04 febrero 2011

Mercado de vivienda, 2010-2011

Julio Rodríguez López

  La evolución del mercado de vivienda en España durante 2010 fue menos negativa que en los dos ejercicios precedentes. El ligero aumento de las ventas, el nuevo descenso de los precios de las viviendas y la fuerte caída de las viviendas iniciadas fueron los aspectos más relevantes.

  En 2010 el mercado de vivienda presentó en la primera parte del año algo más de dinamismo que en el segundo semestre, a la vista de la evolución de las ventas.  Los precios mantuvieron una tónica de ligero descenso,  más moderada que la registrada en el año precedente (un -3,5%, frente al -6,1% de 2009). Las ventas de viviendas  tocaron fondo en 2010 e incluso aumentaron ligeramente, pero la nueva oferta volvió a retroceder con intensidad.  Esto último   ha  afectado a la baja al ritmo de obra construida y al empleo en la construcción, que volvió a registrar el comportamiento sectorial más negativo dentro del empleo total.

 Según el Ministerio de Trabajo,  en diciembre de 2010  el nivel medio de afiliados en alta a la Seguridad Social en España  fue de 17, 6 millones. Dicha magnitud supuso un descenso del -1,2% sobre el año precedente, menos acusado que el -3,9% del año anterior.  Desde el inicio de la crisis  se han perdido en España  1.908.000 puestos de trabajo, equivalentes al 9,8% del empleo existente al final del año 2007, de los que casi el 55% correspondieron al sector de la construcción. El ritmo de creación de hogares ha descendido hasta   unos 85.000 en 2010.  El nivel medio de los tipos de interés de los créditos a comprador de viviendas alcanzó en 2010 el nivel mas reducido de la historia económica de España, el 2,77%. El aumento interanual de los créditos a comprador de vivienda fue muy débil,  el 0,1% entre noviembre de 2010 y el mismo mes del año anterior, por debajo del aumento del 4,5% experimentado el año anterior.

  El débil aumento de las ventas de viviendas estuvo acompañado en 2010  de un retroceso moderado de los precios de las viviendas, como antes se indicó,  y de  un descenso importante en las viviendas iniciadas, el -18,4% en enero-noviembre. Esto último implica que en 2010 se habrán iniciado en España solo unas 91.000 viviendas, lejos de las 865.000 de 2007.  El stock de viviendas de España  se aproximaba  a finales de 2010  a los 25,7 millones, de los que el 3,5% (900.000) eran viviendas de nueva construcción no vendidas. Los mayores aumentos territoriales  del citado stock durante la fase de expansión  han estado acompañados de los retrocesos mas acusados en los precios de las viviendas (ejemplo, Murcia).

 En 2011 persistirá el ajuste en el mercado de vivienda, donde los descensos de los precios de la vivienda  han sido hasta ahora un tanto moderados (-13,1%).  El insuficiente ajuste está  retrasando  la recuperación de las ventas y de la  obra nueva. La evolución de la demanda en este año  dependerá del comportamiento  del empleo, así como de la disponibilidad crediticia con destino a la compra de vivienda. La estrategia que sigan en 2011 las entidades de crédito en materia de precios de venta de  las abundantes viviendas nuevas no vendidas en su poder afectará a las ventas. La nueva oferta tocará fondo en 2011, pero la inversión en vivienda (volumen de construcción residencial) volverá a descender (-5%),  pero con menos fuerza que en años anteriores,  a la vista de los niveles decrecientes  de viviendas iniciadas de 2009-10. De las 900.000 viviendas de nueva construcción terminadas y no vendidas, unas 300.000 deben de estar en poder de las entidades de crédito.

   Bajo los  supuestos  de un comportamiento menos volátil de de los mercados de capitales en 2011 y de un  ligero aumento del empleo, la variación del número de hogares en este año  sería equivalente a la de 2010 (85.500 nuevos hogares). Los tipos de interés de los créditos a comprador se situarían en niveles ligeramente superiores a los del final de 2010, más próximos en 2011  al  3%. Los créditos a comprador (77.000 millones de euros) aumentarían en torno al 15% sobre el volumen concedido en 2010, de materializarse las previsiones sobre demanda.

  En 2011 las ventas de viviendas aumentarían en un 3.2% sobre el año anterior, aproximándose a las  500.000,  y los precios todavía descenderían en un 2% en el conjunto del año. Las viviendas iniciadas tocarán fondo y crecerían  en torno al 10%, situándose en las 100.000. La aportación negativa al crecimiento del PIB por parte de la  inversión en vivienda prevista   será solo de un cuarto de punto. 

 El comportamiento del mercado de vivienda en 2011 dependerá en buena medida de la evolución  de los mercados de capitales y de las condiciones de financiación. La actuación de las entidades de crédito  será decisiva  tanto  en la  concesión de nueva financiación como  en el impulso que impriman a las ventas de las viviendas cuya oferta controlan. El mercado de vivienda resultará así menos negativo para la evolución de la economía que lo que fue el caso en los tres ejercicios anuales anteriores a 2011.
(El Siglo, 31 de enero de 2011)

15 enero 2011

El Gobierno de la Comunidad de Madrid no cambia de modelo productivo

Julio Rodriguez López

   La ley de medidas fiscales, administrativas y de racionalización del sector público  del gobierno de la Comunidad de Madrid incluye unos cuantos  apartados  trascendentes  en materia de política de suelo.  Un artículo de dicha ley establece que en suelo urbanizable “el ayuntamiento podrá autorizar la simultaneidad de la edificación de terrenos que todavía no tengan la condición de solar”.  Otro artículo va más lejos y determina que “los planes de ordenación podrán modificarse en cualquier momento. Las modificaciones puntuales podrán variar tanto la clase como la categoría del suelo”.
 Lo anterior  confirma el intento del actual gobierno de la Comunidad de Madrid de impulsar a toda costa la promoción inmobiliaria en esta autonomía. No se trata solo de convertir suelo rustico en urbanizable residencial, sino también de pasar desde  suelo industrial a suelo destinado a la construcción residencial. Parece ignorarse que  en Madrid se han perdido más de 200.000 empleos desde el inicio de la crisis, de los que 73.400 lo han sido en la industria, según la EPA del INE.
  Destaca asimismo la ausencia de garantías y de controles en la recalificación del suelo. El medio ambiente parece  no importar a dicho gobierno, que pretende sin disimulo colmatar la provincia de Madrid.   La densidad de población de la provincia madrileña en 2009 fue de 796 habitantes por kilómetro cuadrado, casi nueve veces más que la media de España (92,4). La nueva normativa madrileña prescinde de cualquier tipo de valoración económica previa  en  las actuaciones urbanísticas citadas. Dicho texto legal puede  entrar en contradicción con la vigente ley del suelo estatal, la 8/2007 (RD legislativo 2/2008).  
 El gobierno de Esperanza Aguirre actúa como si no hubiese pasado nada en los últimos años. El factor desencadenante de la crisis  fueron los excesos del mercado de vivienda  norteamericano. La incidencia de dicha crisis ha sido aun mayor en España, donde la construcción residencial duplicó  la participación en el PIB de la Unión Europea en 2006-2007. Los excesos se estan pagando  con dureza en términos de  aumento brutal del desempleo, de descensos del PIB en 2009-2010  y   de un crecimiento brutal de las ejecuciones hipotecarias. En 2010 dichas ejecuciones  pueden llegar a las 25.000 en la Comunidad de Madrid.
En materia de vivienda, en  el tramo del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas  transferido a Madrid, Aguirre mantendrá la desgravación por compra de vivienda habitual.  Los ingresos fiscales perdidos deberían reforzar las ayudas directas al alquiler a los hogares que no pueden acceder a una vivienda en propiedad en esta autonomía.
 Los cambios en la normativa urbanística de Esperanza Aguirre para la Comunidad de Madrid revelan el modelo productivo  de los neoliberales,  entre los que gusta de incluirse la actual presidenta de la Comunidad de Madrid. Dicho modelo es el de la nueva resurrección del ladrillo.  Más viviendas,  menos industria, menos empresas en general, menos empleos estables y peor calidad de vida para los madrileños serán  las consecuencias de dicha política.

12 enero 2011

2011. Una recuperación compleja

Julio Rodríguez López

2010 fue el tercer año de recesión económica en España, tras el inicio de la crisis en 2007. Los resultados globales fueron menos negativos que en los dos ejercicios precedentes. Tras la crisis financiera y económica de 2008-09, en 2010 los mercados de deuda complicaron la reactivación, en especial a los países periféricos de la Eurozona (Grecia, Portugal, Irlanda y España). En dichos países los problemas de elevada deuda y de altos deficits públicos incidieron el pasado año sobre las condiciones de financiación. En 2011 Bélgica se unirá a dichos países, ante la profunda división política de dicho país entre las comunidades flamenca y valona, lo que dificulta la adopción de una política económica de rigor.

Tras casi un mes de tranquilidad, por la tradicional falta de actividad de fin de año en dichos mercados, en la primera semana de 2011 las dificultades de colocación de la deuda portuguesa han supuesto un recordatorio de la persistencia de los problemas de refinanciación de la amplia deuda exterior de España (a pesar de los chinos).

Los problemas de la economía española se han dejado sentir con intensidad en Andalucía y en la provincia de Granada. En esta última el mercado inmobiliario presentó en 2010 indicios de mayor debilidad que en el resto de España. Dicha situación ha afectado sobre todo a las comarcas en las que fueron más importantes los niveles de construcción residencial en la fase expansiva precedente.

Los mercados de deuda frenan el crecimiento

Mientras se mantuvo la confianza en el euro los mercados de bonos (públicos y privados) no hicieron distinciones entre los diferentes países integrantes de dicha área económica. Pero desde que cambió la valoración de la moneda única los inversores están tratando de forma distinta a los diferentes estados miembros de la Eurozona. La diferencia de los tipos de interés exigidos a la deuda de los países problemáticos con los de la deuda alemana refleja la distinta confianza que los mercados conceden a las respectivas economías.

En 2010 los inversores consideraron que el elevado endeudamiento, los más altos tipos de interés y el bajo crecimiento implicaban mayores riesgos de impagos. En los países de la periferia europea parece difícil que la Eurozona pueda rescatarlos a todos ellos en caso de dificultades. “Lo que hace a la actual crisis tan tóxica es que la mayor parte de los países periféricos adolecen de un problema de competitividad. No todo es cuestión de disciplina fiscal, pues una disciplina infinita puede hacer a dichos países aun más insolventes” (W. Munchau, “Tiempo para que la Eurozona aporte algunas respuestas”, Financial Times, 30 de diciembre de 2010).

“2011 puede hacer realidad los sueños de los que ven al euro como una etapa hacia una mayor integración europea, pero también puede desencadenar la desintegración de la construcción pacientemente iniciada en 1958 con el Tratado de Roma” Ch. Wyplosz, “2011, ¿Un buen año para Europa”. www.telos-eu.com”). Pero las dificultades de financiación externa dificultan la recuperación en España de un ritmo normal de aumento del crédito. Dicha evolución frena el crecimiento económico y retrasa la recuperación del empleo. Las mejores previsiones que se apuntan para 2011 puedan chocar de nuevo con las dificultades de financiación en los mercados de renta fija.

La fuerte expansión de la construcción residencial se hizo en España en la primera década del presente siglo apelando a los mercados exteriores, a los que es preciso devolver volúmenes importantes de recursos. Asimismo, es difícil que los mercados inmobiliarios absorban las viviendas pendientes de venta sin que se resientan sustancialmente a la baja los precios de los inmuebles construidos gracias a dicha deuda.

Coyuntura y mercado de vivienda en la provincia de Granada

Según el Ministerio de Trabajo, en diciembre de 2010 el nivel medio de afiliados en alta a la Seguridad Social en la provincia de Granada fue de 310.800. Dicha magnitud supuso un descenso del -0,73% sobre el año precedente, lo que implicó una disminución ligeramente inferior a la de la media de España. Desde el inicio de la crisis se han perdido en Granada unos 33.000 puestos de trabajo, equivalentes al 9,1% del empleo existente al final del año 2007. En la comarca de la Costa el impacto de la crisis ha resultado mayor, como lo revela el que la pérdida de empleo en Motril, segunda ciudad de la provincia, haya sido de unos 3.700 afiliados en el mismo periodo, el 17,3% del empleo existente en diciembre de 2007.

El comportamiento del turismo en la provincia granadina en 2010 estuvo por debajo del correspondiente al resto de España, como lo señala el mayor descenso sufrido por las pernoctaciones causadas en enero-noviembre (-3,9% en Granada frente al 1,2% de aumento en el conjunto nacional). En el mercado de vivienda el número de transmisiones (datos procedentes de los notarios) cayó a un ritmo próximo al 15% en los tres primeros trimestres del año, mientras que en el conjunto de España dichas ventas aumentaron ligeramente (2,2%) en el mismo periodo de tiempo.

La mayor caída de las ventas de viviendas en Granada ha estado acompañada de un retroceso mayor en las viviendas iniciadas. Así, mientras que el descenso de las iniciaciones fue en España del 18,4% en enero-septiembre, en la provincia en cuestión el retroceso ha sido del -38,2%. Esto último ha supuesto que en 2010 se habrán iniciado en la misma solo 1.800 viviendas, que quedan lejanas de las 24.200 de 2007. Un descenso tan acusado en la construcción residencial indica que un 60% de la pérdida de empleo antes citado en Granada se debe al retroceso de la obra ejecutada en la construcción residencial.

En Granada el stock de viviendas existente a finales de 2010 se aproxima a las 540.000, de las que el 4% (21.600) eran viviendas de nueva construcción no vendidas. El descenso del -0,4% del saldo del crédito a la economía por parte de bancos y de cajas de ahorros en Granada reflejó el retroceso de los créditos aportados al mercado de vivienda en el pasado año. En 2011 persistirá el ajuste en el mercado de vivienda, donde los descensos de los precios de la vivienda en Granada han estado por debajo de la media de España desde el inicio de la crisis (-11,8% en la provincia de Granada frente al -12,8% de España). Dicho ajuste ha sido insuficiente hasta el momento, lo que retrasa la recuperación de la obra nueva.

Dinamización y mayor competitividad, asignaturas pendientes

En 2011 la economía norteamericana parece haber cogido un mayor impulso, alentada por la creación masiva de liquidez desde la Reserva Federal. En Europa, Alemania se ha fortalecido en la escena económica mundial, a la vista de su capacidad de exportar a nivel mundial. Los países nórdicos de la Union Europea han demostrado asimismo una positiva capacidad de ajuste al nuevo marco de la economía globalizada.

En 2011 la economía española puede crecer más, apoyada en el marco más dinámico de la economía mundial y europea. El despegue definitivo dependerá del ritmo de concesión de nueva financiación y de la capacidad de diversificar la economía. La construcción residencial, que tardará en recuperarse, no podrá desempeñar en los próximos años un papel tan relevante como el que tuvo hasta 2007. La exportación es ahora la variable clave. La dinamización de la economía granadina dependerá de los impulsos externos y de la capacidad empresarial y de los líderes políticos de adaptarse al nuevo marco que ha impuesto la crisis.

2011 será un año importante en la reestructuración de las entidades de crédito, concretamente en el caso de las cajas de ahorros. Las reformas emprendidas en 2010 en las entidades financieras implican que las cajas, que tan alta cuota de mercado han disfrutado hasta ahora en Andalucía y Granada, evolucionarán hacia bancos en los que las cajas tendrán una participación importante en su capital social.

Dicha transformación la ha provocado la necesidad de captar los capitales precisos para fortalecer los recursos propios de las cajas y la dificultad inicial de”adelgazar” al sector en el contexto autonómico de España. La necesidad de más recursos propios es consecuencia de la fuerte concentración de inversiones en el mercado de la vivienda. El mundo de las cajas de ahorros experimentará profundos cambios en los próximos años. Sentimentalismos aparte, se trata ahora de que las nuevas entidades resultantes sean útiles a la sociedad en la que actúan, contribuyendo a un mayor desarrollo de la misma y a la imprescindible ganancia de competitividad que ha planteado la crisis.

(Ideal, 9.1.2011)


08 enero 2011

El mercado de vivienda en la primera época del siglo XXI

Julio Rodriguez López

El mercado de vivienda fue un gran protagonista de la primera década del siglo veintiuno (2001-2010) en España. Dicho mercado mantuvo un perfil expansivo hasta 2007. En el verano de este año se inició la crisis financiera, que después se convirtió en una crisis económica generalizada y en una crisis de la deuda soberana en 2010. Entre 2007 y 2010 el mercado inmobiliario experimentó una profunda recesión en España, que ha afectado a la baja de forma sensible a los niveles de actividad y de empleo.
Las excepcionales condiciones de financiación (bajos tipos de interés, elevada relación préstamo/valor, mayores plazos, amplia disponibilidad crediticia), fueron decisivas en la fase de auge. Dicha fase se extendió en España más de diez años. Las expectativas alcistas de los precios de la vivienda fortalecieron la demanda de vivienda, que hasta 2007 se convirtió en un activo ampliamente solicitado con fines de inversión.
Las variables reales contribuyeron a acrecentar la demanda. Destacó la creación de empleos y de hogares (438.000 fue el ritmo medio de aumento de estos últimos entre 2000 y 2007). De un parque de viviendas de 20,7 millones a fines de 2000, se pasó a superar los 25 millones desde 2008. La inversión en vivienda pasó desde el 6,1% del PIB en 2000 al 9,5% en 2006-07. La fuerte inversión en inmuebles residenciales expulsó actividades productivas. El intenso déficit exterior de España en 2007, situado en torno al 10% del PIB, reflejó la pérdida de competitividad derivada del empleo masivo de recursos reales en la construcción de nuevas viviendas.
En el verano de 2007, los precios de la vivienda superaban al nivel de equilibrio en España en torno al 25%, según una estimación reciente de la Comisión Europea. El “pinchazo” de la burbuja vino del racionamiento de crédito que produjo la crisis financiera. Mientras que el crédito inmobiliario (promotor, constructor y comprador) creció entre 2000 y 2007 a un ritmo anual del 23%, en 2009 y 2010 dicha magnitud ha registrado variaciones negativas. Los descensos nominales de los precios de la vivienda posteriores al primer trimestre de 2008 expulsaron al comprador inversor.
El descenso de la demanda produjo unos retrocesos espectaculares de las ventas de vivienda en el trienio 2007-09. Dicho descenso ha tocado fondo en 2010, pero los datos de este año no permiten hablar todavía de recuperación neta de las ventas. El retroceso de los precios de la vivienda, el 12,8% según la estadística de la Secretaria de Estado de Vivienda, parece un tanto suave. El peso del ajuste ha recaído en la nueva oferta. Las viviendas iniciadas han disminuido en casi un 90% entre 2006 y 2010. El stock de viviendas no vendidas se aproxima al 3,9% del parque de viviendas de fines de 2010.
El mercado inmobiliario sufrió en España, pues, un cambio cíclico profundo en la primera década del siglo veintiuno y tiró “para atrás” de la economía al final de la misma. En 2000 se formalizaron unas 616.000 hipotecas para compra de vivienda, mientras que en 2010 dicha variable estará alrededor de las 440.000. La inversión en vivienda aportó 0,6 puntos porcentuales al aumento del PIB en 2000, mientras que en 2010 detraerá 1,1 puntos porcentuales a dicho crecimiento. Un ajuste de caballo ha sucedido a una de las fases de mayor crecimiento de la economía española.
(El Mundo, 7 de enero de 2011)

14 diciembre 2010

Crisis del euro, crisis de contagio

Julio Rodríguez López

En la última semana de noviembre tuvo lugar una nueva crisis del euro, que sucedió a la de mayo de este mismo año. Además de retroceder la cotización del euro, se acentuó la especulación contra la deuda de los países que aparecen como más vulnerables para los mercados. En dicho grupo de países han vuelto a destacar Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia, a los que puede unirse Bélgica.

Dichos ataques especulativos llevaron el diferencial de la deuda española a diez años sobre la deuda alemana del mismo plazo a más de tres puntos porcentuales en algunas jornadas de noviembre. Tras dicha presión, el gobierno de España ha procedido a aprobar un nuevo paquete de medidas de ajuste en el Consejo de Ministros del viernes 5 de diciembre de 2010.

Dicho programa, orientado a la reducción a toda costa del déficit publico estatal, está sembrado de privatizaciones, como es el caso de las Loterías y de Aena, de eliminación de alguna prestación social significativa (el subsidio de 426 euros para los que agotaron el plazo de cobro del de desempleo) y de reducción de los impuestos a un segmento empresarial relevante de Pymes. No se entiende que relación guardan con los mercados de bonos algunas medidas, como el alargamiento de la edad de jubilación obligatoria.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, símbolo del liberalismo económico más radical de la escena política española, comentaba complacida en una emisora de radio de Madrid lo satisfactoria que para ella resultó la llamada del presidente del gobierno de España. En dicha llamada el presidente Zapatero le comunicó la privatización parcial de Aena y el cambio futuro en la gestión del Aeropuerto de Barajas.

El futuro del euro y de la Eurozona como Union Económica y Monetaria resulta cada vez más problemático. Los mercados castigan la deuda soberana de los países miembros que presentan peores fundamentos económicos. Las diferencias de rentabilidad entre las distintas deudas recogen la compensación que los inversores demandan por asumir determinados niveles de riesgo de crédito y de liquidez. Unos deficits públicos elevados, unos desequilibrios externos importantes, un nivel alto de endeudamiento frente al resto del mundo, junto a una débil o negativa tasa de crecimiento son los rasgos que destacan en los países miembros de la eurozona que son objeto de mayor presión por parte de los inversores.

Las crisis de divisas han dado paso en la eurozona a crisis de crédito y de competitividad en los países que mas se endeudaron desde la creación de la moneda unica hasta 2007. En el caso de Grecia, la crisis se concentró en el sector público, mientras que en el de Irlanda la deuda está en los balances de los bancos de dicho país, que financió una pirámide inmobiliaria invendible. La actuación del gobierno irlandés consistente en convertir la deuda de los bancos en deuda pública, añadirá una pesada carga deflacionaria a la economía de dicho país. Se ha retornado en Irlanda, desde la fuerte inmigración de la fase de “boom”, a niveles significativos de emigración en 2010.

El plan de saneamiento de Grecia, de mayo de 2010, ascendió a 115.000 millones de euros, mientras que el recientemente aprobado para Irlanda asciende a 85.000 millones de euros. De esta cantidad, 35.000 millones se destinarán a sanear a los bancos irlandeses. En 2009 el euro se revaluó frente al dólar en un 2,5%, mientras que en los once primeros meses de 2010 dicha moneda se depreció en un 7,5%. A falta de devaluación de las monedas nacionales, las medidas de política económica que acompañan a los planes de salvamento tienen un carácter a todas luces deflacionario. Esto no favorecerá la recuperación de unos niveles de crecimiento adecuados para superar las exigencias derivadas del mayor endeudamiento.

La reciente negativa alemana a ampliar el fondo anticrisis de 750.000 millones de euros creado en mayo, así como a que se puedan efectuar emisiones conjuntas de bonos de la eurozona, ha profundizado la crisis de la Eurozona. Sin avances hacia una política fiscal común, recaerá sobre el Banco Central Europeo la carga de salvar dicha área económica. Dicha entidad deberá efectuar compras importantes de deuda de los países miembros mas afectados por la presión vendedora de los mercados.

“La cuestión principal no es si la Eurozona podrá evitar o no una ola de crisis fiscales y financieras. La gran cuestión radica en si la Eurozona sobrevivirá o no. Esto es mas político que económico” (Martín Wolf, “Why the iris crisis is a huge test for the eurozone”, FT, 1.12.2010). “El euro está ahora en una trayectoria insostenible. La alternativa es retirarse a un rincón, y esperar un milagro, o lograr un gran gesto político, como la creación del bono europeo. Todo indica que dicho gesto no tendrá lugar, por un amplio número de pequeña razones. El sistema carece de esperanzas” (W. Munchau, “A Europe doomed by design flaws”, FT, 6.12.2010).

(El Siglo, 13.12.2010)

19 noviembre 2010

Presupuestos 2011 de la Comunidad de Madrid: recorte y ladrillo

Por Julio Rodríguez López

A principios de noviembre el consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid presentó en el Consejo Económico y Social (CES) de dicha Comunidad el proyecto de Presupuestos del Ejecutivo autonómico para 2011. Dichos Presupuestos ascienden a 20.721 millones de euros (10,7% del PlB previsto para 2011), incluyendo los gastos no financieros y las empresas públicas, un descenso del 10% sobre lo presupuestado para 2010 (12,1% del PlB).

Destacan los retrocesos de algunos programas, como los de Vivienda y Medio Ambiente (-22,8%), lnnovación Tecnológica y Ayuda a Pymes (-36,1 %), Transportes e lnfraestructuras (-7,6%) y Educación (4,8%). Las partidas para centros hospitalarios públicos descenderán en un 8,9%. En cuanto a la deuda pública de la Comunidad de Madrid, de mantenerse en 2010 el ritmo del primer semestre, podría estar próxima a los 13.890 millones al 31 de diciembre, empresas publicas incluidas. Para 2011 se ha previsto en los Presupuestos un aumento neto de la deuda de 1.435 millones de euros, que bordearía así el 8% del PlB de dicha Comunidad.

En los Presupuestos por la Comunidad de Madrid destaca la ausencia de diagnóstico sobre la situación de la economía de Madrid y las escasas previsiones sobre dicha economía en el próximo año. El consejero Beteta derrocha energía comentando lo negativo del sistema de financiación autonómico para Madrid. Defiende las balanzas fiscales, instrumento dialéctico habitual entre nacionalistas de comunidades autónomas ricas.

La crítica al INE es habitual en laConsejería de Economía de la Comunidad de Madrid. Dicho organismo estatal situó a Madrid como segunda de las 17 autonomías en PlB por habitante en 2009. Desde el gobierno de Madrid se prefiere la estimación no oficial de Funcas, que coloca a Madrid como primera autonomía en PlB por habitante. Be-teta repite que los Presupuestos de Madrid no son keynesianos, lo que trae ecos de la asimilación que hace el profesor Pedro Schwarz de Keynes con Lucifer.

Se ha conocido el "anteproyecto de ley de medidas fiscales, administrativas y de racionalización del sector público" (Ley de Acompañamiento) del gobierno de Madrid, que en cuanto puede cambia la Ley del Suelo 9/2001, vigente desde tiempos de Ruiz-Gallarón, eliminando controles a la calificación de suelo como urbanizable residencial. El artículo 12.5 del anteproyecto cambia el artículo 68.1 de dicha ley: "Los planes de ordenación (locales) podrán modificarse en cualquier momento. Las modificaciones puntuales podrán variar tanto la clase como la categoría del suelo". Se prescinde de una valoración económica previa en las actuaciones urbanísticas citadas, pudiendo entrarse en contradicción con la vigente ley del suelo estatal, la 8/2007 (RD legislativo 2/2008).

El cambio citado confirma el deseo del gobierno de la Comunidad de Madrid de impulsar la promoción inmobiliaria. No se trata sólo de convertir suelo rustico en urbanizable residencial, sino también de pasar de suelo industrial a suelo destinado a la construcción residencial. El Ejecutivo de Madrid pasa de que en Madrid se han perdido más de200.000 empleos desde el inicio de la crisis (entre los trimestres terceros de 2007 y 2010), de los que 73.400 lo han sido en la industria, según la Encuesta de Población Activa del INE.

El medio ambiente parece no importar, buscándose colmatar la Comunidad de Madrid. La densidad de población de la misma en 2009 era de 796 habitantes por kilómetro cuadrado, nueve veces más que la media de España (92,4). El tiempo no pasa para el gobierno de Madrid. Los excesos del mercado de vivienda han sido relevantes en España, donde la construcción residencial casi duplicó la participación en el PlB de la Unión Europea en 20062007. Tal exceso se sufre en el mayor desempleo, en los descensos del PlB y en las ejecuciones hipotecarias, que en 2010 pueden llegar a las 25.000 en la Comunidad de Madrid.

Aguirre mantendrá la desgravación por compra de vivienda habitual en el tramo del lmpuesto sobre la Renta de Personas Físicas transferido. Los ingresos fiscales perdidos deberían reforzar las ayudas directas al alquiler a los hogares que no pueden acceder a una vivienda en propiedad en esta autonomía. Menos inversión en infraestructuras, más suelo para viviendas, menos industria, menos empleos estables y empeoramiento de la calidad de vida para los madrileños son consecuencias previsibles de dicha política. Esta autonomía se ha convertido así "en el conejillo de Indias favorito de todos los experimentos neoliberales" (Carlos Girbau, "La ciudad y la Comunidad de Madrid, laboratorio neoliberal", www.sinpermiso.info, 22.11.2010).

El Siglo 29.11.2010

17 noviembre 2010

1998-2010: DIEZ MILLONES DE HIPOTECAS

Julio Rodriguez López

El proceso de auge y posterior crisis experimentado por la economía española entre 1997 y 2010 resulta paralelo al comportamiento del mercado hipotecario en España en dicho periodo de tiempo. El aumento de las ejecuciones hipotecarias viene a ser la consecuencia social más negativa en el cambio de fase del ciclo económico.

Las condiciones de financiación para la compra de vivienda fueron óptimas hasta 2007. Destacaron los bajos tipos de interés, los prolongados plazos de amortización y la alta relación préstamo/valor, que de hecho superó con frecuencia el 100% del precio de venta.

Con la llegada de la crisis, los tipos de interés de los prestamos a comprador descendieron entre 2008 y 2010, hasta situarse en este último año por debajo del 3%. Los tipos de interés de la primera mitad de 2010 han sido los más reducidos de la historia económica de España. Sin embargo, la variable decisiva ha sido la más reducida disponibilidad de crédito, que ha quitado protagonismo a los tipos de interés.

Entre 1998 y 2007 el número medio anual de hipotecas formalizadas para compra de vivienda ascendió a 850.000, mientras que entre 2008 y 2010 dicha cifra se ha situado en el entorno de las 500.000 al año. El importe medio de la hipoteca registrada entre 2004 y 2007 ascendió a 131.000 euros (21,8 millones de antiguas pesetas), mientras que dicho importe retrocedió hasta algo menos de 125.000 euros (20,8 millones) entre 2008 y 2010.

De los diez millones de nuevas hipotecas formalizadas para compra de vivienda entre 1998 y 2010, el 58,4% correspondió a las cajas de ahorros, mientras que la cuota de los bancos fue del 37,1%, según datos publicados por la Asociación Hipotecaria Española. En 2004 el número de hipotecas concedidas por los bancos alcanzó el nivel máximo anual (437.000), mientras que las cajas continuaron creciendo hasta 2006, año en el que concedieron 626.000 hipotecas. Esto puede implicar que los bancos bajaron el ritmo de concesión de nuevas hipotecas antes que las cajas. Algo puede tener que ver lo anterior con el mayor alcance del ajuste que deberán realizar estas últimas entidades para superar la crisis.

La recuperación de las ventas de viviendas en 2010 está siendo impulsada por los cambios fiscales (elevación del IVA al 8% desde 1º de julio de 2010 y eliminación de la desgravación para contribuyentes de más de 24.100 euros de ingresos anuales en el Impuesto sobre la Renta desde 1º de enero de 2011). Se advierte, no obstante, que la recuperación momentánea de las ventas está siendo mas destacada en autonomías y provincias en las que la actividad productiva está mas diversificada (Navarra, Madrid, País Vasco, Cataluña). Allí donde el ladrillo ha barrido a otras actividades (el “efecto metástasis” lo denominó José Manuel Naredo) persisten los descensos de las ventas de viviendas.

Al subsector inmobiliario residencial le viene mejor que existan otras actividades que mantengan el empleo. En Canarias, Castilla-La Mancha, Andalucía, Murcia y Rioja han persistido los descensos en las ventas de viviendas en 2010. Esto es así porque se construyó de mas, por una parte, y también porque la construcción masiva de viviendas desplazó a las actividades habituales allí desarrolladas. Al campo y a las pequeñas industrias se las consideró en muchos puntos de España en la “década prodigiosa” como reliquias del pasado. Hasta algunos puertos mercantiles del Estado se convirtieron en aparcamientos de veleros para “dinamizar”las ventas de las promociones inmobiliarias, expulsando la actividad mercantil tradicional. El exceso de modernidad entre numerosos políticos locales está pasando ahora una pesada factura.

Por otra parte, en los tres años de crisis 2008-2010 el número medio de ejecuciones hipotecarias ha ascendido en España a 85.000 anuales, frente a las 25.500 de 2007. Ello implica una proporción equivalente al 8,5% de las hipotecas formalizadas entre 2005 y 2007. Las provincias en las que el numero de ejecuciones es mayor, junto a Madrid y Barcelona, son las mas afectadas por el citado “efecto metástasis” (Valencia, Alicante, Almería, Murcia, Tenerife). Numerosos compradores de viviendas están comprobando que en los préstamos con los que adquirieron la vivienda la garantía es a la vez personal e hipotecaria.

Se sufre así la relativa dureza del artículo 671 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Dicho artículo establece que si la subasta a realizar en caso de impago del préstamo hipotecario queda desierta el acreedor del préstamo podrá adjudicarse el bien por el 50% del valor de tasación. El comprador moroso sufre el drama posterior a la ejecución de la hipoteca, al quedar endeudado tras perder la vivienda. ¿Corregirán algo nuestros atareados políticos esta situación o habrá que esperar para cambiar a que los poetas escriban versos tan desgarradores como los del extremeño Gabriel y Galán en su poema “El embargo”?

(El Siglo, 15.11.2010)

24 octubre 2010

Las peripecias de la Deuda Pública española


Julio Rodríguez López

2010 está resultando un ejercicio complicado para el gobierno de España y también para las restantes administraciones públicas. Desde el gobierno se trató de hacer frente en 2008-2009 a las consecuencias de la crisis practicando políticas anticiclicas de inspiración keynesianas. Dichas políticas se apoyaron en los denominados “estabilizadores automáticos” y en un mayor empuje del gasto público. Los planes de estimulo de la construcción no residencial, desarrollados a través de los ayuntamientos, financiados por el gobierno de España, pretendieron corregir en parte el hundimiento del sector de la construcción, verdadero responsable del intenso descenso del empleo en la economía española.

Pero en 2010 ha crecido la “burbuja” de la deuda pública a nivel mundial. En este ejercicio se han colocado volúmenes masivos de emisiones de deuda pública, derivados de la financiación de las actuaciones anticíclicas anteriores y del saneamiento de entidades financieras afectadas por la crisis. Tras dos ejercicios de aparición de un déficit publico elevado, la deuda pública española (administración central, autonomías y ayuntamientos) se situaba a fines de 2009 en un nivel (53,2% del PIB) inferior al de la media de la Eurozona (79%)

Los problemas crecieron al conocerse el alcance del déficit público de España, el -11,2% del PIB en 2009, lo que creó alarmas de nuevos aumentos importantes de la deuda pública. A lo anterior se añadió el fuerte endeudamiento alcanzado por hogares y empresas en España. El auge inmobiliario de 1997-2007 se financió complementando los depósitos bancarios con apelaciones a los mercados mayoristas de dinero. Los intensos déficits externos de la fase de auge (que alcanzaron el -10% del PIB en 2007) se financiaron acudiéndo masivamente al ahorro exterior. Las exigencias de nuevas emisiones en 2010 derivadas de dicho endeudamiento se plantearon en un momento de fuerte presión de demanda sobre los mercados de capitales.

El endeudamiento exterior privado pesó, pues, sobre la situación de la deuda pública española. La grave crisis griega de la primera mitad de 2010 afectó a los países con mayores déficits públicos y puso en dificultades a la Eurozona. El escenario de retorno a un déficit público del 3% del PIB en 2013 previsto por el gobierno español pareció insuficiente a los organismos económicos internacionales. El Ecofin de la primera semana de mayo de 2010 forzó a adoptar medidas reductoras del déficit de impacto más inmediato que las previstas inicialmente. En este contexto, el diferencial de la deuda española a diez años con la deuda alemana creció desde el 0,84% en abril de 2010 hasta aproximarse al 2% en mayo. El coste de las emisiones de deuda española a 10 años aumentó así en un 17% entre abril y junio de 2010 (Ver gráfico).

En 2009 no solo habían registrado fuertes descensos las recaudaciones de los principales tributos en España, sino que se anticiparon recursos desde el gobierno a autonomías y ayuntamientos sobre la base de unos ingresos fiscales que no tuvieron lugar. La administración general del estado absorbió en principio los déficits de las restantes administraciones públicas.

En los meses de mayo y junio de 2010, en lo peor de la crisis de Grecia, no solo hubo problemas de colocación de deuda pública en los mercados de capitales, sino que también tuvieron dificultades las emisiones procedentes del sector empresarial de la economía española. Los mercados no se tranquilizaron para España hasta que se publicaron los resultados de las pruebas de “stress” realizadas a bancos y cajas de ahorros a fines de julio. Dichas pruebas evidenciaron una situación de solvencia suficiente de dichas entidades ante eventuales coyunturas problemáticas. El diferencial citado bajó hasta una media de 1,66 puntos porcentuales en agosto de 2010.

El aumento del déficit público irlandés complicó de nuevo en septiembre y octubre de 2010 la situación de los mercados. La deuda española mantuvo el tipo en principio, pero el anuncio a 30 de septiembre de que la Agencia Moody había rebajado la calificación de dicha deuda, desde el nivel Aaa al de Aa1, elevó el diferencial mencionado hasta un 1,80% y endureció la captación de recursos para España en los mercados de capitales.

Tres fueron las razones de Moody para la rebaja: las débiles expectativas de crecimiento de la economía española para los próximos años, el deterioro de la fortaleza financiera del gobierno de España, afectado por el empeoramiento de la situación de la deuda de las autonomías, y las posibles dificultades para atender las obligaciones derivadas de los mayores niveles de deuda que se avecinan. Moody ha estimado en 160.000 millones de euros las emisiones brutas de deuda española en 2011.

El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, dijo en una ocasión que de mayor le gustaría ser mercado de bonos, por su enorme poder. La reacción del gobierno español implica un cambio radical de política económica. Ello ha supuesto, entre otros aspectos, un abrupto recorte del gasto publico, corriente y de inversión, unas elevaciones moderadas de los impuestos indirectos, la reducción o estabilización de algunas prestaciones sociales (véase pensiones) y unas reformas “duras” en el mercado de trabajo y en el sistema financiero. Ello implica un giro de 180 grados en el perfil de la politica económica seguida por el gobierno socialista hasta el primer trimestre de 2010.

No es esta la primera vez que un gobierno socialdemócrata debe de efectuar un fuerte ajuste ante una situación complicada frente al resto del mundo. La cuestión descansa en la necesidad de mantener el rigor de la política económica, a la vez que se intenta lograr que los costes del ajuste se repartan de forma equilibrada entre los diferentes estratos sociales, mientras se impulsa la salida de la crisis y el avance hacia un modelo productivo mas diversificado. Se trata de una tarea difícil, pero no imposible.



Julio Rodriguez es doctor en CC. Económicas y Vocal del Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid.

22 octubre 2010

El Ministerio de la Vivienda vuelve a casa

Julio Rodríguez López

Al comienzo de la pasada década confluyeron en España todos los síntomas propios de las fases de calentamiento del mercado de vivienda. La expansión continuada de las ventas, que alcanzaron el millón de viviendas en 2006, los incrementos medios anuales del crédito inmobiliario (promotor, constructor y comprador) superiores al 20%, la fuerte reacción de la nueva oferta, que en diez años llevó a iniciar mas de seis millones de viviendas. El importante aumento del empleo impulsó la creación de casi 400.000 nuevos hogares cada año entre 1997 y 2007.

La incidencia de dicha evolución se dejó sentir en dos desequilibrios visibles. Por una parte, el déficit exterior de la economía española avanzó hasta el 10% del PIB. Por otro lado, los precios de la vivienda crecieron a un promedio nominal próximo al 11,5%, muy por encima del 3% correspondiente a precios y salarios. Se ha estimado que la sobrevaloración de dichos precios ascendía al 25% en España al llegar la crisis financiera de 2007, según una reciente publicación de la Comisión de la Union Europea.

Un aumento de los precios de la vivienda muy superior al de las rentas salariales convirtió en inaccesible a la vivienda en propiedad para amplios segmentos de la población española. Esta situación se complicaba por la estrechez crónica del parque de viviendas de alquiler en España. En 1997 el precio de mercado de una vivienda de 90 metros cuadrados construidos equivalía a 4,3 salarios medios anuales. Al llegar las elecciones generales de 2004 dicha relación había subido hasta los 7,6 salarios.

En dicha elección el PSOE presentó un amplio programa electoral de política de vivienda. La creación de un Ministerio de Vivienda en 2004 simbolizó la voluntad política de hacer frente al problema de la vivienda. Este se reflejaba en el excesivo esfuerzo preciso para acceder a una vivienda, que en 2004 superaba la tercera parte de los ingresos para la mayoría de los adquirentes. La proporción citada es el tope a partir del cual las entidades de crédito consideran que el prestatario es un posible moroso.

El nuevo Ministerio concentró sus energías en producir nuevos planes plurianuales de viviendas protegidas, en los que las viviendas de alquiler iban a tener un peso mas elevado que en el pasado. El nuevo Plan no apareció hasta el verano de 2005. En este mismo año se creó la Sociedad para el Alquiler, con el fin de aumentar la transparencia y la seguridad en el mercado de la vivienda de alquiler. La nueva Ley del Suelo se demoró hasta 2007, alargándose el desarrollo reglamentario de la misma. Se cumplía el programa pero con cierto retraso.

En 2007 se introdujo otra figura prevista en el programa citado, la ayuda directa a los arrendatarios, limitada a jóvenes entre 22 y 30 años, por una cuantía mensual de 210 euros durante cuatro años. En los Presupuestos Generales del Estado para 2008 se introdujo la desgravación fiscal al arrendatario. Se redujo así la ventaja tradicional de las viviendas en propiedad respecto de las de alquiler. Dicha equiparación se va a reforzar con la entrada en vigor de los Presupuestos de 2011.

El Plan de Vivienda 2005-2008 y el vigente Plan 2009-12 se han visto seriamente afectados en su implantación por el racionamiento de crédito que produjo la crisis financiera iniciada en 2007. Las viviendas protegidas no quedaron al margen de las restricciones, que fueron mayores para las viviendas protegidas de alquiler, menos atractivas para las entidades de crédito que las destinadas a la venta. En los dos últimos años parece haberse prestado más atención a la reducción del stock de viviendas de nueva construcción no vendidas que al objetivo tradicional de la política de vivienda.

Entre 2004 y 2010 casi todo ha cambiado en el mercado de vivienda. Frente a una situación de exceso de demanda como la de 2004, desde 2007 se ha vivido en España una situación de exceso de oferta. Los precios han descendido de forma moderada, mientras que las ventas y, sobre todo, la nueva oferta han sufrido retrocesos espectaculares. En esta situación los precios de las viviendas todavía quedan lejanos de los ingresos familiares de los hogares de nueva creación. El mercado ha cambiado, pero no lo han hecho los instrumentos de la política de vivienda, que tienen que integrarse en el marco de previsiones del mercado inmobiliario.

Para la política citada, como para el conjunto del gasto publico, llegó el tiempo del ajuste y de las economías. En el proyecto de presupuestos generales del Estado para 2011 las actuaciones ligadas a la política de vivienda tienen un coste previsto de de 7.627 millones de euros, el 0,71% del PIB, casi un 14% menos que en 2010. El 85% corresponde a ayudas fiscales indirectas. El ajuste se concentra sobre todo en las ayudas directas. Los menores recursos disponibles deben de contribuir a racionalizar las actuaciones de política de vivienda. Las ayudas tendrán que ser más selectivas, las nuevas viviendas protegidas deberán destinarse sobre todo al alquiler.

Con menos recursos y con notables tareas pendientes, la política de vivienda retorna al Ministerio donde casi siempre estuvo, ahora de Fomento y antes de Obras Públicas. De la experiencia del Ministerio de Vivienda entre 2004 y 2010 se pueden obtener enseñanzas que ayuden a racionalizar la política de vivienda. Es posible que tener claro lo que se pretende hacer con dicha política y explicar más y mejor lo que se está haciendo sean las mejores conclusiones de un tiempo que, como alguien dijo, “pasó y no ha sido”.



Julio Rodriguez es Doctor en Económicas y autor del libro “Políticas de vivienda en un contexto de exceso de oferta”, editado por la Fundación Alternativas.

05 octubre 2010

Un otoño de ajustes

Julio Rodríguez López

Desde el inicio de la crisis en 2007 la política económica del gobierno de España mantuvo un claro perfil anticiclico, que se prolongó hasta mayo de 2010. Desde este mes la política económica ha presentado un carácter a todas luces estabilizador, orientado sobre todo a la reducción del déficit de las administraciones públicas. El cambio citado en la política económica ha permitido un cierto alivio en la financiación exterior de las administraciones públicas y de las empresas financieras y no financieras.

El déficit público agregado de España superó el 11% en 2009. En un breve periodo de tiempo dicho déficit alcanzó un nivel especialmente elevado dentro de la eurozona. A pesar de su menor nivel relativo de deuda pública (sin embargo, la deuda exterior de España, pública y privada, se aproxima al 170 % del PIB), el Ecofin de la primera semana de mayo de 2010 forzó a España a acelerar el proceso de reducción del déficit previsto en el documento remitido a la Comisión de la UE en febrero de 2010.

La compleja situación exterior de España se manifestó en el diferencial de tipos de la deuda española con la deuda alemana. Dicho diferencial se acentuó en la primavera de 2010, pasando desde el 0,84% de abril de 2010 al 1,35% en mayo y al 1,93% en junio, en el caso de la deuda a diez años. Ello indica la presencia de una fuerte desconfianza respecto del rigor de la política económica desarrollada hasta dicho momento, lo que dificultó la colocación de todo tipo de deuda española en los mercados de capitales.

La situación de la deuda española cambió después de junio, tras la publicación de los resultados de los denominados “tests de stress bancario”, de los que se ha derivado la realidad de una posición relativamente sólida de las entidades de crédito de España en el contexto comunitario. A pesar del alivio registrado en los mercados de deuda, la situación de los mismos para la eurozona es de acusada inestabilidad, como se ha comprobado en septiembre con motivo del empeoramiento de la situación de Irlanda.

La mejoría de la posición de España se ha derivado, pues, de las medidas adoptadas de carácter acusadamente estabilizador desde mayo de 2010. Destacan las de reducción del déficit publico mediante la disminución de los salarios de los funcionarios (-5% desde julio de 2010) y de las inversiones públicas en unos 6.500 millones de euros, junto a la congelación de las pensiones en 2011, además de una elevación significativa de la imposición indirecta (IVA y Rentas del Capital) ( RDLey 8/2010 de 20 de mayo).

También destaca la reforma de la normativa de cajas de ahorros, con la que se pretende reforzar los recursos propios de dichas entidades y facilitar su transformación en bancos, disminuyendo la presencia de representantes políticos en sus órganos de gobierno (RDLey 11/2010, de 9 de julio). La medida de mayor impacto social ha sido la de reforma del mercado de trabajo (Ley 36/2010, de 17 de septiembre). Esta norma reduce el coste del despido de los trabajadores por parte de las empresas y facilita la reducción de plantilla con unas meras expectativas de reducción de los ingresos empresariales.

El Acuerdo de Consejo de Ministros de 28.5.2010 aceleró la reducción del déficit de las administraciones Públicas, que en 2010-11 se quedaría en el 9,3% en 2010 y en el 6% del PIB en 2011. El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2011 ha recogido los nuevos objetivos de estabilidad presupuestaria citados y ha materializado las medidas anticipadas en mayo, caso de la reducción de las inversiones públicas y de los salarios de los funcionarios, junto a la congelación de la mayor parte de las pensiones en 2011. El proyecto incluye la elevación del tipo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para los tramos de renta superiores a 125.000 euros anuales y la modificación del tratamiento fiscal de las Sicav.

La previsión de los Presupuestos Generales del Estado es de un crecimiento del PIB del 1,3% en 2011.Ello contrasta con la realizada por la Fundación Funcas, según la cual dicho crecimiento seria solo del 0,4%. Para dichos Presupuestos, en 2011 el consumo de los hogares crecería a un ritmo del 1,6% y el empleo aumentaría en un 0,3%, mientras que, según Funcas, ambas magnitudes registrarían nuevos descensos en dicho año. La previsión del gobierno para 2011 parece un tanto optimista, circunstancia que puede no favorecer la imagen externa de España a efectos de los temidos mercados internacionales de deuda. Un ritmo de crecimiento significativo parece todavía distante en España para 2011, aunque sin el mismo se reforzarán las tensiones políticas y financieras.

(El Siglo, 4 de octubre de 2010)

21 septiembre 2010

Septiembre, el pueblo queda atrás

Julio Rodríguez López

Las noches agosteñas fueron muy calurosas en el pueblo este verano. El sol fuerte hacía imposible pasear si no se madrugaba. Por las noches apenas bajaba la temperatura en la costa. El levante es el viento predominante, el viento del calor. Quedan ya lejanos aquellos temporales prolongados de viento de poniente de antaño, que incomodaban al refrescar en exceso el agua del mar, pero que despejaban la atmosfera y que hasta permitían se recuperase el color de las cosas.

Sin embargo, no se advierte apenas preocupación por dicha evolución del clima entre la opinión publicada de aquella tierra. Se dice que los ingleses no se sienten mal con el recalentamiento que conlleva el cambio climático, pero en el sur de España las temperaturas resultan ahora elevadas en exceso durante buena parte del año. Se aprecia, por otra parte que, con la crisis, la gente del pueblo está algo mas tranquila que en los años del “boom”. Hay menos motoristas haciendo el caballito en los semáforos, no se ven cochecitos de 4 ruedas para tontear entre el tráfico y ha bajado la densidad de coches-discoteca. Nada de cadenas ni anillos de oro al pecho del personal en los bares ni signos de riqueza rápida (“iba el otro dia por la cuesta de la playa con mi Audi...”). Las playas estuvieron llenas de gente en agosto, pero el consumo en bares y chiringuitos estaba por debajo de los niveles habituales en años precedentes. No deja de sorprender la aparente calma y paz social que se “disfruta “a la vista del elevado desempleo que afecta al pueblo.

Los datos de afiliados en alta a la Seguridad Social han descendido en la ciudad en casi un 20% desde el inicio de la crisis en 2007 (www.seg-social.es). El dato en cuestión no parece crear inquietud entre el personal. Ha sido noticia que en un pueblo de la provincia más de la mitad de la población han marchado a Francia en septiembre de 2010 durante unos 40 días para trabajar alli en la vendimia, ante los sueldos razonables que se pagan y ante la absoluta falta de oportunidades de empleo por estos parajes. En general, resulta cómodo atribuir, lejos de Madrid, al gobierno de España y al presidente Zapatero la responsabilidad por la evolución del mercado de trabajo en los últimos tres años. Parece que los gobiernos local y autonómico del entorno no tuviesen nada que hacer en materia de creación de empleos, como si no hubiesen contribuido de alguna forma a la presente situación.

La impresión inicial es que el gobierno autónomo está más empeñado en demostrar su autoridad que en dinamizar la economía. Al inicio de la autonomía, allá por los años ochenta, se pretendía aproximar el nivel de desarrollo a la media de España. Se hablaba entonces de industrializar la región, de aprovechar más intensamente el enorme potencial agrícola de la misma. El primer presidente de la autonomía hizo hasta un viaje a las comarcas más deprimidas en el otoño de 1982 para conocer sobre el terreno la situación de las mismas. Resultaba entonces urgente, antes de la llegada de las competencias desde Madrid, proceder a realizar planes de inversiones públicas que mejorasen las infraestructuras y que de camino creasen empleos.

Desde el inicio de los años ochenta hasta 2010 el entorno general ha mejorado en todos los niveles. Las capitales de provincia ofrecen un panorama muy mejorado de edificios céntricos rehabilitados y las carreteras no tienen nada que ver con las del pasado. Los jóvenes universitarios celebran hasta competiciones de botellón, sobre todo a partir de la llegada de la primavera. Por las calles se advierte la presencia abundante de población inmigrante, destacando en el sur la relativa mayor presencia de árabes y de rusos. Son frecuentes en el pueblo las historias de separaciones matrimoniales en las que alguna rusa aparece por medio. Pero la crisis que ya dura tres años ha supuesto un importante paso atrás. Lo que eran antes vegas fértiles, destinadas a la producción agrícola, hoy estan llenas de matojos y de todo tipo de hierbas, indicio del abandono de la actividad agrícola. Hay tan poca industria como siempre.

Por el ventanal de una casa situada en la periferia el paisaje deja ver unos terrenos abandonados, en los que se anuncia desde hace cuatro años una futura promoción de nuevas viviendas. La propietaria de la vivienda recuerda que en dicho terreno vio sucederse en el pasado abundantes cosechas de caña de azúcar y disfrutó mas tarde de la visión de generosos huertos de de chirimoyas. Los arboles desaparecieron para construir nuevas viviendas. Se espera llegue la siguiente recuperación del ladrillo. La agricultura desaparece porque no resulta rentable, ni crece el ladrillo porque las viviendas no se venden. Un importante intermediario de productos agrícolas llevó este verano en avión a toda su familia a Marruecos para que conociesen las grandes explotaciones agrícolas que alli ha instalado.

El panorama sería perfecto si en el pueblo de origen hubiese otros empleos y actividades, pero lo que ha quedado tras la crisis es un enorme vacío económico. Sorprende el esfuerzo desplegado por algunas administraciones públicas para que los empresarios del sur inviertan en Marruecos, cuando la tasa de desempleo por estos parajes se aproxima al 30% de los activos. Una nueva presa próxima al pueblo lleva cinco años terminada sin que se sepa a que se va a destinar el agua almacenada y no se ha realizado hasta ahora ningún tipo de canalización para el uso de la importante cantidad de agua remansada. No todo depende de Zapatero.

(El Siglo, 20 de septiembre de 2010)

10 septiembre 2010

Europa, a dos velocidades

Julio Rodríguez López

La Comisión Europea comunicó a mediados de agosto que el crecimiento intertrimestral de la economía de la eurozona fue del 1% en el segundo trimestre de 2010, mientras que el crecimiento interanual ascendió al 1,7% en el mismo trimestre. Los ritmos mayores de crecimiento intertrimestral fueron los de Alemania (2,2%), Holanda y Austria (0,9%), mientras que los más reducidos correspondieron a Grecia (-1,5%), España y Portugal (0,2%).

Se ha puesto de manifiesto que cuando la Eurozona estaba atravesando los momentos más difíciles desde su creación, en mayo y junio de 2010, con motivo de la crisis de la deuda de algunos países integrantes, se estaban produciendo en dicha área económica los mayores ritmos de crecimiento desde su creación. Se ha advertido asimismo la realidad de ”dos velocidades” en la eurozona, correspondiendo el mayor empuje a los países del núcleo inicial de la Comunidad Económica europea, excluida Italia, mientras que el menor dinamismo es el de los países periféricos del sur, a los que se añadiría Irlanda, destacando la peor posición de Grecia.

La devaluación del euro registrada en los momentos peores de la crisis de la deuda ayudó a que toda la Eurozona creciese más en el segundo trimestre de 2010. En dicho trimestre un amplio grupo de países integrantes pusieron en marcha importantes ajustes fiscales, que tendrán una influencia negativa sobre el crecimiento en el tercer trimestre del año.

La Eurozona creció en el segundo trimestre a un ritmo superior al de Estados Unidos (0,6%), influida de forma decisiva por el fuerte empuje de Alemania, que registró la tasa de crecimiento intertrimestral mas elevada desde la reunificación de dicho país. La expansión de las exportaciones alemanas se realizó hacia el resto de la Eurozona, así como al resto del mundo, donde las ventas de maquinaria alemana siguen teniendo buen mercado, en especial entre los países emergentes asiáticos.

La economía española creció a un ritmo intertrimestral del 0,2% en el segundo trimestre de 2010, mientras que la tasa interanual siguió siendo negativa (-0,2%). El consumo de los hogares se mostró más dinámico, aunque alguno de los factores estimulantes dejará de actuar en los trimestres siguientes, como es el caso del adelanto de las compras de automóviles ante la subida del IVA desde el primer día de julio.

Las medidas de ajuste fiscal introducidas por el gobierno en 2010, sobre todo las correspondientes al Real Decreto –Ley 8/2010, tendrán una influencia negativa de casi un punto porcentual del PIB en 2010. Destacan las del recorte de los salarios de funcionarios y de la inversión pública. En algunos puntos de España el anuncio de tales recortes está dejándose sentir en forma de despidos de los empleados en la construcción de algunas obras civiles, lo que no ayudará precisamente a estimular la demanda interna.

El anuncio de que el gobierno podría moderar el recorte en las inversiones públicas provocó nuevos aumentos en el diferencial de la deuda española respecto de la alemana. La agencia Bloomberg comentó que Cataluña, que supone el 20% del PIB de España, no ha podido captar recursos en los mercados de deuda desde marzo de 2010, y que el diferencial que paga por su emisiones ha llegado a triplicar al del gobierno de España en este año.

Las exportaciones han tenido en España un comportamiento positivo en los dos primeros trimestres de 2010. Pero la mayor tensión de la demanda interna empujó de forma destacada a las importaciones. Parece que no hará falta que la economía española crezca mucho para que el déficit exterior se dispare de nuevo. El crecimiento económico español en el futuro dependerá de forma sustancial de la capacidad de competir de su economía, tanto dentro como fuera de España.

La construcción debe de volver a crecer para aportar un “suelo” a la economía española. La licitación pública supone casi un tercio de la construcción no residencial en España. Los ajustes anti-déficit de dicha variable frenarán el crecimiento del componente de obra civil. La construcción residencial no ofrece indicios de recuperación de la oferta, a la vista del 30% de retroceso de los visados de obra nueva en los cinco primeros meses del año.

El que Alemania haya registrado una importante tasa de crecimiento en el segundo trimestre no deja de ser una buena noticia, por su potencial incidencia positiva sobre las estancadas economías de los países periféricos de la Eurozona. En España será imprescindible combinar el rigor con el apoyo a la dinamización de la economía. Será asimismo preciso despejar la pesada duda que se ha instalado en los mercados de deuda acerca de si el gobierno de España podrá hacer frente a los compromisos fiscales asumidos con las 17 autonomías. La debilidad de estas últimas a la hora de endeudarse es más que patente, así como también se está complicando la situación en unos ayuntamientos que en bastantes aspectos parecen haber vivido en otra galaxia.

(El Siglo, 6 de septiembre de 2010)