29 junio 2011

Mercado y política de vivienda en España en 2011

Julio Rodriguez López[1]

1. Introducción.
  En el mercado de vivienda de 2011 han dejado de ejercer una influencia positiva los estímulos fiscales presentes en 2010. En el primer trimestre  de 2011 se ha reducido el impacto negativo de la construcción residencial sobre el crecimiento de la economía. La politica de vivienda requiere de una reconsideración del papel de los instrumentos mas destacados de la misma. En los tres apartados siguientes se comenta la situación del mercado de la vivienda en el primer semestre de 2011, así como  la incidencia de la evolución de la construcción y de la inversión en vivienda sobre la actividad productiva y, por último,  se repasa la evolución de la política de vivienda.
2. El mercado de vivienda en España en el primer semestre de 2011. Una aproximación
  La crisis financiera iniciada en el verano de 2007 ha ejercido  una profunda influencia sobre la actuación de la economía española en los tres años siguientes. A la desaceleración del crecimiento experimentada en 2008 (0,9%) le  sucedió una caída del  PIB del -3,7% en 2009, a la que siguió  un  débil retroceso en 2010 (-0,1%). El comportamiento del empleo ha sido más negativo que el del PIB, según las estadisticas del INE (Gráfico 1). 
 Entre el primer trimestre de 2008 y el mismo periodo de 2011 el empleo descendió en España en casi 2,1 millones de empleos, equivalentes al  -10,9%.  En el mismo periodo de tiempo el empleo en la construcción retrocedió en un -58,1%, correspondiente a 1.049.100 puestos de trabajo. La construcción ha explicado en solitario  el 52,1% del descenso total sufrido por el empleo desde el inicio de la crisis. Dicha  proporción  debe de aproximarse al 60% por la pérdida de puestos de trabajo inducida sobre otras actividades productivas.
 El elevado déficit exterior alcanzado en la fase expansiva previa implicó un fuerte aumento del endeudamiento exterior privado de España, asociado,  en gran parte,  con la financiación del auge inmobiliario experimentado entre 1997 y 2007. El auge  coincidió con una importante expansión del crédito inmobiliario y con los reducidos tipos de interés  posteriores al ingreso de España en la Union Económica y Monetaria. Las entidades de crédito  recurrieron ampliamente  a la financiación mayorista en los mercados de capitales, lo que explica una parte importante de la actual deuda exterior privada de España.
La corrección de la política económica desde mayo de 2010 ha contribuido  a reducir el déficit público, que fue del -9,3% en 2010 (Gráfico 2). Dicha magnitud puede descender en 2011 hasta el -6,5%, segun las previsiones incluidas en el Programa de Estabilidad 2011-14 del Ministerio de Economía y Hacienda. 
En el primer trimestre de 2011 el PIB de la economía española creció en 0,2  puntos porcentuales sobre el último trimestre de 2010, mientras que la variación interanual sobre el primer trimestre de 2010 fue del 0,8%.  Volvió a destacar la caída interanual del sector de la construcción, que descendió en un -10,2% sobre el mismo periodo de 2010 por el lado de la demanda.
  Desde el inicio en 2007 de la recesión del mercado de la vivienda destacó  el significativo descenso de la demanda. Dicho descenso, impulsado sobre todo por el acusado racionamiento de crédito, por  la fuerte caída del empleo y por los  altos precios de las viviendas al final de  la fase de auge,  provocó una caída importante de las ventas de viviendas entre 2007 y 2009,  que se recuperaron en 2010. La menor demanda ha  estado acompañada por un retroceso moderado de los precios de las viviendas. El ajuste ha descansado en el retroceso de la nueva oferta, a la vista del fuerte descenso  de las viviendas  iniciadas, que se prolongó  en 2010.
  Como ya se ha indicado, el retroceso de la demanda estuvo sobre todo impulsado en el inicio de la crisis por la intensa restricción crediticia, derivada de la crisis de liquidez  experimentada por las entidades de crédito entre 2007 y 2008. Los tipos de interés de los préstamos a comprador, indiciados en la mayor parte de los casos con el euribor a  doce meses, crecieron entre 2005 y 2008, aumentando el diferencial  practicado con el euribor a doce meses en la fase inicial de la crisis.  Entre 2009 y 2010 los tipos cayeron, ante la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo. Así,  en mayo de 2010 el tipo medio de los préstamos a  comprador de vivienda fue el 2,67% (Gráfico 3).
  En el primer semestre de 2011 los tipos de interés han registrado una continuada  y suave elevación, situándose el tipo medio  a comprador en  el 3,22% en abril de 2011, inferior a  la tasa de inflación de la economía española (3,8%).   Los bajos tipos de interés de 2010 y los todavía reducidos de 2011 no han modificado el perfil bajista del mercado de vivienda. La disponibilidad crediticia es la variable relevante de dicho mercado. Las entidades de crédito se han convertido, además, en importantes vendedores de viviendas en España. La financiación crediticia a comprador de vivienda aportada por dichas entidades  se ha destinado sobre todo a los adquirentes de las viviendas puestas a la venta por las mismas.
 Las viviendas ofrecidas por bancos y cajas de ahorros proceden de las obtenidas por dichas entidades como consecuencia de las abundantes daciones en pago realizadas por los promotores inmobiliarios. A esto se unen las obtenidas tras los procesos de subasta subsiguientes a los préstamos fallidos a comprador de vivienda.
Según la Encuesta de Préstamos del Banco de España, tras cuatro años  consecutivos de retrocesos de los nuevos préstamos a comprador de vivienda (2007-2010), dicha magnitud descendió en un -43,7% en el primer trimestre de 2011 respecto del mismo periodo del año precedente (Gráfico 4). El menor volumen de concesiones de nuevos préstamos se deriva de la selectiva oferta crediticia  de las entidades de crédito y del retroceso de la demanda realizada por los compradores de vivienda.
 El descenso del empleo  en el primer trimestre de 2011 (-1,4% sobre el mismo periodo de 2010)  no estimula la demanda de vivienda en el presente ejercicio. El ritmo de creación de nuevos hogares se ha desacelerado de forma sustancial, pasándose desde una variación neta de 536.600 hogares en 2005 hasta los 131.300 de 2010. Dicha evolución pone en cuestión la frecuente afirmación de  que en España se crean todos los años unos 300.000 hogares. Una cosa es la potencialidad demográfica de creación de nuevos hogares  y otra es la creación efectiva, ligada a la generación de empleos.
 El descenso de los precios de venta de las viviendas, los bajos tipos de interés y la actualización moderada de los salarios nominales implicaron una mejora de la accesibilidad a la vivienda en 2010 y primeros meses de 2011.  La relativa flexibilización en  la concesión de nuevos préstamos, junto a los estímulos fiscales introducidos en 2010 (elevación del IVA desde el 7% al 8% desde  1.7.2010 y eliminación parcial de la desgravación a la compra de viviendas a partir de 1.1.2011) permitieron  que en 2010 creciese el total de compraventas registradas de viviendas, tras cuatro años consecutivos de descenso de dicha magnitud (Gráfico 5).
  El aumento de   las compraventas en 2010 fue del 6,8%. El aumento de las compraventas de viviendas usadas (12,4%) superó al de las viviendas nuevas (1,8%). En la estadística de transmisiones inmobiliarias, procedente de los notarios, el aumento interanual citado fue del 5,9% en 2010, resultante de un descenso del -17,1% en las ventas de viviendas nuevas y de un crecimiento del 30,8% en las viviendas usadas.  Es posible que  el proceso que va desde la dación en pago hasta la venta de la vivienda por parte de la entidad de crédito al comprador de lugar a que  la vivienda de nueva construcción aparezca como usada.
 En el primer trimestre de 2011 las compraventas registradas aumentaron en un 6,2% sobre el mismo periodo  de 2010. El impacto de las  mayores ventas producidas a fines de 2010  por la eliminación de la desgravación por compra de vivienda pudo afectar hasta las compraventas registradas en febrero. El descenso interanual de las compraventas en marzo de 2011 puede ser indicio de debilidad del mercado. No parece que el mercado de vivienda presente en 2011 un potencial de demanda superior al del pasado ejercicio.
 Los precios de las viviendas descendieron en el primer trimestre de 2011 en un -4,7% sobre el mismo periodo de 2010, según el Ministerio de Fomento. El retroceso de los precios reales de la vivienda ha sido más acusado en el primer trimestre de 2011, ante el aumento medio interanual sufrido en el periodo enero-abril por el índice de precios de consumo (3,6%). El descenso acumulado de los precios nominales de la vivienda  entre el primer trimestre de 2008 y el mismo periodo de 2011 ha sido del -15,4%. Según los precios publicados por Tinsa, primera empresa tasadora de España por cuota de mercado, dicho  descenso acumulado entre el punto mas elevado (diciembre de 2007) y abril de 2011  ha sido del 19,8%.
 El precio medio de las tasaciones realizadas en el primer trimestre de 2011 fue de 1.777,6 euros por metro  cuadrado (Gráfico 6). El  valor de la vivienda  de 90 metros cuadrados  en 2010, 164.295 euros, equivalió a 7,3 salarios medios anuales. Dicha  proporción es inferior a los nueve salarios medios anuales correspondientes a 2007, pero en 2011 todavía supera a la de 1997 (4,3).  A pesar de los descensos sufridos entre 2007 y 2011, los precios de las viviendas en España resultan todavía  relativamente elevados en relación con los niveles salariales medios, en especial con relación a  los de los hogares de nueva creación.
 Desde el inicio de la crisis el ajuste del mercado de vivienda en España  ha descansado en la fuerte caída  de la nueva oferta. Los retrocesos sufridos por las viviendas iniciadas y terminadas han sido espectaculares (Gráfico 7). Las viviendas iniciadas, estimadas a partir de los visados de dirección de obra de los Colegios de Aparejadores, han disminuido desde el nivel máximo de 865.600 alcanzado  en 2006 hasta 91.700 en 2010, por lo que las viviendas terminadas continuarán descendiendo hasta 2012. 
  El prolongado periodo (2004-2010) durante el cual las viviendas terminadas anuales  superaron a las ventas de viviendas de nueva construcción (Gráfico 8)  explica la formación de un importante stock de viviendas terminadas y no vendidas. El nivel alcanzado por dicho stock a finales de 2010 oscilaba entre 700.000 y 1.100.000 viviendas, equivalentes al 3,5% del parque de viviendas de España.  Las diferentes estimaciones del “stock aparente” dependen de si se considera o no como vendidas a toda la autopromoción (cooperativas,  autopromotores individuales y comunidades de propietarios).
En el primer trimestre de de 2011 los visados de dirección de obra volvieron a descender en un -7,4% sobre el mismo periodo del pasado ejercicio, tras cuatro años de continuados retrocesos. Las viviendas terminadas han descendido  en el mismo periodo de 2011 (-36,8%). En 2011 las ventas de viviendas de nueva construcción pueden superar a las terminadas, por lo que, de mantenerse los  ritmos  del primer trimestre de 2011 en todo el año, el stock aparente de viviendas terminadas y no vendidas podría  descender entre 64.000 y 100.000 viviendas. El carácter local de los mercados de vivienda puede hacer compatible la realidad de un elevado stock  no vendido  con la conveniencia de que se construyan nuevas viviendas en otros puntos del territorio.
3. El impacto de la evolución de la vivienda sobre la economía española
 El sector de la construcción se caracteriza, entre otros aspectos,  por  presentar unas fluctuaciones cíclicas más acentuadas que el resto de la economía.  Dicho  sector ejerce un intenso efecto de  arrastre, hacia atrás y hacia delante,  sobre otras actividades productivas. Dicho sector “tira” sobre todo de la industria de transformación  y vende  a  actividades inmobiliarias, de saneamiento y  a los servicios de  educación. En España la construcción realiza un uso intensivo de mano de obra,  1,3 millones de empleos (afiliación a la Seguridad Social) en 1997, 2,6 en 2007 y 1,4 en 2011. En la construcción destaca  la notable dependencia de la financiación externa, por la prolongada maduración de sus producciones, y ello en todos los subsectores integrantes.
 Por otra parte, en la construcción se distinguen tres  subsectores bien definidos:   edificación residencial (vivienda), edificación no residencial y obra civil.  Llama la atención  el menor peso que tiene en España  la rehabilitación de viviendas y edificios en la construcción residencial frente al resto de Europa occidental.
La participación de la construcción en España  resulta  superior a la que tiene en la eurozona, tanto en el PIB  (10,8% en 2009 vs. 6,3% en la Eurozona) como en el empleo (10,4% de los ocupados en 2009 vs.  7,5% en dicha área económica), y ello  en una etapa  de clara recesión del sector como la  actual.
  Entre 1997 y 2007, etapa de auge del mercado de vivienda en España,  la construcción residencial creció a un ritmo medio anual del 7,7%, mientras que el PIB lo hizo en un 3,8%. En 1997 el  subsector de la construcción residencial suponía el 4,7% del PIB, por el lado de la demanda, mientras que en 2007 dicha participación habia llegado a ser del 9,2%. En la fase de recesión, la inversión en vivienda ha descendido entre 2007 y 2010 a un ritmo medio anual del -17,3%, mientras que el PIB lo hizo en solo un -1%. En 2010 la participación de dicha magnitud en el PIB ha retornado al nivel existente al inicio de la fase cíclica de auge, el 4,7% del PIB. Entre 2007 y 2010 la construcción de viviendas detrajo un promedio anual de 1,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en España, proporción que ha resultado decisiva en la evolución reciente de la economía española.
 Entre 2008 y 2010  el subsector de la vivienda retrocedió  más que el  conjunto del sector de la construcción, y ello por el buen comportamiento de la construcción no residencial en la primera fase de la crisis.  El ajuste a la baja de la inversión pública, derivado de la politica de ajuste introducida en 2010, explica que en el primer trimestre de 2011  el retroceso interanual de la construcción  no residencial haya sido superior al de la inversión en vivienda (Gráfico 9).
 El parque de viviendas familiares de España ascendió a  unos 25,5 millones en 2010 (20,9 millones en el Censo de Viviendas de 2001), por encima de los 17,3 millones de hogares existentes a fines del mismo año, lo que implica una proporción elevada de viviendas por hogar (1,47). El peso del crédito inmobiliario (promotor, constructor y comprador) en el saldo vivo de crédito al sector privado de las entidades de crédito (bancos cajas y cooperativas de crédito) pasó desde el 39,9% a 31.12.1997 hasta el 60,4%  en la misma fecha de 2007, retrocediendo solo ligeramente hasta el 59,5% en 2010. El saldo vivo de crédito inmobiliario,  a 31.12.2010, equivalió  al 102,4% del PIB de la economía española de 2010.
4. La política de vivienda en 2011
Las previsiones para 2011 son de un valor medio de la vivienda de 90 metros cuadrados construidos de 161.009 euros, de un salario medio mensual de 1.913 euros/mes (22.950 euros al año) y de un tipo de interés medio del 3,25% TAE para los prestamos a comprador de vivienda.  La vivienda media  cuesta 7,02 salarios medios anuales. Pero los  hogares de nueva creación tienen unos ingresos inferiores al salario medio, y, además, en  las áreas metropolitanas los precios de venta de la vivienda son superiores a la media de España.
  El menor esfuerzo relativo medio  de acceso de 2011 (32,7% de la renta familiar)  respecto de 2007 (51,2%) no implica que los hogares de nueva creación puedan hacer frente  a las cuotas del préstamo con menos de la tercera parte de los ingresos familiares. La política de vivienda resulta, pues,  necesaria en España  para conseguir que el esfuerzo de acceso a la vivienda no sea necesariamente excesivo. En 2011 resulta  mayor la oferta de alquiler, procedente sobre todo de las viviendas adquiridas  con fines de inversión en la pasada fase de auge. 
  Los instrumentos de política de vivienda se pueden agrupar en España en  los  cinco componentes correspondientes  a la vivienda protegida, la fiscalidad, la regulación de los alquileres, el urbanismo y la financiación crediticia. La política de vivienda resulta más  compleja en países con tres niveles de administraciones  públicas, como es ahora el caso de España.
 La vivienda protegida ha supuesto  en 2008-10 alrededor del 10% de las ventas de viviendas y  el 20% de las viviendas iniciadas. El sistema  descansa en los convenios entre la administración central y  los gobiernos autónomos y las entidades de crédito. Las comunidades autónomas ejecutan la política de viviendas protegidas. En  2011 está vigente  el Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación 2009-2012, pero  la restricción crediticia está afectando a dicho Plan plurianual. Las viviendas protegidas de nueva construcción iniciadas y adquiridas resultan inferiores a  los objetivos fijados en el plan. Sin embargo, la ayuda directa a  los inquilinos (renta básica de emancipación) ha alcanzado un nivel importante de implantación.
En 2011 se pretende que la construcción residencial vuelva a actuar de motor del crecimiento. En ese sentido,  la Disposición Adicional 29ª del Real Decreto-Ley 5/2011, BOE de 6.5.2011, ha reforzado la  deducción fiscal  por obras de mejora (rehabilitación). Según dicha nueva normativa desgravarán los contribuyentes con base imponible no superior a 71.007,2 euros anuales. Se podrá deducir hasta el 20% (10% hasta ahora) de las cantidades satisfechas por obras realizadas en cualquier vivienda de propiedad del contribuyente. Antes de entrar en vigor dicha norma, solo deducían las obras en la vivienda principal.
 Desde 2008 la política de vivienda en España parece concentrarse  en la reducción del stock de viviendas de nueva construcción terminadas y no vendidas. Para que cualquier tipo de política tenga unos resultados positivos resulta imprescindible clarificar que se pretende lograr con la misma. Y en el caso de la política de vivienda, considerada  parte integrante  de las prestaciones sociales, dicho objetivo no puede dejar de ser el de lograr que el acceso a la vivienda implique un esfuerzo razonable, en especial para los hogares mas desfavorecidos. Sobre todo porque con demasiada frecuencia dicho  objetivo no se consigue con el simple funcionamiento del mercado de vivienda.   


[1] Julio Rodriguez Lopez es doctor en CC. Económicas, vocal del Consejo Superior de Estadistica y del CES de la Comunidad de Madrid. Fue presidente del Banco Hipotecario de España y de Caja Granada.

28 junio 2011

Cambiemos Europa

Inmersa en una crisis que amenaza la existencia misma del euro, la Unión Europea se dispone a tomar decisiones que afectarán seriamente al futuro de Europa y su economía. El llamado paquete de "gobernanza económica", ahora sobre la mesa, constituye un reto sin precedentes para los valores y principios fundamentales que sostienen nuestro futuro común: solidaridad, justicia social, igualdad de oportunidades y desarrollo sostenible.

Las elecciones ideológicas -que se tomarán en nombre de la disciplina presupuestaria necesaria en tiempos de crisis- pondrán en peligro tanto la cohesión social entre europeos como nuestra capacidad común de acometer una transformación ecológica de nuestras economías. En particular, estas opciones acarrean el riesgo de sacrificar a toda una generación de jóvenes en muchos de los Estados miembros. Estos jóvenes están siendo duramente castigados por el desempleo. Cada vez se sienten más excluidos y rechazados en lugar de ver que pueden participar activamente en la construcción de su propio futuro.
Está claro que asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas es un objetivo político vital. Las finanzas públicas son un instrumento clave para avanzar en nuestros intereses comunes, tales como la cohesión social o la protección del medioambiente. Es cierto que la actual crisis ha dañado considerablemente las cuentas públicas en Europa. Pero incluso si el sector público debe asumir su parte de responsabilidad, sus causas se encuentran ante todo en el sector privado: el aumento de la desigualdad salarial, la excesiva deuda privada y las burbujas especulativas creadas por un sector financiero irresponsable.
Las medidas anunciadas no responden a esas dificultades. Al contrario, son injustas, ineficaces e inapropiadas.
Rompiendo con la idea de un futuro común, nos devuelven a una época que creíamos superada para siempre: una época de exacerbado nacionalismo, de escandalosa injusticia social y de toda suerte de extremismos. Estas medidas convertirán la crisis económica en una crisis política.
La ciudadanía europea necesita despertar cuando aún hay tiempo de actuar. Necesita renovar su compromiso con los valores fundacionales de Europa, en el espíritu de un futuro proactivo y compartido.
Nuestras sociedades no sobrevivirán a años de declive económico y social, consecuencia de unas políticas de austeridad ciegas. Esta lógica haría recaer en los asalariados el peso de la crisis, a través de recortes salariales. Al contrario: aprendamos juntos las lecciones reales de la crisis. Por todas partes, los especuladores se han beneficiado de la ausencia de normas y de sólidos mecanismos de vigilancia. Forzar a los gobiernos europeos a tragar una severa dosis de la medicina de la austeridad y tocar los salarios sólo acentuará la debilidad, no traerá la cura. Además, tratar de endurecer las sanciones sólo alimentará la hostilidad entre los países. La eurozona debe defender su moneda común y debe apoyar sin fisuras a los miembros que atraviesan dificultades, porque resulta vital para toda Europa.
Es hora de que las mayorías conservadoras del Consejo de Ministros y del Parlamento Europeo se den cuenta del error del camino que han emprendido. En estos momentos de dificultades para la ciudadanía europea, necesitamos mostrar audacia e imaginación proponiendo una respuesta política novedosa y original.
Es posible retomar el control de las finanzas públicas sin sacrificar nuestro desarrollo económico ni la inversión en áreas como la educación, la investigación o las energías renovables, y sin alimentar la injusticia y la exclusión social. Podemos encontrar el margen de maniobra presupuestario necesario si somos innovadores y valientes. Para que eso suceda, todos los Estados miembros de la UE deben antes participar en este esfuerzo común: tanto los países con superávit tanto como aquéllos con déficit comercial. Todos los países deben proteger la inversión productiva pública de la austeridad presupuestaria. Deberían crear eurobonos para absorber parte de la deuda de los Estados miembros y para reducir su coste total.
También deberían sentar las bases de una fiscalidad europea que asegure recetas justas, eficaces y duraderas.
Se trata de reducir la carga fiscal a los ingresos del trabajo y de aumentar la de los ingresos del capital. Se trata de combatir eficazmente el fraude fiscal, de crear un sistema impositivo favorable al medioambiente, y por último, de introducir un impuesto a las transacciones financieras. Los gobiernos europeos han de asegurarse de que los altos salarios e ingresos del capital contribuyen de manera justa al esfuerzo general de la consolidación presupuestaria, para evitar que la carga caiga en aquellos con ingresos bajos o medios.
No consiste en dar soluciones simples o irresponsables, sino en poner en marcha un plan de modernización económica, con la ayuda de políticas responsables, equilibradas e inteligentes que respeten íntegramente los valores que sostienen el proyecto europeo.
Apelamos a todos aquellos y todas aquellas que comparten nuestras convicciones a que hagan campaña con nosotros, que firmen este llamamiento, para dotar a Europa de una política diferente para salir de la crisis. Una política que fortalecerá a la unión, en vez de debilitarla aún más.

El manifiesto lo firman personajes como Jacques Delors, Josep Borrell, Mario Soares, Daniel Cohn-Bendit, Martine Aubry, Massimo D´Alema.... y propone cosas razonables y evidentes: creación de eurobonos para reducir la carga de la deuda pública a bajo coste, aumentar la fiscalidad del capital y reducir la de los ingresos del trabajo, combatir eficazmente el fraude fiscal, establecer una tasa a las transacciones financieras y crear un sistema impositivo que favorezca la sostenibilidad y el medio ambiente, etc. En este enlace:

21 junio 2011

2011, una recuperación penosa

Julio Rodríguez López
  La información económica reciente indica que la recuperación de la economía mundial parece haber  perdido fuerza en el segundo trimestre de 2011. No se prevé un retorno a tasas negativas de crecimiento, pero ante la evidente debilidad de la recuperación,  los organismos internacionales están recomendando  la adopción de políticas que refuercen el ritmo de crecimiento. Dicho contexto general no facilita el que la economía española vuelva a tomar impulso, siendo como es una de las más afectadas por la crisis iniciada en 2007.
En el primer trimestre de 2011, entre las seis economías avanzadas mas relevantes (Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón), solo las dos primeras presentaron un nivel de actividad equivalente al que tenían en el trimestre  previo al inicio de los retrocesos en los niveles de actividad,  esto es, el primero de 2008. Se considera (Martin Wolf, “Our road to recovery gets steeper”, FT, 9 de junio de 2011) que las recesiones ocasionadas por el colapso de una burbuja, alimentadas por una amplia expansión crediticia,  resultan mas severas y tienen una mayor duración que las que tienen su origen en la adopción de medidas de ajuste ante situaciones de recalentamiento.
 Al problema estructural derivado del colapso de una burbuja especulativa, se han unido en 2011 un conjunto de problemas temporales, entre los que destaca la creciente incidencia que los mayores países emergentes están ejerciendo en la demanda mundial de primeras materias, lo que contribuye  a  deprimir  más al conjunto de las economías avanzadas.
También la OCDE, en su informe de la primavera  de 2011, ha señalado  como  la economía global está saliendo de la recesión,  pero no está volviendo a un nivel normal de negocio. Dicho organismo considera en dicho informe  como riesgos “bajistas” de la presente coyuntura los correspondientes a los mayores precios de las materias primas, a la persistente debilidad de los precios de los activos, a los fuertes desequilibrios fiscales de Estados Unidos y Japón. Por último, la OCDE  ha subrayado el peligro mundial que supone la vulnerabilidad financiera de los países de la Eurozona. 
 Se apela además a la necesidad de adoptar medidas de carácter estructural, entre las que la reforma del mercado de trabajo es la más referida. Sin embargo, no basta con adoptar medidas de ajuste de la oferta, pues  “la demanda importa” (M. Wolf, op.cit).    Las políticas de ajuste impuestas por los organismos  internacionales (Comisión de la UE, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) a los países que han tenido que ser objeto de planes de saneamiento dentro de la eurozona, Grecia, Irlanda y Portugal, incluyen  actuaciones  de carácter deflacionario.  Se considera que Grecia  sólo podría devolver la deuda en el caso de que su economía creciera por encima del 10% a precios constantes de forma prolongada.
  En el caso de España,  en el primer trimestre de 2011 el PIB  se situó en un nivel inferior en un 4% al del primer trimestre de 2008, situación equivalente a la de los países avanzados más deprimidos (Reino Unido y Japón tras el terremoto).  La evolución del sector de la construcción ha sido decisiva en dicha evolución, puesto que en el primer trimestre de 2011 dicho sector se situó en un nivel  inferior en más de un 30% al del mismo trimestre de 2008. El conjunto de sectores productivos diferentes a la construcción  creció en 2010 en un 0,5%, frente al retroceso del -6,5% del sector citado por el lado de la oferta. Esta situación subrayaba la alarma provocada durante la reciente “crisis del pepino”,  ante la cual un alcalde de una ciudad del  sur comentaba que  “es un desastre tras otro, pues hablamos de la destrucción de empleo en un sector que había conseguido ayudarnos a absorber parte del pinchazo de la burbuja de la construcción””.
 Según Joaquin Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea (lunes 13 de junio de 2010, Fundacion Rafael del Pino) la economía española presenta como problemas mas destacados los relativos a los déficits de  las administraciones públicas, acentuado tras el último resultado electoral, y el de la reforma de las cajas de ahorros. Estas últimas se han concentrado primero en un número bastante mas reducido de entidades, y después van a transformarse en bancos. El refuerzo de la solvencia de dichas entidades obliga a apelar a la captación de recursos en los mercados de capitales. 
 Junto a las medidas encaminadas a resolver los problemas en cuestión, sería conveniente que la economía española recibiese impulsos a su crecimiento. No basta con  la ayuda que supone el mejor año turístico que será 2011 y  el relativo dinamismo de las exportaciones. La política económica no puede incluir sólo medidas de ajuste, sino que debe de incluir elementos estimulantes del gasto y de la demanda en general, en ausencia de las cuales podría prolongarse en exceso la deprimida situación presente.  
(El Siglo, 20.6.2011)

19 junio 2011

Sin sorpresas en las elecciones municipales de 2011 en Motril

JULIO RODRÍGUEZ LÓPEZ 
En las elecciones municipales del pasado 22 de mayo, las novenas desde el inicio de la democracia representativa en 1977, votaron en Motril 27.430 electores, el 63,3% del censo electoral. El Partido Popular, con casi el 46% de los votos emitidos, obtuvo mayoría absoluta de concejales (13 sobre 25). El Partido Socialista (PSOE), que ha gobernado en el ayuntamiento de Motril en 23 de los 32 años de democracia local, sufrió un retroceso significativo en votos y en concejales. En el discurso de toma de posesión del alcalde, («Carlos Rojas revalida la alcaldía para construir el «Motril de las oportunidades», Ideal.es, 11.6.2011) destacan la preocupación por el empleo y el apoyo a la agricultura.
En relación con los resultados de 2007, los populares han obtenido en Motril 1240 votos más. El socio de gobierno de los populares, andalucistas e independientes, ha logrado 491 votos mas y tres concejales, uno más que en las elecciones precedentes. El voto del 22 de mayo en Motril ha premiado a la coalición de gobierno saliente de centro-derecha (populares mas andalucistas) con dos concejales mas y con el 55% del voto popular.
En los resultados de la izquierda destaca, en primer lugar, el descenso casi abrumador de votos del PSOE, que apenas llega al 20% del voto y se queda en cinco concejales. En segundo lugar, Izquierda Unida-Los Verdes ha añadido 509 votos a los de 2007, un 23,8% mas, pero permanece con dos concejales y el 9,8% del voto total. La novedad ha sido la presencia significativa en el voto final del partido de Convergencia Andaluza, con Luis M. Rubiales Lopez a la cabeza del mismo. Dicho partido ha logrado 1.879 votos, el 6,9% del total, y dos concejales.
La presencia electoral de este último partido, con un ex alcalde socialista al frente del mismo, ha perjudicado al PSOE. Aunque todos los votos obtenidos por Rubiales hubiesen ido a los socialistas, en caso de no presentarse el partido citado, el PSOE habría perdido más de dos mil votos y dos concejales. La pérdida de fuerza de los socialistas entre el electorado de Motril en 2011 es patente, y ello tanto por razones comunes al resto de España como por la pérdida de imagen que este partido ha sufrido en esta ciudad en los últimos años.
La gestión que el gobierno socialista de España ha efectuado de la crisis económica iniciada en 2007 es la principal causa del voto de castigo infringido al PSOE en las recientes elecciones municipales. Entre 2004 y 2008 la politica de dicho gobierno presentó algunos aspectos más que discutibles, sobre todo en lo relativo a la cuestion territorial, en especial en el proceso seguido en el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña. Sin embargo, dicha gestión no afectó a la valoración de los socialistas, pues en 2008 el PSOE obtuvo más votos que en 2004.
La crisis económica iniciada en 2007 ha reducido en 2,5 millones en 2011 el total de empleos que habia en España al inicio de 2008. Se ha evidenciado el elevado endeudamiento de la economía española frente al resto del mundo. Dicho endeudamiento es sobre todo privado y se originó por la necesidad de acudir a los mercados de capitales para financiar el fuerte auge de la construcción de nuevas viviendas entre 1997 y 2007. La restricción crediticia ha sido el principal factor desencadenante de la recesión, que ha presentado en España una intensidad acusada dentro de la Eurozona. La política adoptada por el gobierno de España desde mayo de 2010 ha contenido el alcance del problema de la deuda. Sin embargo, numerosas medidas adoptadas han afectado a los segmentos más débiles de la población española e implican un alejamiento del carácter de partido socialdemócrata por el PSOE.
La gestión de la crisis económica por parte del gobierno socialista ha sido, pues, un factor decisivo en los resultados de las pasadas elecciones municipales. Existen, sin embargo, ejemplos de candidatos socialistas que han obtenido un buen resultado electoral, como es el caso de Salobreña. Pero desde hace tiempo el PSOE-A ha sido mas noticia en Motril por sus problemas internos que por sus propuestas e iniciativas sobre la gestión municipal. Dicho partido tiene por delante un largo periodo de «travesía del desierto» para poder llegar a ofrecer alternativas mas atractivas a los motrileños que lo que ha sido su pauta de actuación en los últimos años.
El Partido Popular podrá gobernar en Motril con una mayoría suficiente, tras cuatro años de hacerlo en coalición. Ahora será menos posible achacar a la mala gestión pasada las culpas de los problemas de Motril. En el discurso de toma de posesión del alcalde destaca, entre otros aspectos, la apelación a la necesidad de que se realicen determinadas infraestructuras necesarias por las administraciones autonómica y estatal. Es de desear que dicha posición se mantenga cuando gobierne el Partido Popular en España.
Otros aspectos relevantes son los correspondientes a la necesidad de urbanizar el polígono empresarial del Puerto (lo deseable es que esté en condiciones de que en el mismo se instalen empresas), el apoyo a la agricultura, la canalización del agua de la presa de Rules, la aspiración a que se instalen hoteles cerca de los Bates. Sorprende la insistencia en el turismo residencial, que es el modelo que ha hecho crisis en 2007, responsable de la pérdida de más de 3.000 puestos de trabajo en esta ciudad. En esta misma línea se mueve la tan citada «Marina Seca», de Playa Granada, que es de desear no acabe con los campings instalados, que son un reclamo turístico importante. La preocupación por el empleo y el apoyo al campo son lo más positivo del discurso, siendo de esperar que el programa de gobierno se concrete mas en el futuro.
El Faro Digital, 19.6.2011

07 junio 2011

El peor resultado electoral después de Franco

Julio Rodríguez López
  
 El camino abierto  hacia las próximas elecciones generales impulsa nuevos analisis de los resultados de las  elecciones municipales y autonómicas del pasado 22 de mayo. El diario británico Financial Times  (24.5.2011) subrayó que  “el PSOE perdió un conjunto de elecciones locales y regionales en el camino hacia su peor resultado electoral en la era postfranquista”.  En esta ocasión los españoles parecen haber votado más en clave nacional que local o autonómico. voto tradicional en la Comunidad de Madrid.
  El PSOE parece haber perdido votos (1.484.778 menos que en las municipales de 2007) en todas las direcciones. En las democracias maduras existen amplios segmentos de votantes que premian o castigan la gestión de los gobernantes. En estos casos no tiene nada de raro que dicho voto pueda cambiar de una a otra elección sin ningún tipo de dramatismo (Juan F. Martin Seco, “Quien la hace la paga”, Republica de las Ideas, 27.5.2011).
 Al margen de que los partidos socialdemócratas europeos no están atravesando su mejor momento desde el inicio de la crisis  económica en 2007, parece evidente que los electores han castigado en las últimas elecciones municipales la gestión que de dicha crisis ha realizado el gobierno socialista. Las más que trascendentes y discutibles actuaciones del presidente del gobierno en política territorial en la primera  legislatura,  que estan incidiendo en las dificultades actuales para superar la crisis, no parecieron afectar a  la valoración de su gestión en las elecciones generales de  2008, en las que Zapatero amplió el voto de 2004.
Sin embargo, la pérdida de casi dos millones y medio de empleos desde el último trimestre de 2007 y las abundantes incertidumbres de futuro que pesan sobre los ciudadanos sí que han debido influir en el reciente resultado electoral. La tardanza en reconocer la crisis y en  acometer actuaciones relevantes ante la misma ha podido  alejar a numerosos votantes del actual presidente del gobierno. La asociación del paro con Zapatero resulta abusiva a todas luces, pues los gobiernos autonómicos y locales pueden hacer bastante más para atacar el desempleo. En numerosas ciudades, sobre todo en las más próximas al mar, los gobiernos locales  no  facilitan la instalación de empresas que pueden crear nuevos empleos, sobre todo si ello conlleva emplear suelo sobre el que existen expectativas de revalorización inmobiliaria en cuanto se reactive el crédito bancario.
  El cambio de signo de la politica económica en España  desde mayo de 2010 resultó espectacular. Para poder superar la crisis de endeudamiento de la economía española, en la que el peso de la deuda privada es muy superior al de la pública, se han llevado a cabo ajustes trascendentes en el gasto público. Los impuestos indirectos han subido (ahora resulta fuera de lugar la eliminación previa que se hizo del impuesto sobre el patrimonio), se ha alargado la edad de disfrute de la pensión y, sobre todo, se han cargado las tintas sobre la cuestión del mercado de trabajo. Hasta en los mítines ha insistido el presidente del gobierno en que en España hay un paro elevado como consecuencia de la falta de flexibilidad del mercado de trabajo, cuando nada menos que el 60% de la destrucción de empleo se ha originado en el subsector de la construcción residencial, donde no cabe mas flexibilidad.
Como sucede a numerosos partidos socialdemócratas en Europa, a los socialistas españoles  les cuesta mucho  imaginar alternativas. Se trata sobre todo de clarificar el problema a resolver. Las prestaciones sociales (educación, sanidad, pensiones) no han perdido popularidad entre sus beneficiarios. Hay un fuerte aumento de la desigualdad y una seria pérdida de seguridad (económica, física y política) que genera miedo y corroe la confianza en la que se basan las sociedades civiles. A fuerza de vivir mucho tiempo bajo una creciente desigualdad la sociedad puede convencerse de que tal situación es una condición natural.
 No puede dejarse la regulación económica por completo en manos del mercado y pensar ingenuamente que con dichas prestaciones sociales se corregirán los elevados costes que ello implica. Antes que hablar de redistribuir hay que mostrar a los votantes que se tiene capacidad de gestionar la economía con rigor, y que  dicha gestión no aumentará las desigualdades.
Con vistas a las próximas elecciones generales, la reciente derrota del partido político    español hasta ahora considerado el  más representativo de la socialdemocracia  no tiene, pues, porqué implicar un rechazo del socialismo. Se castiga, más bien, el abandono del compromiso histórico de los  socialistas con la justicia social. Una vez más, los rótulos del partido deben de ser coherentes con lo que se hace.  No está de más tener en cuenta los problemas de los ciudadanos y no hablar sólo de ganar elecciones. La cuestión está en para qué se quieren ganar las elecciones. 
(El Siglo, 6.Junio.2011)

06 junio 2011

Motril y la nueva crisis del campo

Julio Rodríguez López

 El  pasado miércoles 1 de junio el diario estadounidense “The New York Times” (NYT) informaba a sus lectores de la profunda crisis de ventas y de imagen sufrida por la producción hortícola española. Se trataba de un reportaje titulado “El brote de bacteria afecta a  la producción española”, firmado por Raphael Minder. El informe en cuestión se envió desde Motril, Spain.

  En la primera parte de dicho trabajo se informaba que los invernaderos de Motril  estaban desiertos el martes 30 de mayo, al “colapsar” la demanda de productos agrícolas españoles, una vez que las autoridades regionales alemanas  del “lander” de Hamburgo atribuyeron la causa de la erupción mortal de la bacteria E. coli a la producción agrícola andaluza. El jueves 2 de junio las autoridades nacionales alemanas informaron de que los tests realizados demostraron que los pepinos españoles no eran portadores de la bacteria citada.

  El informe citado  subrayaba que “en Motril pocos eran optimistas”. El miércoles 1 de junio en Mercomotril funcionaba solo una de las ocho correas transportadoras. El número de empleados de dicha empresa se había recortado desde 110 hasta 25. Se confiaba, según el NYT,  en que el gobierno español buscase compensaciones por parte de la Unión europea, aunque las esperanzas de ayudas financieras eran remotas.

Después de la descripción del problema y de su impacto sobre la actividad de producción y de comercialización de productos horticolas, el informe en cuestión incluía un repaso somero del pasado agrícola de Motril.  “Motril se ha enfrentado antes a crisis agrícolas. Se desarrolló como un centro productor de caña de azúcar, pero esa actividad cesó después de que en 2005 la Organización del Comercio  Mundial declarase ilegales a las subvenciones al sector azucarero. La producción de pepino se convirtió en la principal actividad de la zona, en parte porque es uno de los productos agrícolas españoles que no ha sufrido una dura competencia de las más baratas producciones procedentes de Marruecos”.

 A partir de esta descripción el texto del informe recoge las opiniones del alcalde de Motril, Carlos Rojas. “La agricultura emplea a 30.000 de las 150.000 personas que viven alrededor de Motril. Antes del brote de E. coli, la agricultura había sido uno de los escasos “puntos claros” de la economía de la región, compensando parte de las recientes perdidas de empleo registradas en la colapsada y muy endeudada industria de la construcción. Es un desastre tras otro, pues hablamos de la destrucción de empleo en un sector que había conseguido ayudarnos a absorber parte del pinchazo de la burbuja de la construcción”.

El domingo 5 de junio los principales diarios españoles han informado sobre la trascendencia de la producción de hortalizas y frutas  dentro de la agricultura española, subrayándose el hecho de  que dicha producción ejerce una importante influencia sobre otras actividades productivas,  como el comercio y el transporte. Dicha producción supone el 40% del valor de la producción final agraria española, de la que el 60% se exporta en casi su totalidad a la Unión europea. Existen en España 51.000 hectáreas de invernaderos dedicados a dicha producción, estimándose en 300.000 el número de empleos ligados a   la producción en cuestión.  Se considera que el punto débil  de la horticultura española es la competencia que ejercen las producciones procedentes del norte de África, así como la derivada de los “macroinvernaderos” situados en algunos países del norte de la Unión Europea.

 En la noche del 5 de junio,  en la edición digital del diario El País,  se destaca la noticia de que Alemania apunta a una plantación de soja, como posible origen del brote de  la bacteria E. coli. Se señala en concreto a una plantación de brotes vegetales en Uelzen, Baja Sajonia, como la nueva sospechosa de haber provocado la infección que ha matado a 22 personas, de ellas 21 en Alemania.

 Tardará tiempo en borrarse la pésima imagen que se ha dado, de forma  frívola y precipitada, de la agricultura exportadora andaluza. Ello resulta mas grave  en un contexto como el actual,  de fuerte crisis económica y de elevado desempleo,  como es ahora el caso de España y, sobre todo, de Andalucía. De paso nos hemos enterado de que la agricultura pesa mas en la economía de Motril que lo que cabria esperar del tratamiento que en  la opinión publicada  se le concede a dicha actividad.  En el tiempo que viene será preciso luchar por conseguir las más que justificadas compensaciones al subsector agrícola afectado y también trabajar para mejorar una imagen comercial injustamente perjudicada. 

24 mayo 2011

Que vuelva pronto el ladrillo

Julio Rodriguez López
  En una reciente sesión  de la Comisión de Vivienda del Congreso de los Diputados, el presidente de la misma, Pere Macías y Arau (CiU) indicó al presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO) que no debía de emplear el término “ladrillo” en sentido negativo: “La gran obsesión de este país no debe de ser  la de ir en contra del ladrillo, del tocho, sino de ir en contra de esa lacra gravísima que es el paro”.
  Las añoranzas por los buenos años ladrilliles  están más desarrolladas de lo que parecería a  primera vista.  El Ministerio de Fomento creó en el pasado mes de abril una comisión  de  trabajo “para impulso del  sector inmobiliario, cuyo objeto sería el de articular la búsqueda de actuaciones encaminadas a poner en marcha las reformas necesarias en el sector inmobiliario, evaluando los desequilibrios y problemas estructurales y coyunturales del sector”.  
No sorprende tal añoranza por los buenos días perdidos. La Contabilidad Nacional de España revela que en el trienio comprendido entre 2008 y 2010 la inversión en vivienda (obra construida) descendió a un ritmo medio anual  del -17,3%. Esto supuso una detracción de más de punto y medio porcentual anual al crecimiento del PIB y explicó el sesenta por cien de los empleos perdidos en España  en dicho periodo.
No es la primera vez en España en que se acude  al subsector inmobiliario para que vuelva “tirar” del crecimiento de la economía. En 1985,  el gobierno socialista de Felipe Gonzalez introdujo una importante desgravación fiscal a la compra de segunda vivienda, deducción que se mantuvo hasta 1990. Además, dicho gobierno flexibilizó los alquileres fijando en un solo año la duración máxima  del contrato de alquiler. El   acortamiento citado   se prolongó hasta 1995, cuando  la nueva ley de arrendamientos urbanos,  dejó dicho plazo   en los cinco años actuales.
 En 1985 se prolongaba la fase de lento crecimiento de la economía, que arrastraba desde 1979,  y habia que reforzar la demanda interna. En 2011 se pretende que la construcción residencial vuelva a actuar de motor, a la vista de las evidentes lentitudes que presenta el tan traído y llevado cambio del “modelo productivo”. En ese sentido,  la Disposición Adicional 29ª del Real Decreto-Ley 5/2011, BOE de 6.5.2011, ha reforzado la  deducción por obras de mejora (rehabilitación) reguladas en la ley de presupuestos y en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Según dicha nueva normativa desgravarán los contribuyentes con base imponible no superior a 71.007,2 euros anuales. Se podrá deducir hasta el 20% (10% hasta ahora) de las cantidades satisfechas por obras realizadas en cualquier vivienda de la propiedad del contribuyente o en el edificio donde se encuentre enclavada la vivienda. Antes de entrar en vigor dicha norma, solo deducían las obras en la vivienda principal.
   La base de la desgravación  la integrarán las cantidades satisfechas mediante pagos que no se efectúen en  entregas de dinero de curso legal. La base máxima anual  será de 6.750 euros anuales para contribuyentes con ingresos anuales no superiores a 53.007,2 euros, y será inferior a dicha cuantía para contribuyentes con ingresos comprendidos entre 53.007 y 71.007,2 euros. Las cantidades  que superen la base máxima anual se podrán distribuir entre los cuatro ejercicios anuales siguientes, de forma que la base acumulada total no supere los 20.000 euros por vivienda.
 Además,  el Ministro de Fomento inició recientemente en Londres una serie de  “road-show”  europeos para impulsar la venta de las viviendas privadas terminadas y no vendidas. Dicho stock ascendería a mas de 1,1 millones de viviendas, 700.000 en el caso de excluir toda la autopromoción (cooperativas, promotores individuales y comunidades de propietarios).  En todo caso el total  de viviendas  no vendidas  estaría cerca del millón de viviendas.
 Pero el mejor estimulo al subsector inmobiliario debería de venir de la recuperación de la demanda. Un nuevo y adicional descenso de los precios de venta sería lo más adecuado. Dicho precios cayeron en un 15,4%  en la fase de crisis,  según la estadística de  precios  de tasación del Ministerio de Vivienda, por debajo de los retrocesos sufridos en países con ajustes equivalentes al del mercado de vivienda en España.  En un artículo publicado el pasado 11 de abril en el Financial Times,   Wolfang Munchau  calificó  al número de viviendas vacías (pendientes de venta) como la estadística mas importante del mercado de vivienda en España. Dicha  cifra anticipa sobreoferta de viviendas para una temporada, según dicho autor.
 El Ministerio de Fomento debería informar sobre  el estado de ejecución del Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación 2009-2012 que, aunque no lo parezca, está todavía vigente. Y de paso se podrían  fortalecer las dotaciones del ICO para que las viviendas protegidas calificadas no se queden sin financiación, como tantas veces ha sucedido en los tres años de crisis transcurridos

(El Siglo, 23.5.2011)

11 mayo 2011

España, mercado de trabajo. Un referente a superar

Julio Rodríguez López

    En la última semana de abril se conocieron los resultados de la encuesta de población activa (EPA) del INE correspondientes al primer trimestre de 2011. Sobre una población activa (ocupados y parados  que buscan empleo) de 23,1 millones, 18,2 millones tenían empleo y 4,9 millones estaban desempleados. La tasa de paro ascendía al 21,3% de los activos. Los resultados citados han renovado las críticas al gobierno de España y a su política económica, aunque no abundan las propuestas alternativas de actuaciones correctoras de tal estado de cosas.

   Desde el verano de 2007 han transcurrido más de tres años y medio de crisis en el caso de la economía española. En el tercer trimestre de 2007 la tasa de desempleo  era solo del 8%.  Después,  el número de parados ha crecido en 3,1 millones, en un 75,7% como  consecuencia de la reducción del empleo y en un 24,3% por el aumento de la población activa.

  Los empleos desaparecidos en España entre 2007 y 2011  se han elevado a 2,4 millones, de los que el 30,4% se ha perdido en la industria  y el 51,9% en el sector de la construcción.  A la vista de las fuertes interrelaciones que este último mantiene con otras actividades productivas,  resulta evidente que dicho sector ha debido explicar casi el 60% de las perdidas de empleo experimentadas en España desde el verano de 2007.

 El cambio de situación en el mercado de la vivienda, en el que las viviendas iniciadas  no pasaron en 2010 de las 92.000, casi la décima parte de las iniciadas en 2006, tiene bastante que ver con la situación actual del mercado de trabajo. El ajuste de la inversión pública en infraestructuras también se está dejando notar en 2011. 

 Desde la publicación de los negativos resultados de la EPA del primer trimestre abundan las opiniones en las  que se   considera preciso profundizar en la reforma del mercado de trabajo para frenar la destrucción de empleo. Dichas reformas apuntan sobre todo a la conveniencia de desligar los aumentos salariales respecto de los aumentos de precios. Un cambio como el citado llevaría sin duda a descensos reales de los salarios.  Así, por ejemplo, en el diario El País de 30 de abril se dice que “ya no puede pasar mas tiempo para que el Gobierno tome las riendas de la reforma de la negociación colectiva y evite que se convierta en un simple placebo” (Juan J. Dolado y Florentino Felgueroso, “¿El ultimo mal dato de paro?). 

 La situación española actual tiene paralelismo con lo sucedido en los años treinta del pasado siglo, con motivo de la Gran Depresión. El desempleo a escala sin precedentes fue la principal consecuencia de eta última.  La situación resultó entonces más dramática por la ausencia de sistemas públicos de Seguridad Social. Los comedores de beneficencia y los ejércitos de desempleados procedentes de las fábricas cerradas eran la imagen dominante.  En los años treinta se defendía la total flexibilización del mercado de trabajo desde las posiciones conservadoras y el descenso de los salarios para lograr una reducción del desempleo galopante. 

 La obra decisiva de Keynes, la “Teoría General” se refirió de forma primaria al mercado de trabajo, que ocupa el lugar central de dicho libro.  Para Keynes,  una deflación salarial conduciría  a  un descenso de la demanda efectiva  y a menor actividad y empleo.  “El  descenso de los salarios monetarios como reacción ante el desempleo podría generar  expectativas negativas y dar lugar a cierres de empresas, con lo que el nivel de demanda agregada y el empleo permanecerían inalterados” (General Theory, Pág. 267).

 El que el desempleo tenga su origen en España en el retroceso agudo de los niveles de ocupación, junto al  protagonismo del sector de la construcción en dicho retroceso,  lleva a pensar que una parte del paro en España tiene un componente keynesiano no despreciable. No es posible desarrollar ahora programas de inversiones públicas para reactivar la demanda, a la vista del elevado nivel existente de endeudamiento público y privado. Pero tampoco resulta razonable impulsar políticas que a corto plazo conducirían a nuevos descensos de la demanda efectiva de la economía. 

 Los resultados de la Encuesta de Población Activa del INE relativos al primer trimestre de 2011 implican que la mejor política económica  a desarrollar en España es la que mas puestos de trabajo genere. Dicha política debe de atender al control de los deficits de todas las administraciones públicas y a la mejora de la competitividad general de la economía. Tampoco deben de quedar al margen de la lucha contra el desempleo las administraciones territoriales, autonomías y ayuntamientos. Una cosa es equiparar la normativa laboral española a las prácticas frecuentes en el resto de la Eurozona y otra es someter a la economía a grados innecesarios de reducción de la demanda y del empleo, como sucedería de seguir al pie de la letra las recomendaciones  que insisten en echar las culpas al mercado de trabajo. 
(El Siglo, 9 de mayo de 2011)

25 abril 2011

Reservas del FMI sobre Eurozona y España

Julio Rodríguez López

  En el documento “Perspectivas de la Economía Mundial” (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI),  de abril de 2011,  destaca la previsión optimista de dicho organismo sobre la evolución de la economía mundial en el bienio 2011-2012.  El crecimiento del PIB mundial en 2011 sería  del  4,4% (5% en 2010). Dicha evolución seria la resultante de una expansión moderada en los países “avanzados”, el  2,4%, y de un destacado crecimiento,  el 6,5%,  en los denominados”países emergentes”.  La previsión citada resulta  menos optimista en el caso de los países de la Eurozona, para los que el crecimiento en 2011 seria solo del 1,6%. En los “países periféricos” de dicha área económica, entre los que se incluye a España, el crecimiento previsto es aun mas reducido.

 De acuerdo con el informe citado, el comercio mundial aumentaría en 2011 a un ritmo del 7,4% (12,3% en 2010), mientras que los precios de las materias primas acelerarían el crecimiento   registrado el año precedente. El precio del petróleo aumentaría en 2011 en un 35,6%, tras haberlo hecho en un 27,9% en 2010.  El FMI considera consolidada a la recuperación de la economía mundial posterior a la fuerte recesión de 2008-09, aunque la fuerte disparidad del crecimiento entre países avanzados y países emergentes no dejará de generar problemas.

 Entre los riesgos que pueden afectar de forma negativa al comportamiento de la economía mundial en 2011 el FMI destaca los correspondientes  a los mayores precios del petróleo,  que pueden reducir el crecimiento mundial si  llegasen a los 150 dólares el barril, incluso  si se mantuviesen los actuales niveles.  También es un factor de riesgo  la persistencia de los desequilibrios en los mercados de vivienda de numerosos países  avanzados, destacando la posibilidad de que se generen  burbujas inmobiliarias en  algunos países emergentes.

 El recalentamiento general de las economías emergentes y las tensiones aparecidas en la periferia de la Eurozona, donde los mercados de capitales desconfían de la capacidad de pago de la deuda, pública y privada,  en un cierto número de países de dicha área económica,  son riesgos adicionales para 2011. Entre todos  los factores de riesgo citados el FMI  considera como más relevantes los  desequilibrios fiscales y de competitividad  de los citados países periféricos de la Eurozona. Así, mientras que Alemania crecería a un ritmo medio del 2,3% en 2011-12, en Portugal y Grecia habría retrocesos en 2011.

  Los planes de ajuste impuestos a Portugal, Grecia e Irlanda  garantizan la devolución de la deuda pública de dichos países, pero la medicina impuesta  tiene un carácter a todas luces deflacionista, que puede ocasionar en tales países un largo periodo de débil o nulo crecimiento.  Esta situación puede provocar serios problemas sociales y políticos, aparte de que hasta algún sector político puede llegar a plantearse que fuera del euro hasta podría superarse antes la profunda recesión que les espera. También complicará las cosas el avance de los partidos de extrema derecha en algunos países de la Unión Europea. Dichas fuerzas políticas no están precisamente por el fortalecimiento del euro ni del area económica correspondiente, destacando sobre todo su  resistencia a asumir ningún tipo de ayuda para los países periféricos problemáticos.

 El WEO del FMI de abril de 2011 ha previsto para España un crecimiento del PIB del 0,8% en 2011 y del 1,3% en 2012.  En 2011, según el documento en cuestión, la demanda interna todavía retrocedería levemente en España, mientras que en 2012 dicha magnitud podría levantar cabeza gracias al cambio de la inversión en capital fijo, que crecería por primera vez tras cuatro años consecutivos de fuertes retrocesos. El sector exterior mantendría la aportación positiva al crecimiento, a la vista del buen comportamiento de las exportaciones. El débil crecimiento previsto  impediría un descenso significativo del desempleo en España.

  El 6 de abril de 2011 el gobierno publicó un avance relativo al comportamiento agregado de la economía española en 2011-14 (“Semestre europeo y escenario macroeconómico”, Gobierno de España). Dicha previsión resulta mas optimista que la del FMI para el bienio 2011-12, puesto que para dichos ejercicios el gobierno  anticipa unos crecimientos del 1,3 y del 2,3%, respectivamente, esto es, medio punto mas de crecimiento medio   anual sobre las previsiones del FMI para dicho bienio. La diferencia radica en que el gobierno ha previsto   una actuación sustancialmente más expansiva  por parte del sector exterior.  Ello supondría que van a mantenerse unos crecimientos anuales muy acusados de las exportaciones en 2011-12.

  La previsión del gobierno de un aumento medio del empleo del 0,2% en 2011 contrasta con la realizada por el Banco de España en marzo, en la que se anticipaba un descenso medio del -0,6%. Dicha previsión del gobierno   implicaría que en la segunda mitad de este ejercicio mejoraría de forma sustancial el empleo, lo que contrasta con el retroceso interanual del -1,3% que tuvo lugar en el primer trimestre de este año. Las dudas sobre  tales previsiones  son, pues, bastante generalizadas.  
(El Siglo, 25.Abril.2011)

24 abril 2011

Un escenario posible del mercado de vivienda en 2011

Julio  Rodríguez López
  Los datos básicos del mercado de vivienda  en 2010 revelan que en dicho año se vendieron cerca de 500.000 viviendas, se iniciaron menos de 92.000 y  se crearon 131.300 nuevos hogares. Los precios descendieron en un 3,5% interanual en el 4º trimestre. A fin de dicho  año el parque de viviendas de España debió aproximarse a  los 25,8 millones, mientras que el total de hogares era de unos 17,3 millones. 2010 fue un año de recuperación moderada de las ventas de viviendas, en el que,  en líneas generales, se  prolongó  la crisis del mercado inmobiliario.

 El stock  estimado de viviendas terminadas y no vendidas oscilaba  entre 700.000 y un millón de viviendas al final de 2010, según los supuestos sobre los que se apoye tal estimación. En un discutido artículo publicado el pasado lunes 11 de abril en el Financial Times,   Wolfang Munchau  calificó  al número de viviendas vacías (pendientes de venta) como la estadística mas importante del mercado de vivienda en España. Dicha  cifra anticipa sobreoferta de viviendas para una temporada, según dicho autor.
 En los primeros meses de 2011 algunas  estadísticas del mercado de vivienda  han registrado  variaciones positivas sobre el mismo periodo del pasado año. Los visados de dirección de obra nueva  de los aparejadores crecieron en enero de 2011 en un 7,2% sobre el mismo mes del pasado ejercicio. Las compraventas registradas en febrero han aumentado en un 10,5% sobre  el año anterior. En dicho mes todavía debieron  registrarse viviendas  vendidas en diciembre, al calor de los cambios fiscales previstos para 2011.   El consumo aparente de cemento en enero-febrero de 2011 creció en un 1,6% sobre el mismo periodo de 2010, en un contexto de retroceso de la inversión pública.    
  Entre los elementos que todavía pesan a la baja sobre la demanda de vivienda en 2011 destacan, entre otros, la negativa evolución del empleo, que retrocedió alrededor del -1,5% en el primer trimestre de 2011, según la afiliación a la seguridad social.  Junto a lo anterior, la elevación de los tipos de interés desempeñará un papel negativo más psicológico que otra cosa, pues los tipos de interés a comprador de vivienda han sido históricamente reducidos en el primer cuatrimestre de 2011.   El racionamiento de crédito, que fue decisivo en el origen de  la presente crisis, se ha suavizado bastante, aunque deberá terminar la reestructuración del sistema crediticio en España para que el crédito retorne a la normalidad, si la demanda lo permite.
El aumento del turismo, y la posible escasez de nueva oferta en las zonas mas afectadas por la caída de la nueva construcción pueden animar ventas e iniciaciones de nuevas viviendas.   Durante algún tiempo será posible que  la nueva construcción aumente y que persista un stock invendido elevado. Las viviendas son inmuebles y la sobreoferta no se puede desplazar a las zonas con demanda mas animada. Los ayuntamientos darán todas las facilidades posibles para que se reactive la construcción de nuevas viviendas, a la vista del débil estado de sus finanzas. Lo del  nuevo modelo productivo va para largo.  
 
  En 2011 puede terminar el descenso de los precios iniciado en el primer trimestre de 2008.   El número de hogares crecerá  de forma similar a 2010, en unos 140.000 netos. Los tipos de interés a comprador  pueden situarse en el 3% y las ventas superarán las de 2010 en torno al 6%.  Las viviendas iniciadas pueden llegar a las 100.000,  casi un 10% más que en 2010. La inversión en vivienda sufrirá un ligero descenso, con lo que la aportación negativa al crecimiento del PIB apenas se dejará sentir. En el mercado de vivienda 2011 será un año de recuperación moderada respecto  de los bajos niveles de demanda y de nueva construcción de los duros años de crisis.  
(El Pais de las Propiedades, 24.4.2011)