística.

12 octubre 2014

ESPAÑA 2014. ¿ COMPRAR O ALQUILAR VIVIENDA? Julio Rodríguez López



  Tras un prolongado periodo de  perdida continua de peso en el mercado de la vivienda, desde 2008 el alquiler  ha experimentado un importante aumento  como forma de tenencia de la vivienda en España. La crisis económica posterior a 2007 ha sido decisiva  a efectos de provocar dicho cambio, en el que también influye la política económica seguida para superar dicha crisis.

Los Censos decenales de Vivienda reflejaron  un continuo descenso de la proporción de hogares que viven de alquiler en España entre 1960 y 2001. Esta tendencia se quebró en el Censo de 2011. Así, después de más de 50 años de perdida de relevancia la proporción citada subió desde el 11,4% de 2001 hasta el 13,5% en 2011.
.
 Otras dos estadísticas han reflejado el cambio citado de tendencia. La Encuesta anual de Condiciones de Vida del INE  señala que la proporción de hogares que vive de alquiler alcanzó el nivel mínimo en 2005-06,  con el 10,4%. Dicha proporción apenas  mejoró en 2007, al pasar al 10,5%. La recuperación se ha producido  entre 2008 y 2013. En este último año  el nivel alcanzado ha sido el 15,4%. Las autonomías con mayor peso del alquiler  en 2013 fueron Baleares, con el 27,0% de hogares, y Madrid, con el 21,2%. La proporción más reducida, el 10,5%, correspondió a Extremadura y a La Rioja.

El INE ha publicado los primeros resultados de la Encuesta Continua de Hogares relativa a 2013. En dicha encuesta la proporción media   citada resulta aún  más elevada, el 16,1 %. Una información  adicional aportada por la encuesta mencionada es que el 30,1% de los hogares, unos 5,5 millones, reside en viviendas en propiedad, pero con pagos hipotecarios pendientes.

En un trabajo divulgado por UVE Valoraciones, S.A., German Pérez Barrio ha destacado el aumento de las ofertas de viviendas de alquiler en uno de los principales  portales inmobiliarios. En 2006  dicha oferta ascendía al 10%, mientras que en 2014 la proporción analizada  ha ascendido hasta el 28,6%. Según dicho autor la mayor oferta de viviendas de alquiler procede de viviendas nuevas no vendidas, realizada por promotores y también por los bancos que se han quedado con un amplio volumen de tales viviendas.

 Una segunda fuente de oferta de viviendas de alquiler  corresponde a los hogares  que adquirieron viviendas con la expectativa  de obtener una rápida revalorización del  ahorro invertido y que ahora deben de alquilarlas. Dicho alquiler permite, con frecuencia, hacer frente al pago del préstamo con el que se adquirió la vivienda.

  El descenso de los alquileres pagados  en España  ha sido importante con la crisis, alcanzando el 33,1% hasta julio de 2014 en el caso del índice estimado por Fotocasa.  Los precios de las viviendas, a la vista del comportamiento del índice estimado por el INE, apoyado en los precios declarados en las escrituras intervenidas por los notarios, descendieron por encima del 37%, retroceso que fue  aún mayor en el caso del índice obtenido por Tinsa.  El descenso de los alquileres, según el trabajo citado de Pérez Barrio, refleja la realidad de un aumento de la oferta de alquileres superior a la demanda.

El  mayor retroceso de los precios de la vivienda respecto del alquiler revela que la rentabilidad de los alquileres  ha crecido, y ello desde el 3,9% de 2007 hasta el 4,8% de 2014, según el Banco de España. Entre 2003 y 2012 el coste de alquilar fue inferior al de comprar. La alternativa resulta menos clara en 2014, puesto que en la decisión de comprar influyen las expectativas de aumento de los precios de las viviendas, que han pasado a ser positivas en 2014.

El descenso de los precios de venta, que todavía persistió en el primer semestre de 2014, según la estadística de Fomento, unido a los menores tipos de interés de los préstamos, han producido una mejora de  la accesibilidad a la vivienda en propiedad en 2014. El esfuerzo de acceso se ha situado este año  en un 26,3% de los ingresos familiares (28% en 2013).La estimación se ha realizado para el hogar que ganase el salario medio anual calculado por el INE.

 En el periodo enero-julio de 2014 los alquileres se situaron ligeramente por debajo del mismo periodo de 2013. Bajo los mismos supuestos que para el acceso  a la propiedad, el hogar de nueva creación que ganase el salario medio  debería de destinar un 32,8% de los ingresos  para ocupar una vivienda en alquiler.

En 2014 resulta, pues,  más accesible la vivienda en propiedad que en alquiler, bajo el supuesto de que el nuevo hogar tuviese acceso a un préstamo bancario, supuesto que  resulta problemático. Además,  el que  el préstamo cubra, por lo general, no más del 80% del precio de venta de la vivienda, obliga al hogar de nuevo acceso a   disponer de un ahorro equivalente al 20% del precio de la vivienda, que es una importante restricción. El ajuste salarial y la inestabilidad laboral  provocados  por  la política económica vienen a ser, pues, los factores más relevantes de cuantos impulsan el alquiler como forma de acceso a la vivienda en España en 2014.

Una versión de este artículo se publicó en la revista El Siglo de 13.10.2014



30 septiembre 2014

UNA RECUPERACION LENTA DEL MERCADO DE VIVIENDA Julio Rodríguez López


EL MERCADO DE VIVIENDA (I). LOS PRECIOS

 Tras los significativos descensos de los precios de las viviendas correspondientes a 2013, en los primeros meses de 2014 predominó una tónica de ligero descenso y de estancamiento en los diferentes indicadores de  precios de las viviendas. Se registraron nuevos y reducidos descensos de precios en algunos casos (Índice de precios de vivienda del INE y estadística de tasaciones del Ministerio de Fomento), hubo estabilidad de dichos precios en  otros indicadores (Tinsa y Fotocasa-alquileres). El importe medio de las viviendas hipotecadas mantuvo una tónica de claro aumento desde el inicio del año. En todo caso,  de la evolución citada de los diferentes indicadores se deriva que los precios de las viviendas están tocando fondo en España en  2014.

 El precio medio de las viviendas libres tasadas en España en el primer trimestre de 2014 fue de 1.458,4 euros por metro cuadrado. Ello  supuso  un descenso del 0,5% sobre el trimestre anterior y del 3,8% respecto del mismo periodo de 2013. El retroceso interanual fue mayor en las viviendas con más de dos años de antigüedad (-4,2%) que en el caso de las viviendas con hasta dos años de antigüedad (-3%).

La Comunidad de Madrid fue la única autonomía en la que se registró un aumento  interanual de precios en el primer trimestre de 2014, en este caso del 0,6%. Las restantes autonomías sufrieron disminuciones, entre las que fueron las más acusadas las de Castilla-La Mancha (-9,4%) y Rioja (-10,8%). Los precios de las viviendas descendieron respecto del índice de precios de consumo en 2104, continuando la evolución desarrollada  entre 2008 y 2013.

El índice de precios de vivienda del INE, elaborado a partir de  la información sobre precios de venta procedente de los notarios,   descendió en un 0,3% en el primer trimestre de 2014, situándose así un 1,6% por debajo del nivel correspondiente al mismo periodo de 2013.El descenso interanual de los precios de las viviendas  usadas fue del 1,7%, más intenso que el de las viviendas nuevas (-1,1%).

Sobre el mismo trimestre del año  anterior registraron aumentos moderados del citado índice de   precios de vivienda  las autonomías de Madrid (1,9%), País Vasco (1,4%) y Baleares (0,2%). En las restantes autonomías hubo descenso de precios, correspondiendo los mayores retrocesos a Navarra (-8,6%)  y Extremadura (-7,5%).En el perfil de la evolución de las estadísticas de precios del INE y del Ministerio de Fomento destaca en 2014 una clara tendencia hacia la estabilidad, casi siete años después del ”pico” presentado en 2007.

Los precios de la vivienda estimados por Tinsa en mayo de 2014  fueron de  1.371 euros/m2, un 0,9%  por debajo del nivel de diciembre de 2013. Dichos precios  han permanecido estabilizados en el nivel alcanzado en enero de este año. En mayo solo habían aumentado sobre diciembre los precios de las viviendas situadas en las “Áreas Metropolitanas” (0,5%). Por áreas territoriales, desde diciembre de 2007 los descensos  de precios acumulados menos intensos, según Tinsa,  fueron los de Baleares y Canarias (30%), mientras que los mayores retrocesos fueron los de  la ”Costa Mediterránea” (-47,5%).

El importe medio de las hipotecas formalizadas sobre viviendas ascendió en marzo de 2014  a 102.397 euros por metro cuadrado. Dicho importe medio superó al nivel de diciembre de 2013 en un 0,9% y en un 5,6% al de marzo de 2013.  En cuanto a los alquileres, según el Índice Fotocasa, el precio medio del alquiler en España en mayo de 2014 fue de 6,90 euros por metro cuadrado, lo que supuso un descenso del  -3,2% sobre el mismo mes de 2013. Dicho  precio medio   de los alquileres en mayo fue  el mismo de diciembre de 2013.

En cuanto a los descensos  acumulados de precios de las viviendas en la etapa de recesión (entre el “pico” y el “valle” respectivo) del mercado de vivienda, el menor descenso acumulado, el 30,6%, fue el de la estadística de precios de vivienda del Ministerio de Fomento, que se estima a partir de un elevado número de tasaciones de viviendas.  El retroceso acumulado mayor fue el de la estadística de precios de Tinsa, el 40%, también  obtenida a partir de las tasaciones.

 La disminución acumulada de los alquileres, según Fotocasa, fue del 31,8% en los siete años transcurridos entre mayo de 2007  y el mismo mes de 2014. El descenso acumulado del índice de precios de vivienda estimado por el INE,  a partir de  los precios de venta declarados en las escrituras de compraventa,  formalizadas ante notario,  fue del 37,1%.


MERCADO DE VIVIENDA (II) . DEMANDA Y FINANCIACIÓN

  En cuanto a la demanda de vivienda, todo parece indicar que en 2014 crecerán las ventas sobre 2013, pues la recuperación cíclica de la economía afectará de forma positiva al mercado de vivienda. En 2013 las ventas de viviendas habían disminuido por el mantenimiento del tono de debilidad de sus principales determinantes (empleo y renta de las familias), por  la persistencia del tono estricto de las condiciones de financiación y por el marco fiscal menos favorable.

En el primer trimestre de 2014 hubo una ligera recuperación del empleo, según los resultados de la Contabilidad Nacional Trimestral, aunque el nivel alcanzado por dicha magnitud en dicho periodo de tiempo todavía fue inferior al del mismo trimestre de 2013 en un 0,3%.   Después de 2007 retrocedió  la ocupación  en los seis años siguientes, correspondiendo las mayores caídas a 2009 y 2012.Todo apunta a que 2014 será un año más favorable para el empleo  que los periodos antes comentados.

  El saldo vivo del crédito a hogares para compra de viviendas disminuyó en abril de 2014 en un 4% respecto del mismo mes del pasado año. Por el contrario, el importe de los nuevos créditos formalizados a comprador de vivienda aumentó en un 23,3% en el periodo enero-abril de 2014 sobre el  mismo periodo de 2013. Esto último  supone un cambio respecto de la continuada evolución cíclica a la baja experimentada entre 2007 y 2013.

  La renta disponible de las familias retrocedió en términos nominales y reales entre 2010 y 2013. La tasa de ahorro de los hogares descendió entre 2009 y 2013, bajando desde el 15% de la renta disponible en  2009  hasta el 8,8% del bienio 2012-2013.   En 2014 el fuerte peso de los  contratos eventuales y  a tiempo parcial en los nuevos empleos, que afectará  a la baja a  los niveles salariales,  difícilmente permitirá tenga lugar una variación positiva de la renta disponible de los hogares, y por tanto  de la demanda de vivienda en propiedad.

Los tipos de interés de los préstamos para compra de vivienda han descendido ligeramente en 2014 (3,208% fue el TAE medio de los prestamos formalizados entre enero y abril de 2014), mientras que ha persistido el descenso del Euribor. Lo anterior indica que el diferencial aplicado sobre dicho índice de referencia por los bancos en las nuevas operaciones ha retrocedido en 2014 respecto de los niveles de 2013, en el que se aproximó al 3%.

El nuevo descenso de los precios de la vivienda en el primer trimestre de 2014 y el menor tipo de interés han contribuido a  mejorar la accesibilidad a la vivienda en propiedad. Pero dicha  mejora de la accesibilidad solo  tiene trascendencia si hay oferta significativa de financiación para el crédito a comprador de vivienda.

 La ligera recuperación del empleo, la disminución moderada de los tipos de interés, el mayor apoyo desde el nuevo crédito a comprador de vivienda, la posible mayor apertura crediticia a comprador, son factores que pueden contribuir a  que en 2014 haya una recuperación en las compras de vivienda respecto del año precedente. Es muy posible que una parte importante de la nueva demanda de vivienda se canalice hacia el alquiler,  a la vista no solo de la todavía difícil consecución de un préstamo para compra de vivienda, sino sobre todo por las características de alta inestabilidad y baja retribución de los nuevos empleos.

  En el primer trimestre de 2014 las transmisiones de viviendas aumentaron con fuerza (48,4%) sobre las del mismo periodo de 2013. Dicho aumento fue similar en las ventas a españoles y a extranjeros, por lo que el peso de las ventas a extranjeros se mantuvo estabilizado en dicho trimestre  en un nivel equivalente al de 2013,  cerca del 17% del total de ventas.

  La recuperación de las ventas en el primer trimestre de 2014 refleja también la fuerte debilidad de las transacciones en el mismo periodo de 2013. Es importante la recuperación que han mostrado las ventas a españoles residentes en 2014, que en los años precedentes habían disminuido mientras crecían las ventas a extranjeros.En el primer trimestre de 2014 las ventas a extranjeros (16,8% del total  en el conjunto de España) alcanzaron los niveles más elevados en las autonomías de Valencia (55,4%), Canarias (39,3%), Baleares (34,4%) y Murcia (20%). Los niveles más reducidos fueron los del País Vasco (1,8%) y Galicia (1,4%).

Los mayores aumentos de ventas del primer trimestre de 2014  sobre el mismo periodo de 2013 (48,4% en el conjunto de España) fueron los de Rioja (85,3%) y Madrid (78,8%). Los crecimientos de Valencia (30,8%) y Murcia (26,9%) fueron los más moderados. De lo anterior se deriva que las ventas a españoles fueron más reducidas en algunas de las zonas con mayor peso de las ventas a extranjeros.

 Las ventas a inversores extranjeros, sobre todo fondos de inversión, han desempeñado un papel importante en la situación del mercado de vivienda en el primer trimestre de 2014, aunque no se dispone datos desagregados de ventas a entidades jurídicas para poder apreciar con rigor la intensidad de dicho componente de la demanda. Todo apunta a que la mayor presencia de inversores mayoristas extranjeros en viviendas se inició en el verano de 2013.  

EL MERCADO DE VIVIENDA (III). NUEVA OFERTA

  En los primeros meses de 2014 ha continuado el descenso en las iniciaciones de viviendas en España. Las viviendas iniciadas  volvieron a retroceder sobre el año anterior en dicho periodo  en un -13,5%, mientras que el descenso de las viviendas terminadas fue más acusado, el 20,6%. El ritmo anual correspondiente al primer trimestre de 2014 fue de unas 29.300 viviendas iniciadas y de 51.300 viviendas terminadas. 

  Las cifras anteriores revelan nuevamente la gran intensidad de la reducción de la oferta de nuevas viviendas  en el mercado inmobiliario de España. En el punto más bajo del ciclo económico precedente, en 1993,  el número de viviendas iniciadas fue de 216.500. Esta  cifra superó con amplitud al mínimo del último ciclo de la vivienda, que puede tener lugar en 2014. El peso del ajuste en el mercado de vivienda  ha descansado sobre todo en la nueva oferta, que ha disminuido hasta llegar a suponer  solo el 3,4% del total de iniciaciones de 2006.
  La rehabilitación  ha seguido creciendo  al inicio de 2014, a la vista de la evolución de los visados de los aparejadores con dicha finalidad (viviendas a reformar y restaurar). En el primer trimestre de 2014 dichos visados aumentaron en un 1% sobre el año anterior, con lo que la rehabilitación ha llegado a suponer el 42% del total de visados.
Dentro del descenso del 13,5% en las viviendas iniciadas en el primer trimestre de 2014 destacaron los importantes aumentos  de dicha magnitud en Rioja (100%), Galicia (20,%) . Los descensos más intensos fueron los de Aragón (-62,8%) y Navarra (-77,3%).

  Según la encuesta del Ministerio de Fomento a las empresas constructoras en el primer trimestre de 2014 tuvo lugar un aumento interanual del  24,3% en el valor de los trabajos realizados por las empresas. El componente “edificación” registró el mayor aumento dentro de los componentes del índice general, el 31,5%. A la vista de la persistente evolución negativa de las viviendas iniciadas  parece probable que hayan sido los trabajos de rehabilitación  los que expliquen la evolución positiva del componente de edificación. 
El fuerte descenso de las viviendas terminadas refleja la evolución negativa de las viviendas iniciadas en los dos años precedentes. La estadística de viviendas terminadas (certificados de fin de obra) permite conocer los principales componentes de la citada oferta de nueva vivienda.

 En este sentido destaca que  después de 2007 han ganado peso, dentro de la nueva oferta de viviendas,  las procedentes de la promoción  realizada por cooperativas y  por empresas ligadas a las administraciones públicas. En el primer trimestre de 2014 tales promociones supusieron el 14,3% de las viviendas terminadas.

  En el primer trimestre de 2013 las viviendas terminadas (nivel anual de 51.300 viviendas) estuvieron por debajo de las compras de viviendas de nueva construcción (79.010), lo que implica que puede estar acelerándose la reducción del stock de viviendas de nueva construcción no vendidas. Esta evolución podría anticipar futuras recuperaciones de  las viviendas iniciadas.

 La inversión en vivienda descendió en  el primer trimestre de 2014 en un 1% sobre el trimestre precedente  y en un 7,1% sobre el mismo periodo de 2013. Dicha magnitud, de mantener en todo el año el ritmo del primer trimestre, detraería tres décimas porcentuales al crecimiento del PIB de la economía española en 2014.

 La construcción residencial, según la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, retrocedió de forma continuada  en los seis años transcurridos entre 2007 y 2013. Su participación en el PIB ha disminuido  desde el 12,5% de 2006 hasta el 4,0% previsto para 2014. Su participación en el conjunto del sector de la construcción fue del 43,2% en el primer trimestre de 2014.

La recuperación del mercado de vivienda, advertida sobre todo en el aumento de las ventas, tanto a nacionales como a extranjeros parce ser una realidad en 2014, aunque está por ver la incidencia que puede tener sobre dicha evolución  el empeoramiento de las perspectivas de la economía  de la Eurozona desde el 2º trimestre de 2014 y el agudizamiento de la cuestión catalana en España.

Una versión de este trabajo se publicó en la revista cuatrimestral "Ciudad Y Territorio" del Ministerio de Fomento, nº 181